Liza B. Pawn, una actriz famosa, comienza a sentir unos extraños sentimientos hacia una Barista, sentimientos que la forzaran a salir de su pequeña caja.
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Capitulo #15: Infidelidad publica
Por si no fuera poco la noticia manipulada de mi supuesta infidelidad, las personas enfurecidas por mi vida privada comenzaron a llenar mi bandeja de mensajes de cada red social con amenazas de muerte o con insultos como “Zorra” “Puta” “Malagradecida”.
No solo me insultaron a mí por mensaje, sino que también insultaron a mi tío, a mis hermanos, incluso a Erick, me sentía fatal, ellos estaban siendo linchados por un error mío.
Intenté pedirle ayuda o un consejo a Riley, pues ella ya había pasado una cancelación tiempo atrás, sin embargo, ella me ignoró por días, y solo me dejaba en visto por mensaje, no era la única que me dejó de lado, aquellas chicas que antes me estaban animando a llevar a Sydney al rodaje, me hicieron de lado de un momento a otro.
—¡Oigan! Hoy también…
Ellas al verme se dieron la vuelta mientras me miraban con cierto desprecio, con solo un par de risas cínicas se fueron dejándome sola y de pie en el rodaje.
—¡Vete a chupársela a otro! ¡Zorra! —gritó Riley riéndose—.
Quería llorar, quería derrumbarme en ese momento pero hacerlo tampoco iba a arreglar nada.
—Lo… lo siento…
Mi familia, Erick, mi manager y… Sydney, ellos no dejaban de llamarme para ver cómo estaba, por las voces de cada uno, todos parecían preocupados a su manera. Tuve el coraje para responderle a todos a excepción de Sydney, ella no estaba dentro de este mundo y no quería involucrarla más.
Mi tono de llamada no dejaba de sonar todas las noches por Sydney, quería responderle en verdad quería hablar y desahogarme con ella, eso era en lo único que pensaba cuando veía su número en la pantalla de mi celular.
Pero sabía que lo correcto era ya no meterla más en esto, tuve muchísima suerte de que todos pensaran que ella era un chico. No quería pensar en lo que todas esas personas que me llamaban zorra o me deseaban la muerte de formas desagradables, le harían a ella.
Para empeorar las cosas, las personas que antes se reunían alrededor del rodaje para elogiar mi trabajo y gritar mi nombre, me gritaban las mismas cosas que los demás.
—¡¡Zorra!! ¡¡Ojalá te despidan!!
—¡¡No te mereces nada de lo que tienes!!
—¡¡Eres una malagradecida!! ¡¡Con tu novio el cornudo!!
—¡¡¿Con cuántos no te has acostado para llegar a dónde estás?!!
En un intento por evitar los problemas, el director comenzó a quitarme poco a poco más protagonismo de la película. A simple vista todo el mundo parecía estar en mi contra por esa noticia manipulada, aunque entre todo ese caos, mi hermana mayor, me envió un pequeño video de una chica bastante famosa en internet, —y a la cual siendo honesta ni siquiera sabía que existía— en ese pequeño video, me estaba defendiendo y apoyando.
—A ver… Chicos, sé que ser infiel está mal, pero no podemos destruir la carrera de alguien por algo como eso, me parece muy exagerado, ya que bueno, Liza no mató a nadie ni abusó de nadie, solo fue una tonta y ya está. Hay veces donde somos tontos y el amor o el sentimiento nos puede y sin querer hacemos daño. No hay que crucificar a alguien por algo así, ¿estamos tontos o qué? —dijo esa chica en uno de sus directos—
Pensaba que las personas se le pondrían en contra pero parecía que ella era bien vista y su defensa generó otra pequeña bola de nieve que animó a personas con números más pequeños a defenderme.
Al principio estaba un poco intrigada por saber quién era esa chica, pues a pesar de ser una influencer reconocida y amada por muchísima gente, nunca enseñó la cara, nadie ni siquiera compañeros con los que había colaborado la conocían en persona.
Gracias a Miely —la influencer que me defendió— Poco a poco más y más personas me fueron defendiendo a capa y espada de las acusaciones. Lo que hizo que Walter tomara la decisión de hablar sobre el tema, no entendía muy porque me pidió eso sí el odio masivo se había frenado de golpe.
Tanto Erick como yo fuimos a un programa de televisión de entrevistas para hablar sobre nuestra relación, nuestros manager querían que continuáramos con la farsa y que diéramos una historia falsa sobre esa foto.
Aunque… Erick antes de entrar al edificio del programa se me acercó para decirme que no lo hiciera, lo que me sorprendió viniendo de él.
—¿Eh? Pero… pero…
—Ya te dije que no lo hagas, mira… sé que ya no vamos a volver, por lo que lo mejor es que rompamos de forma definitiva
—Gra-gracias, pero no crees que maduraste muy rápido
—¡N-no es que maduré rápido! Tonta, es solo que si a ti te pasó esto con Syd, imagina lo que pasará en un futuro si yo salgo con alguien
—Sí… tienes razón, esto pasó porque todos piensan que aún estamos en una relación
—Además… es un poco incómodo vivir con tu ex en la misma casa solo para aparentar
—¿De verdad? A mí no me incómoda tanto, de hecho te veo como un hermanito gruñón, con el que te peleas y después estás detrás de él para que te haga compañía o te ayude
—Tsh, ¡N-no somos hermanos! Somos ex novios, ese es el problema, es por eso que es incómodo
—Jaja, bien, bien, hermanito gruñón
Cuando entramos al programa Walter me dio un librito donde venía escrito todo lo que iba a responder para intentar desmentir mi supuesta infidelidad con más mentiras. Durante el programa pude ver como Erick tiraba al suelo su librito para responder sin el guión que le dieron.
—¿Y bien? Ahora a la pregunta del millón de esta noche, díganme… ¿Cómo va su relación? ¿Siguen juntos?
Erick volteo a verme con una mueca esperando a cerrara el libro que me dio Walter, por unos segundos dudé en sí decir la verdad o mentir.
¿Y si todo ese odio volvía de nuevo? ¿Y si está vez Sydney resultaba herida o cualquier familiar mío salía herido?. Sentí como mi respiración se aceleraba y como mi mano comenzaba a temblar, por suerte eso fue notado por Erick.
—Ahm… Ehm… Bueno… —dije tragando saliva, sintiendo como mi corazón quería salirse de mi pecho—
Él en un gesto bastante lindo me agarró la mano para calmarme, con un último respiro, ambos respondimos a la pregunta en sintonía.
—Nosotros terminamos hace tiempo —dijimos al mismo tiempo, sujetando con fuerza nuestras manos—.