Cindy, una chica alegre. Quien nunca duda en ayudar a nadie. Llega una carta dirigida a sus padres. Sin saber el porqué de ella. Los reúne y lee la carta. descubriendo que se trata de una propuesta de matrimonio. Decide omitir una cosa y esa es. La Posdata. Ya que ahí
Había una palabra. La cual decía así. La Comeré. Decida a no correr ese riesgo. Esconde la carta y Escapa. Creando así. Una enorme confusión. Tanto con quien la pretenden. Como con quienes ira conociendo en su camino.
NovelToon tiene autorización de J A M para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo XV
¿Esos es? Decían ambos al ver lo que parecía ser uno de los pendientes de Cindy. No era alguien que le gustase usarlos mucho. Pero esa ocasión parecía ameritarlo. Su madre lo empuño con fuerza. Mientras no podía evitar llorar. Su esposo la abrazo mientras se preguntaba donde estaba Cindy. ¿Donde estaba su amada hija? Aunque bueno, eso es algo que lo sabrán. Quizás muy pronto o no. Mientras tanto. La fugada. Tomaba una ducha.
—ah, que bien se siente, el agua Fría. ayuda mucho al cuerpo. Pues Ahora mismo no hace frío. como el día de ayer. Pero supongo que más tarde si lo habrá. Bueno, espero poder dormir más tranquila hoy.
Cindy salió del baño. Se coloco la toalla y empezó a buscar su ropa. Ya era costumbre. Pues, no buscaba su ropa con anticipación. Sino después de terminar de bañarse. Victoria. Había salido. Pero regreso. Rápidamente. Sentía que dejar a Cindy sola no era la mejor idea. Al entrar. Encontro a Cindy buscando su ropa y sus pensamientos. Bueno, no eran los más puros e inocentes. Así que, salió rápidamente de la habitación. Y bajo al restaurante que ahí había. Pidió algo de beber y un postre. Quería mantener su mente tranquila y cuerda y no hacer alguna tontería.
Comió con lentitud. no quería regresar. Sabía que ya todo estaba bien. Pero sus emociones. No tanto. Tuvo uno que otro pensamiento muy poco tirado a lo tranquilo. Así que se quedó sentada tratando de Dejarlo atrás. Estuvo ahí como casi una hora. Hasta que decidió volver a la habitación. Llegó y Cindy leía tranquilamente en el sillón.
—ah, ya estás aquí. Escuche la puerta cerrarse con fuerza. Fui a ver y no había nadie. ¿Ya habías venido antes?
—¿Eh? No, claro que no. Acabo de llegar. ¿Y qué estás haciendo? —con la cara de color rojo.
—estoy leyendo este libro. Hace mucho que dejé la escuela. Y quisiera saber un poco más de lo que hay actualmente.
—¿la escuela? ¿Dejaste la escuela?
—sí. Papá tuvo un accidente y luego sucedió unos problemas con mi hermano mayor. Así que tuve que ayudar a mis padres y ya no tenía tiempo para ir a la escuela. Cuando Papá por fin se recuperó, la escuela ya estaba por finalizar. Y cuando pensé que podría volver a papá lo dieron de baja. El dinero que le dieron por su todo el tiempo que trabajo ahí. Se usó para invertir en un pequeño negocio. Pero un tipo malo. Estafó a mi papá y perdimos todo lo que teníamos. Tuve que retrasar mis estudios nuevamente y así. Hasta llegar a este año. Ha sido muy difícil. Porque quiero estudiar. Pero la situación no me es posible. Bueno. Por el momento. Pero seguramente aquí. Podré hacer algo que me ayude a salir adelante y poder seguir mis estudios.
—ya veo, ¿y hasta dónde te quedaste?
—en primer año de secundaria.
—¿primer año?
—sí. Hubiera querido seguir un poco después. Pero como te dije. La situación no podía permitirme hacerlo sin tener problemas.
—entiendo. Bueno, la escuela, creo que empezará en un mes. Si no estoy mal. ¿Quieres estudiar?
