En el continente de Saderia, un lugar mágico, hermoso y medieval todas las razas de seres convivían en paz. Pero la raza de los dragones por su prepotencia , decidieron ellos ser la raza dominante y comenzó una guerra con los humanos, elfos, trolls y Orcos gigantes. Cuando los dragones estuvieron a punto de ser derrotados la reina de los dragones hizo un ritual y creó en el círculo del fin al primer y único sangre de Dragon conocido como El Oscuro. Este ser salvó a los últimos 4 dragones y los repartió por todo el continente. 100 años después un joven llamado Reinders es la primera reencarnación de El Oscuro el cual se encuentran de casualidad uno de los cuatro dragones en una chica ,comenzó así su aventura , su enfrentamiento con su destino.
NovelToon tiene autorización de Alejandro Romero Robles para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
CAPÍTULO 14: ECOS DE ACERO.
**El sol se filtraba entre las nubes, bañando la Comunidad del Dragón con un tono dorado. Las casas de madera brillaban suavemente, y el aire olía a pan recién horneado y humo de forja**. **Los días pasaban tranquilos, entre risas y trabajo. Era un pequeño mundo en paz**. **Reinders observaba desde lo alto del mirador improvisado. Vestía una camisa abierta y el cabello le caía desordenado sobre los hombros. Coleman reposaba clavada en la tierra a su lado, como un guardián dormido**.

“**Estás empezando a acostumbrarte demasiado a esto de la tranquilidad, chico**.”
—**Y tú hablas demasiado para ser una espada —respondió Reinders, sin mirar**.
“**Tal vez, pero conozco esa mirada. No confías en la calma. Ni en ti**.” **La guerra está en ti naturaleza por mucho que te guste disimular**.
**Antes de que pudiera replicar, un cuerno resonó a lo lejos**. **Desde el camino del norte, una caravana de caballos se acercaba, escoltada por soldados con la insignia de Astrea**.
**Mar fue la primera en notarlo**.
—¿**Visitantes? No me digas que ya vinieron a cobrar impuestos**.
**Reinders sonrió apenas**.
—**No. Ese estandarte… solo hay un hombre que lo lleva**.
**Cuando el grupo llegó a la entrada de la comunidad, Reinders ya esperaba**. **El hombre al frente desmontó con una elegancia imponente**. **Su armadura dorada y blanca reflejaba el sol; su cabello negro, largo y recogido, caía como un río de sombras. Una barba corta delineaba su rostro firme y serio**. **Era Drop, general del ejército de Astrea**. **Un nombre que imponía respeto incluso entre los dragones**.

—**General Drop —saludó Reinders, inclinando la cabeza**.
—**Reinders. —La voz del hombre era grave, templada por la autoridad y el tiempo—. Has crecido**.
—**Y tú sigues igual de intimidante**.
—**El truco está en no morir —respondió con una sonrisa seca, y ambos soltaron una risa corta, de soldados que entendían demasiado**.
**Los aldeanos se reunieron curiosos mientras Drop observaba el asentamiento**.
—**Así que este es tu refugio. —Sus ojos recorrían las casas, las banderas, los niños jugando—. La Comunidad del Dragón… Qué nombre tan arrogante**.
—**Lo eligió Mar —respondió Reinders encogiéndose de hombros**.
—**Ah, con razón suena a desafío —rió Drop suavemente—. Puedo quedarme un tiempo. No como general, sino como amigo**.
**Y así, durante unos días, Drop se quedó. Ayudó en las forjas, entrenó a jóvenes guerreros, compartió vino con los habitantes y, en las noches, hablaba con Reinders frente a la hoguera**. **Era un hombre muy Útil mientras hacía sus cosas siempre le enseñaba a Reinders algo nuevo y este recibía valiosas experiencias**.
**Aquella noche, el viento arrastraba brasas y silencio**.
**Drop se quitó el abrigo, dejando ver una cicatriz que cruzaba su pecho como un rayo petrificado**.
—¿**Sabes? —empezó con voz baja—. Cuando tenía tu edad, pensaba que el honor lo era todo. Que una espada limpia y una promesa bastaban para cambiar el mundo**.
—¿**Y lo cambiaste? —preguntó Reinders**.
—**Sí. —Drop bebió un trago de vino—. Lo volví peor**.
**Reinders guardó silencio. Sabía que cuando un soldado empezaba así una historia, lo que seguía no era para corazones débiles**.
—**Nací en los barrios bajos de Astrea —continuó Drop**
—. **Mi madre murió cuando era un niño. Mi padre fue herrero… hasta que el ejército lo reclutó y nunca volvió. Aprendí a pelear porque era eso o morir. A los quince ya era caballero. A los veinte, comandante. Y a los veinticinco… maté a mi primer amigo**.

