Ariadna Gonzales es la secretaria del CEO Harry Gabbana. Un día ella le pide un favor, el cual le está totalmente agradecida por haberla ayudado.
Pero Ariadna no contaba con que su jefe le cobraría el favor con una propuesta indecente. La cual ella tiene que aceptar.
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Capítulo 14
Ariadna:
Al día siguiente, Susana, Harry y yo estábamos en el comedor desayunando.
—Señorito Harry, su primo César les ha enviado una invitación, la cual su mamá quiere que acepte.
**Querida tía y queridos primos.
La presente es para invitarlos a un viaje en crucero durante una semana. Saldremos a las 10 a.m.
Por favor, no falten.
Atte: César Gabbana**
Susana leyó la carta en voz alta y en el rostro de Harry pude ver disgusto. Parecía que la idea de tener que estar en un barco durante una semana con gente de la alta sociedad le agobiaba.
—Juan, ¿mi madre irá? —le preguntó Susana a Juan.
—No sé, señorita Susana.
—Ummm. —Susana dirigió su mirada hacia Harry—. Harry, ¿sabes algo?
—Ella no irá. Solo iremos nosotros. —Contestó Harry, cortante.
—Oh, ya. Ya entendí.
Mientras Susana y Harry dialogaban, yo los observaba, la idea de estar en un crucero con gente refinada no era que me agradará mucho. ¡En qué me había metido! Me había ido de la casa de mis padres para dejar esa vida de tan refinados modales, para ahora volver a aquello. Muchos dirían que mi decisión de haberme ido de casa de mis padres había sido la más absurda, porque lo tenía todo, no me hacía falta nada. Pero tener que seguir unas normas era estresador.
—Bueno, entonces voy a alistar mi equipaje —dijo Susana con una expresión de alegría. Y sin decir más se levantó del comedor y se dirigió a su habitación rápidamente.
Solo quedamos Harry y yo. En un silencio absoluto. Yo miraba mi plato y Harry no mostraba expresión alguna. Bendito bloque de hielo.
—No quieres asistir, ¿verdad? —le pregunté, rompiendo el silencio. Él no respondió nada, pero su silencio fue la respuesta que necesitaba—. ¿Por qué?
—Lo único que harán es criticarse unos a otros, hasta a mí me criticarán. Aunque ya estoy acostumbrado, por supuesto. Pero a veces para quienes no están acostumbrados sus palabras pueden ser más hirientes que el filo de una espada. Y... no quiero que te lastimen a tí, honey...
No supe qué decir, sus palabras me tomaron por sorpresa, era todo tan confuso. ¿Acaso el quería protegerme? Tratando de no parecer tonta, dije:
—No lo harán. No te preocupes. —Lo volteé a ver y le dirigí una pequeña sonrisa llena de confianza. Y realmente no lo harían, había sido juzgada por personas cómo ellos cuando vivía con mis padres y luego de irme de casa también. Aunque a veces no era fácil soportarlo.
—Creo que lo mejor es que preparemos nuestro equipaje. Tenemos que estar a las diez de la mañana.
—Esta bien —contesté. Me levanté del comedor y me fui a mi habitación para preparar mi equipaje.
Harry:
Me sentía agobiado, tener que lidiar con la alta sociedad a veces no era fácil. Y no quería que Ariadna fuera juzgada y criticada por tonterías, —que por qué no era de la alta sociedad—. Pero me sorprendía que fuera una mujer tan valiente y que aún sabiendo que no sería fácil, no se rendía.
Me levanté del comedor y fui a alistar mi equipaje —que no sería mucho de hecho—.
Primero que todo me daría un refrescante baño, lo necesitaba. Me quite la camiseta que tenía puesta.
—¡Ahhhh! —escuché gritos provenientes de la habitación de Ariadna.
Luego de unos segundos la puerta que unía la habitación de Ariadna y la mía se abrió de golpe. La vi entrar como un rayo y saltar encima mío. Sus brazos rodearon mi cuello y yo la sostuve con fuerza. Hundió su cabeza en mi pecho haciendo que mi cuerpo se tensará.
Sorprendido y confundido le pregunté:
—¿Qué pasa, Ariadna?
—Ha-Harry... ha-hay u-una ara-ra-araña —tartamudeó, asustada—. ¡Hay una araña en mi habitación! —su tono de voz se oía chistoso y al mismo tiempo tierno. Ariadna estaba temblando.
La dejé con cuidado en el borde de mi cama y le dije tranquilamente:
—Honey, espérame aquí. Iré a ver.
A través de la puerta entré a su habitación.
No vi nada.
Volví a echar otro vistazo y vi un pequeño animal caminando a sus anchas. Sí, totalmente era una araña. Antes de acercarme a la araña la analicé y supe que no era venenosa. Era una especie de araña araneomorfa licósida del género Lycosa, cuyas integrantes son denominadas arañas lobo o corredoras de jardín, las cuales son totalmente inofensivas.
