Dos organizaciones mafiosas controlan la ciudad desde las sombras.
Después de una serie de asesinatos extraños dentro de ambas mafias, se descubre que alguien está manipulando a los dos bandos para iniciar una guerra total.
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CAPÍTULO 1 "LA HORA MUERTA" PARTE 1
La lluvia caía con tanta fuerza que parecía intentar borrar la ciudad entera.
Las luces de neón se deformaban sobre el pavimento mojado, mezclándose con sangre fresca que avanzaba lentamente hacia las alcantarillas.
Kael Vólkov observó el cadáver sin pestañear.
—¿Quién lo encontró? —preguntó.
Uno de los hombres detrás de él tragó saliva antes de responder.
—Un repartidor. Hace veinte minutos.
Kael se agachó frente al cuerpo.
(Hombre) Aproximadamente cuarenta años. Dos disparos en el pecho. Uno en la garganta.
Limpio.
Profesional.
Pero no era eso lo importante.
Lo importante era la carta plateada colocada sobre el cadáver.
Una pequeña tarjeta blanca marcada con tinta metálica.
La misma de los otros asesinatos.
Kael tomó la tarjeta entre sus dedos enguantados.
Solo había una frase escrita:
“La memoria siempre vuelve.”
Sus ojos grises se endurecieron.
Otra vez esa maldita frase.
—¿Nadie vio nada? —preguntó
—No.
—¿Cámaras?
—Desactivadas.
Claro,siempre desactivadas.
Kael soltó una risa seca.
El llamado “Fantasma Blanco” llevaba tres meses dejando cuerpos por toda la ciudad, jugando con las dos mafias más grandes como si fueran piezas de ajedrez.
Y cada asesinato acercaba más una guerra.
Un trueno estremeció el callejón.
Kael se puso de pie lentamente.
El humo de un cigarro apareció detrás de él.
—Tu padre quiere verte.
Kael no volteó.
Reconocería la voz de Viktor en cualquier lugar.
—Estoy ocupado.
—No parecía una pregunta.
Kael chasqueó la lengua.
Viktor era el brazo derecho de su familia. Frío. Leal. Molesto.
—Entonces dile que espere.
—No está de humor para esperar.
Kael finalmente giró la cabeza.
Viktor llevaba el paraguas inclinado apenas sobre su hombro. Su expresión era tan vacía como siempre.
—Hubo movimiento de los De Luca esta noche —dijo—. Creen que el Fantasma trabaja para ustedes.
Kael soltó una carcajada corta.
—Y nosotros creemos que trabaja para ellos.
—Eso ya dejó de importar.
El silencio duró apenas unos segundos.
Después Viktor habló otra vez.
—Interceptamos un cargamento en el puerto. Los De Luca irán personalmente.
Kael entendió inmediatamente.
Una advertencia.
O una oportunidad.
Quizá ambas.
—¿Quién irá por parte de ellos?
Viktor lo miró directamente.
—Adrian De Luca.
Kael frunció apenas el ceño.
Había escuchado ese nombre demasiadas veces últimamente.
El perro elegante de los De Luca.
Frío,Inteligente Y Peligroso.
Demasiado joven para tener tanta reputación.
—Entonces iré yo —dijo Kael.
Viktor suspiró apenas.
—Intenta no empezar una guerra esta noche.
Kael sonrió por primera vez.
Y no fue una sonrisa agradable.
—No prometo nada.
El puerto estaba cubierto de niebla.
Contenedores enormes bloqueaban la vista como paredes metálicas infinitas.
Kael caminó entre ellos acompañado por tres hombres armados.
El sonido de la lluvia golpeando el metal hacía que todo se sintiera irreal.
Hasta que escuchó aplausos lentos.
—Puntual. Qué sorpresa.
Kael levantó la mirada.
Ahí estaba.
Adrian De Luca.
De pie sobre un contenedor, con el abrigo oscuro empapado por la lluvia.
Como si el frío no le afectara en absoluto.
Cabello claro pegado ligeramente a su frente.
Ojos verdes.
Demasiado tranquilos.
Kael sintió irritación instantánea.