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LA HEREDERA OCULTA. EL ECO DE MI TIEMPO ROBADO

LA HEREDERA OCULTA. EL ECO DE MI TIEMPO ROBADO

Status: Terminada
Genre:Traiciones y engaños / Romance de oficina / CEO / Romance / Completas
Popularitas:3.9k
Nilai: 5
nombre de autor: SIKEVALEN

Christine tiene 26 años, trabaja como contable en una importante corporación alimentaria y cree ser una hoja al viento tras haber crecido en un orfanato. Su vida transcurre en calma hasta que un inesperado ascenso la lleva al último piso de la empresa, directo al despacho de Rubén, el frío y estricto CEO. Él vive atrapado en una jaula de oro, obligado a cumplir una promesa familiar y casarse con Clarisa, la caprichosa y superficial hija del socio de su padre.
Entre balances financieros y reuniones compartidas, una atracción prohibida e inevitable surge entre la contable y el director ejecutivo. Sin embargo, un trágico accidente y una inesperada emergencia médica en el hospital lo cambiarán todo, sacando a la luz una anomalía biológica que desatará las sospechas del pasado.
Nadie es quien dice ser. En un mundo de lujos falsos y secretos de alcoba, ¿qué misterio se esconde detrás de la cuna de la verdadera heredera? El altar de la verdad está listo para que caigan las máscaras.

NovelToon tiene autorización de SIKEVALEN para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPITULO 14 INTERRUPCIONES Y DUDAS SEMBRADAS

Christine

Sostener la mirada suplicante y conmovida de la señora Leonor mientras mis manos seguían atrapadas entre las suyas me produjo una sensación extraña, una mezcla de calidez y desconcierto que jamás había experimentado con un extraño. El viento de la terraza movía suavemente los mechones sueltos de mi cabello, y el silencio entre las dos se volvió denso, cargado de una expectativa que yo no sabía cómo cumplir.

—Señora Leonor, de verdad lamento mucho no poder darle la respuesta que está buscando —respondí con una voz suave, carraspeando levemente para deshacer el nudo de timidez que se me había formado en la garganta—. Pero temo que es imposible que tengamos algún lazo familiar o parientes en común. Yo... yo no tengo familia. Soy huérfana de nacimiento.

Leonor parpadeó, asimilando mis palabras, y vi cómo sus dedos se tensaban sutilmente sobre los míos, sin soltarme. La sorpresa en su rostro dio paso a una profunda mueca de tristeza.

—¿Huérfana? —repitió en un susurro, como si la palabra le doliera de alguna manera—. ¿No conociste a tus padres biológicos?

—No, en absoluto —continué, forzando una sonrisa tranquila para demostrarle que era un tema superado en mi vida—. No sé absolutamente nada de mis orígenes ni de cómo llegué al mundo. Miriam, la encantadora cuidadora que me crió en el orfanato y que fue como una madre para mí, me contó una vez que aparecí en la puerta del centro una noche de tormenta, envuelta en una manta dentro de una canastilla de mimbre. No había ninguna nota, ningún nombre, ni ninguna pista de quiénes eran mis padres. Así que, como ve, mi parecido con su madre debe ser simplemente una de esas asombrosas y caprichosas casualidades que tiene la vida. El mundo está lleno de personas que se parecen entre sí sin compartir una sola gota de sangre.

La señora Leonor se quedó completamente muda, mirándome con una fijeza que me hizo sentir desprotegida. Sus ojos almendrados, que ahora que la tenía tan cerca me percaté de que eran exactamente del mismo tono que los míos, se llenaron de una melancolía tan profunda que me partió el alma. Parecía querer decir algo más, como si su mente estuviera intentando encajar las piezas de un puzle que no lograba comprender, cuando un ruidoso taconeo y una voz cargada de irritación rompió la magia del encuentro.

—¡Pero bueno, mamá! ¿Se puede saber qué estás haciendo aquí escondida con la empleada de los números?

Rubén

Me había quedado vigilando desde la esquina del pasillo contiguo a la terraza, fingiendo revisar unos correos electrónicos en mi teléfono móvil para no levantar sospechas si algún directivo pasaba por allí. Me preocupaba la seguridad de Christine y me intrigaba de sobremanera la inusual fijación de la madre de Clarisa hacia ella. Sin embargo, mis intentos por mantener la situación bajo control se fueron al traste cuando vi a Clarisa avanzar por el pasillo principal a paso veloz, bufando con indignación y buscando a su madre con una mirada de pocos amigos.

Intenté interponerme en su camino para retrasarla, pero pasó por mi lado como un torbellino rosa, derecha hacia la terraza. No me quedó más remedio que seguirla de cerca para evitar que volviera a humillar a Christine en público.

—Mamá, te juro que es el colmo —protestó Clarisa, cruzando el umbral de la terraza y plantándose frente a ellas con los brazos cruzados. Su mirada recorrió a Christine con un desprecio absoluto antes de centrarse en Leonor—. Papi te está buscando por todo el hotel porque los fotógrafos de la revista de sociedad quieren hacernos el retrato oficial de la familia junto al ministro. Y tú estás aquí perdiendo el tiempo hablando con la contable de la fábrica. ¿Se puede saber qué te pasa hoy con esta chica? Es de pésimo gusto que te relaciones con el personal de menor rango en una noche como esta.

La señora Leonor soltó mis manos de inmediato, enderezándose de golpe y recuperando su habitual postura de dama de alta sociedad, aunque el rastro de la emoción seguía visible en su mirada.

