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La Jefa Del Magnate Montclair

La Jefa Del Magnate Montclair

Status: En proceso
Genre:CEO / Matrimonio por contrato
Popularitas:12.3k
Nilai: 5
nombre de autor: N. Garzón

Ella no necesita que la rescaten.
Él no cree en el amor.
Luciana Ríos es una mujer que manda. Jefa en su oficina, independiente y acostumbrada a tomar decisiones que otros solo se atreven a sugerir. No depende de apellidos ni de fortunas ajenas… y jamás pensó convertirse en la esposa de nadie.
Alexander Montclair es el hombre más poderoso del continente. Exmilitar, magnate y heredero de un imperio que no admite errores. Frío, reservado y meticuloso, su vida se rige por contratos, reglas y control absoluto.
Un encuentro inesperado los enfrenta.
Un acuerdo los une.
Un matrimonio por contrato lo cambia todo.
Mientras una influencer caída en desgracia intenta recuperar el estatus que perdió, y un exnovio poderoso se consume entre celos, secretos y traiciones, Luciana descubre que ceder el control no siempre significa perder el poder… especialmente cuando el hombre que intenta dominarla es el único capaz de mirarla como un igual.
En un mundo donde el dinero compra silencios y los contratos

NovelToon tiene autorización de N. Garzón para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 21

Luciana

Hay un punto exacto en el que una deja de fingir que todo es circunstancial y acepta que está tomando decisiones que cambian el rumbo de su vida. No ocurre con un estruendo, ni con una frase grandilocuente. Ocurre en silencio, mientras miras al hombre con el que te casaste y entiendes que ya no hay marcha atrás.

Hablar con Alexander en los días anteriores me había dado una claridad inquietante. No estaba casada con un villano, tampoco con un salvador. Estaba casada con un estratega. Y eso me obligaba a ser algo más que una espectadora inteligente: tenía que convertirme en una pieza activa del tablero.

La luna de miel seguía desplegándose como una postal perfecta. El mar azul imposible, las terrazas privadas, el personal que nos trataba como si fuéramos una fantasía bien pagada. Reíamos, compartíamos silencios cómodos, hacíamos el amor con una intensidad que no se parecía a nada que yo hubiera vivido antes. Pero incluso en esos momentos, una parte de mí permanecía alerta, calculando.

Mis damas de honor tenían razón: Alexander me miraba con algo que parecía amor. Pero yo ya no me preguntaba si era real o actuado. Me preguntaba si importaba. Porque el vínculo que estábamos construyendo —real o no— nos estaba volviendo peligrosos juntos.

Mientras él se movía con naturalidad entre llamadas cifradas y silencios estratégicos, yo trabajaba desde otro ángulo. Uno que Rodrigo jamás había considerado. Mi pasado no era una debilidad; era una caja de herramientas. Contacté personas que no aparecían en registros actuales, usé canales que había jurado no volver a usar. No por nostalgia, sino por necesidad.

La filtración que Rodrigo había impulsado era torpe. Mezclaba hechos reales con medias verdades y silencios calculados. Y eso, jurídicamente, era un regalo. No buscaba limpiar mi nombre ante la opinión pública; buscaba algo mucho más efectivo: provocarlo.

Rodrigo siempre había sido predecible cuando se sentía inteligente.

Alexander notó el cambio en mí esa tarde. Estábamos en la suite, la luz del atardecer entrando, cuando dejó su teléfono a un lado y me observó con atención.

—Estás muy callada —dijo—. Eso suele significar que algo ya empezó.

Sonreí apenas.

—Significa que dejé de reaccionar —respondí—. Ahora estoy decidiendo.

No pidió explicaciones. Ese gesto, pequeño y firme, me confirmó algo que no me había atrevido a pensar: confiaba en mí más de lo que yo confiaba en mí misma.

Las horas pasaron lentas. Elegimos una cena ligera, hablamos de trivialidades, de viajes futuros, de lugares donde nadie nos conociera. Era casi normal. Demasiado normal. Hasta que mi laptop sonó con un mensaje cifrado.

Solo una línea.

Rodrigo hizo una llamada que no debía.

Sentí una calma peligrosa recorrerme el cuerpo. No satisfacción. Claridad.

