Damian es un alfa dominante, es un agente recién casado que busca terminar una misión y volver a casa con su esposa, pero todo cambia su rumbo y su vida, cuando queda atrapado en las garras de un enigma, una especie rara que ya no es normal. Pero todo se pone aún peor, cuando lo reclama como suyo y se aferra a el.
"— Tu serás mío y yo estaré a tus pies..."
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11...
...CAPITULO 11:...
..."ESTA ALERTA"...
El trabajo inicio, al día siguiente Damián había mirado la información después de cambiar la venda y probar un poco del desayunó, no comió mucho, la comida no era mala pero no tenía ningún interés; dejando de lado su poco apetito, leyó los papeles en la carpeta negra más detenidamente.
La informacion era buena, tan buen como sus compañeros encargados de ese tipo de trabajos en su base.
Mack Velie era un alfa de 21 años, graduado de unas de las mejores universidades del país así como un montón de reconocimientos que se le daban, también hacia algunos deportes. Todo un niño prodigio.
Miro detenidamente todo y lo releyó antes de parar en seco en los lugares que suele frecuentar, el que le llamo la atención fue un bar en el centro de la ciudad, no lo había visitado pero había escuchado el nombre con uno de sus colegas.
La información recolectada dejaba en claro que Mack solía visitar con recurrencia el bar cada viernes sin falta, también anteriormente en uno de los renglones se recalcaba que era un mujeriego pero no uno cualquiera, escogía a sus conquistas basándose mucho en la apariencia, la gustaba que lucieran confiados y sexys.
No pudo evitar pensar como los hombres de Cassian habían encontrado tanta información tan buena, en tan poco tiempo, era como describir su vida en unas simples hojas, eso no pudo evitar darle algo de nervios, ellos eran tan capaces o más, como el que era un agente de un alto rango.
...........
Bajo por un basó de agua había pasado todo el día en la habitación haciendo pequeños ejercicios que el consideraba ayudarían a mejorar más pronto.
Camino a paso lento ya que le era imposible siquiera caminar rápido, cojeaba aún, no era nada que no pudiera pero aún así era un estorbo. Odia estar enfermo y todo lo relacionado a esto, odiaba sentirse inútil para si mismo.
"Patético" pensó muy en el fondo de sus pensamientos antes de detenerse al ver a alguien.
Una bella joven de cabellos castaños y ojos de este mismo color se detuvo frente a el, mostró una sutil sonrisa, sus mejillas se tornaron de un débil tono carmesí y no puedo evitar no verla, a pesar de llevar un uniforme de sirvienta está lucía muy bella incluso no puedo evitar recordar a su bella Omega.
La mujer no tenía aroma alguno, ni un poco. Si su conclusión no era mala, la mujer era una beta.
— Buenas noches joven, ¿Se le ofrece algo? — Pregunto la bella dama agachando la cabeza.
— Si, disculpa. ¿Puedes darme un poco de agua? — Pregunto con serenidad intentando ser lo más amable.
Aunque todo este tiempo fue serio, seco y cortante con el dueño de la gran casa, Damián realmente era una persona de un corazón muy noble y blando, solía ser muy amable, pero a veces su trabajo constaba en no ser tanto de aquello.
— Claro, espere aquí.
La mujer se retiró a paso rápido, el alfa hizo lo que le dijo y permanecío en ese lugar.
— Que sopresa, por fin te vuelvo a ver — Exclamó una voz cerca de su nuca.
Se giró con rapidez sacando el arma que no había dejado todo este tiempo y apunto a aquel que estaba cerca de el, cuál fue su sopresa que el arma choco contra el pecho de aquel rubio que tanto odiaba.
La intimidante mirada del enigma se poso en el y extendió su mano acariciando con suavidad su mejilla.
— Que linda expresión — Halagó.
Eso fue raro, la expresión era de terror.
— Debí disparar — Se regaño a si mismo guardando el arma con molestia.
— Claro que sí lo hacías no saldrías de aquí con vida — Dijo el rubio con una pequeña sonrisita adornando su atractivo rostro.
Verlo sonreír solo provocaba escalofríos en el más alto, era aterrador y raro, cosas que sin duda odiaba. Los pasos de la beta se escucharon acercarse haciendo a ambos verla, Damián sonrió levemente al recibir el basó soltando un gracias con amabilidad, la mujer se sonrojo y sintió como sus manos rozaban más del alfa provocando una especie de corriente eléctrica en todo su cuerpo.
Todo había sido sin duda presenciado por el enigma, se mostró serio la joven al verlo agachó la cabeza y lo saludo temerosa.
— Me despido — Soltó la joven sin levantar la cabeza saliendo apresurada de el lugar.
Damian lo ignoro, desde que llegó parecía normal temerle a Cassian asi que supuso que la joven era igual a los demás y su miedo a el enigma era tan grande como este mismo.
— Volveré a mi habitación — Hablo el alfa pasando por su lado subiendo a la habitación.
El rubio vio como se alejaba, como su paso era lento y su pierna ya no arrastraba tanto como antes, pero su vista bajo a sus caderas y después más abajo, sin duda era la mejor vista que tuvo en bastante tiempo.
porque todos tienen un punto débil 🤭🤭