milena es una princesa que luchara por el trono
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Donde empezó todo
El amanecer apenas comenzaba cuando Milena cruzó las puertas del castillo. No llevaba armadura completa, solo su espada y una capa oscura. Esta vez no iba como comandante…
Iba como alguien que buscaba respuestas.
—Aún puedes decirme a dónde vamos exactamente —dijo Lysandra, alcanzándola.
Milena no se detuvo.
—Al campo de entrenamiento antiguo.
Lysandra frunció el ceño.
—¿El que está fuera de las murallas? Pensé que estaba abandonado.
—Lo está —respondió Milena—. Por eso es perfecto.
El camino era silencioso. Solo el sonido de sus pasos sobre la tierra húmeda rompía la quietud de la mañana.
Después de un tiempo, llegaron.
El lugar estaba cubierto por maleza y recuerdos. Las estructuras de madera estaban desgastadas, y el viento movía las cuerdas rotas como si susurraran historias del pasado.
Milena se detuvo.
Sus ojos recorrieron el lugar.
—Aquí entrenábamos —dijo en voz baja—. Antes de que todo cambiara.
Lysandra la observó.
—¿Darian también?
Milena asintió.
—Fue aquí donde lo conocí.
El silencio se volvió distinto… más personal.
Milena avanzó lentamente hacia una de las estructuras caídas. Se arrodilló y apartó algunas tablas.
—Si escondió algo… sería aquí.
—¿Por qué? —preguntó Lysandra.
Milena sonrió apenas, con nostalgia.
—Porque este era el único lugar donde podía ser él mismo.
Comenzó a remover tierra y madera con más rapidez. Sus manos se ensuciaban, pero no le importaba.
El tiempo pasaba.
Nada.
Hasta que…
—Espera —dijo de pronto.
Sus dedos tocaron algo sólido.
Apartó más tierra.
Una pequeña caja de metal apareció.
El corazón de Milena latió con fuerza.
—La encontré.
Lysandra se acercó.
—Ábrela.
Milena dudó un instante.
Luego levantó la tapa.
Dentro había varios objetos: un mapa antiguo, un anillo… y una carta.
Milena tomó la carta con manos firmes.
—Está dirigida a mí… —susurró.
El mundo pareció detenerse.
Rompió el sello.
Y comenzó a leer.
Sus ojos se movían rápido… luego más lento…
Luego se detuvieron.
—¿Qué dice? —preguntó Lysandra.
Milena no respondió de inmediato.
Cuando levantó la mirada…
tenía lágrimas contenidas.
—Darian sabía que esto pasaría —dijo finalmente—. Sabía que no iba a sobrevivir.
Lysandra guardó silencio.
—Esta no era solo una misión —continuó Milena—. Era un plan más grande… uno que empezó mucho antes de Varick.
—¿Qué plan? —preguntó Lysandra, ahora seria.
Milena apretó la carta.
—Habla de una organización… una red que ha estado infiltrando reinos durante años.
El aire se volvió pesado.
—¿Más grande que Varick? —preguntó Lysandra.
Milena asintió.
—Varick no era el líder…
Hizo una pausa.
—Era solo una pieza.
El silencio se volvió absoluto.
—¿Y el verdadero líder? —preguntó Lysandra.
Milena bajó la mirada hacia la carta.
—Darian no sabía quién era… pero sí dejó una pista.
Tomó el mapa de la caja.
Lo extendió.
Había varias marcas… pero una en especial estaba señalada con tinta oscura.
—Aquí —dijo.
Lysandra se inclinó.
—¿Qué hay ahí?
Milena la miró.
Sus ojos reflejaban determinación.
—La verdad.
Se levantó lentamente, sosteniendo la carta y el mapa.
—Y esta vez… no voy a llegar tarde.
El viento sopló con fuerza, moviendo las hojas a su alrededor.
Como si el pasado despertara.
Porque lo que Milena acababa de descubrir…
no solo cambiaría su destino.
Sino el de todo el reino.
Y tal vez…
el de muchos más.