NovelToon NovelToon
Entre Bestias Y Pasión

Entre Bestias Y Pasión

Status: Terminada
Genre:Yaoi / Romance / Fantasía / Completas
Popularitas:4.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Annyaeliza

Llegué a la selva con miedo.
Me quedé por su protección.
Y sin darme cuenta… encontré un hogar.

NovelToon tiene autorización de Annyaeliza para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 2 – “La fuerza de la bestia”

El primer amanecer en aquel mundo salvaje llegó con un canto de aves desconocidas y un olor húmedo a tierra recién mojada. Aiden despertó con fiebre y dolor, recordando los golpes de su padre y la persecución de los cobradores que casi lo secuestran. Su cuerpo todavía temblaba, y el recuerdo de las manos ásperas de hombres extraños que querían llevárselo lo hizo encogerse.

—Buenos días, pequeña hembra —susurró Raegor, sentado a su lado, su mano rozando la frente de Aiden con cuidado—. Has descansado un poco.

Aiden apartó la mirada, ruborizado y nervioso. La proximidad de Raegor todavía lo llenaba de confusión y miedo. Su instinto le decía que se alejara, pero el calor de su toque, la suavidad en la voz y la seguridad que irradiaba lo hicieron quedarse. Por primera vez en su vida, sentía que podía confiar en alguien sin temor a ser lastimado.

—Yo… estoy bien —murmuró, con un hilo de voz, todavía temblando.

Raegor sonrió suavemente, sin presionarlo. Su paciencia era un bálsamo para Aiden. Mientras lo ayudaba a incorporarse, sus manos rozaban el brazo de Aiden de manera natural, y el pequeño estremecimiento que recorría su cuerpo hizo que Raegor notara la vulnerabilidad y belleza de la “pequeña hembra” que protegía.

El paisaje a su alrededor era inmenso y abrumador: árboles gigantescos con hojas tan grandes como mantas, lianas colgando como cortinas verdes, y el suelo cubierto de raíces que parecían formar senderos naturales. El canto de los pájaros y el murmullo de un río cercano llenaban el aire de vida, pero también de un misterio inquietante que hacía que cada sonido lo pusiera alerta.

—Debes aprender a moverte con cuidado —dijo Raegor—. Aquí cada paso puede ser peligroso.

Aiden asintió, sintiendo cómo sus sentidos se agudizaban. Cada sonido era un posible aviso, cada sombra podía ocultar una amenaza. Sin embargo, también había algo fascinante: la belleza salvaje del lugar despertaba un tipo de emoción que nunca había sentido, mezcla de temor y admiración. Su corazón latía fuerte mientras exploraba con pasos lentos, aferrándose de vez en cuando a la mano o brazo de Raegor para sentir seguridad.

Los primeros días se volvieron rutina: Raegor lo alimentaba, lo bañaba y cuidaba de sus heridas con paciencia infinita. Aiden comenzó a aceptar los gestos físicos, aunque todavía con timidez. Cada roce, cada abrazo, le generaba una mezcla de calor, seguridad y una atracción desconocida. Por las noches, cuando Raegor lo abrazaba para que durmiera, Aiden sentía un deseo instintivo de permanecer junto a él, abrazado, sin saber exactamente por qué.

Un día, mientras exploraban más profundo la selva, Aiden encontró frutas extrañas, raíces comestibles y hojas que podía usar como herramientas. Su mente, entrenada en estudios y resolución de problemas, empezó a adaptarse rápidamente. Raegor lo miraba con orgullo, admirando no solo su ingenio, sino también la delicadeza y curiosidad que Aiden mostraba en cada movimiento.

—Eres diferente —dijo Raegor un día, mientras Aiden limpiaba unas hojas para preparar alimento—. Tu mente es aguda, y tu corazón… tu corazón es fuerte.

