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La Divorciada

La Divorciada

Status: En proceso
Genre:Dejar escapar al amor / Matrimonio arreglado / Divorcio / CEO
Popularitas:96.8k
Nilai: 4.9
nombre de autor: vasitos de veneno

Eleonor Baxter aprendió desde pequeña a ser perfecta.
Amable, inteligente y elegante, creció entre apellidos influyentes y cenas compartidas con familias amigas. Desde adolescente, Alex King fue parte de su vida… y también de sus sueños. Mucho antes del matrimonio, Eleonor ya lo amaba en silencio.
A los veintisiete años dirige SweetBaby, la empresa cosmética heredada de su familia, y sostiene un matrimonio que nunca se construyó sobre las promesas que ella imaginó. Casada desde hace tres años con Alex —uno de los cirujanos cardíacos más prestigiosos del país y dueño de una red de hospitales—, Eleonor aprendió que conocer a alguien desde siempre no garantiza ser elegida.
Durante años intentó ser paciente, comprensiva, invisible. Alex, marcado por la vergüenza de un matrimonio arreglado y consumido por el trabajo, dejó que la distancia creciera hasta volverse insoportable.
Cansada de sentirse desplazada, Eleonor toma una decisión que lo cambia todo.

NovelToon tiene autorización de vasitos de veneno para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 19

La puerta de la oficina se abrió sin previo aviso.

Alexander levantó la vista, molesto.

Sebastián Ferrer entró con un sobre en la mano.

—No suelo presentarme sin anunciarme —dijo con tono firme—, pero esto no podía tratarse por teléfono.

Alexander se puso de pie lentamente.

—¿Dónde está Eleonor?

—En su casa.

El silencio entre ambos era denso.

—Vengo en representación de mi clienta para formalizar su decisión de divorcio.

Alexander soltó una risa irónica.

—Ya le dije que no.

Sebastián colocó el sobre sobre el escritorio.

—Esta vez no viene a negociar.

Alexander abrió el sobre con movimientos secos.

Sus ojos recorrieron las primeras líneas… y luego se detuvieron.

—¿Qué es esto?

—Eleonor renuncia a la totalidad de las acciones de los hospitales. También al departamento principal.

Alexander levantó la mirada, incrédulo.

—¿Renuncia… a todo?

—A todo.

Un silencio pesado cayó sobre la oficina.

Del otro lado de la pared de vidrio esmerilado, una figura se detuvo.

Katherine.

Había ido a llevar unos documentos.

Y se quedó inmóvil al escuchar el nombre de Eleonor.

—Ella solo pide una cosa —continuó Sebastián—. Que firme sin dilaciones. Que la deje en paz.

Alexander apretó los papeles con fuerza.

—¿Qué clase de juego es este?

—No es un juego.

Sebastián lo miró directo.

—Dice que usted se quede con lo que más ama.

El golpe fue directo.

Alexander sintió algo extraño en el pecho.

—¿Y eso sería…?

—Sus hospitales. Su imperio.

El aire pareció espesarse.

Del otro lado, Katherine llevó una mano a su boca.

Su mirada cambió.

Eleonor estaba renunciando a millones.

A poder.

A estabilidad.

Por irse.

Alexander se quedó inmóvil unos segundos.

Luego habló en voz baja.

—¿Ella realmente cree que eso es lo que más amo?

Sebastián no se movió.

Alex seguía de pie, con los papeles arrugándose entre sus manos.

—¿Renuncia a todo? —repitió, incrédulo.

Sebastián lo miró fijo.

—Claro que es lo que amas. Se lo demostraste desde el día uno… y bueno, ahora tienes todo.

La frase cayó pesada.

Alex apretó la mandíbula.

—Ella me importa. Y mucho.

Su voz bajó, casi quebrada.

—Quiero estar con ella… yo… yo siento algo por ella. La quiero de verdad.

Sebastián sostuvo su mirada.

—Debiste demostrárselo, entonces.

Silencio.

