AQUÍ LES ENTREGO LA NOVELA DE EMILIANO.. EL VILLANO DE VENDIDA. Se que tardé, pero escribir de reencarnación era algo nuevo para mi aun así espero que les agrade el resultado. 😊
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Capítulo 11.
Comienzo a acariciar lento todo su cuerpo mientras mis labios saborean los suyos, vuelvo a intentar perderme en su interior lentamente, no quiero lastimarla, la sola idea me aterra, pero tampoco se como detenerme.
Siento sus uñas lastimando mi piel, sé que es la señal de que necesita más de mí, no tan fuerte, pero precisó la embisto. Un ligero gemido se escapó de sus dulces labios mientras me aferró a toda mi fuerza de voluntad a no perder la cordura..
Comienzo a moverme a una velocidad media, pero mi reina quiere más y yo le vendería mi alma al diablo tan solo por verla feliz. Mis movimientos son más profundos, sus caderas se acoplan a la perfección.
- Joder me estás volviendo loco.
Esta sin duda es la mejor noche de mi vida, mi amada está conmigo por decisión propia. ¿Cuántas veces soñé con esto? Imposible de contarlas. Ahora estoy más que seguro de que ya nunca la dejaré ir de mi lado. En esta vida y en todas las que vengan siempre será ella a la única mujer que yo quiero amar.
Esa mañana Saray despierta adolorida y con un fuerte peso sobre su cuerpo. Cae en cuanta de lo que pasó la noche anterior al ver el rostro de Emiliano..
- Oh no... Maldición - Me levanto despacio para no despertarlo, debo admitir que se ve muy sexy así, pero esto está muy mal. Antes de irme me coloco algo de lápiz labial y le dejo un suave beso en su mejilla, tampoco pierdo la oportunidad y le dejo una pequeña frase en su frente. Espero que con esto entienda que lo de anoche no significó nada.
Al llegar a las escaleras veo todo el desastre en la plata de abajo. Todavía quedan muchas personas divagando por el lugar, al llegar a la parte trasera para buscar mi motocicleta veo en la piscina a Bárbara junto al chico que acompañaba al que duerme arriba.
Una parte de mí quiere correr y suplicar perdón a mi prima y otra parte me dice que escape por ahora y luego piense mejor en como explicarle que me acosté con el chico que a ella le gusta.
Como la cobarde que soy elegí la segunda. Soy un caso perdido, no me bastó traicionar una vez a toda mi familia, incluso ahora traicione a la única persona que me siguió tratando como un ser humano.
Limpio mis lágrimas y me voy sin decir nada, lo único que quiero es que me trague la tierra. ¿Qué clase de persona soy? Yo sabía que a Bárbara le gustaba ese hombre y también sabía que debía de apartarlo cuando me beso, pero mi cuerpo no escucho ninguna de las órdenes que le daba mi cerebro.
Todo en mí sufrió un bloqueo, quería gritar que parará, pero de mi garganta solo salían gemidos como la perra que soy. Me odio, no únicamente le falle a mi prima también le falle a Alex. Les falle a mis padres, a mis tíos, no valgo nada, ya ni siquiera sé si quiero seguir viviendo.
Saray comienza a manejar sin rumbo alguno llegando lo más lejos posible de la ciudad. Al llegar a un lugar agradable y desolado comienza a recordar la época de su niñez y como ellos tres se hacían llamar los 3 mosqueteros.
Saray 6 años, Bárbara 8 años y Alex de 11 años se conocieron en una reunión, fueron presentados por sus mayores e inmediatamente los tres se hicieron buenos amigos. Pasaban todos los días juntos y en una tarde de verano cuando salían de sus entrenamientos vieron a un grupo de maleantes golpeando a un niño.
Saray fue la primera en correr a ayudar seguida por su prima, Alex llego después de buscar un tubo de hierro para proteger a sus amigas. Con su cometido bien hecho los tres se hicieron llamar los 3 mosqueteros.
Los años siguientes su amistad creció con ellos haciéndose más fuerte, entre ellos siempre decían que sería para siempre, que nada los haria retroceder.
Ja Ellos dos me demostraron su lealtad aquella noche y durante todos estos años. Soy una basura, no tengo perdón, fui la primera en retroceder.
Mis lágrimas caían sin cesar pensando en que mi prima me odiaría si supiera lo que hice, sentía como me faltaba el aire, este no quería entrar a mis pulmones, mis manos comenzaron a temblar sin parar. Era un ataque de pánico, el más fuerte en mucho tiempo.
Me acuestó en la banca y centro mi atención en el cielo despejado, intentaba controlar mi respiración mientras en mi cabeza tarareaba una melodía infantil.
Luego de 1 hora pude sentirse mejor, aúnque todavía sentía mi vista nublada y mis manos aún temblaban.
Tranquila Saray... Esto ya lo has vivido antes, solo inhala y exhala, piensa en algo bonito. Algo tranquilo, las olas de mar, el calor del sol en mi piel, la arena en mis dedos. Mamá y papá sosteniendo mis manos mientras caminamos por la playa.
Una gran sonrisa se dibuja en mi rostro mientras recuerdo sus sonrisas y sus voces mientras me llamaban su amada princesa de cuentos de hadas.
Ya lo decidí, no puedo dejar que Bárbara sepa lo que hice, no la voy a lastimar. Me casaré con Alex y nos iremos a vivir lejos de aquí y esto solo será un mal sueño. Un mal sueño que me gustó demasiado.