Entre el cielo y el infierno, Giovanna Costello reina junto a sus hermanos. Hija menor del clan Costello, nació y se crió entre las leyes y reglas de la mafia, destinada a mandar y no a ser mandada.
Giovanna llevaba una vida libre de la presión de la mafia y del consejo, hasta que sus hermanos deciden entregarla en matrimonio a Lorenzo Romano.
Lorenzo Romano es conocido por su crueldad en el mundo mafioso: un hombre frío y calculador que mató a su propia esposa a sangre fría al descubrir que le era infiel. Ahora, con 39 años, se encuentra entre la espada y la pared cuando el consejo lo obliga a casarse de nuevo para asegurar un heredero.
Lorenzo es el tipo de hombre que se hace justicia por su propia cuenta. Llega a un acuerdo con la familia Costello… y de ese acuerdo surge un matrimonio inesperado.
Giovanna, una mujer que no cede fácilmente.
Lorenzo, un hombre que siempre lo ha controlado todo.
¿Qué les depara el destino?
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Capítulo 17
*Giovanna
Llevaba 15 días sin oír hablar del nombre de Lorenzo Romano, sé que había vuelto a Madrid, pero mi familia parecía una banda de loros repitiendo lo mismo: boda, responsabilidad... Sabía que iba a pasar, Lorenzo Romano, ese nombre ya me daba mala espina. Vine a Sicilia a una de las muchas propiedades que tenemos en nuestra familia, siempre me ha gustado este lugar, veníamos de vacaciones aquí cuando era pequeña, todavía recuerdo los juegos que hacíamos mis hermanos y yo, las tardes de picnic en el jardín, los juegos en la cocina haciendo pasteles y galletas con mamá.
Respiro hondo mientras siento una ligera brisa que me toca, me ajusto el chal sobre los brazos y mi pelo se balancea, ¿cómo puede cambiar todo tan rápido de la noche a la mañana? Hemos crecido, hemos asumido nuestras responsabilidades, cada uno ha seguido su camino, pero echo tanto de menos aquellos tiempos, tiempos en los que no teníamos que preocuparnos por nuestras decisiones, en los que no teníamos que liderar nada más que nuestros juegos, y en los que nuestra única preocupación era irnos a dormir pronto para despertarnos antes y jugar más tiempo al día siguiente, dejo que una lágrima ruede por mi cara y la limpio con cuidado.
Rodolfo - ¿Estás bien?
Oigo la voz de Rodolfo detrás de mí.
Giovanna - Sí, lo estoy.
Se acerca con una taza de té caliente y me la da con una débil sonrisa.
Giovanna - Gracias.
Bebo un sorbo y me reconforta por dentro.
Rodolfo - El hombre de Romano está en esa casa de allí, ha estado vigilando todo el día.
Pongo los ojos en blanco, Lorenzo Romano se fue pero dejó un felpudo para vigilarme, ¿creía que no me daría cuenta? Pero qué podía esperar, al fin y al cabo es un neurótico como mis hermanos, al principio me enfadé, tenía ganas de coger a ese chico y enseñarle a Romano con cuántos palos se hace una canoa, pero luego lo dejé pasar, da igual que sepa todo lo que hago, no tengo nada que ocultar, y eso no va a cambiar nada de mi decisión.
Giovanna - Deja que mire, al fin y al cabo sólo está cumpliendo las órdenes de ese troglodita.
Rodolfo se ríe.
Rodolfo - ¿De verdad vas a rechazar la boda?
Giovanna - No voy a convertirme en el saco reproductor de nadie, Rodolfo, que busque un vientre de alquiler o a alguien que esté disponible para eso, al fin y al cabo no es sólo un hijo lo que quiere para no perder la pose de Don.
Rodolfo se carcajea.
Rodolfo - Pero tienes que admitir Gio, el hombre es un pedazo de pan, imagínate eso en la cama.
De hecho, Romano no es feo, es alto, fuerte, su rostro es perfecto, la barba de unos días y el pelo bien peinado le dan un encanto, sus músculos apretados en la camisa hacen que cualquier mujer en su sano juicio suspire por él, se puede decir que Romano fue dibujado por los dioses, sacudo la cabeza para ahuyentar las ideas.
Giovanna - Un cuerpo bonito se puede encontrar en cualquier parte, Rodolfo, deberías saberlo mejor que yo.
Rodolfo - Un cuerpo bonito sí, pero una mirada intensa como ésa, niña, no es para cualquiera.
