Lara Lance una joven de 16 años, decide abrazar su destino e irse a estudiar su último año de secuencia en Londres, ya que se le ha informado que está comprometida con el hijo de los Ross, Ricardo Ross, decidida deja Brighton y se va a Londres con su tío, lo que ella no esperaba era que su prometido, parecía no conocer de su compromiso y que además tenía novia.
NovelToon tiene autorización de Hada Celestial para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capitulo 12: Todo es tu culpa
—¿Qué fue lo que pasó? ¿Cuál de todas ustedes va a explicar lo que pasó?
Hubo un silencio casi sepulcral en la oficina; ni Beatriz y sus amigas, antes tan activas y altaneras, se atrevían a respirar fuerte; hasta sus respiraciones se habían vuelto un hilo. Mi tío no solo era una figura de autoridad, sino que ejercía plenamente la disciplina y no le daba favoritismos ni a su propio hijo.
—Rector, yo estaba comiendo en la cafetería con mi amiga Karina (la señalé, para que el tío identificara de quién yo estaba hablando). De repente, Beatriz llegó y me tiró un jugo encima (mi uniforme estaba mojado y parte de mi pelo, esa es la prueba). Después de eso, ella comenzó a insultarme; yo le respondí, así todo se salió de control. Ella intentó golpearme; yo le lancé una botella de agua, entonces llegó Alexis e impidió que ella se me fuera encima.
Lo conté todo justo como pasó; el tío parecía estar analizando los hechos. Después de un rato, se aclaró la garganta y preguntó.
—¿Alguien más tiene algo que decir?
Nadie dijo nada, entonces.
— Señorita Phil, vamos a esperar que uno de sus padres llegue; los demás pueden salir, menos Lara.
Rápidamente, todos los demás salieron casi corriendo de la oficina del rector, incluso Alexis. Beatriz estaba temblando como una hoja; yo sabía que no me supe controlar y que también me van a castigar, así que solo me senté tranquilamente en el sillón, hasta que llegara uno de los padres de Beatriz.
Había perdido las clases de la segunda mitad, ya que, después de una hora y media, llegó la madre de Beatriz, entró groseramente en la oficina y, antes de que mi tío dijera algo, comenzó a hablar arrogantemente.
—Mi hija es una chica de clase; es seguro que esa pobre campesina fue la que la provocó. ¿Para qué me llaman, si esa chica ni siquiera tiene padres? Esta institución se ha vuelto parcial, solo porque están haciendo beneficencias con chicas pobres del campo que no saben nada de modales.
Me miró de arriba abajo con tanto desprecio, era como si yo le ensuciara los ojos. El tío se quedó inexpresivo; al parecer estaba esperando a que esa mujer soltara todo lo que tenía que decir, y no se equivocaba, porque siguió hablando.
—En fin, mi familia tiene linaje real, así que lo mejor es que no dejen entrar a chusmas a escuelas de prestigio como esta; solo expulse a esa chica y ya, no es para eso que le pagan el sueldo, para que resuelva estos problemas sin necesidad de llamar a molestar; yo soy una persona muy ocupada y mi esposo también.
—Entonces todo arreglado, Beatriz Phil, estás expulsada.
—¡Qué expulsada!, ¿con qué derecho la expulsa?
«Estas personas, siento que tienen problemas serios de la mente; ellos no saben con quién tratan. Además, si no eres de Londres, lo asocian a que eres pobre. Esa mujer cree que entré al colegio con una beca, y que además no tengo familia; es seguro que todo eso lo dijo su hija de mí, por eso vino con toda esa arrogancia. Como piensan que no tengo nadie que me defienda, no saben nada de mi familia, entonces solo asumen, pero asumir de los demás puede ser algo muy peligroso».
—Lara, sal a tus clases; lo demás, lo arreglamos en casa.
—Sí, señor.
Salí rápidamente; parece que las cosas se van a poner feas ahí adentro. Todo esto es culpa de ese Mateo; sin embargo, la falta de control de esa Beatriz es culpa de ella misma; ella se dio un tiro en el pie sola.
—Ya saliste, estaba preocupado, ¿podemos hablar un momento?
Ese Mateo me interceptó en un pasillo, antes de que yo llegara a la clase. Ya estaba retrasada, y no quería perder más de mi tiempo, así que intenté irme, pero ese no me dejó ir.
—Déjame pasar, no estoy interesada en ti. Además, todo esto es culpa tuya, Beatriz, y tú y él son dos descarados, y me dan asco, especialmente tú, que tienes tanta envidia de tu amigo, que le quitas a su novia, no tienes valor para pelear de frente y haces todo a sus espaldas, mientras finge ser su amigo, así que no te me acerques, que no quiero que alguien como tú me contamine.
—No sé lo que te dijo Beatriz, pero es mentira.
«¿Cómo es que una persona puede ser tan hipócrita? Bueno, ese tipo, Ricardo, busca personas acordes a él, realmente la basura está toda junta en el basurero, no hay otra explicación»
Lo empujé y me fui a mi clase. Ya casi estaba por terminar la profesora de explicar cuando entré; yo no tenía la cabeza para ponerle atención a la clase, saqué mi agenda y comencé a calcular cómo podía darles un golpe mortal a Ricardo, Mateo y Beatriz. Entonces recordé que tenía ese audio; es hora de hacer un jaque mate.
Después de que la clase terminó, me apresuré a salir del aula; quería llegar a casa a bañarme cuanto antes. Todo mi cuerpo estaba pegajoso por el jugo que me había tirado Beatriz. Alexis me llevó a casa y luego volvió a la escuela para su entrenamiento.
Corrí a mi habitación, me quité la ropa y me metí a la ducha; después el baño, me puse ropa cómoda y me tiré en la cama, tomé mi teléfono y le escribí a Karina.
“¿Puedes pasarme tus notas de las clases que me perdí”
Varios minutos después me contestó.
“Claro”, “No te había contestado porque estaba creando el grupo de Telegram para las actividades del curso; yo soy la encargada. En un rato te mando el link”
«Un grupo para actividades, donde van a estar los dos grupos de último año, y se entra con un link, perfecto, esto me cayó del cielo, voy a esperar y tejer esta telaraña, hasta que nadie pueda salir»
Me tocaron la puerta, me levanté de la casa, abrí la puerta; era el tío, que estaba frente a mi puerta y tenía cara de preocupación.
—Mañana es tu primera cita con la psicóloga, Alexis te va a llevar, ¿está bien?
—Sí, está bien.
Dicho eso se marchó, yo cerré la puerta y me volví a acostar en la cama, y me puse a pensar.
«No necesito eso, yo ya superé lo que me pasó, pero lo haré por el tío, porque yo estoy bien, ¿verdad?, ¿estoy bien?»