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Azabache

Azabache

Status: En proceso
Genre:Romance / Intrigante / Juego del gato y el ratón / Amor-odio / Mundo de fantasía / Edad media
Popularitas:30.7k
Nilai: 5
nombre de autor: thailyng nazaret bernal rangel

Séptimo libro de la saga colores.

Lord Leandro Mercier ha regresado a la sociedad aristócrata después de muchos años desaparecido, nadie lo reconocerá, ya no es el joven gordito que era objeto de mofas en las celebraciones, ahora es el soltero codiciado de la capital de Floris, pero el destino lo pondrá frente a una ladrona que intentará robarle todo, sin esperarlo, también su tesoro más preciado, su corazón.

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17. Sensaciones inquietantes

...LEANDRO:...

Volver a probar los labios de Liseth era reconfortante, deslicé mi boca profundamente entre la suya y la abrí, tan dispuesta, no dudo en dejar entrar mi lengua y rozar la suya.

Me endurecí por completo y la presioné contra mi cuerpo, recorriendo su espalda y su cintura.

Deslicé mis labios más de prisa, desesperado por más de ella.

Se aferró a mí, rodeando mis hombros.

Ya no había vuelta atrás.

Esta mujer me tenía atrapado.

Aparte mi boca de la suya y aspiré el aroma de la piel de su cuello, se arqueó y rocé mis labios.

— Mi lord — Jadeó y recorrí mis manos por su cintura mientras rozaba mis dientes.

Volví a besarla, succionando sus labios y mordiendo con suavidad.

— Liseth... La necesito...

— Espere — Se apartó un poco, parecía nerviosa, alterada — ¿Qué quiere de mí?

Observé sus ojos — Se que ni siquiera nos conocemos y que tal vez es muy pronto para averiguarlo, pero la necesito... Su presencia es mi calma, también mi inquietud, no se que rayos me ocurre con usted... No puedo controlar el querer tocarla.

Se elevó un poco y me dió un beso delicado.

— Me sucede lo mismo y no me importa si dura poco — Dijo, sus ojos estaban muy brillantes — Yo... Lo necesito.

Atrapé su boca nuevamente, rodeando su cuerpo contra la mesa.

Enterré mis manos en su cabello, sosteniendo su rostro mientras nuestras bocas se enredaban.

Bajé una mano para levantar su falda.

Pero tomó mi muñeca.

La observé — ¿Qué sucede?

Su respiración se agitó más.

— Tengo que terminar el vestido.

No parecía una cortesana.

— Le dije que podía terminarlo luego.

Sacudió su cabeza — No voy a descuidar mi trabajo, mi lord... Le di mi palabra de que terminaría el vestido hoy.

— Eso es necedad — Elevé una ceja.

— Es un reto que quiero cumplir — Frunció los labios, los tracé con mi pulgar y se tensó.

— Cada vez que la toco se estremece — Los tracé, deslicé mis dedos por su mandíbula y su cuello, su garganta se agitó.

— Deberíamos detenernos, alguien podría entrar y vernos.

— No es asunto de los sirvientes lo que haga o deje de hacer — Gruñí.

— ¿Y si su madre entra? — Elevó una ceja.

— Mi madre me da libertad.

— No es apropiado que nos vea.

— Soy un adulto y usted también lo es.

Aprovechó que retrocedí para darme la espalda y continuar con el vestido.

Observé su espalda y también su trasero, ya no necesitaba imaginar lo que había debajo de la tela, ahora estaba en mi mente y mi miembro me suplicaba poseerla.

— Debería sentarse, trabajaría más cómoda — Dije, acercándome a una silla.

— Tiene que irse, no me dejará concentrarme — Gruñó cuando la cargué hasta donde se hallaba y la dejé cerca.

— ¿Yo le desconcentro? Pensé que ningún hombre tenía esa potestad.

— No sea bufón — Dijo sin dejar de dar pequeñas puntadas con la aguja — ¿Por qué lo pensó?

— Teniendo en cuenta que... En fin, me estoy sintiendo todo un maestro de la seducción al hacerle sentir tantas emociones — Dije, con tono arrogante y soltó un resoplido.

— Debería ser menos engreído.

— No suelo serlo — Me apoyé de la mesa — Ahí está la silla, siéntese.

