NovelToon NovelToon
El Contrato Del Despecho

El Contrato Del Despecho

Status: Terminada
Genre:Amor-odio / Venganza / Amor prohibido / Completas
Popularitas:6.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Lobelia

​Margo siempre fue la mujer de los planes perfectos, hasta que su prometido la abandonó en el altar por su mejor amiga. Humillada y con la prensa social acechando, Margo decide que no será la víctima de esta historia. En un arrebato de orgullo y dolor, recurre a la única persona que odia tanto como a su ex: Lucas, el rival empresarial de su familia y el hombre que ha intentado hundir sus negocios por años.
​Lucas acepta la propuesta de un matrimonio por contrato, pero no por caridad. Él ve la oportunidad de finalmente entrar en el círculo de poder de los de Margo. Lo que comienza como una alianza gélida y transaccional, pronto se convierte en un campo de batalla emocional donde el odio se confunde con una atracción eléctrica. En un juego de apariencias, Margo y Lucas deberán decidir si su unión es la mejor venganza o la peor de sus derrotas.

NovelToon tiene autorización de Lobelia para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 2

El vestido de novia yacía en el suelo de su habitación como el cadáver de una mujer que Margo ya no reconocía. Se había despojado de la seda y el encaje con una violencia quirúrgica, rompiendo un par de costuras en el proceso.

Ahora, vestida con un desliz de seda negra que se sentía como una segunda piel y una chaqueta de cuero que ocultaba su fragilidad, Margo buscaba un tipo diferente de absolución.

​No quería consuelo. El consuelo era para los débiles, para los que aún tenían esperanza de remendar lo roto. Ella quería entumecimiento.

​El Obsidian era un bar subterráneo que funcionaba bajo una estricta política de membresía y un silencio sepulcral sobre sus clientes. Era el tipo de lugar donde los secretos se bebían en copas de cristal cortado y las reputaciones se mantenían intactas por el simple hecho de que nadie allí era inocente.

​Margo cruzó el umbral, sintiendo el aire pesado con el aroma a tabaco caro y madera de roble. No se sentó en una mesa; se dirigió directamente a la barra.

​—Un Martini. Sucio. Doble —dijo, sin mirar al barman.

​Sus dedos tamborileaban sobre el mostrador de zinc. Sentía una vibración bajo su piel, una energía errática que amenazaba con hacerla estallar. Cada vez que cerraba los ojos, veía la grieta en el mármol del altar. Cada vez que respiraba, sentía el vacío a su derecha. El odio era un animal vivo en su estómago, devorando los restos de su tristeza hasta dejar solo un vacío incandescente.

​—Vaya, vaya. Si es la novia fugitiva... o debería decir, la novia que dejaron en la meta.

​La voz era como un roce de lija sobre terciopelo. Margo no necesitó girarse para saber quién era. El veneno en el tono era una firma de autor.

​Lucas Thorne.

​El hombre que había pasado los últimos cinco años intentando desmantelar el imperio logístico de su padre. El hombre que personificaba todo lo que la familia de Margo despreciaba: ambición sin escrúpulos, una arrogancia que rayaba en lo patológico y una belleza oscura y afilada que utilizaba como arma de seducción y guerra.

​Margo tomó un sorbo de su bebida. El frío del alcohol le quemó la garganta, dándole un segundo de claridad. Se giró lentamente, apoyando un codo en la barra con una indolencia que sorprendió incluso a Lucas.

​Él estaba allí, impecable en un traje gris marengo, con la corbata ligeramente aflojada y una copa de whisky en la mano. Sus ojos, de un azul tan pálido que parecían de cristal, la recorrieron con una mezcla de burla y una curiosidad depredadora.

​—Llegas tarde, Lucas —dijo Margo, su voz era un hilo de seda helada—. Pensé que serías el primero en enviar flores a mi funeral social. O al menos una tarjeta de agradecimiento a Mateo por dejarme libre.

​Lucas arqueó una ceja. Se acercó un paso, invadiendo su espacio personal con esa confianza animal que siempre la había irritado.

​—Las flores son para los que lamentan la pérdida, Margo. Yo prefiero celebrar el espectáculo. Debo admitir que la escena de la catedral fue… cinematográfica. Quitarse el velo frente a la aristocracia rancia de esta ciudad requiere un par de ovarios que no sabía que tenías bajo tanto tul.

​—No me subestimes. Es el error que todos cometieron hoy. Especialmente Mateo.

​Lucas soltó una carcajada seca, sin rastro de humor.

​—Mateo es un idiota. Dejar a la heredera de los astilleros por una muerta de hambre con complejo de inferioridad es un suicidio financiero. Pero supongo que el amor hace que la gente haga estupideces. ¿Qué se siente, Margo?

¿Qué se siente ser el daño colateral de una "gran historia de amor"?

​Margo sintió el aguijonazo. Lucas sabía exactamente dónde clavar el cuchillo. Buscaba la lágrima, el temblor en el labio, la señal de que ella era la víctima que todos esperaban.

​En lugar de eso, ella se inclinó hacia él. Podía oler su perfume —sándalo y algo metálico, como la lluvia sobre el asfalto—. Margo sonrió, y fue una sonrisa que habría hecho retroceder a un hombre más sabio.

