un caos en tacones
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Cap 16
La Conciencia: ¡Esto se pone técnico! Por un lado, tenemos al hombre más peligroso de Europa del Este recibiendo asesoría de una experta en unicornios y pegatinas. Por el otro, a nuestra brillante Renata buscando auxilio en la única persona que sabe cómo apagarle el cerebro y encenderle el corazón: su hermana menor.
En la Mansión Volkov (Operación: Conquistar a la Miss)
Alek estaba sentado en la cama de Katia, rodeado de peluches. Ivan observaba desde la puerta, grabando mentalmente cada segundo para el chantaje futuro.
—Tío Alek, eres muy tonto —dijo Katia, cruzándose de brazos y suspirando como si tuviera treinta años—. A las niñas no se les besa así "¡pum!". Tienes que llevarle algo que brille, pero que no sea una pistola.
—¿Algo que brille? —Alek frunció el ceño—. ¿Diamantes? ¿Un collar de Cartier?
—¡Noooo! —Katia rodó los ojos—. ¡Flores de las que huelen a dulce! Y tienes que decirle "por favor" y "gracias". Y si ella corre, tú no corres detrás, porque parece que vas a atrapar a un ladrón. Tienes que esperar y sonreír como cuando me das chocolate a escondidas.
La Conciencia: Anoten eso: Alek está tomando notas mentales sobre "sonrisa de chocolate" y "no parecer un cazador". Ivan está a punto de asfixiarse de la risa.
En el departamento de Renata (Operación: ¿Qué rayos me pasa?)
Renata caminaba de un lado a otro en su pijama de seda, con el teléfono en la oreja. Al otro lado de la línea, su hermana menor, Sofía, se reía a carcajadas.
—¡Renata! ¡Por fin! ¡Un hombre te hizo cortocircuito! —gritó Sofía—. Eres una genia en matemáticas, hablas ruso, manejas a veinte niños... ¡pero te pones nerviosa porque un gigante te quiso besar!
—¡Es un criminal, Sofía! —exclamó Renata, deteniéndose frente al espejo—. O al menos parece uno. Tiene cicatrices, tiene guardaespaldas y... y huele demasiado bien. ¡Mi cerebro me dijo "corre" y mis pies obedecieron!
—Tu cerebro es un miedoso —respondió Sofía, divertida—. Hermana, no estás en el jardín de niños. No puedes ponerle un "tache" al amor porque no sigue tus reglas. El tipo te gusta. Admítelo. Se te aceleró el pulso, ¿verdad?
Renata guardó silencio. Se miró al espejo y vio sus propios ojos brillantes.
—Me... me temblaron las manos, Sofi. Eso no es lógico.
—No es lógica, es química, mensa —sentenció su hermana—. La próxima vez que lo veas, no pienses en leyes ni en reglamentos. Solo deja que el "Oso Ruso" se acerque. Si te esquivas otra vez, te voy a quitar el título de la hermana más lista.
Al día siguiente en el Jardín de Niños
La Conciencia: ¡Momento de la verdad! Alek llega a dejar a Katia. Viene armado... pero con una sola flor silvestre (consejo de Katia) y una actitud de "no soy un secuestrador" (intento de Alek). Renata lo ve venir por el pasillo y siente que se le olvida cómo respirar.
Alek se detuvo frente a ella. No intentó acorralarla. Solo extendió la flor con una torpeza que resultaba casi adorable en un hombre de su tamaño.
—Buenos días, Maestra —dijo Alek, con su voz de barítono—. Esto es para su escritorio. Y... lamento lo de anoche. Mis "logísticas" fueron demasiado rápidas.
Renata tomó la flor, rozando sus dedos. Se sintió como un choque eléctrico.
—Gracias, Alek. La flor es... apropiada. Y la rapidez... bueno, digamos que la velocidad máxima en esta zona escolar es muy baja.
La Conciencia: ¡Miren esa tensión! Él está intentando ser "dulce" y ella está tratando de no salir corriendo de nuevo. Pero esperen... Katia está mirando desde atrás con una sonrisa de victoria. ¿Logrará Alek que Renata acepte una cita real bajo las reglas de la maestra?
besos xxx