**El fuego crepitó**. **Reinders bajó la mirada, sin interrumpir**.
—**Era mi escuadrón. —Drop apretó los puños—. Treinta hombres bajo mi mando. Los llevé a una misión al norte, contra una horda de bestias rúnicas. No volví con ninguno. Los cuerpos quedaron ahí… y el único que respiraba era yo**.
—¿**Qué pasó**?
—**Los traicioné. —La voz de Drop se quebró, apenas perceptible—. Por una orden superior, absurda, ciega. Nos enviaron a morir para distraer al enemigo mientras los nobles escapaban. Obedecí. Y el precio fue todo lo que tenía**. **Yo el soldado leal, me dije a mi mismo una pregunta, ¿cuánto cuesta esa lealtad**?
**El silencio cayó entre ambos**. **Coleman habló en la mente de Reinders**.
“**Ahora entiendes, muchacho. Los héroes no se forjan con gloria, sino con pérdidas**.”
**Drop continuó**:
—**Pasaron años antes de que pudiera volver a empuñar una espada. Pero entonces conocí a alguien… —Una leve sonrisa asomó—. Se llamaba Bert. Era un joven misterioso, fuerte, con una mirada que quemaba. Luchamos codo a codo durante años. Me salvó la vida más veces de las que puedo contar**.
—**He oído ese nombre —dijo Reinders—. En los viejos relatos del ejército**.
—**Sí. Porque Bert no era humano. —Drop levantó la mirada hacia el cielo estrellado—. Era un dragón, uno de los últimos de su linaje. Ocultaba su poder… hasta que un día, la corrupción de la magia lo consumió**.
**La voz del general se volvió grave, dolida**.
—**Lo vi transformarse en una bestia colosal. Un ser que devoraba hasta la luz y el alma. No quedaba rastro del amigo que conocí… solo el rugido del caos. Me vi obligado a sellarlo. A encadenarlo bajo las ruinas de Aetherion**.
—¿**El Dragón del Caos…? —susurró Reinders**.
—**Sí. —Drop asintió con los ojos perdidos en el fuego—. Bahamut. Ese era su verdadero nombre**.
**Un viento helado recorrió el valle. El fuego titiló, y Reinders sintió un estremecimiento en el pecho**.
—**Desde ese día juré que nadie más perdería a su gente por las cadenas del destino. Pero cada guerra me recuerda que… al final, el caos siempre vuelve**.
“**Caos y oscuridad… dos caras de la misma moneda,” murmuró Coleman en la mente de Reinders**.
**El joven guardó silencio**. **Drop lo miró de reojo, con ojos que parecían ver más allá del presente**.
—**Reinders. Dime, muchacho… ¿por qué sigues luchando**?
**Reinders dudó**.
—**Porque si no lo hago, alguien más sufrirá por mí**.
—**Esa no es una respuesta, sino una culpa. —Drop sonrió, amarga—. Pero está bien. A veces, los héroes nacen de sus propios errores. Encuentra tu respuesta y entonses sabrás lo que hacer con tu poder y tu destino**.
**Al amanecer, Drop partió**. **Dejó atrás un rastro de disciplina y sabiduría que los aldeanos recordarían por años. Reinders lo despidió en la entrada, mientras el sol ascendía sobre las colinas**.
—**Hasta la próxima, chico. —El general montó su caballo—. Y recuerda… no temas a lo que hay fuera de ti, sino a lo que duerme dentro**.
—**Lo intentaré**.
—**No lo intentes. Hazlo. —Y con eso, se marchó**.
**Reinders permaneció un largo rato observando el horizonte**. **El viento movía la capa del general mientras se alejaba, hasta desaparecer**. **Entonces, Coleman habló, con un tono más sombrío que nunca**.
“**El Dragón del Caos… Bahamut. Si eso es cierto, las runas no fueron el final. Fueron el comienzo**.”
—¿**Qué sabes, espada**?
“**Más de lo que debería decirte. Pero pronto lo entenderás. Cuando llegue él**…”
—¿**Él**?
“**Valor**.”
**Reinders apretó el puño**. **El aire a su alrededor se volvió pesado, como si una fuerza invisible respondiera a su nombre**. **Miró sus manos, cubiertas de cicatrices y runas apagadas**.
—¿**Qué soy realmente, Coleman**?
**La voz respondió, lenta, como un eco desde el más allá**.
“**Eres el puente entre la luz y la oscuridad. El elegido de los dragones… y la semilla del caos que una vez fue el ser mas poderoso que haya caminado sobre la tierra**.”
**Reinders bajó la mirada**. **El sol ascendía, pero sobre su sombra parecía caer una oscuridad más profunda que la noche. Marcando el general Drop dijo una frase cargada de significado**.
" **Al final de la contienda, los guerreros heredan espadas, los condenados verdades**".