NovelToon NovelToon
Un Narcisista Reencarnado

Un Narcisista Reencarnado

Status: Terminada
Genre:ABO / Yaoi / Reencarnación / Completas
Popularitas:16k
Nilai: 5
nombre de autor: Sooya'sBook

Dicen que ten cuidado con lo que desees... ¡Pero yo pedí un trono!, bah, que más da. Y si no fuera poco, resulta que ahora soy un omega puro. La nueva cáscara, que, aunque tenga mi nombre, en realidad era un... ¡Idiota, migajero, sin nada de dignidad! Y para el colmo; un personaje que sería utilizado por el protagonista y luego desechado.

No gracias, arreglaré eso, y mientras tanto me voy a divertir, porque este mundo donde los alfas dominan; no va conmigo, es más, haré que se inclinen a mis pies.

NovelToon tiene autorización de Sooya'sBook para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Epi 16; Lo inesperado se volvió realidad (18+)

El aire de la suite se volvió denso, una neblina de feromonas que hacía que el oxígeno mismo se sintiera combustible. Me hundí en las sábanas de hilo, sintiendo cómo el calor de mi cuerpo quemaba la seda. El aroma de vainilla pura, dulce y punzante, reclamaba el espacio, pero el de Damián era lo único que mantenía mis sentidos anclados a la realidad.

—Tks... Damián —susurré, mi voz arrastrada, perdiendo ese filo de arrogancia que tanto me gustaba—. ¿Vas a quedarte ahí parado como un guardaespaldas de película barata o vas a admitir que este olor te está volviendo loco?

Damián no se movió, pero vi cómo su pecho subía y bajaba con fuerza. Sus manos estaban cerradas en puños, las venas de sus antebrazos marcadas bajo la luz tenue. Su autocontrol era una pared de hormigón, pero yo siempre he tenido talento para encontrar las grietas.

—Estás... —gruñó, y el sonido vibró en mi vientre—. Estás delirando. Quédate en la cama.

—¿Y si no quiero? —me incorporé sobre los codos, dejando que la camisa cayera por mis hombros. Mi piel morena brillaba por el sudor, y mis ojos hazel, ahora dilatados por el instinto, lo desafiaron—. El gran Damián Montana, el alfa inquebrantable... ¿Tienes miedo de un omega en celo? ¿O tienes miedo de lo que quieres hacerme?

Él dio un paso hacia la cama, su aroma estallando en una advertencia posesiva, cuando un golpe seco en la puerta exterior cortó la tensión como un cuchillo.

—Monsieur? —una voz de Alfa, desconocida y cargada de una curiosidad depredadora, llegó desde el pasillo—. Soy el gerente del piso. Hemos tenido quejas sobre un... aroma inusual. ¿Necesita asistencia?

Sentí a Damián tensarse. No fue una reacción de protección profesional; fue algo visceral. Se giró hacia la puerta y, por un momento, vi al Alfa que Leonard Ruiz tanto temía.

—Largo —la voz de Damián no fue un grito, fue un estruendo sordo, una orden de mando que hizo que incluso yo, en mi estado, sintiera un escalofrío—. No hay nada aquí que te pertenezca. Si vuelves a acercarte a esta puerta, te sacaré de este hotel en pedazos.

Se escucharon pasos apresurados alejándose. Damián no esperó. Cerró el cerrojo con un estruendo metálico y se volvió hacia mí. Sus ojos eran dos pozos de tormenta, oscuros y hambrientos. La interrupción del otro Alfa había terminado de romper su correa.

—¿Te divierte esto? —preguntó, caminando hacia la cama con una lentitud que me hizo jadear. Se subió al colchón, gateando sobre mí hasta quedar a centímetros de mi rostro—. ¿Te divierte ver cómo me obligas a luchar contra cada instinto que me dice que te marque aquí mismo?

—Me encanta —respondí, rodeando su cuello con mis brazos calientes y atrayéndolo hacia abajo—. Me encanta saber que, incluso en este estado, sigo siendo el que tiene el control sobre ti.

Damián soltó un gruñido bajo, enterrando su rostro en el hueco de mi cuello. No me mordió, pero sus labios rozaron la piel sensible de mi glándula, y su respiración errática me quemó más que la fiebre. En ese momento, en medio de los Alpes, el mundo exterior desapareció. No había empresas, ni planes, nada. Solo estaba la devoción oscura de un Alfa que se negaba a dejarme ir y la ambición de un Omega que había encontrado, finalmente, un arma que no quería soltar.

—No te voy a dejar —susurró Damián contra mi piel, su voz cargada de una posesividad erótica que me hizo arquear la espalda—. Eres mío, Inel. Aunque el mundo entero se queme, eres mío.

Y mientras me perdía en el eclipse de su aroma, solo pude pensar en una cosa: lo inesperado se volvió realidad.

El aire en la suite se volvió tan pesado que cada inspiración parecía fuego líquido. No había vuelta atrás; el narcisismo de mi mente y la urgencia de mi cuerpo habían colisionado, y Damián era el único muro de contención contra el que quería estrellarme.

Él no esperó más. Sus manos, grandes y ásperas por años de un mundo que no perdona, se hundieron en mis caderas con una fuerza que me sacó un gemido que no reconocí como mío. No era un sonido de súplica, era un reclamo.