—Clarisa, te he dicho que moderes tu vocabulario —le recriminó su madre con una voz inusualmente severa que hizo que la joven parpadeara sorprendida—. Estaba agradeciéndole a la señorita Christine su excelente trabajo en el departamento financiero. No hay nada de malo en ser cortés con las personas que hacen que nuestra empresa familiar siga siendo un éxito. Deberías aprender un poco de su educación.

Clarisa arrugó la nariz con fastidio, visiblemente ofendida por el reproche de su madre. Para ella, que jamás había tenido que esforzarse por conseguir nada en la vida, las palabras "trabajo" y "esfuerzo" eran conceptos totalmente ajenos.

—Como digas, mamá, pero muévete ya que la prensa no va a esperar toda la noche —insistió Clarisa, tomándola del brazo con brusquedad para arrastrarla hacia el interior del salón—. Vámonos. Buenas noches, señorita —añadió, pronunciando la palabra con una ironía cortante dirigida a Christine.

Me acerqué al grupo justo cuando Clarisa se daba la vuelta. Al pasar por mi lado, me dedicó una mirada de suficiencia.

—Rubén, gordi, acompáñanos. Los fotógrafos también te quieren en la foto como mi prometido —me exigió, intentando agarrar mi brazo libre.

—Id yendo vosotras, Clarisa —respondí con una frialdad que la hizo retroceder un paso—. Tengo que terminar de discutir un detalle urgente de la aduana con Richard. Os alcanzo en la sala principal en cinco minutos.

Clarisa soltó un bufido de descontento, pero al ver la expresión seria e inamovible de mi rostro, decidió no insistir para no hacer una escena delante de su madre. Se dio la vuelta y se marchó a paso rápido, arrastrando a Leonor. Antes de cruzar la puerta, la señora Leonor se giró por última vez sobre su hombro, dedicándole a Christine una mirada cargada de una profunda nostalgia y una duda silenciosa que se quedó flotando en el aire de la noche.

Cuando nos quedamos finalmente solos en la terraza, me acerqué a Christine. La luz de la luna se reflejaba en su vestido azul medianoche, haciéndola lucir hermosa pero inalcanzable. Se abrazaba a sí misma por el frío de la brisa, mirando hacia el horizonte de la ciudad con una expresión pensativa que me rompió el corazón.

—Christine... de verdad, lamento mucho todo esto —dije en voz baja, deteniéndose a un par de pasos de ella para respetar su espacio—. Esta noche debió ser una celebración para ti por tu merecido ascenso, y solo has recibido incomodidades por culpa de mi entorno.

Christine se giró despacio hacia mí. Sus ojos almendrados reflejaban el cansancio emocional de la velada, pero me dedicó una sonrisa reconfortante que demostraba la inmensa madurez de su carácter.

—No se disculpe más, Rubén. Ya le dije que usted no tiene la culpa —respondió con suavidad, soltando un leve suspiro—. Al contrario, le agradezco que haya intervenido. La verdad es que la conversación con la señora Leonor me ha dejado un poco abrumada. Es extraño que insista tanto en ese parecido físico... pero supongo que son cosas de la imaginación de una madre que extraña a sus antepasados. Lo mejor será que Lois y yo nos marchemos ya a casa. Ha sido una noche demasiado intensa para mí.

—Te entiendo perfectamente —asentí, aunque una parte de mí se oponía con fuerza a dejarla ir tan pronto—. Ve a descansar, Christine. Te has ganado el descanso. Mañana en la fábrica será un día más tranquilo, te lo prometo.

—Gracias, Rubén. Buenas noches —se despidió con una sutil inclinación de cabeza.

La vi caminar hacia el interior del hotel, dejándome solo bajo las estrellas. Mientras contemplaba su silueta alejarse, una extraña e inquietante sospecha comenzó a rondar por mi mente. La reacción de la señora Leonor no había sido normal, y los detalles que Christine había mencionado sobre su llegada al orfanato en una canastilla me resultaban increíblemente desconcertantes. Había demasiados misterios flotando alrededor de la nueva jefa de contabilidad, y muy dentro de mí, sentí la certeza absoluta de que el destino nos estaba empujando hacia una verdad oculta que cambiaría la vida de todos nosotros para siempre.

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Monica Cobos
Una tierna y hermosa historia de vida y amor 💕💕💕🍀🙋🇦🇷🇦🇷
Mirna Lobo
espectacularmente buena 👏👏😊 felicidades escritora, espero que sus problemas se resuelvan con bien y gran abrazo 🤗 y bendiciones 😊😊😊
Mirna Lobo
que bonito y que gran corazón el de Cristine , todo lo que es , se lo debe a las enseñanzas de esa gran mujer 😊👏👏👏❤️❤️
Mirna Lobo
❤️❤️❤️la corriente vuelve a su cause 👏👏😊😊
Mirna Lobo
me pregunto de dónde sacó esa señora cincuenta mil dólares para pagarle al médico ❓❓❓
Mirna Lobo
resultó que la insufrible no es hija de ella 🫢 fueron cambiadas, espero que se le bajen los humos a la lagartona de la Clarisa😠😠
Mirna Lobo
no me digas que Cristine es hermana de la insufrible 🤔😠 eso sí es tener mala suerte en la vida 😤 o al menos que las hayan intercambiado 🤔
Mirna Lobo
que maravilla que tenga sentimientos tan bonitos para la persona que la cuidó en el orfanato 😊😊
Andrea Nardelli
extraordinaria exelelentemente escrita
Perla Arbos
Hermosa historia!!!. Felicitaciones!!!
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