(+18) Una novela controversial. Un amor que nace desde lo prohibido... ¿Podrán estos hermanos escapar de su destino?
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Mascota
Los días siguientes pasaron volando... Cómo si el tiempo estuviera en nuestra contra. Falta muy poco para que se cumpla la semana que el amo Tomás nos dio para decidir quién irá al burdel a saldar las deudas de la familia.
Hacer los labores con ese peso encima fue una tortura. Además que me propuse alejar a Aidan de mí mente... Es difícil hacerlo.
Las sirvientas rumorean que los amos están a punto de divorciarse y que la ama cayó en depresión. La han visto salir solo de noche y siempre ebria. La verdad, estoy sintiendo pena por ella...
- Niña El joven amo te busca. Dice otra de las sirvientas que limpia conmigo la gran sala.
- Está bien, voy ahora. Respondo.
Otra sirvienta se acerca y escucho:
- La zorra debe estar necesitando algún favor...
- ¡Ja! Lo mismo pensé cuando el amo Tomás me pidió que se la buscará...
El odio que tienen hacia mí es cruel... Pero no puedo hacer nada para cambiar la situación. Solo espero que el joven amo hoy no se propase... Espero que no termine de arruinar este maldito día.
- Amo, me dijeron que me llamo. Estoy aquí. Le digo mientras bajo mí cabeza.
- Si... Pasa...
Entro de nuevo a esa habitación, que tiene un aura oscura. El se sienta en un sillón y empieza a hablar:
- Estuvimos muchos años lejos de este aburrido y tedioso pueblo... Conocimos lugares exóticos, con costumbres que a la gente anticuada de aquí, le volaría la cabeza...
En ese momento llega la señorita Alice, en paños menores, con su lujosa lencería y se sienta sobre la falda de su hermano. Se besan.
- Amo ¿Necesita que haga algo por usted? Pregunto muy nerviosa, intentando que me dejen ir.
- Dicen los rumores que eres una depravada... Que te gusta tu hermano, el sirviente bonito...
- ¡E.. Eso no es verdad! Respondo de inmediato.
- ¿No? Por qué aquí vienes a hacerte la pura y sin embargo eres como nosotros...
- No amo.
- En una de las ciudades que conocimos, a los sirvientes no les llamaban así... Les llamaban mascotas. Dice la señorita Alice mientras se para y me comienza a observar.
- Si... Las mascotas personales eran un tesoro apreciado por sus amos... Ellas eran pertenencia solo de su amo, vestían lo que el amo les daba, comían solo cuando el amo ordenaba. Será divertido y si te niegas a ir al burdel y tu hermana aún no puede levantarse, entonces no le demos más vuelta al tema. Se mí mascota.
- ¿Ma... mascota? Pregunto tartamudeando. Los nervios de estar encerrada en esa infernal habitación con los dementes amos, me juegan en contra.
- Si, si. Mascota. Solo mía. Dice el mientras me mira divertido.
- No sé que decir. Respondo.
- No tienes nada que decir. Ya estás informada... A partir de hoy serás mí mascota personal. Te encargarás de mí completamente.
- Pero... La ama Helena, aunque ella no me llama con frecuencia, yo le sirvo como su sirvienta personal.
- Mamá no está en sus cabales... Ella no puede decidir nada en estos momentos, así que me encargaré de proporcionarle una empleada cuando lo necesite. Responde Tomás.
- Entonces ¿Ya no iremos al burdel?
- No.
- ¿Ni mí hermano ni yo?
- No... Ser mí mascota será lo mejor que le pase a tu estúpida vida... Te divertirás y gozarás de mí misericordia. Soy el Dios que si se deja ver... Confía en mí, sirvienta desagradecida. Dice el amo, totalmente divertido.
- Como usted ordene mí amo.
El saca de un cajón lo que pareciera ser un collar. Se acerca a mí, y yo retrocedo por el miedo. El me agarra del brazo bruscamente y me coloca el collar... Es apretado, pareciera el collar con los que encadenan a los perros guardianes de la mansión.
El me lleva hasta el espejo que tiene y me dice:
- Mira que lindo te queda... A partir de ahora eres completamente mía, mí mascota. Nadie más puede tocarte, solo yo.
- Si amo.
Antes era una insulsa sirvienta... Ahora soy una mascota. ¡Dios! Las cosas no pueden ser peores para mí... Aunque estoy feliz de saber que ni Aiden ni yo iremos al maldito burdel.
Semanas después:
Las tareas que tengo al lado de señorito son múltiples, aún más que cuando era la sirvienta de la ama Helena. El día a su lado es agotador y además, el joven amo se embriaga con frecuencia, lo cual es difícil para mí tener que cargarlo hasta su recámara. Sin embargo lo hago, hago todo lo que me pide y me humillo como a él le gusta, y por raro que parezca aún no me ha tocado ni un pelo, eso me alivia... Cada cinco noches el me permite ir a ver a mí familia, hoy es una de ellas. Después de varios días de solo verlo cuando me lo cruzaba por los pasillos o en el patio, hoy volveré a ver a Aidan. Estoy ansiosa por poder tenerlo cerca...
no se acostó porq quería. bueno si quiso pero ella no sabe eso
y no puedo parar de leer
cada q ella pregunta por alguien.
la tienen en completo engaño
ojalá toda esa familia muera