—Inel... si cruzo esta línea, no habrá vuelta al contrato —gruñó él contra mi oído, su aliento caliente enviando descargas eléctricas a cada terminación nerviosa de mi piel de Omega Puro.

—Maldita sea Damián, deja de hablar de contratos —respondí, enredando mis dedos en su cabello rubio cenizo y tirando de él para que me mirara. Mis ojos debían estar empañados por la fiebre, pero mi sonrisa seguía siendo la de un demonio—. Tómame. Demuéstrame que eres el único Alfa capaz de soportar este incendio.

Esa fue la chispa final. Damián se deshizo de su chaqueta en un movimiento rudo y me presionó contra el colchón, su peso era una bendición necesaria. Su aroma a ozono y metal se volvió salvaje, envolviéndome, reclamando cada centímetro de la habitación como su territorio. Cuando sus labios finalmente chocaron contra los míos, no fue un beso de amor; fue una colisión de poder, un intercambio de alientos cargado de una ferocidad que me hizo arquear la espalda.

Sentí sus dientes rozar mi labio inferior, reclamando mi atención mientras sus manos recorrían mi cuerpo con una desesperación contenida. Cada lugar donde me tocaba dejaba un rastro de alivio frío seguido de un hambre voraz. Yo no era una víctima aquí; yo buscaba su fuerza, guiaba sus manos, mis piernas se enredaron en su cintura instintivamente, buscando ese contacto total que el calor me exigía.

—Eres tan arrogante, incluso ahora —susurró él, bajando por mi cuello, su lengua trazando el camino hasta mi glándula de aroma—. Estás ardiendo.

—Y tú estás muriendo por quemarte conmigo —le recordé con un jadeo, echando la cabeza hacia atrás cuando sentí sus labios succionando la piel sensible de mi hombro.

El encuentro fue una danza de sombras y sudor bajo el frío de los Alpes. La intensidad de un Omega Puro no es algo que se calme con delicadeza; requería la fuerza bruta de un Alfa que no tuviera miedo de romperse. Damián me tomó con una devoción casi violenta, cada embestida, cada caricia posesiva era una declaración de que, en esa habitación, yo era su único mundo. Y yo, por primera vez, me permití soltar las riendas del control absoluto, dejándome llevar por el placer punzante que solo un Alfa de su calibre podía proporcionar.

Nuestras feromonas se entrelazaron hasta que no hubo distinción entre la vainilla y el acero. Éramos un solo elemento, un cortocircuito en medio de la nieve suiza. En el clímax de la fiebre, cuando el mundo se redujo a la presión de su cuerpo contra el mío y el latido desbocado de nuestros corazones, supe que este "momento acalorado" no era solo para calmar instintos. Era el sello de una alianza que ahora estaba escrita en la piel.

Horas después, el silencio regresó a la habitación, solo interrumpido por nuestra respiración pesada. El calor no se había ido del todo, pero el incendio se había convertido en brasas. Damián me mantenía estrechado contra su pecho, su brazo una cadena de hierro que no me permitía alejarme.

Me sentía agotado, pero mi mente ya estaba empezando a reconstruir los muros de mi castillo.

—Esto —susurré, con la voz rota pero recuperando su tinte ácido— no cambia el hecho de que aún tengo que destruir a Leonard.

Damián soltó una risa baja, un sonido vibrante que sentí en mis propios pulmones. Me besó la coronilla, un gesto sorprendentemente tierno que me hizo tensar un segundo.

—Después. Esta noche, quédate aquí. No voy a dejar que te muevas ni un milímetro.

1
Valentina Rodríguez
muy buena novela, estuvo muy entretenido
carmen castillo
Se confío demasiado en su egocentrismo 🤨🤨🤨
Ruby
No puedo con esto, que divertido JAJAJA
Ruby
Jajaja se pasa Damian
yeimy ferrer
pregunta que paso con la versión anterior la que pasa en la escuela con la caza en el jardín y todo eso
yeimy ferrer
amo este final
inel es simplemente inel
Eve dorado
AMEEE 🤭😭❤️
ILikeYourFather
Pobrecito /Facepalm/
ILikeYourFather
JAJAJAJA
Lina 256
no pues gracias mi vida, yo no hago lo primero, pero lo último sí como helado con pijama puesta
Ruby
Autor danos unos extras
ILikeYourFather
como que ya termino
Eve dorado: pensé que nos darían más cap especiales como que tienen hijos o nose 😭😭❤️
total 1 replies
ILikeYourFather
👅👅
ILikeYourFather
Damian es tan lindo con Inel 😍
patata_02
siempre un te amo, nunca un ...
patata_02
🤨🤨🤨
patata_02
JAJAJAJAJAJ SISI, que raro que es el cerebro
patata_02
jajajajaj marco sabe cosas
patata_02
AAAAAAAAH, DAMIAAAAN NO SABES COMO TE AMOOOOOOOOO 😭 NO TE MUERAS NUNCAAAAA
yeimy ferrer
amo esta nueva versión de esta historia, pero también me gustaría que le dieras un cierre a la versión anterior que también fue muy buena
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play