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Nunca Es Tarde Para El Amor

Nunca Es Tarde Para El Amor

Status: En proceso
Genre:Malentendidos / Reencuentro / Embarazo no planeado
Popularitas:25.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Rosa ángulo

esta hermosa novela se trata de una mujer que dejó de vivir sus sueños juventud por dedicarse a sacar adelante a sus hermanos también nos muestra que que no importa la edad para conseguir el amor.

NovelToon tiene autorización de Rosa ángulo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capítulo 14

En ese momento él se sentía culpable. Sabía que esa mujer había estado siempre para él, y lo que le había hecho no era justo. La atrajo hacia sí con delicadeza.

—Sabes que eres muy importante para mí.

Ella se soltó de su agarre.

—Solo quiero estar sola.

—Está bien. Si lo que quieres es estar sola, respeto tu decisión —dijo el hombre, entrando a la ducha.

Mientras tanto, ella intentaba calmar sus impulsos para que él siguiera viendo en ella a la mujer frágil y delicada que siempre había conocido. En ese momento, Melissa se arrepentía de no poder darle hijos a Enrique, pues cuando había comenzado su carrera de modelaje se había operado para no tenerlos, porque siempre los había visto como una carga.

Tenía que averiguar quién era esa tal Victoria que Enrique acababa de mencionar. Sabía que debía ser una mujer muy astuta, como ella siempre lo había sido. Mientras Enrique se daba un baño para relajarse, se repetía una y otra vez que lo que sentía por Victoria no era amor, sino pasión. No estaba dispuesto a hacerle daño a la mujer que siempre había estado para él en sus momentos más difíciles.

Victoria recorría las calles de Francia con Mauricio tomado de la mano y una Vivian que no dejaba de hablar, deslumbrada por todo lo que encontraba a su alrededor. Al llegar a la clínica, Victoria miró el lugar, luego observó a Mauricio y le dijo:

—¿No crees que este lugar es muy costoso?

Era demasiado lujoso y no quería que su hermano gastara dinero de más.

—No te preocupes. José me pidió que te trajera a una de las mejores clínicas de pediatría, y sabes qué… no acepta un no por respuesta.

Victoria caminó con lentitud, mirando los enormes pasillos. Algunas personas caminaban relajadas, otras iban de prisa; algunas lloraban, otras sonreían. Algunas mujeres tenían el embarazo avanzado y a otras apenas se les notaba.

Tan absorta estaba observando cada detalle que no se dio cuenta de que ya habían llegado al consultorio. Mauricio le presentó a la doctora Luz Zapata, una mujer de unos cuarenta años, muy sonriente, que la recibió con toda amabilidad y le preguntó si era su primera cita.

Victoria respondió cada pregunta hasta que la doctora le dijo:

—Por lo que observo, tiene ya casi tres meses. ¿Le gustaría ver cómo está su bebé?

Después de un rato, la doctora habló nuevamente:

—Señora Hernández, felicitaciones. Tendrá usted dos hijos varones.

Victoria parpadeó varias veces y sostuvo la respiración.

—¿En serio? ¿Tendré dos bebés?

—Claro que sí. Están muy bien de salud. Solo venga a sus controles cada mes y, si se siente mal, me puede llamar —dijo la mujer, tendiéndole una tarjeta.

A pesar de que Victoria había llamado muchas veces a Enrique, las llamadas siempre se iban al buzón. Sabía que él la estaba evitando. Lo intentó durante días, pero habían pasado tres desde su llegada a Francia y ya se había dado por vencida. Comprendió que no podía seguir buscando a alguien que no deseaba ser encontrado.

Ya no podía ser una mujer débil, no solo por sus hijos, sino también por Vivian, que andaba muy triste porque el hombre que la había animado a ir a ese país también había desaparecido.

Había visitado la empresa de su hermano. Era inmensa, y los diseños, encantadores. Ahora entendía por qué José vestía a celebridades. Ese día, mientras acariciaba la suave tela de un vestido blanco que le parecía demasiado precioso, Mauricio le dijo:

—¿Te gusta? Es precioso. ¿Por qué no te lo pruebas? Yo te lo compraré, querida cuñada.

La mujer tomó el vestido con duda y fue a probárselo. Al mirarse en el espejo, se vio realmente hermosa. El vestido resaltaba su busto, ahora mucho más pronunciado, y sus caderas más anchas; pero al ser estilo campana no se veía apretado, y dejaba ver sus lindas piernas.

Al salir, Mauricio quedó fascinado.

—Este vestido te queda precioso. Pareces una muñeca. ¿Por qué no vistes así, Victoria? Eres una mujer bellísima. ¿Por qué siempre usas vestidos largos y no cortos? Tener 36 años no significa estar vieja; significa que comienzas a vivir la vida.

—A partir de ahora yo te voy a vestir y peinar esa gran cabellera roja que tienes… pero a mi estilo.

Ella sonrió.

—¿En serio me veo bien?

—Te ves encantadora.

