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Madre De Acero, Hogar De Cristal

Madre De Acero, Hogar De Cristal

Status: Terminada
Genre:Embarazo no planeado / Traición / Completas
Popularitas:13k
Nilai: 5
nombre de autor: mailyn rodriguez

Susena creía vivir en un paraíso: un hogar impecable, tres hijos amados, un bebé en camino y un esposo que parecía perfecto. Pero cuando Julián muere en un trágico accidente, su mundo de cristal estalla.

Entre deudas ocultas y el descubrimiento de una impactante doble vida, Susena se queda en la calle y sin nada. Sola con sus hijos y una tía a su cargo, deberá abandonar su fragilidad para transformarse en una madre de acero. Una historia de traición y coraje donde una mujer deberá luchar contra la pobreza y el engaño para reconstruir su destino.

¿Hasta dónde llegarías para salvar a los tuyos cuando descubres que tu vida entera fue una mentira?

NovelToon tiene autorización de mailyn rodriguez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 19: La foto que cambió todo

El club de tenis privado de Maximiliano era exactamente lo que Susena esperaba de un hombre como él: cuatro canchas de arcilla inmaculada rodeadas de jardines perfectamente podados, una terraza con vista al Hudson River y un silencio de lujo que solo se conseguía pagando membresías astronómicas. Al llegar, el personal del club los recibió con una deferencia que hizo que los trillizos se miraran entre sí con ojos como platos. Para Mateo, Valeria y Lucía, que apenas unas semanas atrás dormían en el suelo de un apartamento vacío, ese mundo era como entrar en una película.

Max se encargó de que les trajeran raquetas del tamaño correcto para las niñas y organizó las canchas con la precisión de alguien que está acostumbrado a dirigirlo todo. Primero llevó a Mateo a la cancha central, donde comenzó a enseñarle la postura correcta con una paciencia que sorprendió a Susena. La imagen de ese hombre de cincuenta años, con su camisa azul arremangada hasta los codos, guiando las manos de Mateo sobre la raqueta con una dedicación casi paterna, le apretó el corazón de una manera que no esperaba.

—Así, dobla un poco las rodillas. El tenis no es fuerza, Mateo, es postura y cabeza fría —explicaba Max, colocándose detrás del niño para corregir su posición—. Si aprendes a controlar tu cuerpo en la cancha, aprenderás a controlarlo en la vida.

Mateo lo miraba con una admiración abierta, absorbiendo cada palabra como si Max fuera el maestro que siempre había necesitado. Y en cierta medida, lo era. Desde la muerte de Julián, el niño había intentado ser "el hombre de la familia", cargando un peso que aplastaba sus doce años de vida. Con Max, por primera vez, podía volver a ser un niño que aprende, que se equivoca y que se ríe cuando la pelota va a parar al otro lado de la valla.

En la cancha de al lado, Valeria y Lucía hacían lo que mejor sabían: crear caos con absoluta elegancia. La primera pelota que Lucía golpeó fue directamente a la cara de un árbusto decorativo. La segunda fue tan larga que cruzó la valla y aterrizó en el jardín del club. Valeria, por su parte, lanzó la raqueta al aire involuntariamente en el primer intento y, después de un segundo de horror colectivo, los cuatro estallaron en carcajadas. Max, que había corrido hacia la cancha de las niñas al escuchar el alboroto, se dobló de risa con ellas, algo que ninguna persona en su vida profesional hubiera creído posible.

—¡Señor Max, esto es imposible! —gritó Lucía, doblada de risa en el suelo.

—Absolutamente nada es imposible para una Sotomayor —respondió Max con una sonrisa que iluminó toda su mandíbula—. Solo necesitan práctica. Y yo tengo toda la mañana.

Susena los observaba todo desde la terraza, con una limonada en la mano y el corazón tan lleno que le costaba respirar. La tía Martha tenía razón, sin haber dicho nada explícitamente: Maximiliano D'Angelo no era el enemigo de su historia. Era un hombre solitario que había construido un imperio de cristal y que, al entrar en el mundo cálido y caótico de los Vallejo, descubría que había pasado cincuenta años construyendo exactamente lo que no quería.

A media mañana, durante un descanso que Max forzó porque notó que Susena estaba de pie desde hacía demasiado tiempo, los cinco se sentaron juntos en la terraza a comer fruta fresca y sándwiches que el personal del club había preparado. Fue Mateo quien, en un gesto espontáneo que dejó a todos sin palabras, le dio un abrazo lateral a Maximiliano mientras seguían comiendo, como si fuera lo más natural del mundo. Max, sorprendido, se quedó quieto un segundo, y luego le pasó el brazo por los hombros al niño con una suavidad que contradecía toda su imagen de hombre de hierro. Susena tuvo que bajar la mirada para esconder las lágrimas.

