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BODA SIN FLORES

BODA SIN FLORES

Status: En proceso
Genre:Matrimonio arreglado / Amor tras matrimonio / Romance
Popularitas:2.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Dalianna Elizondo

Ayla Eisen y Ragnar crecieron bajo la sombra de una tragedia idéntica: la enfermedad que les arrebató a sus madres, dejando a sus padres, empresarios y amigos de toda la vida, sumidos en el dolor, pero ahora, ellos han decidido sellar su destino con un contrato inquebrantable; obligándolos a contraer nupcias, donde se ven atrapados en un matrimonio sin amor, pero unidos por una promesa desesperada hecha sobre las lápidas de sus esposas; que consiste en usar su unión para financiar la batalla contra el mal que destruyó a sus familias, en una casa llena de silencios y recuerdos, en la cual deberán decidir si su alianza es solo un negocio doloroso o si, entre las cenizas de su pérdida, puede nacer la fuerza para sanar... y quizás, aprender a amar
"Nuestras madres nos heredaron su ausencia con su partida pronta, pero nuestros padres nos vendieron al mismo dolor; ahora estamos encadenados por un contrato que se firmó con sangre y se selló sobre sus tumbas."

NovelToon tiene autorización de Dalianna Elizondo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 15

Subí a la habitación la lluvia caía tan fuerte que me ayudaba a no pensar, tire todo y me acosté a dormir, deseaba con todas mis fuerzas que esta maldita pesadilla terminara y aun ni había empezado, pues el circo con los payasos nos esperaba mañana para dar un buen show en la casa de mi padre.

Al sonar el despertador me quedé inmóvil bajo las sábanas, contando los latidos de mi corazón en el silencio; hoy era el día, la fiesta de compromiso, el evento que sellaría mi destino ante los ojos de la alta sociedad. Ya no había marcha atrás; después de esta noche, el mundo entero nos daría por casados, aunque solo fuera sobre un cochino papel manchado de conveniencia.

Me levanté con una sensación de pesadez que no tenía nada que ver con el cansancio físico, entré al baño encontrando un paquete sobre el tocador que no estaba allí anoche. Era una caja de terciopelo azul medianoche con una nota escrita con esa caligrafía angulosa y autoritaria que ya reconocía donde fuera “La armadura para la batalla de hoy. No me falles. R.”

Dentro, descansaba un collar de zafiros y diamantes que parecía contener fragmentos de un océano congelado; ese no era un regalo de amor, ni siquiera un gesto de cortesía; era una inversión estratégica en la credibilidad de nuestra mentira. Me miré al espejo, sosteniendo las joyas en mi cuello, pero la mujer que me miraba fijo en el espejo era una completa extraña, una versión de mí lista para ser subastada al mejor postor en una pasarela de vanidades.

Salí del cuarto y bajé las escaleras, él ya se encontraba en el vestíbulo, hablando por teléfono en un tono bajo que denotaba una urgencia controlada, vestía un traje hecho a medida en negro absoluto, una camisa blanca impecable, con una corbata de seda que resaltaba la frialdad de sus ojos azules. Al verme, cortó la llamada de inmediato y me recorrió con una mirada lenta, evaluando el impacto visual de su elección.

—Los zafiros te sientan bien, Lía, combinan perfectamente con tus respuestas de anoche. —Dijo con ese cinismo que era su escudo preferido. —Pareces una verdadera Eisen-Graf.

—Si esperabas que los usara como una señal de rendición por lo que hablamos sobre tu "distracción" con esa rubia, te equivocaste de joya. —Pasando a su lado hacia la puerta sin detenerme. — Vámonos, cuanto antes empecemos con este teatro, más pronto podré quitarme este disfraz y volver a mi laboratorio, donde las cosas si son reales.

El trayecto hacia la mansión fue silencio y tenso, a medida que el Mercedes blindado se acercaba a la propiedad donde crecí, los nervios empezaron a traicionarme. Ver los setos perfectamente podados y la fachada de mármol blanco que una vez llamé hogar me revolvió el estómago, para el mundo, esta era una de las residencias más envidiadas, pero para mí, era el mausoleo donde mi madre pasó sus últimos días y donde mi padre firmó mi contrato de venta sin que le temblara el pulso.

—Respira —Me dijo la voz de Ragnar, sacándome de mi aturdimiento, la cual sorprendentemente, no sonó a burla. Él estaba observando mis manos, que apretaban el bolso de mano con tanta fuerza que mis nudillos estaban blancos. —Si entras ahí pareciendo una víctima, ellos ganan y tú Lía, no eres una víctima, eres una Eisen de sangre, además de una socia de “Ares Tech” por derecho. —Eres la persona con más poder en ese salón si decides creerlo...

—Eso es fácil para ti decirlo, tu padre no te está usando para purgar sus culpas ante la sociedad. —Murmuré apenas audible, mientras el auto se detenía frente a la escalinata principal, donde un conglomerado de reporteros nos aguardaba.

—Mi padre me usa para construir su legado y yo lo uso a él para destruir su sistema. —Respondió él, acercándose un poco más. —Aquí todos somos herramientas para alguien en este mundo, la única diferencia es quién sostiene el mango del martillo cuando la función termina.

