La saga continúa.
Megan logró superar el dolor con la ayuda de su familia, a la que por fin recuperó. Ahora que su amor por Elliott dejó de ser prohibido, está dispuesta a todo por protegerlo a él y a su bebé en camino, y esto solo hace que su camino a la venganza contra Alphonso y la falange oscura se complique más, ya que debe cuestionarse sobre que futuro quiere para su bebé.
Con la constante amenaza de Alphonso y la de un enemigo mayor sin rostro, deberá aliarse con cualquiera que quiera ayudar.
También está la aparición del verdadero padre y hermano gemelo de Elliott, quienes no sabe si son enemigos o aliados; ellos tienen secretos que pueden cambiarlo todo.
Megan deberá enfrentarse a un gran dilema entre su sed de venganza o el amor.
Pero en este juego de sombras y traiciones nada es lo que parece y al final descubrirá que su mayor enemigo no es Alphonso, sino algo más grande detrás de todo.
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Encuentro
Los hombres acompañan a Megan a subir al auto; esta vez no va la misma cantidad que la trajo y mucho menos la pelirroja impertinente. Ella sube sonriendo y observa la ostentosa mansión por última vez antes de irse.
Viktor sale para despedirla y le lanza un beso con la mano; ella sonríe negando y sube al auto. El hombre que maneja arranca el auto y este comienza a alejarse y ella vuelve a observar el camino, aunque la primera vez bastó para grabárselo.
El bosque a su alrededor es denso y el camino es inestable; caminos de tierra y asfalto recorre el vehículo y el hombre a su lado la observa a ratos. Esto a Megan la inquieta, quiere saber qué tanto la mira, así que no se queda con la duda.
"¿Ocurre algo?" Él lo observa y él frunce su ceño.
"Nada, solo me intriga todo lo que hiciste allá adentro con esa cara que no combina con lo que haces", Megan se ríe.
"Tu cara tampoco combina contigo, te ves inteligente", se burla ella y el hombre moreno de cabello oscuro la mira mal.
"Tu arrogancia te matará algún día", dice y ella sube los hombros.
"Te aseguro que no será hoy... Y solo lo digo porque, ¿cómo es que me siguen si no saben muchas cosas?". El hombre la observa de reojo.
"No nos podemos acercar tanto, pero hay uno que otro vendido que da las respuestas que se piden y esa fue cuando ibas a salir". Megan asiente, tomando nota mental de que debe revisar al personal.
El auto sigue su curso y ella solo espera a que Elliott no esté cerca o habrá masacre.
Los árboles siguen pasando a su lado y ella ya comienza a reconocer el camino.
"Listo, déjenme aquí, o puede que este sea tu último día vivo", se burla y el moreno la observa con mala cara.
"De acuerdo, luego no te quejes si te comen las bestias". Ella se ríe mientras se baja.
"Entre bestias no nos comemos", comienza a caminar. Megan está más que segura de que será encontrada en cualquier momento, pero de repente un auto comienza a perseguirla, levanta polvo y ella comienza a correr tratando de salir de su camino y toma bosque adentro.
El auto se mete por el mismo camino que Megan y ella observa a todos lados buscando una vía de escape. No hay lugar; corre por un camino boscoso y con árboles cortados en el camino como obstáculos, observa un árbol mientras escucha el motor del auto que la persigue y sube a un árbol. Este es alto y frondoso, pero no se detiene; comienza a subir tomándose del relieve del árbol y de pequeñas ramas que sobresalen. Como puede, se esconde y observa con cautela.
El auto gira buscándola y ella trata de visualizar a quien la quiere atacar; el viento golpea las hojas de los árboles.
"¿Qué se hizo esa perra?", escucha que dicen.
"Debemos matarla o hablará; es obvio que tiene la información que quiere el jefe y aún no es momento". La voz de la pelirroja resuena y Valeria sonríe; el otro es el hombre que la llevó a la mansión y otro tipo más está con ellos.
