Lorenzo Maxwell, CEO de una empresa líder en ciberseguridad, pensaba que descifrar los algoritmos más complejos era su mayor desafío. Pero eso fue antes de que sus trillizos de 5 años –Dimitri, Dante y Sara–, con mentes tan brillantes para la programación como para la travesura, y la Dra. Sofía Vargas, una pediatra con una paciencia a prueba de virus y un humor contagioso, irrumpieron en su vida. Entre firewalls humanos que impiden la hora de acostarse, "hackeos" creativos a las normas de la casa y un caos digno de un ciberataque, Sofía no sólo le enseñará a Lorenzo a reír de nuevo, sino que también descubrirá que el amor a veces viene codificado en tres pequeños genios y un padre que necesita más que solo proteger su red: necesita proteger su corazón.
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Capítulo 6: La Cena Imposible
Lorenzo: (Mirando su reloj por enésima vez) Sofía debería llegar pronto.
Dante: ¿Va a cenar con nosotros? ¡Genial!
Sara: ¿Hiciste la cena especial, Papi?
Lorenzo: Hice mi mejor intento. Un pollo asado. Con brócoli.
Dimitri: El brócoli es una excelente fuente de vitamina C y K.
Lorenzo: (Sonriendo) Sí, Dimitri. Y espero que lo coman.
Dante: ¿Podemos poner la mesa?
Sara: ¡Yo quiero poner los cubiertos!
Dimitri: Yo supervisaré la correcta alineación de los vasos.
Lorenzo: (Asombrado por la iniciativa) ¡Claro! ¡Eso sería fantástico!
(Desde la llegada de Sofía, los trillizos habían desarrollado una nueva afición por "ayudar" con las tareas del hogar, siempre y cuando se presentaran como "misiones" o "experimentos". Lorenzo se dio cuenta de que lo que antes era una tarea ardua y solitaria, ahora se había convertido en una actividad grupal, llena de risas y, ocasionalmente, pequeñas catástrofes controladas.)
(Se escucha el timbre. Lorenzo respira hondo, alisándose la camisa.)
Lorenzo: ¡Ya llegó! Recuerden, equipo. Cena formal. Comportamiento ejemplar.
(Sofía entra, con una sonrisa radiante y un pequeño postre en la mano.)
Sofía: ¡Buenas noches, familia Maxwell! ¡Y buenas noches, Robby 2.0! Veo que ya está en su puesto de honor.
Dante: ¡Sofía! ¡Hicimos la mesa!
Sara: ¡Y Papi cocinó pollo!
Dimitri: Con brócoli.
Sofía: ¡Qué maravilla! Se ve todo delicioso. Y qué hermoso postre me traes, Sara.
Sara: (Sonrojándose) Es un pastel de chocolate. Para celebrar a Robby.
Sofía: ¡Me encanta! Bueno, sentémonos.
(La cena comienza con un aire de civilidad que sorprende a Lorenzo. Los niños están inusualmente tranquilos, comiendo su pollo y, para su asombro, hasta el brócoli. Sofía conversa con ellos sobre su día, sobre las aventuras de Robby y sobre sus nuevos descubrimientos en el museo.)
Sofía: Dimitri, ¿qué fue lo más interesante que aprendiste sobre el universo hoy?
Dimitri: Que hay estrellas que se tragan otras estrellas. Y que todo se mueve muy rápido.
Sofía: Fascinante. ¿Y tú, Sara? ¿Alguna idea nueva para Robby?
Sara: Sí. Estoy pensando en un sistema de comunicación por voz. Para que nos hable.
Sofía: ¡Qué gran idea! Dante, ¿y tú? ¿Alguna travesura planeada para mañana?
Dante: (Se atraganta con el brócoli) ¡No, Sofía! Estoy en "Misión Comportamiento Ejemplar".
Lorenzo: (Riendo) Eso parece. Nunca los había visto tan… cooperativos en la mesa.
Sofía: Es que saben que es una ocasión especial. Además, el pollo huele delicioso, Lorenzo.
