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El Precio Del Poder: Estrategias De Un Omega Olvidado

El Precio Del Poder: Estrategias De Un Omega Olvidado

Status: En proceso
Genre:Juego del gato y el ratón / Omegaverse / Amantes del rey / Batalla por el trono / Harén / Reencarnación
Popularitas:6.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Hanabi Montano

Angelo murió cuando estaba a punto de triunfar. Un accidente absurdo y su sueño de poseer un hotel de lujo se desvaneció.

Pero el destino le dio una segunda oportunidad.

Reencarnó en Kael, un omega hombre olvidado en el harén del Emperador Ethan. El más bajo de los bajos. Un regalo que nadie mira. Invisible.

Kael tiene un objetivo: convertirse en Emperatriz. Tiene las armas: una mente fría y años de experiencia seduciendo a hombres poderosos en su vida anterior. Y tiene un plan: hacer que el Emperador, el Alfa más poderoso del imperio, se vuelva loco por él.

Pero el harén es un campo de batalla de secretos y traiciones. La Emperatriz, la favorita, las concubinas... todas lo aplastarían si pudieran verlo. Y el Emperador ni siquiera sabe que existe.

Kael solo necesita una oportunidad para ser visto.

Lo que no sabe es que en el juego más peligroso de su vida, algunas piezas se mueven solas. Y que el hombre al que juró conquistar podría convertirse en algo que nunca esperó

NovelToon tiene autorización de Hanabi Montano para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 10: El juego comienza 2

...(Desde la perspectiva de Ethan)

...

La primera vez que lo notó fue en un pasillo.

Ethan caminaba hacia la sala de audiencias, la mente ya ocupada con los informes de la frontera, las quejas de los ministros, la interminable lista de asuntos que reclamaban su atención. Los guardias flanqueaban el paso, los secretarios caminaban detrás leyendo en voz baja, y todo era como siempre: gris, rutinario, agotador.

Y entonces, un olor.

Suave. Muy suave. A lavanda, pero no la lavanda empalagosa de los perfumes, sino algo más fresco, más herbal. Como un campo después de la lluvia. Como paz. Ethan giró la cabeza casi sin querer.

Un omega estaba arrodillado en el suelo, fregando con un cepillo, la cabeza gacha. Vestía una túnica gris, humilde pero limpia, y su cabello oscuro caía lacio ocultándole el rostro.

El olor venía de él.

¿Un concubino?, pensó Ethan, frunciendo el ceño. ¿Haciendo trabajo de sirvientes?

No tenía sentido pero no podía detenerse a preguntar. Siguió caminando. El olor se quedó en su memoria, flotando, como un eco.

Lavanda, pensó. Raro. Normalmente huelen a flores dulces.

No le dio más importancia.

---

La segunda vez fue en un jardín.

Ethan cruzaba hacia las caballerizas, necesitaba despejarse, sentir el aire en la cara. Y allí estaba de nuevo, ese mismo omega, barriendo hojas secas cerca del camino. La misma túnica gris, e mismo cabello oscuro, la misma cabeza gacha.

Y el mismo olor.

Lavanda. Fresca. Calmante.

Ethan se detuvo un momento, fingiendo hablar con un guardia, solo para quedarse un poco más en esa zona. El olor lo envolvía como una manta suave, alejando por un instante el peso del trono.

Kael, recordó de repente, el nombre apareció en su mente sin buscarlo. El omega de la biblioteca. El que leía sobre minería.

¿Qué hace un concubino barriendo hojas?

Pero no podía preguntar, mo podía mostrar interés. Siguió su camino.

---

La tercera vez fue al amanecer.

Ethan entrenaba en el patio de armas principal, como hacía cada mañana desde que tenía memoria. El metal de la espada cortaba el aire, el sudor empezaba a brotar de su piel, y por un momento, solo por un momento, el mundo se reducía a él y su entrenamiento.

Entonces el viento cambió.

Un aroma llegó desde algún lugar cercano, suave, casi imperceptible. Lavanda. La misma lavanda de aquellos encuentros. Pero esta vez no había nadie a la vista, solo los muros de piedra, los postes de entrenamiento, y él.

Ethan bajó la espada y olisqueó el aire, buscando la fuente. Nada. El olor desapareció tan rápido como había llegado, llevado por el viento.

Imaginación, pensó. Llevo días pensando en él y ahora lo huelo donde no está.

Pero mientras reanudaba el entrenamiento, no pudo evitar preguntarse si acaso ese omega andaría cerca, invisible, dejando ese rastro de calma tras de sí.

