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~El Error De Quedar Embarazada Del CEO~

~El Error De Quedar Embarazada Del CEO~

Status: En proceso
Genre:Romance / Embarazo no planeado / CEO
Popularitas:3.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Yoryanis R.

Una noche.
Un error que no recuerdo.
Y ahora… estoy embarazada.
No sé quién es el padre.
Pero él sí sabe quién soy yo...


Espero te guste.📌💢

NovelToon tiene autorización de Yoryanis R. para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 14

Aylin no se levantó de la cama de inmediato.

Seguía con la misma ropa, el cabello un poco desordenado y la mente… peor que eso.

Miraba el techo, en silencio.

Pensando.

Sintiendo.

Demasiadas cosas al mismo tiempo.

—Esto no puede seguir así… —murmuró, apenas audible.

Su mano volvió a su vientre, pero esta vez no fue por reflejo. Fue consciente.

Se quedó ahí unos segundos.

—Ni siquiera sé qué voy a hacer contigo…

No había miedo exactamente. Pero tampoco tranquilidad.

Era… incertidumbre.

Y eso pesaba más.

Su celular vibró sobre la mesa de noche.

Aylin giró la cabeza, dudando un segundo antes de tomarlo.

Un mensaje.

Kael.

“¿Cómo estás?”

Solo eso.

Nada más.

Aylin frunció ligeramente el ceño.

No era típico de él. O tal vez… sí, pero no de la forma en que ella lo conocía.

Respondió después de unos segundos.

“Mejor.”

Mentira a medias.

La respuesta llegó casi de inmediato.

“¿Comiste?”

Aylin soltó una pequeña exhalación, entre sorpresa y algo más que no quiso analizar.

“Sí.”

Otra mentira.

Se quedó mirando la pantalla.

Esperando.

Pero esta vez no hubo respuesta.

—Bien… —murmuró, dejando el teléfono a un lado.

Se levantó finalmente, despacio, y fue a la cocina. Abrió la nevera.

La cerró.

—Debería comer…

Tomó unas galletas saladas y un vaso de jugo. Se sentó en la mesa.

Comió poco. Pero al menos comió.

Eso ya era algo.

El resto de la mañana pasó lento.

Intentó trabajar desde casa, pero no avanzó mucho. Su mente se distraía con facilidad.

Con él.

Con lo que estaba pasando.

Con lo que no entendía.

Cerca del mediodía, el celular volvió a sonar.

Una llamada.

Kael.

Aylin dudó… pero contestó.

—¿Hola?

—¿Sigues en casa?

Su voz sonaba igual de siempre. Seria. Controlada.

Pero había algo más. Algo que ya empezaba a notar.

—Sí.

—Bien.

Silencio breve.

—Voy a pasar por ti.

Aylin se incorporó un poco.

—¿Qué? No es necesario—

—Lo es.

Directo. Sin elevar la voz.

—Kael, en serio, estoy bien.

—No te pregunté si lo estabas.

Aylin apretó los labios.

—Tengo trabajo.

—Y puedes hacerlo después.

—No puedes decidir eso por mí.

Silencio.

Uno corto. Pero suficiente.

—En quince minutos estoy ahí.

Y colgó.

—… —Aylin se quedó mirando el teléfono.

—Increíble…

Se levantó, algo frustrada… pero también un poco inquieta.

No sabía si molestarse o… otra cosa.

Quince minutos después, el timbre sonó.

Puntual.

Como él.

Aylin abrió la puerta.

Kael estaba ahí.

Camisa oscura, mangas ligeramente dobladas, expresión tranquila… pero su mirada se detuvo en ella un segundo más de lo normal.

—Te ves mejor —dijo.

Aylin alzó una ceja.

—¿Eso es un diagnóstico otra vez?

—Observación.

Entró sin esperar invitación.

Aylin cerró la puerta detrás de él.

—No tenías que venir.

—Ya estoy aquí.

Simple.

Directo.

Como siempre.

Kael recorrió el pequeño espacio con la mirada, luego volvió a ella.

—¿Comiste?

Aylin dudó un segundo.

—Sí.

Kael no respondió. Solo caminó hasta la mesa.

Miró el vaso… casi lleno. Las galletas… apenas tocadas.

—Eso no cuenta.

Aylin cruzó los brazos.

—No soy una niña.

—Entonces actúa como alguien que sabe cuidarse.

El comentario le molestó un poco.

—Estoy haciendo lo que puedo.

Kael la miró fijamente.

Y esta vez no respondió de inmediato.

—No parece suficiente.

Silencio.

Aylin desvió la mirada.

—No tienes que estar aquí.

—Lo sé.

Otra vez eso.

Aylin volvió a mirarlo.

—Entonces… ¿por qué estás?

Pequeña pausa.

Kael no apartó la mirada.

—Porque quiero asegurarme de que estés bien.

La respuesta fue simple. Pero directa.

Y eso… la dejó sin defensa por un segundo.

—No tienes que hacerlo.

—Lo estoy haciendo.

Sin dudar.

Sin cambiar el tono.

Aylin sintió algo raro en el pecho.

No incómodo. No exactamente.

Diferente.

—Eres muy insistente.

Kael soltó una leve exhalación.

—Y tú muy terca.

Por primera vez…

Aylin casi sonríe.

Casi.

El ambiente cambió un poco. Menos tenso. Más… real.

Kael se acercó a la cocina.

—¿Tienes algo más que esto?

—Sí… pero no tengo hambre.

—Eso ya lo dijiste.

Abrió la nevera. Revisó rápido.

—Esto sirve.

Sacó algunas cosas simples.

—Siéntate.

Aylin lo miró.

—¿Ahora también cocinas?

—Cuando es necesario.

—No creo que lo sea.

Kael levantó la mirada.

—Yo sí.

Silencio.

Pero esta vez no era incómodo.

Aylin se sentó, sin discutir más.

Lo observó en silencio mientras él preparaba algo sencillo.

Nada complicado. Nada exagerado.

Pero suficiente.

Y extraño.

Porque nunca imaginó verlo así.

Minutos después, el plato estaba frente a ella.

—Come.

Aylin lo miró.

Luego a él.

—Gracias…

Kael asintió apenas.

No dijo nada más.

Se sentó frente a ella.

Y esta vez…

no apartó la mirada.

Aylin empezó a comer despacio.

Sin presión. Sin apuro.

Y por primera vez en días…

su cuerpo no rechazó la comida.

—¿Ves? —dijo Kael, tranquilo.

Aylin rodó ligeramente los ojos.

—No empieces.

Pero no sonaba molesta.

Sonaba… más ligera.

Más normal.

Más ella.

El silencio volvió.

Pero esta vez…

no pesaba.

Y eso…

fue nuevo.

1
Lunove
interesante muy bueno la verdad.
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