Esta vez, tratare de darles algunas ideas al final de cada capítulos espero que mi regreso y estas nueva novela les guste, ya que estuve ausente por temas personales y médicos, un abrazo y un saludo a todas mis seguidoras...
NovelToon tiene autorización de ana19 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
14
La pequeña ninfa sonrió mientras revoloteaba alrededor de las flores del jardín. Sus diminutas manos acariciaban los pétalos con tanta delicadeza que parecía devolverles la vida con cada roce.
Valery no pudo evitar sonreír.
—Jamás imaginé que una ninfa pudiera ser tan tranquila.
La criatura inclinó ligeramente la cabeza.
—Las ninfas solo atacamos cuando sentimos oscuridad... y usted no la tiene.
Aquellas palabras hicieron que Valery recordara nuevamente a la anciana del Bosque de la Vida.
"Dentro de ti está la luz y la vida de este imperio... yo te respeto y te rindo mi lealtad."
Seguía sin comprender el significado de aquellas palabras.
Estaba a punto de preguntar algo más cuando, de pronto...
¡BOOM!
La tierra tembló bajo sus pies.
Las flores comenzaron a sacudirse violentamente.
Los árboles dejaron caer cientos de hojas al mismo tiempo.
Los guardias levantaron sus armas.
—¡Protejan a la emperatriz!
Un segundo golpe hizo estremecer todo el jardín.
Las aves escaparon hacia el cielo.
Después otro.
Y otro más.
Eran pasos.
Pasos enormes.
Cada pisada hacía vibrar el suelo como si una montaña estuviera caminando hacia ellos.
La pequeña ninfa abrió los ojos con horror.
—No...
Del bosque surgió una gigantesca figura de casi seis metros de altura.
Su piel gris estaba cubierta de cicatrices y enormes colmillos sobresalían de su mandíbula.
Un troll.
Pero no era un troll cualquiera.
Sobre su cuerpo podían verse extrañas marcas negras brillando como si hubieran sido grabadas con magia.
Los soldados retrocedieron un paso.
—¿Cómo atravesó las murallas?
El monstruo rugió con tanta fuerza que varias ventanas del castillo estallaron.
Valery sintió que el corazón le golpeaba el pecho.
Valery sintió un miedo tan intenso que apenas podía respirar.
Antes de que pudiera reaccionar, la pequeña ninfa se colocó frente a ella.
Abrió ambos brazos.
Una luz verde envolvió inmediatamente a Valery formando un pequeño escudo.
—¡No la tocarás!
Los guardias se miraron sorprendidos.
Jamás habían visto a una ninfa proteger voluntariamente a un ser humano.
El troll levantó uno de sus enormes brazos dispuesto a aplastarlas.
—¡Ahora!
Las flechas comenzaron a volar desde todos los tejados.
Magos imperiales aparecieron alrededor del jardín lanzando cadenas de energía para inmovilizar a la criatura.
El monstruo rugió mientras rompía una tras otra.
Nada parecía detenerlo.
A cientos de kilómetros del jardín, Valek discutía con Kael sobre el siguiente ataque al Imperio.
De pronto...
El emperador llevó una mano a su pecho.
Su respiración se detuvo.
Aquella sensación...
Era el miedo de Valery.
No una simple preocupación.
Era terror.
Sus ojos se tornaron completamente rojos.
—Valery...
Kael comprendió de inmediato.
—Otra vez...
Valek desapareció antes de terminar la frase.
En el jardín, el troll logró romper el último sello mágico.
Los soldados comenzaron a caer uno tras otro.
Uno de los capitanes salió despedido varios metros al recibir un golpe.
La criatura levantó nuevamente el brazo.
Esta vez apuntaba directamente hacia el pequeño escudo donde se encontraba Valery.
La ninfa cerró los ojos.
Sabía que su barrera no resistiría otro impacto.
Entonces una sombra negra atravesó el cielo.
Una enorme explosión sacudió el jardín.
El brazo del troll cayó al suelo.
La sangre oscura cubrió las flores.
El monstruo rugió de dolor.
Frente a él apareció Valek.
Su espada despedía un resplandor negro mezclado con destellos rojizos.
Sus ojos ya no parecían humanos.
Ni siquiera demoníacos.
Por un instante, recordaban a los de un dragón.
—Te atreviste...
Su voz hizo estremecer incluso a los soldados.