—¿Eh?
—te estoy preguntando si quieres estudiar. Para mí no hay problema. Tú solo dime y yo veré todo lo necesario para que puedas asistir. Aunque en tu caso. Sería ya en el programa para adultos. Ya que la edad no te permite hacerlo de la forma normal.
—lo sé. Pero... ¿De verdad me ayudarás con eso?
—claro, ¿por qué dudas de mí? Quiero ayudarte y enviarte a la escuela tal como quieres es mi deseo también. Quiero que estés feliz.
—¿en serio?
—Muy en serio, así que, dime. ¿Quieres estudiar este año?
—bueno... Sí.
—bien, entonces, empecemos por buscar una escuela. Este pueblo cuenta con alrededor de ocho escuelas públicas y una cinco privadas. Tiene mucho que ofrecer en ese rubro. ¿Quieres ir a verlas hoy mismo o mañana?
—bueno... Me gustaría hacerlo hoy. Oye...
—¿sí?
—¿Podríamos comprar ropa interior nueva?
—¡claro! ¿Eh? ¿Ropa interior nueva? ¿Por qué? ¿No tienes varias?
-bueno, yo también pensé eso. Pero me di cuenta de que solo tengo cuatro. Y bueno. Con lo que ha sucedido. Lave hasta hoy la ropa y fue después de bañarme que me di cuenta de de que no tenía disponible ninguna.
—¿en serio?
—sí.
—pero ya deben estar algo secas, ¿no?
—bueno... Una de ellas al parecer no era de buen material. Porque se rompió. Y solo me quedaron tres. Y seguían húmedos hace un rato que fui.
—¿de verdad?
—sí.
—Chak! No debí comprar ropa en línea. Sabía que iban a tener algún problema. Además, ¿por qué solo compré cuatro? Recuerdo haber perdido una docena. —hablando en su mente. —está bien, vamos a comprar. ¿No te sientes incómoda sin ellas?
—eh... Un poco. Pero, hoy cargo este pantalón que me regalaste que es cómodo en cierta forma. Así que no se siente tanto. Y no se nota. Aunque igual me preocupa. En la calle. Sucede de todo.
—bueno, tienes razón en eso. Bueno... Pasa tu primero.
—¿eh?
—es para cuidar que nada malo te pase. Mientras vamos al auto.
—¿en serio?
—sí. Yo me encargaré de que llegues tranquila a tu destino je, je.
—está bien.
—oye y... ¿De arriba también estás así?
—¿Eh?
Salieron de la habitación. Victoria no podía dejar de ver hacía hacia el trasero de Cindy, el imaginarse todo lo que dijo. Se estaba volviendo un verdadero problema. “La idea” de confirmar si era verdad o no. Crecía más y más. Estuvo luchado durante esos pocos minutos que tardaron en llegar la auto. Hasta que llegaron. Arrancó y por poco y chocaba Con otro Cuando Intento salir. Paso algo distraída. Siendo alertada por la propia Cindy. Pasaron rozando otro auto. Este se detuvo para gritarle que tuviera Más cuidado. Aunque algo que ninguna sabia. Era que ese auto. Era de su futuro prometido. Quien dijo.
—acabamos de llegar aquí solo para que nos reciba una tipa loca que de a poco y nos choca.
—esa chica no debería tener licencia. —Hablo el papá de Cindy.
—es cierto, me asusté mucho cuando por poco y nos topa de frente. —hablo la mamá.
—bueno, ya paso lo peor. Ahora debemos seguir enfrascados en buscar a Cindy. Seguramente debe andar por estos lugares.
—¿tú crees? —Pregunto el papá.
—sí. Es lo que creo. Y si no. Seguiremos buscando. Todavía tengo un poco de tiempo antes de regresar al trabajo.
—entiendo. Espero que así sea y podamos saber ¿cómo se encuentra?
Sí. Yo también.
(Con Cindy y compañía)
—¡al fin llegamos! —afuera del auto y frente a la tienda de ropa.