Teresa sentía la necesidad de castigarse por todo lo que había hecho, pues no se sentía con derecho a vivir. Cada día, cada noche se lamentaba por la vida que había tenido, por haber tomado malas decisiones que la llevaron a terminar en un agujero en donde se sentía asfixiaba cada día. El desespero y la culpa fueron tan grande que Teresa decidió terminar con la angustia. Siendo las once y cincuenta y cinco de la noche, mientras sus compañeras de celdas dormían, Teresa tomo la sabana que cubría el colchón duro en el que se acostaba cada noche, y camino hasta los barrotes que la separan de la libertad. La sabana hacían presión en su cuello, dejándola sin aire, dolía mucho, pero no se detuvo, su blanco rostro se enrojece, luego se fue poniendo morado, poco a poco iba abandonando ese mundo que había sido cruel con ella, mientras eso pasaba en su cabeza se repetía a sí misma “En la otra vida, debo hacerlo bien”. Así Teresa dejo ese mundo, en el que no encontró la felicidad.
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REALIDAD.
TERESA.
Qué clase de broma era esta, había prometido hacer las cosas bien, debía ser una buena persona, pero porque razón, el destino o no sé qué cosas se empeñaba en poner a Manuel en mi camino.
Él estaba enfrente de mí, sosteniendo mi mano, enfrentando a Eduardo, no sé qué era lo que decía, pues había dejado de escuchar en el momento que levante la mirada y vi su rostro.
Lo seguía amando incluso en esta vida, esto estaba mal, no podía permitir que él interfiriera en mi vida o yo en la de él, de lo contrario todo terminaría mal.
Pero cuando quise reaccionar estaba en su coche, y él conducía a alta velocidad.
_ Detente.- le dije.
Él me volteo a mirar, y yo desvié la mirada. Él condujo un poco más y luego se detuvo a un costado de la vía, yo sin dudar baje y él lo hizo más atrás.
_ Violeta.- me llamo.
Yo me detuve, pero no me voltee, pues si lo hacía, terminaría corriendo a sus brazos.
_ A donde vas.- me pregunto.
_ Gracias por tu ayuda, pero de aquí me puedo ir sola.- le contesté aun dando la espalda.
Debía alejarme rápidamente de él, así que camine sin mirar atrás, pero él me detuvo tomándome de la mano, sentí una corriente recorrer mi cuerpo y al parecer él también, ya que me soltó de inmediato.
_ Por favor, no te vayas.- eso sonó como una súplica.
Mi cuerpo reaccionaba a su toque, mis sentimientos eran tan grandes por él, lentamente, me volteé y me encuentre con sus ojos café, él, lucia como cuando lo vi entrar por primera vez en aquel club nocturno.
_ Que es lo que necesitas Manuel.- le dije en voz baja.
_ Sabes quién soy.- me pregunto con sorpresa.
_ Más de lo que crees.- le respondí.
_ Bien, en ese caso, no veo el porqué no quieres que te lleve.- dijo.
No sé si estaba bien, pero acepte ser llevada por él, durante el camino, evite mirarlo, pero podía sentir su mira en mí, esta era una mirada profunda, era como si quisiera desnudarme.
_ Podrías dejar de mirarme.- le dije.
_ lo siento, no pretendía incomodarte.- se disculpó.
no ahí problema, así que no estés nervioso.- le dije calmada. Quieres tener sexo conmigo.- solté sin pensar.
El freno el coche de manera brusca, al parecer me había pasado con mi pregunta.
_ De que hablas.- dijo.
Yo volteé a mirarlo, vaya este hombre, sí que era increíblemente guapo, nunca pensé que podría volver atenerlo tan cerca.
_ Hablo de tener sexo.- repite.
El esquivo, mi mirada, al parecer se había puesto nervioso.
_ Vaya, sí que eres una mujer directa.- dijo.
_ Digamos que he vivido lo suficiente, como para saber interpretar miradas.- le respondí.
_ Siento mucho hacerte pensar eso.- me dijo.
_ No te preocupes, te puedo asegurar que no es la primera vez, pero aun así no has respondido mi pregunta.
_ De qué pregunta hablas.- respondió.
_ Olvídalo.- finalicé.
Él volvió a poner el coche en marcha, unos minutos después estábamos a unas casas de la mía.
_ Por favor me puedes dejar aquí.- le pedí.
Él detuvo el coche y luego bajo y me abrió la puerta, yo baje, pero sin ganas, pues había disfrutado tenerlo cerca.
_ Gracias Manuel.- le dije.
_ Fue un placer.- me respondió.
Yo me acerqué a él, y él retrocedió hasta toparse con el coche, era increíble y muy divertido como se sentía intimidado por mí. Su cuerpo estaba recostado en el coche, así que yo pegue el mío al suyo, y sin más lo bese.
…
El cuerpo de Manuel se tensó por un momento, luego correspondió al ardiente beso que Violeta le estaba dando, era como si llevaban tiempo esperando el uno por el otro.
Los dos se separaron por falta de aire, sus miradas decían todo, un sentimiento inexplicable los unía.
Manuel llevó su mano al rostro de Violeta y lo acarició, en su mente solo había una pregunta y era en qué momento ella se había adueñado de su corazón.
_ Eres tan hermosa.- dijo Manuel y volvió a unir sus labios a los de la sonrojada chica.
Pero una repentina llamada dañará tan hermoso momento, trayecto a Violeta a la realidad. Manuel sacó su teléfono de su chaqueta, y en ese momento Violeta vio el nombre que parpadeaba en la pantalla “AMOR”.
Violeta se alejó de inmediato, ella se había dejado llevar por el momento, que no pensó que algo así era posible. Se sintió estúpida al pensar que quizás había una pequeña posibilidad de que esta vida pudiera estar con el amor de su vida.
_ Violeta espera,- dijo Manuel al percatarse.
_ No pasa nada.- dijo ella y se marchó ignorando el llamado de Manuel.
Ella caminó rápido e ingreso a su casa, sentía una opresión en su pecho, sentía que aire le faltaba.
_ Hija, estás bien.- le pregunto Margaret al verla pálida.
_ Si estoy bien, no te preocupes.-dijo ella
_ Estás segura, quien te trago, donde seta juan.- pregunto su madre, mientras le sujetaba el rostro.
_ El tardo en llegar, así que me vine.- respondí mientras se encaminaba así las escaleras.
Al llegar a su habitación, se fue directo al baño, en donde vomito, en su mente se repetían los acontecimientos de su otra vida, las palabras de Manuel, el día que la fue a visitar a la cárcel.
_ Lo siento tanto.- dijo mientras lloraba de manera desgarradora.
Tenía una nueva vida, pero aun así la culpa de lo que había hecho no la dejaba tranquila, esa noche, después de tanto tiempo, las pesadillas volvieron.
En ella, era violada una y otra vez por ese hombre, su aliento alcohol lo sentía golpear su rostro, mientras que ella gritaba pidiendo ayuda, podía escuchar la risa de las personas que según eran sus padres.
_ Violeta.- le dijo su madre.
Ella abrió sus ojos, y se encontró con la mirada preocupada de Margaret, el rostro de violeta estaba cubierto de sudor, mientras sus ojos, derramaban lágrimas.
_ Es solo una pesadilla.- le dijo margarte, mientas limpiaba su rostro.
Violeta miró para todos lado, como verificando en que lugar se encontraba, cuando miro hacia la puerta se encontró con la mirada de su padre y la de sus hermanos.