Lorenzo: Gracias. Es una de las pocas recetas que no implica una hoja de cálculo.
(La conversación fluye con facilidad. Lorenzo se encuentra relajado, algo que no le sucedía a menudo en su propia casa. Sofía no solo interactúa con los niños, sino que también lo hace reír a él. Sus chistes son ingeniosos, su perspectiva es fresca y su presencia es… simplemente agradable.)
Sofía: Y tú, Lorenzo, ¿cómo estuvo tu día en la oficina? ¿Algún ciberataque que evitar?
Lorenzo: Afortunadamente, no. Solo reuniones y… la planificación de la próxima "Misión Seguridad".
Sofía: Suena importante. Pero, ¿te queda tiempo para algo que te guste? ¿Algún hobby?
Lorenzo: (Pensativo) Antes solía… programar por diversión. O jugar al ajedrez. Pero últimamente… mi hobby es intentar seguirle el ritmo a estos tres.
Sofía: (Sonriendo) Es el mejor hobby que puedes tener. Porque estás invirtiendo en ellos.
(Después de la cena, llega el momento del postre. El pastel de chocolate de Sara es un éxito rotundo. Mientras comen, Sofía les cuenta una historia divertida de su infancia, sobre un perro que le robaba las galletas.)
Dante: ¡Qué perro tan travieso!
Sara: ¿Y qué hiciste, Sofía?
Sofía: Pues aprendí que si dejaba las galletas en un lugar seguro, el perro no podía alcanzarlas. A veces, las soluciones más simples son las mejores.
Dimitri: Un sistema de seguridad de galletas. Interesante.
(La noche avanza y llega la hora de acostar a los niños. Sofía se ofrece a leerles un cuento, y Lorenzo la observa desde la puerta de la habitación. Escucha su voz suave y melódica, los niños riéndose a carcajadas. Siente una punzada extraña en el pecho, una mezcla de gratitud y algo más que no puede identificar. Es una sensación cálida y acogedora.)
Lorenzo: (Después de que Sofía termina de leer y los niños están dormidos) Eso fue… encantador.
Sofía: Me encanta leerles. Son un público muy agradecido.
Lorenzo: Sofía, de verdad, gracias por venir. Ha sido… la cena más relajada que he tenido en años.
Sofía: Me alegro de haber podido ayudar. Y me alegro de haber visto lo bien que funciona nuestro "Plan de Batalla".
Lorenzo: Más que bien. Ha sido una revelación. Has traído una energía tan positiva a esta casa.
Sofía: (Sonriendo, un ligero rubor en sus mejillas) Bueno, tú tienes una familia maravillosa. Solo necesitan un poco de… (busca la palabra correcta) sincronización.
Lorenzo: (Mirándola a los ojos) Sincronización. Me gusta esa palabra.
(Hay un momento de silencio, una conexión innegable entre ellos. Lorenzo se siente atraído por la calidez de Sofía, por su inteligencia y por la forma en que ilumina cada habitación en la que entra. Por un momento, desea que la noche no termine.)
Sofía: Bueno, es hora de que me vaya. Mañana tengo un día ocupado en la clínica.
Lorenzo: Te acompaño a la puerta.
(Mientras caminan hacia la puerta, Lorenzo se siente extraño. Quiere decir algo, algo más que un simple "gracias". Pero las palabras se quedan atrapadas en su garganta. Es un CEO, un hacker, un padre. Pero cuando se trata de sus propios sentimientos, se siente como un principiante.)
Sofía: (En la puerta) Que tengas una buena noche, Lorenzo.
Lorenzo: Tú también, Sofía.
(Ella le da una última sonrisa, y se va. Lorenzo cierra la puerta, la casa se siente repentinamente más silenciosa, más vacía. Mira su taza de café, luego mira el Plan de Batalla en la nevera. Piensa en la cena, en las risas de sus hijos, en la sonrisa de Sofía. Y se da cuenta de que su "código" personal acaba de recibir una actualización importante.)
Lorenzo: (Para sí mismo, con una sonrisa) Definitivamente, mi taza necesitará un nuevo eslogan.