Yuri Romanov está acostumbrado a defender su libertad a toda costa Sin embargo, una trampa legal lo acorrala y lo obliga a tomar la única salida posible mudarse al penthouse de Dmitry Sokolov, el magnate más frío, metódico e implacable del mundo corporativo dmitry no tolera el desorden y pretende controlar cada segundo de la vida de Yuri bajo un contrato con reglas estrictas lo que no sabe es que Yuri no piensa ceder sin luchar entre provocaciones, miradas cargadas de tensión y un choque de egos imparable, la convivencia forzada amenaza con cruzar una línea de la que ninguno podrá regresar
Nota para el lector: Esta obra contiene una relación de rivales a amantes (enemies to lovers) con dinámicas de poder estrictas, choque de personalidades y desacuerdos constantes antes de llegar al desarrollo afectivo si disfrutas de las historias con alta tensión, sarcasmo y secretos por descubrir, ¡bienvenido a Bajo las Reglas!
18+, ⚠️No denunciar. espero les guste 💝
NovelToon tiene autorización de Ja moryeon para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Fuego sobre Hielo
Yuri sostuvo la mirada de Dmitry durante un segundo interminable
Dmitry, aún recostado contra las almohadas, no desvió la vista ni un solo milímetro mientras el joven permanecía de pie junto al borde de la cama
—La fiebre ya bajó —murmuró Yuri, rompiendo el silencio mientras extendía la mano para rozarle la frente con el dorso de sus dedos
—Aunque parece que tu mal carácter no tiene cura
Antes de que Yuri pudiera retirar la mano, Dmitry reaccionó con rapidez y le atrapó la muñeca con firmeza
La presión no era brusca, pero era completamente inamovible
—Sigues estando demasiado cerca, Romanov —dijo Dmitry con la voz grave y rasposa
—Tú fuiste el que me pidió que me quedara a dibujar aquí en tu cuarto —replicó Yuri, frunciendo el ceño y sosteniendo el agarre sin amedrentarse
—Y fuiste tú el que acaba de decir que tengo visión para los negocios
Dmitry insinuó una pequeña curva amarga en la comisura de sus labios y tiró suavemente de la muñeca de Yuri hacia abajo, obligando al menor a inclinarse sobre el colchón
—Dije que tenías talento —corrigió Dmitry en un murmullo, viendo cómo la respiración de Yuri se aceleraba al instante
—No que fuera a ponértelo fácil
Yuri apoyó su mano libre sobre la cama para no perder el equilibrio, quedando con el rostro a escasos centímetros del magnate
—Eres insoportable, Sokolov —siseó Yuri, sintiendo el calor que emanaba el cuerpo de Dmitry
—Tienes la oportunidad de ser una persona normal por un segundo y vuelves a armar tu muralla
—No es una muralla, Yuri —contestó Dmitry
Su mirada bajó con lentitud hacia los labios del menor antes de volver a clavarse en sus ojos
—Es la única línea que evita que haga algo de lo que ambos nos arrepintamos
—¿Como qué? —desafió Yuri en un susurro, alzando la barbilla
—¿Qué es lo que te da tanto miedo?
Dmitry apretó la mandíbula
En un movimiento rápido, soltó la muñeca de Yuri y usó esa misma mano para sujetarlo con firmeza por la nuca, eliminando el espacio entre sus rostros de golpe
El choque de sus labios fue caliente, hambriento y cargado de toda la tensión que llevaban acumulando durante semanas
Yuri soltó un leve ahogo de sorpresa, pero en lugar de apartarse, sus dedos se clavaron instintivamente en la camisa floja de Dmitry, devolviéndole el beso con la misma fuerza salvaje
Dmitry intensificó el contacto, incorporándose levemente en la cama para atraer el cuerpo de Yuri hacia él
Toda la frialdad del contrato y las reglas del penthouse se desmoronaron en un segundo
solo quedaba el choque inevitable entre los dos
Cuando Dmitry se separó apenas un milímetro para buscar aire, sus frentes quedaron unidas en la penumbra
—Te dije que no te acostumbraras... —advirtió Dmitry en un murmullo ronco, apretando los dedos en el cabello de Yuri
—Si no regresas a tu sillón ahora mismo, no me voy a hacer responsable de lo que pase después
Yuri lo miró fijamente, con los labios entreabiertos y la piel ardiendo por el contacto
—No me voy a ir a ningún lado —contestó, volviendo a acortar la distancia
Yuri acortó la distancia de golpe, volviendo a sellar sus labios contra los de Dmitry antes de que el magnate pudiera terminar de pronunciar su advertencia
Fue un beso más profundo y desesperado, rompiendo de un plumazo semanas de frialdad, orgullo y normas absurdas
Dmitry soltó un gruñido sordo en la garganta y, cediendo por completo al impulso, rodeó la cintura de Yuri con su brazo para atraerlo hacia él, subiéndolo a la cama sin romper el contacto
Yuri quedó horcajadas sobre el regazo del mayor, sintiendo el ritmo desbocado del corazón de Dmitry latiendo contra su propio pecho
Sus dedos se enredaron con fuerza en el cabello oscuro del magnate, mientras las manos de Dmitry subían con firmeza bajo la sudadera del menor, acariciando la piel tibia de su espalda
El contacto directo de la palma fría de Dmitry contra su piel hizo que Yuri diera un leve respingo y echara la cabeza hacia atrás
Dmitry aprovechó el movimiento para bajar la boca hacia la línea pálida de su cuello, dejando besos calientes y mordiscos suaves que sacaron un gemido contenido del joven
—Dmitry... Mgh...—murmuró Yuri, clavando las uñas en los hombros del mayor mientras una corriente eléctrica le recorría la columna
Dmitry se detuvo un instante, apoyando la frente contra la clavícula de Yuri, respirando de forma pesada y agitada
Su agarre en la cintura del menor era firme, posesivo, pero la sombra de su autocontrol aún intentaba dar una última batalla
—Si no te detienes ahora, Yuri... —advirtió Dmitry con la voz profundamente rasposa y ahogada contra su piel
—el contrato deja de existir en esta habitación
—El contrato se rompió en el momento en que me pediste que me quedara —contestó Yuri en un hilo de voz, y volvió a acortar el espacio entre sus labios
(Las reglas, los contratos y la frialdad corporativa se esfumaron en cuestión de segundos. En esa habitación inundada por la penumbra, entre el aliento cálido de Dmitry y las manos de Yuri sujetándolo con fuerza, la distancia que los separaba finalmente colapsó)
(Ese primer cruce de límites no dejó espacio para el orgullo ni para las defensas de ninguno de los dos el juego de poder se transformó en una necesidad brutal e inevitable)
Continuará...