Me acerqué a la araña y la tomé en mis manos, la saqué de la habitación, entregándosela a Juan, quién por coincidencia pasaba por ahí.
Luego de haber sacado a la inofensiva araña de la habitación de Ariadna, entré nuevamente a mi habitación.
Allí, donde la había dejado seguía ella, con una expresión de horror.
—Listo. Ya se ha ido. —Le dije con tranquilidad.
Ella me miró y su expresión no cambió para nada. Tampoco se movió.
—Gracias... —murmuró.
—Pobre honey. —Me acerque a ella y con malicia le sonreí—. ¿Te sientes mejor? —. Ella negó con la cabeza.
Vi que su mirada estaba posada en mi torso, mi mente maliciosa y pervertida empezó a proyectar escenas que si ella supiera podrían ser escandalosas. Acercándome más a ella la recosté con sumo cuidado en la cama. Me posé encima de ella y entre tartamudeos preguntó:
—¿Qué... qué haces?
—Solo quiero que te sientas mejor, honey —le susurré al oído.
Ariadna:
Él empezó a besar mi cuello. Quería poner resistencia pero mi cuerpo no me dio las fuerzas que necesitaba para hacerlo. Sentí su oleada de calor inundarme, su torso era firme y caliente. Sus delgados labios besaban mi cuello con demasiado excitación. Sus cálidas manos estaban cima de las mías evitando que me fuera.
Mi mirada se posó en un reloj que había en la pared marcando las 9:20 a.m. Recordando que teníamos que estar a las 10 a.m. Le dije con un tono entrecortado y con mi respiración jadeante:
—Son las nueve y veinte. Creo que debería terminar de alistar mi equipaje.
El paró de golpe y se giró a un lado de la cama, con su antebrazo se tapó los ojos y dijo:
—Puedes irte... —me pidió con autoridad.
Harry era totalmente el tipo más estúpido que había conocido en mi vida. Primero me seducía sin mi consentimiento y luego con frialdad me decía: “puedes irte”. Ni siquiera se había disculpado el capullo ese.
«Ojalá y te caigas, Harry Gabbana
Sin decir nada salí de aquella habitación evitando desplomarme como una pila de sal. Mis piernas estaban temblando, sentía que me faltaban fuerzas para poder caminar. Me sentía sofocada y mi corazón latía como si se fuera a salir.
Harry:
Luego de media hora ya estábamos en el muelle.
Susana estaban impresionada por el montón de cruceros lujosos que allí posaban, su expresión era única. Amaba la sencillez de mi hermana, era el tipo de chica que no le gustaba presumir lo que tenía y detestaba al igual que yo a las personas que querían humillar a otras con lo que poseían. No es que Susana nunca hubiera estado en un crucero, simplemente que le gustaba disfrutar todo como si fuera la primera vez, su lema era: “Si todo se disfruta cómo si fuera la primera vez, tendrás diferentes experiencias”.
Mi primo y su esposa Nancy se nos acercaron con una sonrisa la cual los tres le devolvimos.
—¡Harry! ¡Primo! —dijo César con alegría.
—César, ¿cómo has estado? —le pregunté. César era el único primo con el que me llevaba mejor y él lo sabía.
—Muy bien, ¿y tú? —Giró su mirada hacia Susana, quién de inmediato le dió un abrazo—. Estás guapísima, Susana. Cuanto tiempo.
—Nos vimos hace dos días, ¿recuerdas? —Ambos soltaron una carcajada.
—Oh, cierto. Pero en dos días creciste un poco más.
César y Nancy se giraron hacia ella.
—¿Cómo has estado, Ariadna? —le preguntaron los dos al unísono. Se miraron a los ojos y sonrieron.
Que telepatía.
—Muy bien, ¿y ustedes?
—Bien también. La otra vez no logramos charlar. Me decepcioné tanto cuando supe que te habías tenido que ir por culpa de Harry. —Comentó Nancy mientras me miraba por el rabillo de su ojo.
—Yo no le dije que se fuera conmigo —agregé en mi defensa.
—Si Harry, lo que tú digas. —Dijo Nancy moviendo la mano.
—Bueno, ¿subimos? —preguntó César señalando el crucero.
Todos asentimos y subimos al crucero.
Crucero
Es una linda novela.
Bastante bien lograda para ser la primera de la autora. La protagonista llega a exasperar a más de uno, pero esa es su personalidad.
¡Felicitaciones, estimada escritora!
👏🏼💐✍🏼💐👏🏼
(calló, verbo callar)
(votando: eligiendo)
🤦🏻♀️🤦🏻♀️🤦🏻♀️
😠😠😠
¡Acaba de sacarte a esa rémora de encima!
No dejes que te siga hablando al oído. Eso solo debe hacerlo el hombre al que aceptes como pareja.
¡Ve y acaba de una vez con todo el teatro y la manipulación de los Gabbana y los Ramsay!
Se sigue quedando a solas con Daniel. No escarmentó uon el mal rato que le hizo pasar Sofía en el crucero y ahora hace esto.
Es... ¡EXASPERANTE!
😠😠😠