Se abanica exagerando la risa y yo pongo los ojos en blanco, Rodolfo tiene la pésima costumbre de sacarme de quicio cuando el tema me desagrada, parece que le gusta hurgar en la herida.
Giovanna - ¿No tienes nada más importante que hacer? Como cuidar de la seguridad de la casa, o cualquier cosa de tu función.
Se ríe aún más.
Rodolfo - Relájate amor, sólo estoy trayendo un poco de ligereza a tu humor ácido, ahh, me acordé, Mónica llamó dijo que necesitaba hablar contigo.
Giovanna - Hummm, al menos has hecho algo útil ahora.
Rodolfo - Yo también te quiero princesa Costello.
Le saco la lengua y se va dejándome sola, entro en mi habitación y cojo el móvil para llamar a Mónica, al segundo toque contesta como si ya estuviera esperando mi llamada.
📞 Mónica - ¿Señorita Costello?
📞Giovanna - Sí Mónica, soy yo, ¿qué ha pasado?
📞 Mónica - Siento molestarla, sobre todo a estas horas.
📞 Giovanna - No se preocupe, diga qué pasa.
📞 Mónica - Su padre y sus hermanos acaban de salir de una reunión.
Entrecierro los ojos.
📞 Giovanna - ¿Qué reunión? No me han comunicado nada.
📞 Mónica - Yo tampoco lo sabía, fue de última hora con algunos inversores, iba a irme a casa cuando el señor Henrique me pidió que me quedara un poco más porque tenía una reunión.
Me parece extraño, ¿por qué mi padre iba a programar una reunión de última hora sin contarme nada?
📞 Mónica - Oí algunas cosas de la reunión, no piense que soy entrometida, pero fui a servir un café y acabé escuchando un poco de la conversación.
📞 Giovanna - Diga Mónica, ¿qué ha oído?
Ya me estaba poniendo nerviosa.
📞 Mónica - Oí al señor Henrique decir que iba a apartarla del mando de la empresa por un tiempo.
Mi mundo se detuvo en ese momento.
📞 Giovanna - ¿Qué?
Mi voz falló.
📞 Mónica - Lo siento, no debería decir esto así, pero me puse tan nerviosa que lo primero que hice cuando salí de la empresa fue llamarla, pero la llamada no se completaba así que hablé con Rodolfo.
Tuve que sentarme en la cama para no caerme, mi padre no podía estar haciendo eso.
📞 Giovanna - No se preocupe Mónica y gracias por avisarme.
📞 Mónica - Oí al señor Gabriel hablando con el señor Gustavo antes, dijo que el consejo estaba encima de ellos por un acuerdo que aún no se había sellado, pero no entendí qué tipo de consejo era, imagino que son los inversores.
Mónica no sabía sobre la mafia, en realidad pocos de nuestros empleados que trabajaban en la empresa sabían de este lado nuestro, sólo los guardias de seguridad y algunos amigos más cercanos que trabajaban con nosotros, al fin y al cabo la empresa era nuestro negocio limpio para enmascarar lo que de hecho éramos, respiré hondo pues sabía exactamente de qué se trataba, el odio recorrió mi cuerpo y cerré los ojos respirando hondo para no asustar a Mónica que no tenía nada que ver con la situación.
📞 Giovanna - No se preocupe Mónica, vuelvo de viaje mañana y voy a resolver este asunto, el lunes nos vemos.
📞 Mónica - Está bien señorita, que tenga una buena noche.
📞 Giovanna - Usted también.
La llamada termina y me quedo allí perdida en mis pensamientos, nunca podría imaginar que mi propia familia pudiera llegar tan lejos por un asunto que siempre fue un límite rígido para mí, no se trata de ser infantil o algo así, pero ¿por qué mis hermanos tuvieron derecho a elegir a sus esposas y yo no? Siempre luché para que se reconociera mi lugar en esta familia, admito que mi padre siempre me protegió de muchas cosas y estoy agradecida por ello, pero quitarme la única cosa por la que siempre luché, eso no lo admito, bajo las escaleras encontrando a Rodolfo en el salón, estaba al teléfono y me mira demasiado serio, sólo termina la llamada y me mira.
Giovanna - ¿Era mi padre?
Él asiente con la cabeza.
Giovanna - ¿Qué quería?
Pregunté sintiendo que mis ojos se llenaban de lágrimas.
Rodolfo - Pidió que te llevara a casa mañana.
Respiré hondo pues sabía que estaba perdiendo la batalla, sabía que iban a ponerme contra la pared y a estas alturas del campeonato ya me sentía extremadamente cansada.