Lo que ninguno de los cinco notó fue la presencia de un fotógrafo de la revista Manhattan Elite que se encontraba en el club fotografiando a un político local. El hombre, al reconocer a Maximiliano D'Angelo riendo a carcajadas con tres niños y una mujer hermosa y embarazada, olvidó al político de inmediato. Con el zoom de su cámara profesional, capturó el momento exacto: Max con el brazo sobre los hombros de Mateo, las niñas inclinadas hacia adelante riendo, Susena en el fondo mirándolos con una sonrisa radiante y el vientre de cuatro meses visible bajo su vestido durazno. Era la foto que nadie esperaba: el soltero más codiciado de Manhattan en plena felicidad familiar.

El lunes por la mañana, cuando Susena llegó a la Torre D'Angelo, Jennifer corrió hacia ella con el teléfono en la mano y los ojos abiertos como platos.

—¡Susena! ¡Están en todas las revistas! —susurró la joven, mostrándole la pantalla.

En la portada digital de Manhattan Elite aparecía la foto con un titular que lo decía todo:

"¿El fin del soltero de oro? Maximiliano D'Angelo visto en su club privado con una misteriosa familia."

Susena tomó el teléfono con manos que empezaban a temblar. La foto era hermosa y devastadora al mismo tiempo. Los capturaba a todos en el momento más genuino y vulnerable de ese sábado perfecto. Ella estaba radiante, Max se veía feliz de una manera que nunca antes había sido fotografiado, y los niños... los niños se veían como lo que eran: los hijos de una mujer extraordinaria que había encontrado algo que quizás no buscaba.

Antes de que pudiera procesar lo que esto significaba, su teléfono vibró. Era un mensaje de Maximiliano, cuatro palabras que leyó tres veces seguidas:

"¿Viste la foto? Bien."

Susena se mordió el labio para contener la sonrisa. En ese momento, el ascensor del piso cincuenta y cuatro se abrió y Max apareció, impecable como siempre, caminando directamente hacia ella. Se detuvo a un metro de distancia, ignorando las miradas de todos los empleados del piso que ya habían visto la revista.

—¿Bien? —le preguntó Susena, levantando una ceja.

—Bien —repitió él, con esa voz profunda y una media sonrisa que le cambió el rostro—. Nueva York ya sabe lo que yo sé desde hace días, Susena.

—¿Y qué es lo que sabe Nueva York, señor D'Angelo? —preguntó ella, cruzando los brazos.

Max se acercó un paso más, sin importarle las miradas ni los susurros a su alrededor.

—Que el soltero de oro ya no existe —dijo él en voz baja, solo para ella.

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Shony Zatarain
excelente 🌹
Marta Bettucci
voy a buscar otras novelas tuyas. espero sean también cortas
Marta Bettucci
voy a buscar otras novelas tuyas. espero sean también cortas
Marta Bettucci
me encantó
Corta y sin tantos dramas.
Marta Bettucci
me encantó
Corta y sin tantos dramas.
Yolanda Morocho
hojala Julián no esté muerto paraq vea q ella está con un hombre mejor q el
Yolanda Morocho
seguro q no está muerto q por tantas deudas finjio su muerte
Yolanda Morocho
me gusta q ses una mujer fuerte y le aya puesto muy claro todo
Mercedes Elena Bernaez Balza
/Gift//Gift//Gift//Gift//Gift//Gift//Gift//Gift//Gift//Gift//Good//Good//Ok//Heart//Rose/
Yolanda Villamar
😍m gusto mucho cortita pero muy bella gracias escritora
Yolanda Villamar
😄😍haaaay yo quiero uno de esos
Yolanda Villamar
q vien por ella q le demuestre Al maldito muerto q va salir sola
Carmen Rodriguez
/Drool/
Graciela Alvarez
gracias por compartir tan bonita historia 😍
Rossi
mientras Julian cambió a su esposa por una mujer de 25, Max cambió.las de 25 por una hermosa mujer/madre de 40 🥰
Rossi
lo que me da rabia y tristeza, es que Julian nunca pensó en sus hijos, 😭
Helizahira Cohen
muy bonita he leído dos novelas tuyas cortas, bien narrada, buena trama y ortografía 👏👏
Helizahira Cohen
con tantas cosas ya debería tener 5 meses y visitar al medico
Helizahira Cohen
Es un poquito loca, él la dejo en el apartamento y luego hablo de la recepcionista, me perdí, pero esta buenísima
Helizahira Cohen
ni siquiera la casa, que descaro y aun se despidió esa mañana como si nada, estará muerto de verdad ?
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