¿Que pasa cuándo el destino junta a dos personas que apenas logran llevarse bien? Embarcate junto a Agnes y Mateo en este viaje a descubrirse.
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Capítulo D I E C I S É I S: "Ese Beso No Existió"
— ¡Ya basta!
Mi grito salió firme, chillón y ensordecedor. Justo lo que quería.
>> ¿Qué es lo que les sucede? Primero que nada Sebastián te pedí de buenas maneras que te alejaras y segundo debes respetar a tú esposa, nunca te di alas de nada y la primera vez que te vi estaba casi drogada gracias a ese medicamento que me habían colocado.
Él me miraba resentido.
Gire mi vista hacia mí jefe, el ser que me había besado y después se había ido como si nada hubiese pasado. Si él reaccionó así yo lo haré igual, nada paso.
Ese beso no existió, así que con voz dura y fría me dirijo a él:
>> Y a usted señor Mateo le digo el tercer punto, yo no soy de usted, yo no soy de nadie. Hasta dónde sé Agnes es del pueblo y para el pueblo.
Este soltó la respiración que llevaba contenida y con esa maldita y segura elegancia que siempre portaba acomodó su traje y tomó asiento en una de las sillas frente a mi escritorio.
El toque ligero y apenado en la puerta interrumpió aquello que fuera que tenía por decirme.
Era Lara.
— Señorita, digo Agnes, vine porque el señor Murano me mandó a llamar.
Asentí. Tomé la carta de renuncia que tenía en mi escritorio y se la extendí a Lara quién hasta temblando estaba, gracias a la presencia demandante de Mateo.
Ella tomó la carta y se retiró de la oficina. La voz segura de Mateo me hizo voltear mi vista de nuevo a él.
— Señorita Bachelet, bueno debería de decir Señora de Amato pero aún es muy pronto para ello.
Trague grueso. La sorpresa y el nerviosismo apoderándose de mí.
>> ¿Usted recuerda el contrato que firmó para mí? Ese en el que se comprometía a ser mi asistente, supongo que si lo recuerda fue la primera vez que firmaba algo para mi y usted me aseguró que las primeras cosas nunca se olvidan. En fin.
Desabrochó el botón de su saco y tecleó un par de veces en su teléfono. Un Palmer serio y robusto entró en la oficina con un documento en su mano. De hecho varios documentos, en resumen muchas hojas.
>> Siéntese, esto es algo que hará que su lindo carácter salga a relucir. Se lo aseguro y tú Sebastián, sal de la oficina esto es una conversación entre ella y yo. No quisiera restregar en tu cara mi triunfante victoria.
Mi cara pasó de la sorpresa a la mayor cara de culo registrada en la historia, de inmediato gane el récord guinness a la mejor cara de culo. La inmensa necesidad de patear su perfecto culo me inundaban todo el sistema.
Sebastián fríamente asintió, en realidad yo no lograba comprender su actitud conmigo. Lo había visto muy pocas veces y él se comportaba muy raro en realidad. Salió de la oficina y tiró la puerta, no sé quién se cree.
— Deje el misterio y vaya al grano, tengo cosas que hacer.
— Sí, Agnes eso lo sé, muchas cosas tendrás que hacer de aquí en adelante. Necesito que leas esto.
Me extendió una de las hojas que tenía en sus manos. Mis ojos casi se salen de sus órbitas al medio leer el contenido de aquella hoja.
>> Cómo puedes leer en el séptimo punto del contrato, cápsula quinta específica que la señorita Agnes Sofía Bachelet debe pagar una multa de cinco millones de dólares si osa a incumplir con el contrato A.
Todo iba bien hasta que dijo eso de contrato A. El contrato que firme recuerdo que era de letra B.
— Yo recuerdo muy bien que el contrato B que firme decía eso, pero desconocía eso de otro contrato con letra A. También recuerdo muy bien que cuándo me hiciste firmar y te pregunté qué porque tenía la letra B me dijiste que eso era por diseño ya que así le era más fácil a administración de tener cada puesto separado.
— Firmaste ambos contratos Agnes. No te diste el lujo de leer las letras pequeñas, en realidad no leiste ni una sola letra del contrato cuándo Palmer te lo entrego.
— No lo leí porque tú me dijiste que solo era mi contrato como asistente y que debía cumplirlo por tres años.
— Una persona en su sano juicio lee, bueno al menos yo en mi sano juicio siempre leo todo.
Le di una mirada para matar.
— Bien, entonces veré como hago para pagar los cinco millones. No descansaré hasta pagar el último centavo.
— Los cinco millones no importan ni vienen al caso Agnes, el contrato A especifica que sí tú no cumplias los tres años y renunciabas, el pago sería diferente, lee por ti misma, no quisiera engañarte.
Me extendió ahora otro sobre que encima lograba ver que en su defecto decía contrato A. Con mis manos temblorosas lo tomé.
Mi corazón comenzó a latir desbocado cuándo comencé a leer cada minúscula letra.
¿Porque Agnes siempre es tan torpe?
¿Porque Agnes siempre tenía este talento de cagarse la vida?
Mis manos temblaban, sentía furia, rabia decepción. Yo solita me vendí, yo solita le di mi vida y alma al diablo, es que digo la vida y el destino se encargan de ser tan creativas conmigo. Era aceptar esto o pasar una vida en la cárcel, y él sabía que iba yo a elegir, él ya conocía mis debilidades... él ya me había reclamado, él era mi nuevo dueño.
Pase la hoja y sí, era más que legal, estaba más que vigente. Al final del documento mi firma fresca relucía.
Sentí cuándo Mateo se había puesto de pie, tenía mi mirada gacha, fija en aquel papel. Vi sus pies cerca de los míos y alce mi vista, sus ojos me veían fijamente sin demostrar ningún ápice de sentimiento o al menos pena por mí.
Y es que cómo podría sentir eso si él mismo lo había armado todo.
>> Vamos querida, una corte nos espera.
Una lágrima rodó por mi mejilla y simplemente me puse de pie, ya nada sería igual.
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¿Ustedes saben que pasará? Lo que pasa es que yo no sé… 🤣🤣🤣🤣
Ay Mateo jugando con la pobre vida de Agnes…
Pero la florecita apareció, eso es lo bueno😏❤️
Adry❤️🔥
si la empiezan ,por aquí no la terminan❓