—Mira —continuó—, yo estoy casado. Y a diferencia de ti… me casé profundamente enamorado.

Alex no apartó la vista.

—Amo a mi esposa. Haría cualquier cosa por ella.

No era provocación.

Era convicción.

Alex tragó saliva.

—Sé que puedo arreglar las cosas.

Sebastián negó apenas.

—Eleonor te amaba tanto en la escuela…

Alex lo miró, sorprendido.

—Yo la quería, ¿sabes? Sí… estaba enamorado de ella. Pero tenía ojos para ti.

Del otro lado del vidrio, Katherine sintió un nudo en el estómago.

Sebastián continuó:

—Luego conocí a mi esposa. Me enamoré como debía. Y entendí lo que es elegir a alguien todos los días.

Una pausa.

—Pero pensé que cuando se casara contigo iba a ser feliz. Pensé que al fin iba a tener al hombre que siempre miró.

El silencio fue brutal.

—Pero no fue así.

Alex bajó la mirada.

Por primera vez… no tenía nada que decir.

Sebastián se acercó a la puerta.

—A veces amar no alcanza. Hay que demostrarlo cuando importa.

- firma  los papeles\, no des mas vueltas !!

Y salió.

Katherine apenas logró apartarse antes de que él cruzara el pasillo.

 Sebastian la ve.

-usted es la secretaria de   Alex , no ? no deberia escuchar conversaciones ajenas  Dra.- Dijo Sebastian-    este se fue cambianando por el pasillo.

Dentro de la oficina, Alex se dejó caer en la silla.

Y por primera vez…

no se sintió poderoso.

Se sintió culpable.

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Había estado todo el día supervisando cirugías.

Pero su mente no estaba en el quirófano.

Estaba en Viena.

En llamadas perdidas.

En sangre.

En Eleonor sola.

Algo no cerraba.

Ella lo había llamado. Varias veces.

Y nadie le había dicho nada.

Salió del quirófano sin avisar.

Dejó al médico adjunto terminando la intervención y caminó directo a Cardiología.

Katherine estaba revisando una historia clínica cuando lo vio llegar.

—A mi oficina. Ahora, Dra. Dumas.

No gritó.

Y eso fue peor.

Ella dejó los papeles y lo siguió con una inquietud que no supo explicar.

La puerta se cerró.

Alex no se sentó.

—¿Por qué no me dijiste que mi esposa me llamó en Viena?

Katherine parpadeó.

—Yo… doctor… no sé de qué habla.

—El año pasado. Varias llamadas. Insistentes.

Silencio.

Ella tragó saliva.

—No recuerdo algo así.

Él dio un paso hacia ella.

No levantó la voz.

—Ella no miente.

Katherine sintió un escalofrío.

—Tal vez… usted estaba muy ocupado. Había conferencias, patrocinadores… quizá la llamada no llegó a usted.

—Tú filtrabas mi agenda.

Otro paso.

—Tú decidías qué era urgente y qué no.

Ella bajó la mirada.

—No lo recuerdo, doctor.

—Dr. King. Dra. Dumas —corrigió él con frialdad.

La distancia profesional volvió como un cuchillo.

Katherine intentó recomponerse.

—Si hubo un error, le pido disculpas. Puedo hablar con la señora King y explicarle—

—No sirve de nada.

La interrumpió sin mirarla.

Caminó hasta el escritorio.

Se sentó.

Tecleó algo.

—A partir de mañana estará tres semanas en triaje de guardia.

Katherine sintió que el piso desaparecía.

—Doctor, por favor… Cardiología es mi especialidad.

—Urgencias también necesita médicos competentes.

Su tono era quirúrgico.

—Ya envié la orden de traslado.

—Por favor…

Él no levantó la vista.

—Es mi última palabra, Dra. Dumas.

Silencio.

—Puede retirarse.

Cuando ella salió, Alex se quedó inmóvil.

No sabía si estaba castigándola a ella.

O castigándose a sí mismo.

La tarde cayó sobre la ciudad cuando subió a su auto.

