NovelToon NovelToon
HIELO NEGRO

HIELO NEGRO

Status: Terminada
Genre:Villana / Mujer poderosa / Traiciones y engaños / Completas
Popularitas:1.4k
Nilai: 5
nombre de autor: nezhaN

Yasmin Safi (19) no nació para ser invisible.

En Kabul no hay hielo, solo polvo. Pero ella creció obsesionada con ser campeona de patinaje sobre hielo. Cuando consigue una beca para irse a Toronto, Canadá, deja todo atrás.

Bonita, muy sensual, inteligente, astuta y peligrosa, Yasmin sabe que nadie le va a regalar nada. Si tiene que seducir, mentir o destruir para llegar al oro, lo hará.

En el Toronto Ice Club, entre princesas millonarias que la odian, dos hombres caerán por ella:
Daniel Leblanc (22), el príncipe bueno que puede darle un futuro.
Alexei Volkov (31), el coreógrafo ruso que le enseñará a usar su cuerpo y su maldad como arma en el hielo.

Ella no quiere ser querida. Quiere ser reina. Aunque tenga que patinar sobre hielo negro.

#patinaje #afgana #villana

NovelToon tiene autorización de nezhaN para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 13 - Entreno para nacionales

Para nacionales entrenábamos tres veces.

Alexei me puso horario nuevo. De cinco a siete hielo solo con él. De siete a nueve grupo con Thompson. De cinco a siete de la tarde otra vez hielo solo.

Me dijo: "Si quieres podio, tienes que patinar más que las que patinan desde los cuatro años. Tú empezaste tarde."

Yo le dije que sí a todo. No por obediente. Porque tenía miedo de que si decía que no, me quitara la beca.

A la segunda semana ya no sentía las piernas. Me levantaba a las cuatro y me dolía hasta para ponerme las medias. Me dolía la rodilla vieja de Ottawa y ahora también el tobillo por los patines nuevos que todavía estaban duros.

Un martes, haciendo el lutz, caí mal. No fue una caída normal. Caí con el tobillo doblado y escuché un ruido feo. Me quedé en el hielo agarrándome el pie.

Alexei no corrió. Se acercó caminando despacio.

"¿Puedes moverlo?", me preguntó.

Lo moví. Me dolía mucho pero se movía.

"¿Puedes pararte?"

Me paré. Cojeando.

"Entonces no está roto. Sigue."

Seguí. Hice dos cruzados y me volví a caer porque me falló el pie.

Me sacó de la pista. Me dijo que me fuera a la casa.

Caminé hasta la parada del bus cojeando con los patines en la mano. Maya me había escrito: ¿dónde estás?

Le dije que en la parada. Llegó en quince minutos en bici aunque hacía frío.

Me llevó a la casa y me puso hielo en el tobillo. Me quitó la media y me vio el pie hinchado, morado.

"Yasmin, tienes que ir al médico", me dijo.

"No tengo plata para médico."

"Vamos al walk-in. Es gratis."

Fuimos al walk-in de Danforth. Esperamos tres horas. El doctor me tocó el tobillo y me dijo que no era fractura, que era esguince leve. Que tenía que descansar cinco días sin patinar.

Le dije que no podía.

Me dijo: "Si patinas así te lo vas a romper de verdad y ahí sí no patinas en tres meses."

Salimos de ahí con una venda y una receta de pastillas que costaban doce dólares.

En la casa Maya me vendó el pie como pudo. Me hizo sopa de sobre y me puso el hielo otra vez.

"¿Por qué no le dices a Alexei que no puedes?", me preguntó.

"Porque si le digo que no, busca a otra."

"¿Y si te rompes de verdad?"

"Si me rompo de verdad, ya no me sirve de nada la beca."

Esa noche me dormí con el pie en alto, apoyado en una almohada.

Soñé que patinaba sin dolor. Que el lutz me salía sin caerme. Que llevaba el vestido rojo y que no me sangraban los pies.

Me desperté a las cuatro igual. Con el pie hinchado.

No fui a las cinco. Fui a las siete al grupo. Thompson me vio cojeando y me dijo que no entrara.

"Si te veo cojeando en mi hielo, llamo a tu mamá. ¿Dónde está tu mamá?"

No le contesté.

Me senté en la grada y miré a las otras patinar. Chloe me vio desde el hielo y no se rió. Me miró el vendaje y siguió.

Alexei llegó a las siete y media y me vio en la grada.

"¿Qué haces ahí?", me dijo.

"El doctor dijo cinco días."

"¿Cuántos días van?"

"Uno."

"Entonces mañana vienes a las cinco pero sin saltar. Solo deslizar. ¿Entendido?"

Le dije que sí.

Esa tarde Daniel me trajo una bolsa de la farmacia con las pastillas y con un chocolate.

"No sabía cuál comprar", me dijo. "Compré el que tenía más azúcar."

Me lo dejó en la puerta porque Maya no lo dejaba entrar cuando yo estaba vendada y despeinada.

Me comí el chocolate en la cama, con el pie en alto y con la medalla plateada en la repisa mirándome.

Tenía diecinueve años, un esguince, una beca de veinte dólares y cinco días que no podía patinar.

Y por primera vez me dio miedo no por perder, sino por no poder volver al hielo.

1
Perla Arbos
Hermosa historia!!!. Felicitaciones!!!
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play