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Mi Vecino Es Un Alfa Psicópata

Mi Vecino Es Un Alfa Psicópata

Status: En proceso
Genre:Mundo mágico / Romance / Hombre lobo
Popularitas:8.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Gena Jim

Mi vida ya era un desastre antes de que él apareciera.

Estoy endeudada, vivo en un apartamento horrible y trabajo en una cafetería donde apenas sobrevivo y entonces llega mi nuevo vecino.

Alto, atractivo, arrogante… Y probablemente un asesino serial.

Todas las noches hace ruidos extraños, aparece cubierto de sangre y actúa como si quisiera matar a cualquiera que se acerque a mí.

Pero mientras más intento evitarlo, más comienzan a cambiar las cosas.

Sueños extraños.

Secretos ocultos.

Y una peligrosa verdad sobre mí que nunca debió despertar.

NovelToon tiene autorización de Gena Jim para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo:02

El café helado que me tomé antes de salir de casa no sirvió de nada y llevo exactamente cuatro horas despierta, parpadeando como un búho con insomnio y mirando de reojo a cada cliente que entra a Cup & Steam.

Me siento paranoica… Oficialmente paranoica y cada vez que un hombre de más de un metro ochenta cruza la puerta, mis músculos se tensan y me preparo para salir corriendo por la puerta trasera o para usar la cafetera industrial como arma de defensa personal.

—Amelia, si sigues limpiando esa taza la vas a desgastar.

Me regaña Laura mi compañera de turno, dándome un ligero codazo.

—¿Qué te pasa hoy? Parece que hubieras visto a un fantasma.

—Peor.

Murmuro sin apartar la vista de la entrada.

—Vi a un potencial asesino serial.

Laura suelta una carcajada pensando que estoy bromeando… Claro, ella no vive en un edificio donde el techo tiene humedad y el nuevo vecino escupe sangre a las tres de la mañana mientras sonríe como el Guasón.

Ella duerme en un barrio residencial bonito con alarmas y guardias... Yo solo tengo mi curiosidad autodestructiva y un cerrojo que se cae si lo miras muy fuerte.

Me guardo el paño en el bolsillo del delantal y suelto un suspiro intentando calmar mis nervios.

«Cálmate Amelia, estás a la luz del día y hay cámaras, hay gente… Así que ningún psicópata vendría a una cafetería pública a buscar a su testigo»

Me repito mentalmente, es un buen argumento lógico y reconfortante.

Hasta que entonces, la campanilla de la puerta suena y toda la lógica de mi cerebro se va directo al caño.

El aire en la cafetería parece cambiar de densidad en un segundo, volviéndose pesado casi eléctrico.

Automáticamente levanto la cabeza con mi mejor sonrisa falsa de empleada del mes, pero las palabras se me atoran por completo en la garganta.

Es él.

A la luz del día, el vecino de la tres de la mañana no es solo intimidante si no una fuerza de la naturaleza.

Lleva una chaqueta de cuero negra sobre una camiseta gris que se amolda a unos pectorales que parecen tallados en piedra, camina con una seguridad felina, lenta pero peligrosa, como si fuera el dueño de este lugar y de la vida de todos los presentes.

Él es ridículamente alto, tanto que tiene que agachar un poco la cabeza al pasar bajo el cartel decorativo de la entrada.

El murmullo habitual de los clientes disminuye notablemente y varias universitarias de la mesa cuatro se quedan paralizadas con las cucharas a mitad de camino a la boca.

Mis ojos traidores y asustados bajan de inmediato a sus manos que están limpias y las uñas cortas, los nudillos grandes y ligeramente enrojecidos, pero ni rastro de la sangre de anoche.

Él no mira a nadie y solo camina directo hacia el fondo de la cafetería y se sienta justo en la mesa que está junto a la ventana… En mi sección por supuesto, porque el universo me odia y disfruta verme sufrir.