No fue a casa.

Fue a otro lugar.

Se detuvo frente al edificio donde trabajaba Eleonor.

Levantó la vista… y se quedó inmóvil.

Imponente.

Vidrio oscuro, acero pulido, mármol claro.

No era un proyecto pequeño.

No era un capricho.

Era poder.

Mucho más de lo que había imaginado.

Mucho más de lo que creyó que ella podía construir sin él.

Sintió algo incómodo.

No era enojo.

Era sorpresa.

Y una punzada de orgullo herido.

—Así que este es tu mundo… —murmuró.

Y entendió algo que le dolió más que cualquier reproche:

Ella ya no lo necesitaba.

El edificio se alzaba imponente frente a él. Vidrio oscuro, mármol, seguridad privada en la entrada.

Mucho más de lo que había imaginado.

Alex entró con paso firme.

La recepcionista levantó la mirada, profesional.

—Buenas tardes.

—Vengo a ver a Eleonor.

—¿Tiene cita?

—No.

Ella revisó en la computadora.

—La señora Eleonor no recibe sin agenda previa.

La forma en que dijo señora Eleonor le dejó claro algo.

Aquí no era “su esposa”.

Era la dueña.

—Dígale que soy Alex.

—¿Apellido?

Él la miró unos segundos.

—No hace falta.

Ella sostuvo la compostura.

—Aquí siempre hace falta, la gente reserva con mes citas con ella.

Le pidió el apellido. Lo anotó. Hizo una llamada interna.

Pausa.

—La señora Eleonor está ocupada.

—Voy a esperar.

—No es posible sin autorización.

El orgullo empezó a arderle.

—Soy su esposo.

—Ex esposo, según tengo entendido.

El comentario fue suave. Profesional. Mortal.

Antes de que pudiera responder, una voz masculina intervino detrás.

—Señor Alex.

Él giró.

Un hombre alto, impecable, traje oscuro, mirada serena.

Aron.

—La señora Eleonor está en reunión.

—La espero.

Aron lo observó con calma.

—No suele recibir visitas inesperadas.

—No soy una visita —dijo seco.

Aron sostuvo su mirada unos segundos.

Medía carácter.

Medía intención.

—¿Trae los documentos?

Alex levantó el sobre.

—Sí.

Aron asintió.

—Entonces acompáñeme.

Caminaron por el pasillo de cristal. Oficinas amplias, equipos trabajando, respeto en cada saludo hacia Aron.

No lo estaban escoltando por cortesía.

Lo estaban controlando.

Se detuvieron frente a una puerta de madera clara con una placa discreta:

Eleonor King .

Sin apellidos añadidos.

Aron tocó suavemente.

—Adelante.

Cuando Alex entró, ella estaba de pie junto al ventanal, con la ciudad extendiéndose detrás. Esta sumamente elegante .

Se giró lentamente al verlo.

No sorpresa.

No nervios.

Solo firmeza.

—Pensé que te habían explicado que estoy ocupada.

—Insistí.

Aron intervino con calma.

—Trae los documentos.

Eleonor sostuvo la mirada de Alex unos segundos.

Luego asintió.

—Déjanos, Aron.

Aron dudó apenas.

—Estaré afuera.

La puerta se cerró.

Y por primera vez, Alex sintió algo que nunca había sentido con ella.

Tenía que pedir espacio.

Tenía que ganarse cada segundo frente a esa mujer.

—Nunca había venido —dijo mirando alrededor.

—Nunca quisiste venir.

Silencio.

Él dejó el sobre sobre la mesa.

—Vine a firmar.

Y esta vez… no había testigos que le debieran lealtad.

Solo ella.

Y lo que aún latía entre los dos.