— Prefiero trabajar de este modo.

— Le encanta la incomodidad — Bromeé y observé el vestido que llevaba puesto — ¿No tiene más vestidos?

Observó su ropa — ¿Qué tiene de malo mi vestido?

— No estoy diciendo que sea malo, solo pregunto.

— No tengo más.

— ¿Qué hacía con lo que le pegaban en el club? — Me sentí curioso, no sabía nada de Liseth y ahí estaba, probando su boca.

— No es asunto suyo.

— Pensé que sería más cordial teniendo en cuenta que nuestras bocas ya se juntaron — Me tomé la barbilla — Y que, dejamos en claro nuestros deseos.

— Mi ropa fue robada — Cortó, se concentraba mucho en su trabajo, podía hablar sin equivocarse en lo que estaba haciendo con las manos.

— ¿Robada? — Me sobresalté.

— Así es, se metieron en la habitación de la posada donde me alojaba y la robaron.

— Vaya, últimamente la capital está siendo azotada por asquerosos rufianes — Dije y tensó sus hombros — Hace poco sufrí un robo en mi carruaje, una mujer me robó ¿Puede creerlo? Una mujer me amenazó con una navaja, me quitó un reloj y varias piezas.

— ¿En serio?

— Llevaba el rostro oculto, es increíble que una mujer termine de esa forma — Comenté.

— ¿Por qué le parece tan sorprendente?

— Es poco común, seguramente esa misma ladrona fue la que se metió a su habitación y la robó la ropa, aunque debo aceptar que le entró algo de cordura, la encontré hace poco y me devolvió mi reloj.

— Al menos tiene algo de razonamiento — Murmuró.

— No se preocupe, le conseguiré más vestidos.

— No hace falta, cuando me pague, yo misma los compraré — Cortó, con orgullo, era una mujer que no parecía estar acostumbrada a que le ofrecieran ayuda, tampoco a depender de nadie.

Observé su costura, la parte del torso ya estaba terminaba.

— Cuando lo termine, quiero verlo puesto en usted.

Me observó — ¿Cómo?

— Así sabré si está hecho correctamente, no quiero que lo ponga en el maniquí, tiene que probarlo — Exigí y negó con la cabeza.

— No es un vestido para mí.

— ¿Por qué? — Fruncí el ceño.

— Es un vestido para una señorita noble o una lady — Dijo y tomé la parte del torso, la evalué — ¿Qué hace?

— Tratando de encontrar donde dice que es para una noble.

— No sea bufón — Resopló.

— Este vestido tiene forma de mujer.

— No soy una lady, ni una noble — Gruñó y observé de pies a cabeza, se incomodó ante mi mirada.

— Le quedará hermoso, creo que incluso más que a una señorita noble o una lady.

Se rió — No sea mentiroso.

— No estoy mintiendo, su cuerpo es una obra maestra y lo digo con base, la ví desnuda — Dije y se sintió avergonzada — ¿Ningún hombre le dijo eso sobre su cuerpo?

— Sí, lo hicieron — Dijo y sentí la pizca de los celos.

— ¿Entonces por qué se desprecia? Este vestido le quedará hermoso, no le pagaré a menos que se lo pruebe — Gruñí como condición y soltó una larga respiración.

— De acuerdo, me lo voy a colocar.

Elevé una comisura.

Me aproximé a ella y volví a besarla.

Se apartó — Oiga... No crea que puede besarme cuando le plazca.

Volví a besarla, ahogando sus palabras.

— Si puedo.

— Se está ganando una patada...

Le di otro beso.

— Es usted muy agresiva ¿De dónde aprendió a ser tan arisca?

— Se está portando de forma extraña — Protestó.

— Quiero poseerla — Confesé contra su boca — Sentir su interior más y más, quiero tenerla en mi cama de muchas formas, dejarla temblando de placer.

— No diga esas cosas — Apartó su rostro a un lado, sonrojada y agitada.

— ¿Qué clase de sujetos eran sus clientes para qué este abochornada solo con un par de palabras? — Me sentí curioso — ¿Solo se echaban silenciosamente a esperar que hiciera su trabajo?

— Besarme no le da derecho a entrometerse en mis asuntos — Volvió a enojarse, apartándose de mí.

