Mi nombre era Cecilia y !reencarne en una princesa de una novela! Encima en una princesa olvidada cuyo destino es trágico. Voy a cambiar eso! Me apartare de ese destino para no morir.
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Entrenar para ayudar. Qué paso con su madre.
Al llegar al palacio se despidió de Charles con un beso corto y se fue a su habitación. Pidió a Carlota que le llevara algo para comer y papel para mandar cartas a su nueva amiga de la fiesta del té, así la invitaría a una que ella organizaría con personas que sean realmente nobles pero de corazón, no solo por status. Producto del cansancio se durmió casi enseguida pero su último pensamiento fue para su archiduque. Quería más de él y lo iba a obtener en su cumpleaños, ya quería que fuera ese día para preparar algo muy especial.
Se levantó temprano para desayunar y comenzar su entrenamiento, poniéndose la ropa especial que le había solicitado a la modista. Hoy le traerían el resto de lo que había pedido, así que estaba contenta pues podría vestirse acorde a sus gustos. Se dirigió al jardín donde ya la esperaba el maestro de espadas que había contratado su padre, por lo que empezó primero con una rutina de ejercicios intensos y luego a practicar con las espadas. Tenía un talento innato, según lo que le explicó su maestro, así que sus avances serían rápidos. Estaba feliz porque sabía de los problemas de Charles y quería ayudarlo. En una semana partiría al reino de Castle, según lo poco que hablaron ayer y ella le había pedido acompañarlo para darle su apoyo. Si bien a Charles no le convencía porque no quería ponerla en peligro, a Griselda era difícil decirle que no, era bastante terca cuando quería...
Al terminar con el entrenamiento, se despidió de Sir Jonás, su joven maestro, hijo de condes, quienes eran todos maestros de la espada. Éste no pudo evitar verla con orgullo por querer aprender y por sus dotes. El talento era algo de toda la familia, su padre Thomas y su hermano Robert, eran grandes espadachines también.
Al dirigirse a su habitación, le pidió a su doncella que le preparara el baño. Al salir, se puso ya ropa cómoda de la que había pedido a la modista y almorzó algo rápido que le trajo Carlota, quien además aprovechó para informarle que su hermano vendría hoy al palacio. Había estado fuera porque estaba realizando exploraciones con su ejército en el norte del imperio. Parece que había varios reinos disconformes con algunas políticas del imperio, así que como general, también tenía misiones diplomáticas. Le pidió a su doncella que cuando llegara su hermano le avisara para ir a saludarlo. En la historia original no tenían trato porque llevaban vidas diferentes y quería cambiar eso.
La concubina se volvió loca.
La emperatriz, aunque muy entretenida con su esposo, no se olvidó de la venganza contra la madre de Griselda. Sus conocimientos de bioquímica le serían útiles por lo que desarrolló una droga indetectable para los médicos de esa época, que consistía en hacerle perder la razón paulatinamente. Comenzaría con alucinaciones auditivas y visuales, hasta terminar hablando consigo misma y deambular poniendose agresiva con otros. Aprovechó el encierro como castigo y le introdujo la droga en la habitación, a traves de una planta que tenía en su mesita de luz, asegurandose que nadie la viera. Al inhalarla todos los días, le fue ocasionando ese estado de locura y al tercer día, cuando quiso atacar a su doncella y ya totalmente ida desvariando incoherencias, la terminaron llevando a un monasterio donde la confinaron de por vida. Nadie la extrañó realmente, era una mala mujer, envidiosa y trepadora. Su padre y hermanas tampoco hicieron nada, ya que en ese estado no les era útil para sus planes.