La saga continúa.
Megan logró superar el dolor con la ayuda de su familia, a la que por fin recuperó. Ahora que su amor por Elliott dejó de ser prohibido, está dispuesta a todo por protegerlo a él y a su bebé en camino, y esto solo hace que su camino a la venganza contra Alphonso y la falange oscura se complique más, ya que debe cuestionarse sobre que futuro quiere para su bebé.
Con la constante amenaza de Alphonso y la de un enemigo mayor sin rostro, deberá aliarse con cualquiera que quiera ayudar.
También está la aparición del verdadero padre y hermano gemelo de Elliott, quienes no sabe si son enemigos o aliados; ellos tienen secretos que pueden cambiarlo todo.
Megan deberá enfrentarse a un gran dilema entre su sed de venganza o el amor.
Pero en este juego de sombras y traiciones nada es lo que parece y al final descubrirá que su mayor enemigo no es Alphonso, sino algo más grande detrás de todo.
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Traslado
La noche es sombría y fría; dos vehículos blindados atraviesan un camino repleto de penumbra. Los automóviles circulan por kilómetros hasta hallar una desviación hacia el bosque. El espeso bosque está revestido de oscuridad como un manto de sombras espesas; la serenidad y el silencio del entorno solo son perturbados por los faros de esas camionetas de color negro que se desplazan entre los árboles.
Tres individuos están en ese vehículo; una mujer maneja el vehículo con una expresión inalterable, sus manos firmes en la dirección mientras su mente está atenta a cualquier mínimo detalle.
A su lado, se encuentra un individuo que examina un mapa digital, traza rutas y posibles desviaciones. En la parte posterior, se encuentran dos individuos más: una con un pasamontañas y un hombre a su lado con esposas y una capucha en el rostro.
"¿Cómo te encuentras?", cuestiona el hombre a una mujer en voz baja, otorgándole una mirada inquietante.
"Estoy en perfectas condiciones", contesta la mujer con resolución, manteniendo su mirada en la ruta, cargando su arma y observando a través de la ventana. El hombre no insiste, pero no puede evitar percibir la respiración de la mujer; sin pronunciar un solo término, continúa observándola en cada instante que puede.
La camioneta sigue transitando el recorrido sin inconveniente alguno debido a que el camino esta desolado; los tres custodios tienen sus manos en sus armamentos por si se presenta algún problema.
Uno de los hombres revisa por la ventana izquierda, asegurándose de que no los siga nadie.
"¿Cuánto falta para el siguiente túnel?", pregunta en voz baja uno de ellos.
"Cinco minutos", responde la chofer. A partir de ahí, nos desviaremos hacia el camino B. No podemos arriesgarnos a que nos descubran, indica la mujer que va detrás con el hombre esposado.
La Piovra, a pesar de estar maniatado, comienza a moverse muy inquieto. No puede ver con claridad por la capucha que tiene adherida a su cuello y, si intenta quitársela, se puede ahorcar. Él siente el ambiente tenso; la seguridad con la que se mueven aquellos sujetos que lo transportan lo tienen inquieto.
De repente la camioneta minimiza la velocidad. Han llegado a la entrada de un túnel, un viejo paso oculto que solo unos pocos conocen. La mujer apaga las luces delanteras y conduce solo con la luz que les regala la luna y el segundo auto hace lo mismo.
"¿Seguro de que este es el camino correcto?", pregunta un hombre en la otra camioneta por los intercomunicadores con un dejo de incertidumbre en su voz.
"Sí, ese hombre nos dejó instrucciones claras", confirma la mujer que está de copiloto.
"Cuando salgamos del otro lado, estaremos a poco menos de diez kilómetros de su casa", confirman desde la camioneta donde va la Piovra.
El túnel es angosto y húmedo; raíces están colgadas del techo y el eco de sus neumáticos resonando en las paredes de piedra. A mitad del recorrido, el prisionero comienza a moverse.
"Parece que nuestro invitado está incómodo", dice con sarcasmo la mujer que va detrás con él, observándolo divertido. Al parecer, llevar sus manos en la espalda lo molesta, sin contar la bolsa de tela que lo cubre.
"Es mejor que se relaje", murmura una mujer sin inmutarse.
"Falta poco para que vea a su anfitrión". La Piovra está confundida; solo quiere quitarse la capucha y poder respirar mejor.
El túnel termina en un gran claro, rodeado de un espeso bosque que se extiende en todas direcciones. El chofer acelera y el auto comienza a tambalearse por el camino inestable.
"Estamos llegando", dice la mujer que va detrás con el prisionero; en cuestión de minutos llegan a una propiedad imponente repleta de seguridad. Allí los esperan dos hombres armados con aspecto imponente; uno es de mediana edad, pero eso no le quita lo atractivo, y el otro es más joven e igual de intimidante.
La mujer detiene la camioneta; las puertas se abren tanto de ese auto como del que lo sigue. La chofer y el copiloto bajan con calma y abren la puerta trasera.
"Bájate", ordena la mujer que va con él; esta vez le pega el cañón de su arma a la cabeza y el hombre se baja.
La imponente mujer lo empuja, haciendo que el prisionero camine hacia la propiedad; los demás elementos observan con atención. Los hombres que custodian la propiedad están alerta y los dos anfitriones de la mansión se acercan con cautela.
"No esperábamos una entrega tan eficiente y limpia, me impresionan", dice el mayor, observando al prisionero, quien cubre con su cuerpo a la persona que lo entrega; el hombre se deleita viendo al prisionero. Luego, su mirada se fija en la mujer y sus ojos se abren con sorpresa al ver el vientre abultado vestido de negro y con un arma.