—Cielos del amor hermoso…

Susurra Laura a mi lado mientras se abanica con una bandeja.

— Si ese hombre me va a secuestrar, le dejo la puerta abierta… Ve tú Amelia, por favor… Te lo ruego.

—No, ve tú, te lo cedo.

Le ruego sintiendo que el corazón me late en la garganta.

—Te juro que te cubro el turno de limpieza si vas tú.

—Ni loca, mis piernas se volvieron gelatina… Además, es tu sección, camina antes de que el jefe te vea perdiendo el tiempo.

Trago saliva sintiendo la boca tan seca como el desierto y agarro la libreta de pedidos y el bolígrafo con manos tan temblorosas que casi los dejo caer y avanzo paso a paso obligándome a respirar, repitiéndome mi nuevo mantra: Actúa normal… No sabe que lo viste… No sabe que eres una brechera profesional.

Cuando me detengo a un lado de su mesa, el hombre no levanta la cabeza de inmediato él está mirando la pantalla de su teléfono, con la mandíbula tan apretada que puedo ver el músculo de su mejilla tensarse.

—Buenos días…

Consigo decir y mi voz suena un poco más aguda de lo normal, como el chillido de un ratón asustado y me aclaro la garganta rápidamente.

— ¿Qué le pongo?... Perdón ¿Qué le ofrezco?

El vecino levanta la vista y sus ojos no son oscuros como pensé anoche; son de un gris tormentoso, profundos y tan intensos que siento un escalofrío recorrer mi columna vertebral.

Su mirada se clava en la mía y el tiempo parece detenerse... No hay calidez en ellos, solo una frialdad analítica que me desarma.

De repente, veo que sus fosas nasales se dilatan sutilmente. Da una inhalación profunda casi imperceptible, pero sus cejas se fruncen de inmediato.

Pestañea visiblemente confundido y me recorre con la mirada desde los pies hasta la cabeza, deteniéndose un segundo de más en mi cuello.

Siento una punzada extraña en el pecho, un calor repentino que no sé de dónde sale, pero lo descarto como parte de mi ataque de pánico.

El tipo me está olfateando… Definitivamente es un maldito loco.

Pasan cinco segundos de un silencio sepulcral. Él solo me observa enigmático, como si estuviera tratando de resolver un acertijo complejo en su cabeza.

—Un café.

Su voz es tan grave y rasposa que me vibra directamente en el pecho.

Espero a que continúe, pero no lo hace… Se me queda mirando, esperando.

—¿Café… Americano? ¿Con leche? ¿Capuccino? Tenemos un especial de vainilla hoy y…

—Negro.

Me interrumpe cortante con su tono frío de pocas palabras, pero tiene una autoridad que me da ganas de ponerme firme y saludarlo como si fuera un general.

—Sin azúcar, fuerte.

—De acuerdo, café negro, fuerte, sin azúcar… Perfecto.

Anoto en la libreta, aunque no es necesario porque es el pedido más simple del mundo, pero necesito una excusa para no sostenerle la mirada.

—¿Algo más para acompañar? ¿Un muffin, una dona, un cadáver?

¡Mierda!

Abro los ojos de par en par, congelada ¿Acabo de decir "cadáver" en voz alta?

Siento que la sangre se me congela en las venas y mis ojos se encuentran con los suyos.

El rostro del hombre sigue siendo una máscara de piedra inexpresivo, pero hay un destello de curiosidad peligrosa en sus ojos grises.

—¿Qué?

Pregunta arrastrando la palabra con lentitud.

—¡Un cruasán!

Exclamo demasiado rápido, sintiendo que la cara me quema.

—Quise decir un cruasán... Es que… fonéticamente se parecen en mi cabeza, el cansancio, ya sabe. Jaja… Enseguida se lo traigo.

