Morir a manos de la persona que tanto ame... ¡¿por qué debo morir de está manera?! nunca pude recibir tu amor no importara cuánto sacrificase... pero ella fácilmente obtuvo tu amor... que irónico, justo en estos momentos puedo recordar todo... debo morir de está manera porque soy la villana... mí bebé murió porque ese era el guión... todo para que la protagonista pueda ser feliz...
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Festival de máscaras...
Según lo que recuerdo de la novela, el emperador decide irse en secreto al festival, ya que estaba cansado de mí, de hecho, es justo este día en el que descubre ese pasaje secreto en el jardín, así que ya no podré usarlo… ¿o no…? Ugh! Todo es culpa de este hombre por perder la cabeza y tirar al trasto el guion.
— Bien, entonces me retiro su majestad —me levanté de mi asiento, despidiéndome con la mano.
— Espera.
— ¿ocurre algo emperador? —fruncí el ceño sin voltear a mirarlo.
Después de arruinar mi hermoso desayuno con su molesta presencia, ¿Qué más quiere? ¿acaso no le basta con arrastrarme con él esta noche?
— Sobre la ropa que debes llevar.
— ¿sí?
— No podrá ser lujosa para no resaltar —caminó hacia mí.
Oh, ya veo, así que esa es la imagen que tiene de mí, perfecto, de todas formas, no pretendía actuar como su dulce Arisha que no posee ninguna ambición.
— Hare un esfuerzo su majestad, entonces me retiro.
— Si.
Swoosh
— Isabel, prepara un vestido que no resalte, pero trae mis joyas más caras.
Ya que él piensa que soy una mujer egocéntrica que adora usar joyas, aprovecharé esta salida para fingir que me roban mis joyas, de esa manera no tendrá porque investigar mis movimientos.
— ¡bien! —sonreí mientras abría de un golpe mi habitación.
— Pff, parece muy feliz —sonrió cálidamente.
— Por supuesto, no porque vaya a ir con el emperador signifique que no voy a disfrutar del festival.
— Tiene razón.
— Por cierto, no debes olvidar que cuando Arisha se encuentre con los bandidos no la defiendas, solo avisame silenciosamente para llevar al emperador en el momento indicado.
— Si.
Bien, continuando con lo que sé, después de que William va al festival, él acaba encontrándose con su querida Arisha siendo intimidada por bandidos, es por lo que, ella agradecida decide invitarlo a comer, mostrándole un mundo nuevo al inocente emperador, ¡así que! Mientras ellos estén en su mundo, yo podré ir tranquilamente con Isabel y su hermana a disfrutar del festival.
— Emperador, estoy lista —mostré una sonrisa burlona.
— Pero ¿Qué llevas puesto?
— Un simple vestido, justo como usted lo pidió.
— Pero esas joyas…
— Son las que el emperador me regalo, no podía dejarlas.
— Hah… como sea, vámonos… —frunció el ceño durante todo el camino hacia la ciudad.
Traqueteo
— Ya llegamos —indicó uno de los guardias.
Debo admitir que venir con William a este maravilloso festival es un fastidio, pero eso no cambia lo esplendido de esta vista, es simplemente… mágico… ¿Cómo funcionan esas lámparas? No usan fuego, pero tampoco son artefactos mágicos de la torre, ¿de qué están hechos?
— Disculpé, ¿acaso esta es una piedra mágica del reino Érimos? —pregunté con ojos expectantes.
— Oh, veo que es conocedora —sonrió el señor y me acercó una de sus lámparas con orgullo.
— creí que eran muy reservados, ¿Cómo las consiguió?
— Un amigo mío vino de visita y los trajo como recuerdos.
— Woah, que suerte —fijé mi mirada en la horquilla plateada de su puesto—. ¿Cuál es el costo de esta horquilla?
— 10 Solan, si se lleva a dos se las dejo a 15 Solan.
— Las llevo, gracias —le di el dinero y finalmente recordé que había dejado a William a un lado.
Swoosh
— ¡Lo siento mucho! —me apresuré a guardar las horquillas en mi bolsillo—. William, no debí marcharme de esa manera.
— Da igual —desvió la mirada.
Ugh, sé que no debería importarme su disgusto, pero tampoco quisiera que por su mal humor decidiera marcharse del festival, eso arruinaría el guion.
— Ahora que lo pienso, ¿alguna vez probaste el algodón de azúcar? —lo llevé hacia los puestos de comida.
— No…
— Toma —me apresuré a conseguir más comida para él.
— Rosary.
— ¿Si?
— Ahhh —abrió la boca, indicándome que hiciera lo mismo.
— ¿Ah? Mff, delicioso —lamí mi labio—. Un momento, William, esta comida es para ti.
— Debo saber si esta envenenada, ¿no?
— Pff, ¡jajaja! Es cierto, lo había olvidado —con una sonrisa di un bocado a toda la comida en sus manos—. ¿satisfecho…?
Swoosh
Alguien… alguien me está viendo fijamente, esta presión en la nuca, claramente se trata de algún asesino, que fastidio, debo resolver esto rápidamente para que William se concentre en ayudar a Arisha.
— Rosary, espera aquí —dijo dejando a un lado la comida.
Creo que él también se dio cuenta de que alguien nos vigila, pero… ¡agrh! Por culpa de ese sujeto, el emperador no tendrá tiempo de ir a ayudar a la protagonista, ¡eso no puede ser!