"¿Qué demonios haces aquí?"
Megan se saca la capucha y sonríe; su expresión confiada la hace ver majestuosa.
"¿Qué pregunta es esa? Vine a traerte un presente.
El hombre joven se acerca, frunce el ceño al notar su vientre abultado y sus facciones se endurecen de rabia.
"Megan, demonios, estás embarazada. "¿Qué carajo haces trasladando prisioneros en tu estado? "Mis sobrinos van en tu barco, carajo". Megan mueve sus hombros, quitándole importancia.
"Si quieres que algo salga bien, debes hacerlo tú misma", replica Megan con frialdad.
"Ahora, ¿nos dejarán pasar o tenemos que obligarlos?" Se mofa y sus hombres se ríen por lo bajo.
Los hombres intercambian una mirada entre ellos, y finalmente le ordenan a sus hombres que se lleven al prisionero, no sin antes darle un golpe en el estómago que lo hace doblarse del dolor.
Cuando cruzan la puerta de la lujosa mansión, el silencio reina en el ambiente. Vitaly se acerca a Megan y la lleva a un sofá de cuero.
"Siéntate, ustedes tráiganle la malteada favorita de mi nuera". Un hombre asiente y va por el pedido.
Viktor toma un vaso de whisky y les ofrece a las cuatro personas que llegaron con Megan. Sus ojos claros se clavan en su cuñada antes de acercarse a ella.
"Déjate de estas cosas, jamás me dijeron que tú harías las misiones; hablaré con Elliott", dice molesto y ella bufa.
"Tú no le dirás que me viste o te corto tus joyas", lo amenaza de manera seria y observa a su suegro.
"Jamás, confíe en Tamara, así que hice mi propio plan con mi propio equipo", observa Draco, Luca, Leila y Aura y sonríe.
"Elliott cree que la Piovra está esperando adentro hasta que ellos regresen y lo saquen, pero no". Se ríe de nuevo.
"Sabes que Elliott va a enloquecer; debes estar en cama", agrega Vitaly.
"Ya la amenaza de aborto pasó; ahora si regresaré a casa y jamás sabrán que salí", Viktor niega riendo.
"Te voy a acusar, son mis sobrinos". Megan lo mira con una mirada que, de poder, lo mataría.
"No me tientes, querido cuñado". Viktor observa a una de las mujeres y se pierde en sus ojos; esto no pasa desapercibido por Megan, quien se ríe.
"Así que me trajeron un regalo", musita con una sonrisa de lado.
Megan asiente sonriendo, mirando a Vitaly.
"Solo le traje a mi adorado suegro un detalle por haber hecho un buen trabajo creando a mi amado". Viktor se ríe enardecido debido a que él es igual a Elliott, pero Megan se da cuenta y agrega, mirándolo:
"Bueno, nada es perfecto y uno de los productos vino en forma genérica". Los demás se ríen y Viktor la mira mal.
"Muy chistosa", Megan le sonríe alzando sus cejas.
Vitaly chasquea los dedos, y uno de sus hombres retira con un cuchillo la capucha de la Piovra.
El mafioso italiano parpadea varias veces, ajustando sus ojos a la luz, hasta que su mirada se posa en Vitaly. Sus ojos se entrecierran con furia, y luego gira el rostro hacia Megan.
—Tú… —Murmura con odio, y comprende al fin quién lo ha entregado.
Megan no muestra emoción alguna, solo lo observa mirando cómo lo invade el terror.
"Espero que disfrutes la estadía con tu viejo amigo", dice con una frialdad cortante.
"Es lo último que verás antes de pagar por todo lo que hiciste; te lo dije, conmigo no debiste meterte".
Vitaly sonríe con satisfacción, se acerca más a la piovra y lo mira con superioridad.
"Bienvenido, mi buen amigo Piovra. "Espero que estés listo para lo que sigue", se burla.
La Piovra intenta moverse, pero dos hombres lo sujetan con fuerza, manteniéndolo inmóvil.
"Esto no ha terminado, maldita", gruñe entre dientes.
"No tienes idea de lo que has hecho". Megan se carcajea.
"Al contrario —replica Megan. Sé perfectamente lo que estoy haciendo y cómo yo lo veo; para ti esto ya terminó".
Vitaly se acerca a ella y, con un gesto casi paternal, toca su hombro.
"Has hecho tu parte, querida. "Ahora descansa, o juro que te voy a inyectar un calmante".
Megan asiente riéndose, pero mientras observa cómo se llevan a la Piovra a otra habitación, una sensación extraña recorre su pecho y solo es la satisfacción de ver que ese desgraciado pagará todo lo que hizo.
SORPRENDENOS!!! Con el final que se viene con esta novela
Gracias por regalarnos siempre información de calidad, diferentes tramas, no te encasillas, no escatimas en entregar tu tiempo a lo que te apasiona, y pones todo tu amor a la escritura, haciéndonos parte de tu obra, nos haces reflexionar, entender diferentes tópicos, pasar por todas las emociones habidas, tanto así que amamos a algunos personajes o lo contrario odiando a otros y hasta deseando su muerte en algunos casos.
Sigue cosechando éxitos, que tus fieles lectoras te acompañamos!!
* ESPERO POR SABER EL TIPO DE BODA DE ESTAS "ALMAS GEMELAS"
Esa es la GRAN PREGUNTA 🤔
A veces puede resultar lógico tomar la justicia por mano propia 🤯🙈