Me doy la vuelta tan rápido que mis propios pies se enredan con el borde de la mesa, pierdo el equilibrio por completo, siento el vacío del tropiezo y me preparo mentalmente para el impacto contra el suelo cerrando los ojos con fuerza esperando el golpe y el sonido de mi dignidad rompiéndose.

Pero el golpe nunca llega.

En lugar de eso, una mano enorme y ridículamente cálida se aferra a mi cintura con una fuerza asombrosa, sosteniéndome en el aire antes de que caiga.

El agarre es firme, seguro. Y por puro instinto, mis manos van a parar a sus hombros macizos.

Estamos tan cerca que puedo olerlo: un aroma a bosque, a lluvia, tierra mojada y a algo puramente masculino que me marea.

Tengo el rostro a centímetros de su pecho.

Levanto la mirada asustada, y me encuentro con sus ojos grises mirándome fijamente.

Sus reflejos han sido inhumanos; estaba sentado y en una fracción de segundo logró atraparme sin siquiera tirar su teléfono… ¿Esta será una escena de crepúsculo? Su mano en mi cintura quema a través de la tela de mi delantal y esa extraña corriente eléctrica vuelve a sacudirme el cuerpo.

El hombre me sostiene con una facilidad pasmosa, como si yo no pesara absolutamente nada.

Pasan dos segundos donde ninguno de los dos se mueve, él me mira con una fijeza que me desarma analizando mi rostro y bajando de nuevo la vista hacia mis labios para luego dirigirla a mi cuello donde mi pulso late desbocado.

Puedo escuchar el sonido de su respiración profunda, parece frustrado, molesto por algo que no puedo comprender.

—Ten cuidado.

Dice finalmente. Su voz es apenas un susurro ronco, pero lleno de una intensidad que me eriza la piel.

—S-sí. Gracias.

Tartamudeo sintiendo que el aire no me llega a los pulmones.

Él me endereza con suavidad pero con firmeza y me suelta de inmediato guardando sus manos en los bolsillos de su chaqueta de cuero como si quisiera poner distancia entre nosotros.

Vuelve a recuperar su expresión fría y distante, sentándose de nuevo y desviando la mirada hacia la ventana ignorándome por completo, como si yo hubiera dejado de existir.

Camino hacia la barra con las piernas temblando como gelatina y Laura me mira con los ojos abiertos como platos.

—Amelia… ¿Qué carajos fue eso?

Susurra.

— Parecía una maldita película, casi te atrapa en el aire ¿Estás bien? Estás roja como un tomate.

—Necesito… Necesito preparar ese café.

Atino a decir apoyándome en el mostrador para no caerme.

Mientras sirvo el café negro en la taza, trato de procesar lo que acaba de pasar… El vecino misterioso es frío, habla con monosílabos, tiene los reflejos de un superhéroe y una fuerza que no es normal... Pero lo peor de todo no es eso, lo peor es que mientras estaba atrapada en sus brazos, por un milisegundo me olvidé por completo de que era un posible psicópata y solo pude pensar en lo malditamente bien que se sentía estar cerca de él.

Llevo la taza a su mesa con el máximo cuidado del mundo colocándola frente a él sin hacer ruido.

—Su café.

Él no dice nada, solo da un ligero asentimiento con la cabeza, manteniendo la vista fija en la ventana.

Sigo su mirada disimuladamente y noto que observa con intensidad un callejón oscuro que está cruzando la calle, el mismo donde la policía encontró un cuerpo la semana pasada y una expresión de profunda concentración y hostilidad cruza su rostro perfecto.

Me retiro lentamente sabiendo que este hombre esconde secretos mucho más grandes y peligrosos que un simple mal humor matutino… Y mi estúpida curiosidad, en lugar de apagarse, acaba de encenderse por completo.

