Liam, heredero de un vasto imperio empresarial, se siente asfixiado por las expectativas de sus padres. Su vida da un giro inesperado al conocer a Elara, una empresaria brillante y enigmática que dirige su propia marca de diseño. Lo que comienza como una atracción instantánea se convierte en un profundo amor, avivado por la extraña familiaridad que sienten el uno por el otro.
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Capítulo 16
La noticia del embarazo de Elara fue recibida con una efusión de alegría por todos sus seres queridos. Sofía y Marco fueron los primeros en enterarse, y sus reacciones fueron un estudio de contrastes cómicos. Sofía soltó un grito de emoción, mientras Marco, con los ojos llorosos, prometió ser el padrino más fabuloso de la historia.
David y Sofía, ahora una pareja estable y profundamente enamorada, felicitaron a Liam y Elara con genuina felicidad, compartiendo su entusiasmo por la expansión de su círculo familiar. Lord Edward y Lady Elizabeth Vance-Cromwell estaban eufóricos; su única hija les daría nietos, el legado de su familia se extendería. Incluso de los O'Connell llegó un telegrama formal de felicitación, aunque cargado de un resentimiento apenas disimulado.
El primer chequeo médico de Elara se convirtió en un evento cargado de expectativas. Liam la acompañó, su mano firme en la suya, mientras esperaban ansiosamente en la sala de espera. El doctor, un ginecólogo de renombre recomendado por Lady Elizabeth, los recibió con una sonrisa. La ecografía comenzó, y la pantalla cobró vida con las primeras imágenes del milagro en crecimiento.
"Aquí está", dijo la doctora, señalando una pequeña mancha pulsante en la pantalla. Liam y Elara se miraron, los ojos llenos de asombro. Pero la doctora no había terminado. "Y... esperen un momento", dijo, moviendo el transductor. "¡Oh, vaya! Parece que la naturaleza tiene una sorpresa para ustedes". Se detuvo, una sonrisa amplia dibujándose en su rostro. "Felicidades, pareja. No es uno, son dos. ¡Están esperando mellizos!"
Liam y Elara se quedaron en shock, luego una ola de risas y lágrimas los inundó. ¡Dos! El milagro se había multiplicado. Las lágrimas corrían por el rostro de Elara, sus ojos azules fijos en la pantalla. Liam, con una mano en el vientre de Elara y la otra en su mano, no podía creerlo. Dos ecos de su amor eterno, dos pequeños trozos de su alma, venían al mundo. La noticia fue una explosión de felicidad que compartieron con sus amigos y familiares, quienes se turnaban entre felicitaciones efusivas y promesas de ayuda.
El embarazo de Elara fue, en general, un viaje de dulce espera. La barriga crecía con gracia, un testimonio visible del milagro que se gestaba en su interior. A pesar del cansancio natural y de las molestias típicas de un embarazo doble, Elara mantuvo una agenda sorprendentemente activa.
Su carácter indomable no le permitía quedarse inactiva. Dirigía Aura Designs con la misma pasión, aunque delegando más responsabilidades en Sofía y su equipo. Sus reuniones ahora se llevaban a cabo en su oficina en la mansión, donde se habían habilitado todas las comodidades para su bienestar.
Liam, por su parte, se convirtió en el esposo más atento y protector. Se aseguraba de que Elara descansara, de que comiera bien, de que no se estresara. Su amor por ella se profundizaba con cada día que pasaba, viéndola crecer y transformarse en la madre de sus hijos. Helix Innovations continuaba su ascenso, pero la prioridad de Liam era clara: su familia.
Las reuniones familiares se volvieron más frecuentes y emotivas. Lord Edward y Lady Elizabeth estaban encantados, organizando baby showers y preparativos con un entusiasmo discreto pero palpable.
La mansión, que ya era grande, se preparaba para la llegada de los mellizos. Se diseñaron dos habitaciones infantiles con exquisito gusto, una para cada bebé, llenas de mobiliario de madera, tonos suaves y pequeños detalles de diseño que Elara eligió con amor.
La cena de Nochebuena de ese año fue particularmente especial. La mansión estaba adornada con luces cálidas y el aroma a pino fresco.
Los padres de Elara estaban presentes, Sofía y David compartían risas en un rincón, y Marco, con Julian a su lado, contaba anécdotas divertidas. La ausencia de los O'Connell era notoria, pero su presencia, en forma de un envío de regalos absurdamente caros para los bebés, fue un recordatorio tácito de que, a pesar de todo, la sangre los unía.
En un momento de la noche, mientras Elara sentía las pataditas de sus bebés dentro de ella, se apoyó en Liam. "Aelric", susurró, "siento que nuestros hijos serán especiales. Que llevarán la esencia de nuestro amor y de nuestro reino".
Liam la besó en la frente. "Lo serán, mi Lyra. Serán los herederos de Eldoria y de nuestro futuro. Estoy seguro de que nos sorprenderán de muchas maneras". Sus ojos verdes brillaron con una emoción profunda. Sabía que, con Elara a su lado, cada día sería una nueva aventura, un nuevo capítulo en la historia de su amor eterno, manifestado ahora en la promesa de dos nuevas vidas.
El mundo moderno se preparaba para recibir a los pequeños príncipes o princesas que llevarían la sangre de dos linajes ancestrales, y el eco de su amor eterno.
Te felicito por tan excelente trabajo.
Espero con ansia leer más obras como la tuya .
Desde Bogotá, Colombia un cordial abrazo. /Good/