Aiden se sonrojó, bajando la mirada. No estaba acostumbrado a halagos, y menos de alguien que lo miraba con tanta intensidad y cuidado. Su respiración se aceleró, y un calor extraño recorrió su pecho y abdomen, una mezcla de timidez, atracción y emoción que no entendía.

Con el paso de los días, Aiden empezó a notar cómo cada contacto de Raegor, aunque pequeño, lo hacía sentir más vivo: un roce de manos mientras recogían frutos, un abrazo suave cuando tropezaba, incluso una mirada prolongada que hacía que su corazón se desbocara. Era consciente de sus propias reacciones, del rubor en sus mejillas, del temblor de sus manos, y eso lo hacía sentir vulnerable pero seguro al mismo tiempo.

—Nunca me había sentido… así —susurró una tarde, mientras se sentaban juntos en una roca junto al río—. Seguro, y… algo más.

Raegor lo miró, entendiendo el mensaje detrás de esas palabras torpes. Se inclinó ligeramente, rozando su mejilla con los labios en un beso suave y protector. Aiden cerró los ojos, con un rubor intenso, sin saber cómo responder. Era torpe, tímido, pero un hilo de deseo y curiosidad recorría todo su cuerpo.

El día transcurrió con exploraciones, pequeñas enseñanzas y descubrimientos. Aiden aprendía a moverse en la selva, a identificar frutas y animales, y a construir refugios temporales. Cada logro le daba una sensación de orgullo y autosuficiencia que nunca había sentido antes. El mundo que antes le causaba miedo y dolor, ahora le ofrecía una oportunidad de crecer y descubrir su fuerza interior.

La noche cayó, y el cielo se iluminó con estrellas brillantes, reflejando un río cercano como un espejo líquido. Raegor se sentó a su lado, acurrucando a Aiden entre sus brazos mientras el viento fresco movía las hojas. El joven cerró los ojos, dejando que la respiración de Raegor y el calor de su cuerpo lo calmaran. Por primera vez en su vida, sentía que podía descansar sin temor, que podía dejarse llevar por la sensación de seguridad y cariño.

—Te cuidaré siempre —susurró Raegor—. No dejaré que nadie te haga daño.

Aiden sintió un estremecimiento recorrer su cuerpo, mezclando miedo, alivio y una emoción que no sabía nombrar. Su corazón, antes tan herido y desconfiado, comenzaba a abrirse. La noche estaba llena de sonidos de la selva: grillos, animales nocturnos y el murmullo del río, que se mezclaban con el latido acelerado de su propio corazón. Cada pequeño roce, cada susurro, cada gesto de Raegor le provocaba rubor, temblor y deseo de cercanía.

Al despertar, la selva parecía más viva que nunca. Aiden exploró cada rincón, tocando la vegetación, descubriendo insectos y observando aves. Cada sensación era nueva: la humedad que pegaba la ropa a su piel, el olor a tierra y hojas, el canto de criaturas desconocidas. Raegor lo seguía siempre cerca, protegiéndolo y enseñándole, mientras los pequeños gestos de cuidado empezaban a construir un vínculo que iba más allá de la protección.

El capítulo cerró con Aiden sentado junto al río, observando su reflejo y comprendiendo algo: por primera vez, el miedo y la soledad empezaban a mezclarse con curiosidad, deseo y un incipiente amor hacia Raegor. La selva, antes aterradora, se convertía poco a poco en un lugar donde podía aprender, crecer y descubrir emociones que había reprimido toda su vida.

Y aunque su corazón aún temblaba al recordar su mundo anterior, la mirada protectora de Raegor le aseguraba que tal vez, solo tal vez, podría encontrar un hogar y alguien que lo amara de verdad.

1
soney_130602
espera que? :0
Luna cristal Rodriguez
pobre 😭 ...🤭 esperando lo bueno
Pirupiupiu
Muy lindo (⁠๑⁠♡⁠⌓⁠♡⁠๑⁠)
Pirupiupiu
♡⁠˖⁠꒰⁠ᵕ⁠༚⁠ᵕ⁠⑅⁠꒱
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play