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Un Donante Por Accidente

Un Donante Por Accidente

Status: Terminada
Genre:Romance / Yaoi / Comedia / CEO / Contratadas / Completas
Popularitas:464.4k
Nilai: 4.8
nombre de autor: Amber Holmes

Esta es la historia de un hermoso hombre doncel que quiere ser papá.

UNIVERSO ALTERNO > M-PREG

NovelToon tiene autorización de Amber Holmes para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 17

...~LUCAS~...

Lo primero que vi al despertar, fue una silueta recostada junto a mí en una cama que no era mía.

Anoche decidí quedarme en casa de Nathan.

Él parecía tan vulnerable y ansioso por compañía que no pude evitar dormir con él.

No hubo sexo.

Anoche, Nathan apenas me tocó para quitarme los zapatos y el saco de vestir. Luego, me preguntó si me sentiría cómodo durmiendo en calzoncillos y dije que sí.

Y aquí estábamos. Compartiendo más intimidad de la que me propuse ayer, cuando le permití meterse en mi cama.

Nathan era un hombre apasionado, en todos los aspectos.

La atracción que siento por él hoy va más allá de sus habilidades en la cama. Las cuales son vastas y estimables.  

Me gustaba incluso antes de probarlo.

Desde el momento que mis ojos se toparon con el hombre serio de traje que irrumpió en mi consultorio sin permiso, supe que él era el tipo de hombre del que podría enamorarme.

Pero luego abrió la boca y el encanto murió.

Sonreí tontamente y me puse de pie con cuidado para no despertarlo.

Estiré el cuerpo, fui al baño, me di una ducha rápida, robé un poco de enjuague bucal y me dirigí a la cocina para preparar el desayuno.

A pesar de saber que mis habilidades culinarias eran pura basura comparadas con las de Nathan, me aventuré a preparar huevos rancheros.

El refrigerador de esta casa estaba más abastecido que un supermercado. Lo que explica por qué Nathan lucía tan trastornado cuando llegó a mi casa y revisó lo que tenía en la nevera.  

Utilicé su cafetera y me dispuse a desayunar primero, ya que él se encontraba dormido como un oso en invierno.

Tenía tanta hambre que ni siquiera me importó el encontrarme en una casa ajena. Así que tomé un par de panes, unas rodajas de queso y las derretí en un sartén. Luego freí tocino, y eso pareció despertar al estómago de Nathan, ya que escuché sus torpes pasos recorriendo la habitación en un lamentable intento de actuar como un ser humano racional, y no como un zombi cuya mitad de su cerebro no funciona por el momento.

—Buenos días, dormilón —dije, en cuanto vigilaba las lonchas de tocino sobre el fuego.

Nathan sonrió arrolladoramente. Se había lavado la cara y parecía más coordinado mientras recorría la cocina en busca de la cafetera.

—Buenos días, hermoso, dame unos minutos para activar mi cerebro.  

Se sirvió una taza enorme de café, y, luego de los primeros tres tragos, se tomó un par de minutos de silencio para permitirle a la cafeína hacer su trabajo dentro de su torrente sanguíneo.

Exhaló exageradamente. Ahora sonaba mucho más alegre.

—Ahora sí, ¿qué vamos a desayunar? —preguntó revoloteando a mi alrededor como un cachorro feliz.

Sonreí abiertamente cuando sentí sus brazos alrededor de mi cintura. Sus manos acariciaron mi vientre mientras se presionaba contra mi espalda, envolviéndome con su calor.

—Estoy preparando tocino y huevos rancheros, ¿gustas? Es lo único que sé cocinar, así que no te me pongas exigente —esbocé con fingida severidad.

Nathan besó mi cuello y oh…

Oh, oh…

Las hormonas…

Él apagó la estufa en un muy responsable acto reflejo antes de apartarme de la cocina entre besos y caricias dulces.

Mis manos se volvieron inquietas y atrevidas. Creo que incluso apreté una de sus nalgas con saña.  

Oh, la lujuria…

Acabamos en la cama, envueltos en algo que fácilmente podría catalogar como “hacer el amor”.

Lo sentí en medio de sus besos, en la manera como sus labios se deslizaban sobre mi piel, saboreando cada centímetro con ternura.