Ragnar bajó del auto con una elegancia que parecía ensayada durante décadas, rodeó el auto para abrir mi puerta, en cuanto mis pies tocaron el suelo, una tormenta de flashes nos atacó con una fuerza depredadora, él pasó su brazo alrededor de mi cintura, pegándome a su costado con firmeza, que extrañamente se sentía sólida en medio de aquel caos mediático. — Por fuera, éramos la perfección absoluta, la pareja perfecta; pero por dentro, seguíamos siendo solo dos extraños tratando de no ahogarse en la misma red.

—Sonríe, futura esposa —Murmuró cerca de mi oreja, su aliento rozando mi piel y enviando un escalofrío que me negué a reconocer. — Hazles creer que el lobo finalmente ha encontrado a su dueña.

Forcé una sonrisa que me dolió en los músculos de la cara. Al subir las escaleras y cruzar el umbral, estaba el opulento salón de baile de los Eisen que nos recibió con el estruendo de los aplausos y el tintineo de las copas de cristal, mi padre, se acercó de inmediato, con Bruno pisándole los talones.

—¡Los protagonistas de la noche! —Exclamó, abrazándome con una afectuosidad que sabía a falsedad pura, que ni el beso de Judas Iscariote fue tan falso. —¡Ayla, estás radiante!, esos zafiros son una elección excelente, Ragnar, se nota que conoces bien el valor de lo que tienes a tu lado.

—Conozco el valor de cada activo que protejo, Leonardo —Respondió Ragnar, estrechando la mano de mi padre con una fuerza que hizo que la tensión fuera palpable para cualquiera que estuviera lo suficientemente cerca.

—Pasen, pasen, todos los directivos de Graf-Eisen Global están ansiosos por saludar a la pareja que ha salvado las acciones esta semana. —Dijo Bruno, guiándonos hacia el centro del salón, donde las orquídeas blancas adornaban cada rincón como flores en un funeral de lujo.

Las siguientes horas fueron un desenfoque de rostros conocidos y conversaciones vacías, tuve que estrechar manos que se sentían como serpientes de cascabel y aceptar felicitaciones de personas que, hace apenas un mes, consideraban mi doctorado como un capricho de niña rica, pero Ragnar no se separó de mi lado ni un segundo, su mano en mi cintura o en la parte baja de mi espalda era una presencia constante, un recordatorio físico de nuestro pacto secreto.

Sin embargo, el verdadero desafío llegó cuando mi padre me apartó para "un momento privado" en su estudio.

—Has hecho un buen trabajo hoy, Ayla —Dijo él, sirviéndose un coñac mientras observaba el retrato de mi madre en la pared con una melancolía que ya no le creía. —El mercado está eufórico, el presidente de los hospitales privados está convencido de que la fusión es impenetrable gracias a la "unión familiar".

—¿Impenetrable? —Pregunté, sintiendo que la rabia que había contenido toda la noche empezaba a desbordarse. —Lo que has hecho es intentar robarme mi autonomía, papá. Ragnar me contó sobre tus planes para sacarme de la junta directiva de la fundación oncológica.

Mi padre se giró, con los ojos entrecerrados, su máscara se desmoronó, revelando al tiburón financiero que siempre fue.

—Ragnar habla demasiado, lo que hago es proteger el patrimonio de la familia Eisen, eres demasiado joven para manejar el volumen de capital que esta fusión va a generar, estarás en los laboratorios, que es lo que te gusta, pero las decisiones grandes las tomaremos los hombres que sabemos cómo funciona el mundo real.

—Ese es tu mayor error —Dije, dando un paso firme hacia su escritorio. —Crees que porque me obligaste a casarme, también puedes obligarme a ser invisible, te equivocas. La patente de la inmunoterapia y los protocolos del acelerador lineal están registrados bajo “Ares Tech”, si se te ocurre sacarme de la junta o modificar mi puesto operativo, Ragnar retirará los derechos de explotación inmediatamente y tu "cura del siglo" se convertirá en el mayor fraude legal de la historia de este país.

El rostro de mi padre se tornó de un color violáceo. Dejó la copa sobre la mesa con un golpe seco que resonó en toda la habitación.

—¿Te has aliado con él en mi contra? ¿Con un Graf? ¿Estás entregándole tu trabajo a la empresa de ese cínico?

—Me he aliado con la única persona que ha sido honesta conmigo, aunque sea para decirme que esto es un negocio frío —Respondí con calma, aunque sentía una rabia que me consumía. —No vuelvas a subestimarme, papá, yo ya no soy la niña que jugaba en el jardín; ahora soy la mujer que tiene la llave de tu éxito o de tu ruina.

Salí del estudio antes de que pudiera responder, con el corazón martilleando contra mis costillas, al regresar al salón, busqué a Ragnar con la mirada. Lo encontré cerca del balcón, rechazando educadamente a un grupo de inversionistas que intentaban adularlo, cuando nuestras miradas se cruzaron, sus ojos buscaron los míos con una pregunta silenciosa.

1
Yanet Cristina Vilugron Salazar
mal los padres
Yanet Cristina Vilugron Salazar
omg😱
Yanet Cristina Vilugron Salazar
upsss
Yanet Cristina Vilugron Salazar
jajaja él la miro como hombre
Yanet Cristina Vilugron Salazar
hay hay emociones
Yanet Cristina Vilugron Salazar
me gusta
Yanet Cristina Vilugron Salazar
interesante
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