Pov Melany Ashnot.
El día de mi boda descubrí la verdad, El dia que se suponía que seria el mas feliz de mi vida. Termino siendo mi peor pesadilla.
El hombre que amaba Jamas me amo. Fingió cada palabra, cada caricia… solo para llevarme directo a la muerte.
Su familia, cazadores. Yo, el premio.
Morí traicionada, con el veneno de su daga en mi sangre y el rostro de mi Esposo sonriente tomado de la cintura de Ella... Mi mejor amiga.
Todo fue un Engaño. Mi vida era una mentira. Una mentira que me habia llevado a mi inminente final.
Pero la Diosa me escuchó.
He vuelto.
Y esta vez, no dudaré.
Esta vez, arderán.
NovelToon tiene autorización de Yabl para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
17. Recuerdo Maldito
Esa tarde me llego un mensaje de Emma.
“Hoy noche de copas en el apartamento de Claire. No puedes negarte. Erick tambien vendra. Si no vienes ire por ti ;) ”
Sonreí. Ya se estaban tardando.
La primera reunión completa. Una perfecta oportunidad para medirnos. Ellos analizaban. Cazaban. Tejian redes. Pero no eran los unicos.
Acepte sin dudarlo.
La noche llego rápidamente. El apartamento de Claire fue decorado, como siempre lo hacían. Todo cuidadosamente planeado. Aquella aura universitaria, relajado. Intentando ser cool.
Una perfección que escondía el veneno de una sociedad a la que no pertenecía.
Cuando cruce la puerta Erick fue el primero en venir hacia mi. Con una sonrisa segura en los labios.
— Melany. ¡Viniste!
— Jamas me lo perdería — conteste sonriendo.
Claire llego a nosotros, abrazandome con fuerza.
— ¡Estas aqui! — sus ojos me miraron con dulzura — Me hace feliz que te estes abriendo con nosotros.
— Lo estoy intentando — dije correspondiendo su sonrisa
Emma ya bailaba en el centro del salón. Atrayendo a todos con su energía segura y coqueta. Erick le dedicaba sutiles miradas. Miradas que no le dedicas a un amigo.
En el pasado nunca lo habia notado. Las miradas que se lanzaban. Aquellos comportamientos, nunca me importaron. Pero ahora los veia, tan claro que me avergonzaba de no haberlo visto antes.
Y entonces voltee y ahi estaba Lucian. De pie junto a la ventana. Como si hubiera sido obligado a estar ahi. Su mirada se quedo en la mia. Y solo asintio. Como si me respaldara. Como si quisiera hacerme saber que estaba ahi. Para mi.
— No la mires tanto — dijo Erick observandolo.
Lucían ni lo miro. Su mirada siguió en mí.
— No sabia que estaba prohibido hacerlo.
— No lo esta — dijo Erick — Pero si esta prohibido aspirar a ella.
Marcando territorio. Era patetico
Lucian sonrió. No feliz. No juguetón. Era retador.
— A veces lo prohibido esta más al alcance de lo que otros se imaginan.
Erick apreto la mandíbula, pero no respondio. Y yo escondi mi sonrisa.
La noche avanzaba entre tragos, risas y tontos juegos.
Verdad o reto.
Emma saco el juego y todos sin dudarlo la siguieron. Era la abeja reina.
—¡Esta es la única forma de conocer a alguien por completo!
Era estupido. Pero acepte. Sonriendo. Cumpliendo con mi papel.
—Melany! ¿Verdad o reto? — pregunto Emma. Sonriendo como si supiera algo que yo no.
Talvez lo hacía en el pasado. Pero en este presente. Ni siquiera se lo imaginaba.
—Verdad — respondi simple.
—¿Que es lo que mas te asusta?
La pregunta tenia una respuesta mas profunda de lo que esperaban.
Esto no era un juego. Era una tonta prueba.
Mire a todos. Observandome interesados. Analizandome. Y ahi estaba Lucian, solo esperando. Mis ojos se quedaron en los suyos y respondi.
— Volver a confiar en alguien que no lo merece —confense
El silencio reino. Y fue incomodo. Para todos. Erick desvio la mirada. Claire carraspeo. Emma solo rio, se burlaba fingiendo dulzura.
Lucian… asintió.
— Excelente respuesta — dijo. Como si aquello hubiera respondido alguna de sus dudas.
El tiempo pasaba y en un momento Erick se sentó a mi lado. Me miro con aquellos ojos de cachorrito que lograban derretir a cualquiera
A mi no
— Sé que a veces soy un poco insistente... Pero solo quiero que confíes en mí. No soportaría que desconfíes en mí — soltó mostrándose vulnerable.
— No tengo razones para desconfiar de ti. ¿Cierto? — respondí dulce.
El sonrio aliviado. — Lo que siento por ti. No es como nada que haya sentido antes. Tu y yo tenemos algo especial. Algo que no se puede fingir. Se que lo sientes.
Lo sentia. Su falsedad. Sus mentiras. Asco.
— Tal vez. Talvez es real... Pero lo real, también puede doler.
—¿Alguna vez te he hecho daño? — susurro.
Quise reir. Gritar. Pero no... No era el momento.
—No... Aun
Y eso lo descolocó. Como si esperara otra respuesta. Como si no pudiera comprender porque.
Mas tarde la fiesta era un caos, música fuerte. Cuerpos pegados. Risas. Gritos y descontrol.
Y entonces me aleje. Buscando aire. Buscando calma.
Y ahi estaba Lucian.
— ¿Te cansaste de la actuación?
—Nunca fui parte de ella — respondió sin siquiera verme.
—Entonces... ¿Por que viniste?
— Porque tu lo hiciste.
Lo mire suspirando.
— Vuelves otra vez con lo mismo.
Lucian me miro con el ceño fruncido. —¿Lo mismo?
Negué. —Nada. No importa.
Pero el no planeaba dejarlo ahi. Se acerco. Sin tocarme. Pero lo suficientemente cerca como para sentir su aroma. El calor de su cuerpo.
— Mírate... Estás temblando.
Lo estaba.
— Es por el frío.
El negó, mostrándome una sonrisa —No... No lo es.
Nos quedamos así, sin movernos. Con su aroma rodeándome casi protector. Casi imprevisible. Pero yo lo veía. Yo podía sentirlo. El resto de la fiesta seguía, pero nosotros no estabamos ahi. Estabas viajando a aquel planeta en donde solo existiamos nosotros dos.
Hasta que un grito se escuchó adentro. Un vaso roto. La música se detuvo.
Volvimos a entrar rápidamente. Emma discutía con otro estudiante. Claire intentaba parar la pelea. Erick estaba ahí en el medio. Cada vez hablaban con más fuerza.
Y entonces sucedió. Una copa salió volando. Erick me empujo para protegerme. Su mano se ancló a mi brazo. Su piel contra la mía. Y ya no estaba ahí.
El entorno cambio. Gritos. Mi vestido de boda en el suelo. Sus manos llenas de sangre. Su voz repitiendo aquellas palabras.
"Acabemos con esto"
Un vaso se estrelló contra la pared. Devolviéndome al presente. Lucían me sostuvo del otro lado. Sus ojos me miraron. Lo supo. Ese reconocimiento. El sabía que algo había sucedido.
Pero no dijo nada. Me sostuvo en silencio. Como si supiera...
Esa noche una herida que se cerraba volvió a abrirse. Un recuerdo que no podía borrar.
Y quemaba.