---

La cuarta vez fue en la biblioteca.

Ethan ya estaba allí, sentado en su sillón habitual con un libro en las manos, cuando la puerta se abrió.

Kael entró con su bandeja de velas. Al verlo, se inclinó en una reverencia.

—Disculpe, Majestad. Vengo a reponer las velas. ¿Prefiere que vuelva después?

—No —dijo Ethan—. Puedes hacer tu trabajo.

—Gracias, Majestad.

Kael se movió con lentitud, con cuidado, sin hacer ruido. Fue lámpara por lámpara, reponiendo velas, asegurándose de no molestar. Y mientras trabajaba, su aroma empezó a extenderse.

Lavanda. Fresca. Herbal. Calmante.

Ethan intentó concentrarse en su libro, pero no podía. Ese olor lo envolvía, lo relajaba, lo hacía sentir… en paz. Como si por un momento el peso del trono, de las guerras, de la falta de heredero, todo eso desapareciera.

Sus ojos se desviaron hacia Kael. El omega no lo miraba, solo se concentraba en su trabajo, moviéndose con una calma que parecía imposible en este palacio de prisas y mentiras.

No me mira, pensó Ethan. No intenta acercarse. No busca nada. Solo hace su trabajo.

Cuando terminó, Kael se inclinó para despedirse. En ese movimiento, sus ojos se encontraron por un instante, grises, claros. Diferentes.

Ethan habló antes de que pudiera irse.

—El libro que leías. El de las minas del norte. ¿Lo terminaste?

Kael se detuvo. Esos ojos grises se abrieron un poco, sorprendidos.

—No, Majestad. Aún lo estoy leyendo. Es… largo.

—Ya.

Silencio. Ethan no sabía qué más decir. No sabía por qué había preguntado.

—Puedes irte.

Kael inclinó la cabeza y se fue.

Ethan se quedó mirando la puerta un largo rato. El olor a lavanda aún flotaba en el aire. Kael, De las Tierras del Sur. El que lee sobre minería y geología.

¿Por qué un concubino hace trabajo de sirviente?

La pregunta volvió, insistente, pero no encontró respuesta.

---

Pasaron los días, Ethan no podía dejar de pensar en él.

No era deseo. Era curiosidad. Extrañeza. Algo en ese omega no encajaba con lo que conocía del harén.

Las concubinas siempre buscaban llamar su atención. Si lo veían pasar, se aseguraban de estar en su camino, de inclinarse un poco más de la cuenta, de dejar escapar un aroma más intenso. Era un juego, y todas lo jugaban. Pero Kael no. Kael parecía esforzarse por lo contrario: por no ser visto, por no molestar, por desaparecer.

Y sin embargo, su olor… ese olor a lavanda, tan diferente de los perfumes dulces y empalagosos que las demás usaban para seducirlo. No pedía nada, no reclamaba nada. Solo estaba ahí, calmante, sereno.

¿Por qué trabaja como un criado?, se preguntó una tarde, mientras repasaba informes sin prestarles atención.

Y entonces lo recordó.

El tratado con las Tierras del Sur hacía años. Habían enviado los regalos habituales: joyas, telas, animales exóticos… y personas. Entre ellas, un omega hombre. Él ni siquiera lo había recibido, no le interesaban los hombres, y en algún momento alguien debió decidir que ese omega no merecía un lugar en el harén.

Alguien lo relegó a trabajos de criado, pensó. Y yo ni siquiera lo supe.

Algo en esa idea le removió el estómago. No era justo. Pero no era su problema,, no debía ser su problema.

---

Una tarde, Kael volvió a la biblioteca.

Ethan ya lo esperaba. No quería admitirlo, pero lo esperaba. Cuando la puerta se abrió y esa figura de túnica gris apareció, algo en su pecho se relajó.

Kael hizo su trabajo en silencio. Lavanda en el aire. Paz. Calma.

Cuando terminó y se disponía a salir, Ethan volvió a hablar.

—¿De qué más sabes, además de geografía y geología?

Kael se detuvo. Esa sorpresa en sus ojos grises, ese pequeño sobresalto, era tan genuino que Ethan sintió algo parecido a una sonrisa en el pecho.

—¿Majestad?

—Dijiste que te gusta aprender. ¿Qué más has aprendido?

Kael dudó un instante. Luego, con voz baja:

—Algo de historia, Majestad. Y de plantas. Las que se usan para remedios. Cosas de omegas.