La noche cayó con una tranquilidad artificial. Alexander se acercó a mí, apoyó una mano en mi espalda, deslizó los dedos con familiaridad. Ese contacto me ancló. Me recordó que, en medio del caos que se aproximaba, había algo sólido.

—¿Todo bien? —preguntó en voz baja.

—Todo se está moviendo —respondí—. Pero de la forma correcta.

No alcancé a decir más. El teléfono de Alexander vibró sobre la mesa. No miré la pantalla, pero vi su expresión cambiar. Esa rigidez sutil que solo aparece cuando algo deja de ser controlable.

—¿Qué pasó? —pregunté, ya sabiendo que no me gustaría la respuesta.

Alexander tardó unos segundos. Respiró hondo.

—Rodrigo adelantó su jugada —dijo—. No contra mí.

Sentí un nudo en el estómago.

—¿Entonces?

—Contra alguien que cree que no va a responder.

Lo miré fijamente.

—¿Quién?

Alexander levantó la vista y me sostuvo la mirada con una seriedad que no le había visto antes.

—Tú —dijo—. Y esta vez no es una filtración. Es un movimiento directo.

Antes de que pudiera preguntar algo más, un ruido lejano atravesó el aire. Grave. Rítmico. Me acerqué a la ventana y lo vi: un helicóptero aproximándose al complejo, sin luces visibles, demasiado bajo para ser turístico.

Alexander se colocó a mi lado sin tocarme.

—Luciana —dijo con voz firme—, pase lo que pase ahora, necesito que confíes en mí.

No respondí enseguida. Observé el cielo, el mar, la calma falsa que se desmoronaba frente a mis ojos.

—Confío —dije al fin—. Pero que quede claro algo.

Lo miré.

—Rodrigo cree que el problema eres tú.

Sonreí, lenta y peligrosamente.

—Y acaba de descubrir que soy yo.

1
Melisuga
Ese bebé está creciendo a prueba de balas.
Elis Chavez
buenísima me gusta mucho 🥰
Marina Fraile Perez
creo que me he perdido, toda esta guerra como se inicio? porque se casaron?
JZulay
hasta cuando 🤷🏼‍♀️
déjense de tanto juego 🤦🏼‍♀️
JZulay
se traen mucho misterio....????...🤔
Melisuga
Realmente, son demasiado grandes el ensañamiento y la ambición de poder que rodea a Luciana y Alexander. Así no hay quien viva.
JZulay
esto ya empieza adarme vueltas !!!! 🙊
JZulay
la vista es espectacular !!!!/Ok//Ok//Ok/
JZulay
una trampa sutil !!!!! 🤔/Slight/...../Proud/....depende de cómo se vea !!?
JZulay
se viene la vorágines de la élite empresarial y personal 🤭😜
a cuidarse las espaldas /Shy//Slight/
JZulay
estratega o sinvergüenza....😯🙊🤭
Melisuga
Y esta, que ahora se ofrece como aliada, te puede apuñalar cuando ya no te necesite sin que le duela el pecho.
Melisuga
Entiendo la tensión y estrés al que están sometidos, pero no me esperé una actitud tan fría y desapegsda de Montclair con la noticia del embarazo. Digo, es su hijo lo que viene en camino y, por mucho que no estuviera en sus planes, debió ser un poco más empático con la mujer que hasta hace 24 horas creyó que nunca podría ser madre. Creo.
Rose Mary ⚘️
carajo esto me tiene tensa jajajaja
Melisuga
¿En serio? ¿Traicionas a la familia por los ofrecimientos de ese 🤡? ¡Qué poco vales, Héctor Montclair!
Melisuga
¿Por qué tanto empeño en destruir a Alexander y Luciana?
Melisuga
Luciana y Alexander viven una tensión tras otra.
Leonela Soledad Trejo
es una narrativa de lo que piensan y sienten pero no hay diálogo y se repite mucho las frases de los pensamiento ya sabemos que son observadores, que piensan como hacer el siguiente paso pero solo cuenta eso y poca historia
N. Garzón: De corazón ❤️ agradezco tu comentario, me ayuda a mejorar muchas gracias 🙏
total 1 replies
Melisuga
Aplaudo, con ovación cerrada, la seguridad y protección de Montclair para con los "suyos". ¡Pobre de Rodrigo, Bárbara o cualquier otro se atreva contra Luciana!
valeska garay campos
autora es buena la historia pero siento que.no avanza 🤔
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