PoV Dea Ashnot
Mi vida habia estado cuidadosamente planeada incluso antes de nacer, el destino estaba escrito para mi, una maldicion y una bendicion ¿Como saber cual escoger? ¿Como saber cual era el camino correcto? ¿A que destino me llevaría cada decision que tomara?
Ellos se llevaban cada parte de mi, haciendome pedazos y volviendome a unir como un rompecabezas.
Eran mi perdición y mi salvacion, mi silencio y mis gritos, mi destino y mi verdad.
Cuando llegara la hora de escoger ¿A quien escogería?
Segunda parte de mi novela: La luna sagrada del rey Alfa.
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Capitulo 14: No deseo amor
Cuando se hicieron las 12 me levante de mi silla y salí de mi oficina casi corriendo, desesperada por el silencio que se prolongaba en mi cabeza, llegue al jardín y corrí con fuerza hacia el santuario de la diosa luna. Apenas llegue mis ojos vislumbraron el trono con deseo y necesidad, camine lentamente por el espacio de piedras hasta llegar al trono sentándome.
La paz que sentí después de eso fue como una caricia en la mañana, suspire de satisfacción regodeándose en el sentimiento de pertenencia que sentía cada vez que estaba aquí, cerré los ojos observando los miles de flamas encendidas a lo largo y ancho del territorio del norte.
Aqui podia verlos a todos, sentirlos a todos, durmiendo, hablando, trabajando, caminando, podia sentirlos a todos y alimentar mi deseo de pertenencia, no importaba lo que dijeran o pensaran, yo era su reina y tenia la sensación de que reinaría para siempre.
Hoy alguien moriría y eso me llenaba de absoluta satisfacción, una sonrisa se dibujó en mi rostro, cuando de repente ese maldito olor llego a mí y la sonrisa se borró. Abrí los ojos observando hacia al frente cuando lo vi llegar, sudoroso, despeinado, una musculatura de piedra perfecta como una obra de arte, ojos oscuros y llameantes de deseos escondidos, camino hacia mí tranquilamente.
¿Como se atrevia a venir aquí?
— ¡¿Qué mierda haces aquí?!
El miro hacia mi tranquilo, impasible.
— Vine a presentar mis respetos, ya que no pude hacerlo la primera vez.
Se arrodillo delante de mi y mostro el cuello en sumision, la satisfacción que senti no debió sentirse tan bien como se sentia. El Lycan que habia dentro de mi comenzo a ronronear en mi cabeza y apreté los labios no queriendo que ese maldito sonido lo escuchara nadie, el subio la cabeza y me miro fijamente.
Anhelo
Sus ojos gritaban anhelo y necesidad.
— ¿Como me encontraste?
— Segui tu olor, eres mi compañera.
— No por mucho — su rostro se contrajo y gruño — ¡Silencio! No te atrevas a faltarme el respeto, estás en mi territorio
Nos quedamos en silencio observandonos con seriedad, esa mirada hace mucho tiempo me hubiera puesto a temblar, ahora solo me causaba asco.
— Te voy a contar una historia Alfa Stronghold, hace mucho tiempo deseaba con todo mi corazón ser tu compañera — vi como su rostro cambio rápidamente — La historia de los compañeros que mi mamá me contaba me parecía fascinante, alguien que te amara por sobre todas las cosas, que te apoyara, que deseara todo de ti. Todo rosas y amor, cuando pensaba en eso, pensaba en ti — me quede en silencio por un momento recordándolo — Tan patético. No tengo tiempo para perder en deseos mundanos, podría pasarme toda la vida sentada en este trono y vivir de la satisfacción del poder que me otorga — lo mire con una mirada gélida y carente de emociones observando como su cuerpo se estremecía con cada palabra — No deseo amor, no deseo cariño ni palabras hermosas, su temor me alimenta, me revitaliza, me maldice y me bendice, no tengo interés en jugar a la casita con ustedes dos, pero tranquilo, puedes conseguir un remplazo en cualquier lugar, después de todo ya lo habías hecho antes ¿no?
Su mirada cambio a una de molestia y abrio la boca para hablar cuando unos pasos se escucharon, los dos volteamos a la entrada donde Rhys llegaba como todo un dios.
— Wow, siempre habia querido venir al santuario de la luna — el volteo hacia nosotros despues de inspeccionar todo el lugar — Maravilloso trono, es sorprendente.
— ¿Acaso no hay uno igual en el sur?
El sonrio y nego con la cabeza — Parece que no le prestaste mucha atención a las clases de historia. El primer Lycan que reino lo hizo en tomo el mundo, a los años fue que comenzaron las guerras y el territorio se dividió, ese trono donde estas sentada, es el unico trono Lycan que existe.
Una satisfacción exquisita entro por mis venas — Ahora lo entiendo todo — pase mis manos por los bordes del trono apreciando lo rustico — La diosa Lycan solo podia nacer en el norte, ocupando el trono que siempre le perteneció.
El solto una risa juguetona — Al parecer tu ego a crecido bastante Dea.
Lo miré sería — Te estás tomando atribuciones que no te competen rey volk, estás en mi territorio, Soy Reina Dea para ti
El fruncio el ceño y nos quedamos en silencio, cuando comencé a sentir como se acercaba.
— Váyanse, los dos, Ahora.
— Tenemos que hablar dea
Un rugido furioso salió de mi garganta — ¡Que se vayan!
Los dos se quedaron en el mismo lugar observando, vi la sombra aparecer detras de ellos, el cuerpo caminando hacia mi, habia llegado mas temprano de lo que esperaba, los dos voltearon a verlo sorprendido.
— ¿Qué es esto Dea?
Mis ojos no se despegaban de la persona que caminaba hacia mi como un sonámbulo, su cuerpo no le pertenecia en este momento, me pertenecia a mi.
Llego al frente de mi con los brazos y la cabeza flácidas hacia adelante.
— De rodillas
Mi voz se escucho mas gruesa de lo que queria, el eco de mi voz hizo que el lugar se volviera tenebroso, su cuerpo cayo de rodillas y sonrei escuchando el gruñido furioso en mi cabeza, al fin habia vuelto.
— Alfa Starling bienvenido a mi santuario, creo que tú y yo tenemos cosas que hablar — lo mire con una sonrisa engreída y troné mis dedos.
Abrio los ojos en sorpresa y movio la cabeza a los lados sorprendido.
— ¿Que hago aqui?.
— Viniste a confesarle algo a tu reina — sus ojos me miraron con terror y bajo la cabeza rápidamente — Entonces... hablame de tu traición Alfa Sterling.