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Mitsuki G
Ahora sí Amelia no sufrirá con la comida al tener dinero para algo de ese nivel se nota que ahí comerá mejor como también tendrá un entendimiento de tres días para dar cara a esos ancianos y a los que la subestimen pero su recompensa será dada un día antes ya que podrá comer a ese dulce que tiene ganas pero no quiere aceptar para tener su marca así con ese premio de estímulo antes de todo será bueno jeje pero empieza bien y más al usar un poco de esa magia
CRIS E
me encanta, excelente escritora
Nata Mazó
😂😂😂😂😂 hay si ese sacrificio tan grande el que la oiga dice que es verdad sabiendo que usted también lo quiere
Limaesfra🍾🥂🌟
siii todo sea x la vida sacrificarse a si misma😏🤣🤣
Olga L. Rozo
Yo te cambio el lugar y me "sacrifico", no pienses mal.... es para que tu no sufras...🤭🤭🤭
Mitsuki G
jaja bueno no tiene muchas opciones disponibles una sería ser el sacrificio de varias brujas o ser comida por ese lobo que a pesar de tantos berrinches quiere ser devorada por ese lobo y su cuerpo grita que está muy dispuesta al sacrificio para vivir
Natalia Vasquez
no pues que tan sufrida ella si se acostara con Asher😂😂😂😂🤣🤣🤣🤣🤣👏👏👏👏🤔🤔🤔🤔.
Edwin Rodríguez
🤣🤣🤣🤣🤣que sacrificio dios mío
Olga L. Rozo
ese "todo sentido" ya me puso nerviosa, ansiosa y muchos "osas" mas...pasa conmigo esta noche...🎶🎶🎶y todas las otras
Mitsuki G
jajaja está Amelia mejor de disfrutar el momento con ese semental prefiere engañarse a si misma que le encanto esa muestra como de que no quiere es obvio que su cuerpo y su lengua son más sinceras que ella misma pero ya veremos qué hacen ahora
Alianay Guirola
Me encanta la química de esta obra solo espero q la prota se vuelva fuerte y aprendan a manejar su magia y q el prota se enamore aun más de ella
Limaesfra🍾🥂🌟
posesivo y protector el alfita😏😏
Mitsuki G
jejeje creó que Amelia tendrá problemas con que su boca hable antes de pensar ahorita solo ha pasado vergüenza al decir como se le hace agua lo boca al ver a Asher le da hambre jeje pero si habla de alguna que quiere ser luna y diga algo discreto la escuchará jeje pero ahora solita se le pegó a Asher se nota que su cuerpo es mas sincero con lo que siente y tendrá que ir con la frente en alto para que esos ancianos no le digan nada
Mitsuki G
Jeje está Amelia ya obtuvo respuesta de casi todas sus respuestas pero no pregunto la que está coqueteando dice que Asher es virgen esperando a su mate provocando ya que su subconciente quiere ser devorada pero según el se detendrá por alguien más cuando digo bien claro que Arnor ya la escogió como suya no sería tan fingido solo por ella para protegerse al aceptar ese cariño
Limaesfra🍾🥂🌟
vamos Amelia🧙‍♀️que quieres😋😋 devorarte al 🐺 x.eso lo coqueteas😎
Limaesfra🍾🥂🌟
🤣🤣🤣Amelia, 😏 tus pensamieentos😋😋😋😎
Kim Nava
jajajaj a un que no lo admita ella también quiere que ese lobo le haga cosas 🤭🤭🤭
Olga L. Rozo
🎶también es mi primera vez🎶🎶
Mitsuki G
Jeje está Amelia que no quería dormirse se quedó totalmente dormida hasta que Asher la llevo en brazos y al parecer dejo claro a todos con ese gruñido que es de ella y está Amelia es más sincera su cuerpo que su mente que quiere huir de Asher hasta su conciencia como su cuerpo lo aceptan también quieren jeje solo es su cabeza deje de luchar y goze
Olga L. Rozo
un lobo virgen????? no lo creo🎶🎶🎶🎶tuve sexo mil veces 🎶🎶🎶pero nunca hice el amor🎶🎶🎶🎶🎶 siii como no ....
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