La observé detenidamente — Lo lamento, no quise ser entrometido, no lo pregunto por mal... Es solo que usted no me está pareciendo una cortesana.

— ¿Tiene mucha experiencia en cortesanas? — Siseó con ironía y tomé una postura firme.

— No demasiada, es solo que las cortesanas que frecuente eran más atrevidas...

— Le dejé en claro una cosa — Gruñó, elevando su barbilla — Yo ya no soy una cortesana, no tengo porque actuar tan manos sueltas con usted solo porque en el pasado lo fui para los clientes, estaba haciendo un trabajo, lo detestaba, por algo salí de ese lugar, así que no me lo siga recordando.

— Lo entiendo, no se enoje por favor.

— No se preocupe, si tanto le interesa lo que se hacer, pronto lo verá — Dijo y mi miembro dió un salto, pero me controlé y la dejé trabajar.

Salí del taller a la fuerza.

Me presentaría nuevamente en su habitación.

MAUDE:

Estaba loca ¿Cómo pude decir que iba a mostrarle lo que sabía hacer? Ni siquiera tenía idea de lo que era estar con un hombre, me iba a descubrir, no tenía escape.

Debía irme instruyendo en ese tema, buscar alguna información, un libro prohibido, algo con lo que pudiese tener ventaja.

Era una tonta por aceptar sus besos y la relación que ni siquiera tenía nombre, pero es que me gustaba mucho, quería sentir por lo menos el placer, algo que jamás podría tener entre callejones y rufianes.

Me apresuré con el vestido cuando se marchó, sentía su toque en la boca, su perfume y su cercanía.

Elegí a un lord por encima de mi hermano y no sabía si era un error.

No había marcha atrás, tenía que apartar al duque para que no le hiciera mal, también debía mantener a mi hermano controlado, sabotear sus planes si era necesario.

Me dolía la cabeza, no tenía idea de como iba a hacerlo.

Pero, lo que más me preocupaba era que Lord Leandro Mercier descubriera mis mentiras, cada día era más difícil para mí inventar historias falsas sobre mi vida.

Él despreciaba a los criminales.

Empecé a cocer, me dolían las manos de tanto hacerlo, pero logré armar la enorme falda, le coloqué la tela con forma de petalos y cuando anocheció, empecé a unir las piezas.

La cena estuvo lista, comí en el comedor.

Lord Leandro Mercier charlaba con su madre y en ocasiones estuve incluida en la conversación.

Me estaba gustando convivir con ellos.

Eran personas diferentes, nobles, no solo de nombre.

Volví al taller después de comer.

Seguí con la costura, hasta que suspiré detenidamente cuando di la última puntada.

Era la media noche.

Tomé el vestido y lo extendí frente a mí para apreciarlo, lo dejé en el maniquí. Se lo mostraría al lord al amanecer, se iba a llevar una sorpresa al ver que había cumplido con mi palabra.

No era imposible.

Mi madre estaría orgullosa de que estuviese siguiendo sus pasos.

Me sentí un poco triste al trazar mis manos por la falda, las mangas y el escote.

Lastima que no estaba allí para verme.

Estaba tan exhausta que volví a mi habitación para descansar.

Me cambié la ropa por un camisón largo, terminé bajo las mantas y cerré mis ojos.

Tenía sed así que tuve que volver a salir cuando desperté nuevamente con la garganta seca.

Caminé por los oscuros pasillos con un candelabro pequeño y entré a la cocina.

Me sorprendí al hallar a Lord Leandro Mercier masticando como salvaje.

Al verme casi se ahoga con la comida que tenía en la boca.

— Solo vine por agua.

Siguió masticando, un poco avergonzado, pero no podía hablar, estaba intentando tragar la gran porción que tenía en la boca.

El plato que estaba sobre la mesa estaba lleno de uvas, pan, queso, mermelada, hasta manzanas.

Tomé un vaso y lo llené.

— Lamento que tuviera que verme en estas condiciones — Dijo, después de tragar.

No sabía que lord tuviera tanto apetito, me recordó la vez que le protestó el estómago, cuando se mareó en la escalera y también las veces que comía pocas porciones en el almuerzo.

— No se preocupe, no está bebiendo o haciendo algo indebido.