Nathan se tomó su tiempo. Sus besos de cafeína me embriagaron de pasión y un profundo deseo por ser suyo.

Eso y las malditas hormonas, por supuesto.

Cuando todo concluyó, y ambos éramos dos cuerpos laxos y jadeantes sobre la cama que luchaban por recuperar el aliento, reímos desatinadamente.

Nathan no pudo evitar emocionarse un poco de más cuando sintió su orgasmo acercarse peligrosamente al borde, así que todos sus esfuerzos por comportarse como un hombre romántico se fueron a la mierda.

Y yo no podía sentirme más complacido con eso.

—Salgamos esta noche, ¿qué opinas? —dijo con voz jadeante.

Giré mi rostro hacia él con una sonrisa burlona.

—¿Tú no trabajas?

—Soy el dueño de mi compañía, puedo darme vacaciones indefinidas cuando quiera.

Reí ante su expresión presumida.

—Yo también soy el dueño de mi consultorio, pero necesito ir a trabajar hoy, o a este paso, perderé a todos mis pacientes. Hoy tendré que hacer horas extras.

Nathan asintió. Estiró su mano y acarició mi cabello despeinado y húmedo por el sudor de las actividades mañaneras a las que me sometió.

—Te llevaré a tu casa para que te cambies de ropa.

—¿En qué? —le pregunté—. Anoche tomaste un taxi, tu auto aún debe estar en el estacionamiento del bufete de abogados, justamente donde lo dejaste.

Nathan jadeó ante el recuerdo de su resaca. Llevó ambas manos a su cabeza, replanteándose las absurdas decisiones que tomó anoche.

Él no lucía arrepentido. Cosa que no me tomó por sorpresa, ya que a pesar del poco tiempo que llevamos de conocernos, sé que es una reina del drama.  

—Maldita sea, lo olvidé. Lo siento.

—No te preocupes, tomaré un taxi.

—Te acompañaré a tu casa, claro, si me lo permites —dijo, acomodándose junto a mí. Su mano acarició mi vientre con gentileza—. Quiero asegurarme que ambos lleguen sanos y salvos.  

Sonreí ante eso. Estaba de muy buen humor hoy, así que, ¿por qué no permitirme dejar de actuar como una perra cruel?

—Gracias, eres todo un caballero.

Nathan sonrió maliciosamente, antes de inclinarse sobre mi rostro y besarme con el vigor propio de un hombre que acaba de desfogarse hace un par de minutos, y ahora desea una segunda ronda.

Mi cuerpo estaba más que dispuesto a complacer y ser complacido una vez más.

Cuando decidí tener un bebé solo, jamás imaginé encontrarme en una situación como la que estoy viviendo con el padre biológico de mi hijo, y, para ser honesto conmigo mismo, me estoy replanteando aquello de la crianza monoparental. 

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Nilda Ayala
claro Lucas todo es por la hormonas , nada más por eso 🤣🤣🤣🤣
Nilda Ayala
no va ser jajajajajajaja,Pero que lindo🤣
Nilda Ayala
jajajajajajaja
Yudiela Arboleda
el final no era el esperado quizà eso la hace simplemente excelente esta historia felicidades autora es un final único diferente del resto
Yudiela Arboleda
se me hace parecido a la novela papà a la fuerza destino o accidente al menis el inicio la leere igual se ve prometedeora
karina ochoa
Hermosísimo relato!
karina ochoa
Lo sospeche desde un principio!
karina ochoa
se tu ex?
karina ochoa
Quien será el desgraciado que lo vigila?
karina ochoa
Me preocupa el degenerado del padre de Nathan!
karina ochoa
😔😔😔💔💔
karina ochoa
Que mal perdedor eres! ya me caes mal
karina ochoa
Buen capítulo!
karina ochoa
Pues el tiene la culpa no tu! porque si te amaba en vez de salir con otras personas delante de ti debió arriesgarse y decir sus sentimientos aún pensado lo rechazaría. El dicho dice: hombre cobarde no conquista mujer bonita
karina ochoa
Jude*
karina ochoa
Que hizo el tonto de Juge?
karina ochoa
Sin duda alguna lo estás!
karina ochoa
Que lindo Nathan! 😍😍😍
karina ochoa
Buen capítulo
karina ochoa
/Drool//Drool//Drool/
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