La llevó a la peluquería. Tras varios tratamientos que nunca se había hecho, se miró al espejo: su cabello ahora tenía rizos definidos y sus cejas estaban perfectamente delineadas. Se veía diferente… como una muñeca.

—No estoy segura de que esta persona sea yo —dijo sonriendo.

—Y eso que aún no te han maquillado —respondió él—. ¿Sabes quién se va a poner feliz cuando te vea? José, cuando sepa que irás a la fiesta de la señora Raquel.

Mientras conversaban, el tiempo pasó rápido. Cuando Victoria se miró de nuevo al espejo, parecía una mujer completamente distinta; incluso podría decirse que lucía como una chica de 26 años, preciosa, a pesar de los kilos de más.

Ella elogiaba la belleza de Vivian, y la joven hacía lo mismo con ella. Ambas se veían fantásticas. Era la primera vez que iban juntas a una peluquería. Abrazaron a Mauricio con ternura.

—Gracias por hacer este día tan maravilloso.

Al llegar a casa, José quedó sorprendido.

—Lucen como princesas… incluso más bellas que muchas de mis modelos. Estoy pensando seriamente en contratarlas. Quiero demostrarle al mundo que las modelos de talla grande también son mujeres encantadoras.

Victoria se puso el vestido azul, mirándose en el espejo mientras Vivian le colocaba unos aretes.

—Ese vestido te hace ver como una pequeña princesa.

Vivian, con el cabello suelto y un moño, parecía una muñequita.

Al subirse al carro, Victoria miró a su hermano.

—Estoy nerviosa.

—¿Porque crees que Franco estará en la fiesta?

—No es por eso… por ese hombre ya no siento nada. De eso estoy segura.

Mientras conversaban, llegaron a la Mansión de la Torre. Al ver las iniciales, Victoria repitió mentalmente ese apellido que hacía tiempo no pronunciaba. Había demasiados autos y personas elegantes, algunos con guardaespaldas. Agradeció a su hermano y a su cuñado por haber elegido ese vestido; de lo contrario, se habría sentido fuera de lugar.

Estaba feliz no solo por ver a la cumpleañera, sino porque en esa fiesta estaría una de las personas más importantes de su vida: su pequeña Fernanda, a quien no veía desde hacía casi un año.

Al bajar del carro, miró todo a su alrededor y comprendió por qué nunca había encajado en la vida de Franco. Era una familia demasiado poderosa. Y aunque lo que él había hecho no tenía justificación, ahora lo entendía.

Vivian parecía embobada. Victoria le tomó la mano y le susurró:

—Creo que somos millonarias sin serlo.

Ambas sonrieron.

—¿Nos quedamos sonriendo o entramos? —dijo José—. Creo que quien se pondrá muy feliz será Fernanda cuando las vea.

Victoria caminó con pasos inseguros y firmes a la vez, sintiéndose pequeña y grande ante tanta gente importante. Su hermano era muy reconocido; muchas personas lo saludaban, algunas le pedían fotos. Nunca imaginó que su pequeño José llegaría tan lejos.

Al entrar en la inmensa casa, Victoria recorrió el lugar con la mirada buscando a su hermana, pero no la vio por ningún lado. La cantidad de gente la hacía sentirse aún más pequeña.

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Yohana patricia Aguancha
Un poco enredada la redacción q
Zoraida Rodriguez
x favor queremos ver el final
Martha Alvarado
pésima novela como se te ocurre escritora rebajar de esa manera a una mujer si tú eres mujer como no le das un poco de dignidad a la protagonista ten tu un poco de dignidad al escribir una mujer nunca debe permitir que un hombre la trate como basura y seguir revolcándose con el como si nada eso no es amor eso es enfermedad mental
Cildana Gutierrez
cómo hago para seguir viendo los otros capitulos?
Lina Marcela Velasquez
estoy igual q viki..con la diferencia q Ami los pelados no me gustan..
Arely Anahi Pacheco Mezo
aaaahhhh ya no tengo uñas x tanto suspenso del capitulo, ahora si agárrate melisa pq esta no te la perdona Enrique ya veremos como te descubren todo lo malo que hiciste y ver tu caída 🤭🤭🤭
Elsa Espindola
me encantó buenísima la trama cuántas maldad hay en esa mujer
Elsa Espindola
me encantó buenísima la trama cuántas maldad hay en esa mujer
Elsa Espindola
me encantó peye. final yá terminó???
Elsa Espindola
me encantó peye. final yá terminó??? pre junto??
Mártá Orti Bia
la novela es buena pero con muy muchos errores que tenemos que descifrar pero buen relato p
Cuquy De Cristofano
tierna historia 🥰
Mayka Puche Velasquez
Hola saludos está interesante la novela , pero que no se tan larga
mariela
Victoria tu mejor decisión fue criar y educar a tus hermanos no dejarlos por amor a un hombre que por lo visto es cruel si lo hizo con su sobrino y a su hermano le quitó prácticamente la herencia a Enrique lo humillaron y lo golpearon por eso es frío y dominante.
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