​—Se siente como un despertar, Lucas. Como si me hubieran quitado una catarata de los ojos. Durante años fui la hija perfecta, la novia trofeo, la pieza de ajedrez en los negocios de mi padre. Hoy, Mateo no me dejó atrás; me soltó la correa.

​Lucas entrecerró los ojos. Por un instante, la máscara de burla flaqueó. La mujer frente a él no era la Margo que conocía de las galas benéficas. Había algo roto en ella, sí, pero los bordes eran cortantes.

​—Muy valiente —murmuró él, bajando el tono—. Pero no olvides quién eres. Mañana, las acciones de tu familia caerán. Los inversores odian el escándalo y odian la inestabilidad. Tu padre está acabado, y tú eres solo la cara de ese fracaso. Me pregunto cuánto tardaré en comprar los restos de tu legado por centavos.

​El aire entre ellos se volvió denso, cargado de una electricidad estática. Era un odio puro, una rivalidad que se alimentaba de años de encuentros hostiles en salas de juntas y fiestas de la alta sociedad. Pero esta vez, había algo más. Una reconocimiento mutuo de la oscuridad.

​Margo miró la copa de Lucas. Vio su propio reflejo en el cristal: pálida, con los ojos inyectados de una determinación frenética. Su mente, antes nublada por el choque de la traición, comenzó a tejer una red de posibilidades oscuras.

​Si su padre caía, ella caía. Si se quedaba sola, sería la "pobre Margo" hasta el fin de sus días. Necesitaba un incendio más grande que el que Mateo había provocado. Necesitaba un aliado que fuera un monstruo.

​—Quieres destruir a mi familia, ¿verdad? —preguntó ella, con una calma que hizo que Lucas se tensara—. Has pasado años intentando derribar las puertas de nuestra empresa desde afuera.

​—Es mi deporte favorito —admitió él, dando un trago a su whisky sin apartar la vista de ella.

​—Te resultará difícil. Mi padre tiene muros legales que tardarías décadas en perforar. Pero... —Margo hizo una pausa, dejando que el silencio trabajara a su favor—. No hay fortaleza que resista un ataque desde el interior.

​Lucas dejó la copa sobre la barra con un golpe seco. Su interés ya no era una burla; era hambre profesional.

​—¿De qué estás hablando, Margo? ¿El despecho te ha vuelto traidora?

​—El despecho me ha vuelto práctica —corrigió ella. Se acercó más, hasta que sus pechos casi rozaron el pecho de la chaqueta de Lucas. Podía sentir el calor que emanaba de él—. Mi padre me ha dado el 30% de las acciones como regalo de bodas. Acciones que Mateo ya no recibirá. Soy el voto decisivo en la junta directiva.

​Lucas la estudió, buscando la trampa. No podía creer que la "princesa de los astilleros" estuviera ofreciendo su reino en una bandeja de plata solo para ver el mundo arder. Pero vio sus ojos. Vio el vacío gélido que había nacido en la catedral.

Margo ya no tenía nada que perder, y esa era la versión más peligrosa de un ser humano.

​—¿Y qué propones? —preguntó él, su voz ahora era un susurro ronco.

​Margo estiró la mano y tomó la corbata de Lucas, tirando de ella con una firmeza que lo obligó a agacharse un poco. Fue un gesto de dominación que invirtió los papeles de la conversación.

​—Quieres el control. Quieres ver a mi padre arrodillado. Y yo quiero que Mateo y Sofía descubran que el paraíso al que huyeron es un infierno donde no tienen donde esconderse.

Quiero que sientan el peso de mi sombra en cada rincón del mundo.

​—Sigo sin ver qué gano yo que no pueda conseguir con el tiempo —dijo Lucas, aunque su respiración se había acelerado.

​Margo clavó sus ojos en los de él. En ese momento, no eran dos personas en un bar; eran dos depredadores decidiendo si devorarse el uno al otro o cazar juntos.

​—Ganas el tiempo que no tienes. Ganas la llave de la ciudad. Y ganas el placer de verme destruir lo que tú solo puedes intentar rasguñar.

​Margo soltó la corbata y le dedicó una mirada de una frialdad absoluta, una que prometía que cualquier rastro de la mujer que fue había muerto esa tarde.

​—¿Quieres destruir a mi familia, Lucas? —soltó, con un impulso de autodestrucción y poder que le supo a gloria—. Cásate conmigo y lo haremos desde adentro. Yo te doy la entrada al castillo, y tú me das el ejército para quemarlo todo.

​El silencio que siguió no fue el de la catedral. Fue un silencio de pacto, de sangre y de una venganza que apenas comenzaba a respirar.

Lucas no respondió de inmediato, pero la forma en que sus ojos brillaron bajo la luz tenue del bar fue toda la respuesta que Margo necesitaba.

1
Graciela Barragan Piedra
Me encantó! Nada de mafias, matanzas, secuestros, erotismo explícito.
Genial la novela! Gracias por compartir tu talento!
Graciela Barragan Piedra
El destino jugó a su favor! Ambos son únicos!
Daiana Martínez
muy buena novela!!
Lobe ❣️: muchas gracias ☺️
total 1 replies
Yolanda milagros Cardona
me encantó la novela
Yolanda milagros Cardona
me encantó la novela 👏
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play