Bebí el agua.

Estaba sin camisa, sus pectorales me distrajeron, tenía solo unos calzones, le encantaba exhibirse y a mí me encantaba mirar.

Parecía avergonzado, de hecho no tocó más el plato.

— Luzco como todo un muerto de hambre.

Ese lord jamás sabría lo que era estar muerto de hambre, de niña hubiese dado todo por comer lo que tenía en su plato.

Rebuscar en la basura, mendigar pan duro, robar las sobras de los mercados, incluso entrar a un cochinero a pelear con los cerdos por tomar un trozo de algo.

— No luce de ese modo.

No podía recordar en que lugar un niño me ofreció panecillos, lo cierto es que era muy gordo y lloraba detrás de un arbusto.

Éramos dos extremos y aún así logramos comprendernos el uno al otro, ambos sufriendo por ser diferentes, no encajar.

Salí de la cocina.

Me tomó la mano y me tensé.

Lord Leandro Mercier me empujó contra una pared.

Su boca terminó en la mía, sabía a uva, a mermelada, aún así logró dejarme débil con su acercamiento.

Mis manos fueron a parar a su pecho, toqué sin prudencia su piel firme y rodeé su espalda mientras pegaba mi cuerpo al suyo.

Sus labios rozaron mi cuello mientras apoya un brazo al lado de mi cabeza, en la pared.

Gemí cuando me acarició con su mano libre en los muslos, sumergiendo su mano dentro de mi blusón.

No lo detuve y más cuando llegó arriba.

Gemí con fuerza cuando sus dedos rozaron entre mis piernas.

— Shhh, no haga mucho ruido — Mordió el lóbulo de mi oreja y me estremecí.

— ¿Cómo rayos me pide eso si me toca así?

Se rió de forma grave contra mi piel.

Sus dedos acariciaron una parte tan sensible.

Me estremecí ante el cosquilleo intenso en el centro de mi cuerpo.

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Jazmin Salgado Ro
Así se dice, ese hombre queda intimidado por tu gallardía al no amedentrarte como el quería.
Jazmin Salgado Ro
No Leandro calmate, se te va hacer vicio y después vas a estar como Dorian queriendo matar a alguien diario para sentirte bien 😂
Jazmin Salgado Ro
jajajaja no Leandro ya te la quieres comer para comprobar a qué sabe jajaja.
Jazmin Salgado Ro
Así es querido Leandro y recuerda que tú quitaste a ese ser repugnante de sus vidas así que ese duque no te intimide.
Iveth Valle Haro
siempre Creeo q estoy leyendo la mejor pero siempre me sorprende
Yesika Bastidas
lo mejor de lo mejor
Yesika Bastidas
hay chamo que pasará ahora
Orozco Beatriz
el rey mirando demás, punto para Leandro con el traje y estoy de acuerdo hay buscarle novio al rey o novia quizás haya un mal entendido y no sea gay , quizás esté traumado
Dulce Cira
por fin vamos a saber más de nuestro Rey 👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻💪🏻🫶🏻✨😬
Yesika Bastidas
aqui estoy al pie del cañón nunca dejas de sorprender con tus lecturas cada día te separas más
Eva Mari♥️😍🌖🌊
ojo alegre el rey 👑, tranquilo majestad que aquí Leandro ya tiene dueña jajaja 😂
Eliana Cardona
🤣🤣🤣Si claro el traje 🤣🤣🤣
Jazmin Salgado Ro
Me estoy echando mi chocolate 🫕 con pan 🥐 en tu honor Leandro 😜
Melisuga
Leandro acaba de ganarse al más codiciado de los clientes.
Melisuga
*ha sido
Melisuga
*ha provocado
Melisuga
*o sea
Melisuga
¿Sería ese el lugar donde estaba la boutique de sus padres?
Ana Parra
a esta corte le hace falta que el dúo o 🤭 corrijo el trío ( no puede faltar mi montañez CHESTER )dinamico la ponga en accion. Me como las💅 de las ansias en espera de que entren en escena.
Olga Ortiz
Leandro ten cuidado, el rey me parece que tiene otros gustos, por eso está solo, pero anotaste un punto con tu traje, si el reto se interesa en sus prendas, triunfaste
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