Cosas de omegas. La frase sonaba casi ingenua en sus labios.

—¿Plantas medicinales?

—Solo lo básico, Majestad. Nada importante.

—Ya.

Ethan no dijo más, no sabía qué decir. Solo quería seguir hablando con él, seguir escuchando esa voz tranquila, seguir oliendo esa lavanda que lo envolvía como un abrigo.

Pero Kael se inclinó.

—Con su permiso, Majestad.

Y se fue.

---

Esa noche, en sus aposentos, Ethan no podía dormir, se levantó y fue al balcón, como tantas otras noches. El aire frío le erizó la piel, pero no le importó. Su mente seguía en la biblioteca. En esos ojos grises, en esa voz. En ese olor.

Historia. Plantas medicinales. Geografía. Geología. Minería.

Un omega que sabe de todo eso. Que no pide nada. Que solo quiere aprender.

Recordó los encuentros: el pasillo, el jardín, el patio de armas al amanecer, la biblioteca. Siempre aparecía, siempre con esa calma, siempre con ese olor.

Y recordó también el tratado. El regalo que nunca quiso recibir. El omega hombre que alguien convirtió en sirviente sin que él lo supiera.

No es mi problema, se dijo. No puedo ocuparme de cada injusticia del palacio. Pero mientras lo pensaba, supo que no era cierto, no era la injusticia lo que le preocupaba.

Era él, ese omega de ojos grises y olor a lavanda que se colaba en sus pensamientos sin permiso. Que aparecía en los lugares más inesperados, dejando un rastro de paz a su paso.

Mañana volveré a la biblioteca, pensó. Aunque no tenga nada que leer.

Y por primera vez en mucho tiempo, Ethan sintió algo parecido a la anticipación.

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Maru19 Sevilla
Es un nido de víboras /Puke/
Claudia López Alfonso
😭😭
Más capítulos porfaaa
Claudia López Alfonso
Perfecto¡¡¡
Claudia López Alfonso
Soy algo nueva en la plataforma como puedo compartir la historia o algo así para darle visibilidad?
Claudia López Alfonso
Hay algo que no entiendo, quizás es una cuenta nueva no sé, por qué tiene tan pocos seguidores la autora?
Claudia López Alfonso: Eres buenísima me encanta esta historia, luego me iré leyendo todo lo que escribas👏👏No nos abandones
total 3 replies
Claudia López Alfonso
La información es poder, Karl va a necesitar más que sospechas para hundir a la Emperatriz
Claudia López Alfonso
/Whimper/por favor que Mira sea leal hasta el final de la historia
Claudia López Alfonso
Pero @Santy si deja de llamar a Lyra se pueden fijar en Kael, es mejor que todas sigan enfocadas en ella
Claudia López Alfonso
🥰fue mejor de lo que había imaginado
Claudia López Alfonso
👏👏me fascina esta historia, nada de omegas débiles y tontos, un prota inteligente y determinado, era algo que ya hacía falta. Además la narración está súper, lenguaje fácil y la cantidad justa de descripción /Ok/
Claudia López Alfonso
💑ay sí, ya quiero que se encuentren
Suge De Los Santos
Querida autora como tus lecturas fieles que somos nos merecemos un maratón 🤭 dios que buena está la novela, así que no es justo que solo nos de un capítulo por día 😭😭
Hanabi Montano: Veré que puedo hacer para complacerlos, estoy escribiendo dos novelas a la vez y eso lleva tiempo, no pensé que desarrollar una novela fuera tan complicado 😅, pero me esforzaré para no decepcionarlos 😁
total 3 replies
Mily \♥️/
AY! Y yo que pensaba que se casarían por fin 😾😭
Hanabi Montano: 😅 Ya Ethan tiene una emperatriz, Sera. Mientra ella siga en el juego no puede casarse con nadie más 🤷🏽‍♀️
total 1 replies
Mily \♥️/
QUEEE 😯😯😯
Maru19 Sevilla
Todas tus obras muy muy buenas 👏👏👏👏👏👏👏
Maru19 Sevilla
Yo creo que ya se enamoraron jiji🤭
Claudia López Alfonso: Tú sabes que sí
total 1 replies
Maru19 Sevilla
Hasta se antoja!!!🤭🤭🤭🤭🤭
Maru19 Sevilla
Siiiiiiiii 👏👏👏👏👏
Santy
me estoy releyendo los capítulos. 10 de 10/Heart//Rose/
Santy
Que emociónnnn!!
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