— William… ¿acaso vas a abandonarme? —fingí con vergüenza hacer un berrinche.
— N-no, esa no eras mi intención.
— Eso es bueno, ahora vamos a los puestos.
— Si.
Paciencia, en cuanto Isabel me de la señal, mandaré al emperador con Arisha y podré encargarme del asesino que ha estado asechándonos.
— En dos cuadras adelante —Isabel pasó por mi lado, sin que William lo notase.
Paso
— Em, William, ¿vamos a ese puesto?
— Pero ya fuimos —frunció el ceño con sospecha.
— De repente me dieron ganas de ir.
— De acuerdo.
— Oh, vaya, William, ¿esos… son bandidos? —fingí miedo y me paré detrás de él.
— Si, espera aquí.
— Esp…
Todo está pasando como la novela, ¡bien! Ahora venderé estas joyas y después me reuniré con Isabel, jeje… ¡espera! ¡¿Cómo se me ocurrió ir sola?! No conozco para nada la ciudad, por eso yo… ¡estoy perdida!
— ¿eh? Esto… es un callejón sin salida… —traté de sonreír antes una situación tan vergonzosa—.
Rayos, otra vez llegue a un callejón sin salida, ahora ni siquiera escucho las voces de las personas.
Estoy perdida, y ni siquiera veo a ninguna persona para pedir indicaciones, de verdad, a mi edad, me perdí como si fuese una niña pequeña… ¡esto debe ser una broma!
Crack
— Jaja… de verdad… —empecé a apretar el puño contra el piso después de que mi tacón se rompiera.
Todo esto es culpa del emperador, solo tenía que actuar como siempre e ignorarme, tratarme de manera cruel, solo debía hacer eso, solo debía actuar como el emperador de sangre fría que es… ¿Por qué tuvo que ser amable? Eso solo me hace odiarlo más, solo debía ignorarme, solo debía tratarme de manera cruel como en el pasado…
— Yo… odio a ese maldito… —sonreí con frustración, mirando el cielo nocturno.
— Por fin te encontré emperatriz.
— ¡…!
— Estoy seguro de que no me esperabas.
— El… asesino…
— Parece que no me has olvidado.
Jaja… esto es lo que me pasa por tratar de defender a esos dos durante el banquete, debí matar a este asesino aquella noche… si tan solo los hubiese dejado morir aquella noche… no estaría pasando por esto…
— Sin nadie defendiéndome… jaja… esa es mi realidad…
— ¿tienes miedo de morir?
— ¿miedo?, pff, eso es lo que yo debería preguntarte.
— ¡…!
— Desde la última vez que nos vimos, me esforcé mucho y por fin soy más fuerte —me quité los tacones y me puse de pie—. Adivina, ¿Quién crees que caerá esta noche?
— ¡Cállate! —corrió hacia mi tratando de apuñalarme con su daga.
Slash
— Ahora, ¿tienes miedo? —sonreí después de cortar su mano de un tajo.
— Eres… un… monstruo… —se arrodilló en el piso con dolor.
— ¿parezco un monstruo? Pues te equivocas un poco.
— …
— Solo soy una villana muy malvada —sonreí, frotando la sangre en mi mejilla.
Matarlo ahora solo sería un regalo para él, ya que de verdad estoy muy enojada, por eso quisiera desquitarme un poco más, pero… seria molesto si empieza a gritar por el dolor…
— Tsk, supongo que te matare —di un paso al frente.
— Pero que sorpresa, ¿acaso interrumpo? —dijo una familiar voz.
— Oh, eres tú —saqué mi pañuelo y empecé a limpiar la sangre en mi rostro.
— Pensé que estabas en problemas, pero parece que me equivoqué.
— Claro que estoy en problemas, no sé cómo regresar al festival.
— Puff… ¡ajajaja!
Paso
— Ah… a… ayúdeme…
— Eres un poco ruidoso —chasqueó la lengua.
Él aplastó su cráneo de una patada, ni siquiera yo tengo la suficiente fuerza para hacer algo como eso, ¿debería asustarme?
— Por cierto, ¿Por qué lo mataste?
— ¿acaso no ibas a hacerlo tú?
— Lo mataste, y encima de eso… ¡me manchaste de sangre!
Ahora mi vestido esta machando con su sangre, no hay manera de que pueda ir a empeñar mis joyas ahora, mas que eso, estoy segura de que llamarán a un guardia por lo sospechosa que me veo ahora.
— Vaya, eso es un problema.
— No creo que este sea un buen momento para que te rías.
— Para compensarte, te daré otro vestido.
— Me gustaba este —suspiré al ver la gran mancha de sangre.
— ¿tiene algún valor emocional?
— Este es el vestido más simple que tenía. era más cómodo para moverse.
— Que inesperado, como usas tantos accesorios pensé que te gustaban las cosas ostentosas.
— Solo quiero vendértelas —levanté la mirada hacia él con una sonrisa—. Lo había olvidado, tú trabajas en ese salón de subastas, ¿podrías venderlas?
— Si eso quieres lo hare, pero a cambio quiero algo más —sonrió y acercó su cara a la mia.
¿Esta distancia es normal? Agrh, que molestia, ¿Por qué tiene que acercarse tanto? Estoy a punto de caerme hacia atrás, es un poco molesto, ¿acaso trata de saber si quiero estafarlo?