—...a entrar en mi castillo.
El troll rugió y lanzó un enorme puñetazo.
Valek lo esquivó sin dificultad.
En un solo movimiento atravesó el pecho de la criatura.
El monstruo retrocedió.
Pero seguía con vida.
Volvió a atacar.
Valek desapareció una vez más.
Su espada brilló tres veces.
Un brazo.
Una pierna.
La cabeza.
El gigantesco cuerpo cayó con un estruendo que hizo temblar nuevamente la tierra.
El jardín quedó completamente en silencio.
Valery respiró aliviada.
Sin embargo, antes de correr hacia Valek, volvió la mirada hacia la pequeña ninfa.
La criatura no observaba al troll.
Tampoco al emperador.
La miraba únicamente a ella.
Con una mezcla de respeto...
Y preocupación.
Como si hubiera visto algo que nadie más era capaz de percibir.
Aquella misma noche.
Valery permanecía sentada junto a la ventana de su habitación.
Valek terminó de vendar el pequeño rasguño que el escudo de la ninfa no había logrado evitar.
—No volverás a salir sola.
Valery suspiró.
—Otra vez...
—Es una orden.
Ella levantó la mirada.
—Y yo sigo pensando regresar al mundo humano.
Valek negó inmediatamente.
—No.
—¿Por qué no quieres escucharme?
—Porque hoy casi te matan.
—Precisamente por eso.
Valery se puso de pie.
—Mientras permanezca aquí, seguirán utilizándome para distraerte.
Valek guardó silencio.
—No puedes estar peleando una guerra pensando cada segundo si sigo viva.
Ella se acercó lentamente.
—Déjame volver a mi antiguo imperio durante un tiempo.
—No.
—Valek...
—Ya dije que no.
Por primera vez desde que se casaron, ambos permanecieron mirándose con evidente enojo.
Ninguno estaba dispuesto a ceder.
Un suave resplandor comenzó a entrar por la ventana.
Después otro.
Y otro más.
Decenas de hadas iluminaron la habitación.
Las siguieron varias ninfas que caminaron desde los jardines como si las puertas no existieran.
Los guardias intentaron detenerlas.
Pero Valek levantó la mano.
—Déjenlas pasar.
La anciana ninfa del Bosque de la Vida dio un paso al frente.
Sus ojos permanecían fijos sobre Valery.
—Emperador...
Valek frunció ligeramente el ceño.
—¿A qué han venido?
Fue una de las hadas quien respondió.
—Nosotras sentimos la energía de la naturaleza.
La anciana continuó.
—Y dentro de la emperatriz existe algo...
Hizo una pausa.
—Algo que ni siquiera usted posee.
La habitación quedó completamente en silencio.
Valek observó a las criaturas sin apartar una sola vez la mirada.
—¿Qué intentan decir?
La anciana negó lentamente.
—Aún no lo sabemos.
—Pero esa presencia continúa despertando.
Otra hada revoloteó alrededor de Valery.
—Es una luz tan antigua... que incluso nosotras la reconocemos.
Valery bajó la mirada sin comprender.
La anciana volvió a dirigirse al emperador.
—Si la emperatriz decide regresar temporalmente al mundo humano...
Nosotras iremos con ella.
Valek permaneció completamente serio.
—¿La protegerán?
Todas las hadas levantaron sus pequeñas manos al mismo tiempo.
Las ninfas hicieron lo mismo.
Una antigua energía verde y dorada comenzó a llenar la habitación.
—Sellaremos un pacto con la naturaleza.
Mientras ese pacto permanezca intacto...
Ninguna criatura que sirva a la oscuridad podrá acercarse a ella sin enfrentarse primero a nosotras.
La luz envolvió lentamente la mano de Valery y después la de Valek.
La energía desapareció tan rápido como había aparecido.
La anciana inclinó la cabeza.
—Ahora la naturaleza también ha jurado proteger a su emperatriz.
Valek observó el brillo que había quedado marcado sobre la muñeca de Valery.
Por alguna razón, en lugar de sentir tranquilidad...
Su inquietud aumentó.
Porque si las hadas y las ninfas, seres que rara vez intervenían en los asuntos de los imperios, habían decidido romper siglos de neutralidad para proteger a una sola humana...
Entonces aquello que estaba dentro de Valery debía ser mucho más peligroso... y mucho más importante... de lo que cualquiera de ellos había imaginado.