1
karencitha
es cierto no tenían porque meter a terceras personas para que
osea metieron a una loca qué se monto una película en su cabeza y quiere joderle la vida a Alex y arruinarle su carrera y también puede hacerle daño a Eleonor como por ejemplo hacerle perder el bebé tienen que hacer algo y detener a esta loca hartes de que haga algo peor

Pd: espero que Alex le cuente a Eleonor lo que esta pasando con esta loca para que ella esté preparada y se cuide si tanto la ama no debe ocultarle las cosas de lo contrario Eleonor no confiara en el y esta haciendo lo mismo que hacia antes dejarla a un lado
y lo otro que Alex llame ala policía y le cuente todo y coloque la denuncia tiene las mensaje que esta loca le envió a el y que se busque un abogado también
Elides C. Rodríguez
Esa Katerine la obsecion la tiene loca, no piensa, no razona todo es de posición como si la persona le pertenece y nadie puede tocarlo. Alex tiene que solucionar , buscar asesoramiento sobre el problema que le está causando la loca.
Maya
Ojalas que esa zorra no le haga daño y el pueda ser feliz con su ex esposa y deje de ser tonto sea más amoroso y le diga lo que esta pasando con esa loca no le oculte nada
Kim Nava
mal desde unos capítulos atrás metiendo a terceros no era suficiente solo ellos dos poner en orden su matrimonio por que meter a terceros y a una loca más después que volver malo al otro 🙄
Leonor ya no es la misma de cuando empezó la historia ahora está muy débil entiendo lo del embarazo pero eso no tiene que ver que Alex le reclame nada y Jonny tampoco tiene por qué meterce
Carmen Palencia
gracias por actualizar por favor denos varios capitulos seguidos de esta hermosa novela que estoy ansiosa por seguir leyendo
Kary Monte
😡😡😡 Alex te lo dije
que estás esperando que te secuestre que te mate esa zorra está loca
ya porfavor 🙎🙎🙎
Kary Monte
eleonor aquí tenemos un problema
😡😡😡 deberías ponerle un freno a Jony tampoco debió hablar de esa manera prácticamente provocó a Alex por otra parte me parece bien que también le hayas dicho que no puede hablarte de esa manera
pero debe ser por igual me parece que te estás dando una oportunidad con Alex 🙎🙎🙎 sino 🤷🤷🤷 no entiendo
Nilce montilla
espero que agarren esa loca
Nancy Parraga
Reilly será mejor que no te pongan intenso
Nancy Parraga
es la loca de Katerine
Nancy Parraga
La novela es buena Pero ya se está volviendo muy repetitiva con los dos extras
Nancy Parraga
Autora estás alargando y haciendo que dos personas intrigante destruyan lo que ya Alex y Eleonor están construyendo
Kary Monte
pues no había más clínicas
eleonor que quieres provocar 🙎
Kary Monte
😮😮😮 sorprendida
🤷 veremos
Kary Monte
Jony porfis no te hagas ideas
después vas a sufrir
recuerda porque trabajas por tu hermano y tú madre además que eleonor te ayudo y te a dado la oportunidad no lo malogres por algo que solo este en tu cabecita ser guapo no lo es todo y menos para una mujer como eleonor
karencitha: ojalá que jony se fije en otra mujer
total 1 replies
Kary Monte
es importante
porque está loca
se inteligente
puede hacerles daño
una mujer resentida es peligrosa
Kim Nava
maldito imbécil debes decirle lo de esa loca por que Eleonor corre peligro más ahora que le dijiste a esa loca que estás de nuevo con ella 😡😡😡😡
además no estás a siendo nada para alejarla pon una denuncia
Adriana Trejo
si yony esta para que Alex abra los 👀 bien pero no me gustaría que yony salga enamorado de eleonor yony es bueno y no necesita estar mendigando atención ⚘️
Kim Nava: exacto solo que sea es puente donde Alex ya ponga su vida en línea por que tampoco Jonny no se merece que lo vuelvan malo como en otras historias
total 1 replies
Cecilia Muñoz Rojas
porfavor autora no metas otra persona entre ellos suficiente tiene con la loca ,pon otra mujer para jonny
Nilce montilla
hay si espero que no se involucrén más persona y de verdad ellos puedan salvar su relación
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