"Matemos a esa perra, pero primero la quiero disfrutar", dice el de cabello rubio y ojos verdes, y ella sonríe. Megan observa sus opciones: lanzar la bomba y huir, pero debe ir bajando de a poco.
"No pudo ir muy lejos; debemos hallarla", grita el de cabello castaño claro y ojos azules con un acento ruso muy marcado.
"A mí me dejas algo". Ese fue un cuarto hombre; este no es ruso, parece inglés, tiene ojos claros y cabello negro.
"No me importa lo que le hagan, pero yo la mataré", la pelirroja declara con odio en su voz.
Los cuatro se van alejando mientras revisan y, cuando los ve subir al auto, lanza el explosivo, pero como aún no bajas del árbol, el impacto la hace caer.
"Mierda", dice quejándose un poco y se levanta. El explosivo solo hizo volcar el auto y mató a uno de ellos; los otros tres corren tras ella y Megan comienza a disparar. Balas vuelan por doquier y ella no para de correr.
"Detente, desgraciada", grita la pelirroja; tiene sangre reciente en la cabeza por el impacto del explosivo.
Megan se escuda tras un árbol y comienza a disparar; ellos se esconden y hacen lo mismo.
"Ríndete, zorra", grita el ruso rubio acercándose y ella le dispara, dejándolo tendido en el suelo.
"Asquerosa", grita la pelirroja y le hace señas al otro ruso de cabello castaño para que le llegue por detrás.
"Sal asquerosa, mataste a tres de los míos, somos solo nosotras, sal, puta cobarde". La provoca la pelirroja, pero Megan no es idiota, toma su otra arma y dispara hacia la chica mientras observa a sus espaldas. El hombre aparece y dispara y le da en el hombro, aunque Megan también le dispara y el hombre se esconde.
"Chicos, ¿dónde están, carajo?" La pelirroja llama a dos más de sus cómplices; Megan se mezcla con cuidado por el bosque, ya que no tiene más balas.
El sonido de un motor ruge y ella se esconde; luego las voces son de dos rusos, ella entiende cada palabra que dicen.
"Está por allá", espeta el ruso que Megan hirió, y ellos arremeten con sus ametralladoras por donde ella estaba hace un rato. Ella se arrastra con cautela, alejándose más, pero una bala le alcanza la pierna y deja un rastro de sangre.
"Debe estar muerta", grita uno y la pelirroja niega.
"Quiero su cadáver". Camina hacia ella buscando el rastro y Megan no se mueve; trata de visualizar alguna roca. No tiene nada más para defenderse hasta que más motores se escuchan y neumáticos resuenan.
"Mátalos a todos". La voz de Elliott la alerta y, seguido a esto, disparos resuenan; ella se cubre la cabeza y trata de alejarse. El hombro le duele y también sus caderas por la caída.
"Eliza, Eliza", grita mientras hay un cruce de balas volando de un lado a otro.
Dos rusos caen y solo quedan dos; ellos se acercan y los inmovilizan.
Megan espera y observa hasta que ve que es seguro salir; se levanta su hombro sangrando y su pierna también.
Elliott se voltea cuando escucha algo entre los árboles y apunta, pero baja su arma y corre hacia ella cuando la ve.
"Amor", grita mientras se acerca y la abraza.
"Elliott..." lo abraza y él pregunta notoriamente preocupado.
"¿Estás bien?" Un dolor en el vientre la alerta.
"Elliott, el bebé..." Los ojos del hombre se abren y el corazón se le salta un latido.
SORPRENDENOS!!! Con el final que se viene con esta novela
Gracias por regalarnos siempre información de calidad, diferentes tramas, no te encasillas, no escatimas en entregar tu tiempo a lo que te apasiona, y pones todo tu amor a la escritura, haciéndonos parte de tu obra, nos haces reflexionar, entender diferentes tópicos, pasar por todas las emociones habidas, tanto así que amamos a algunos personajes o lo contrario odiando a otros y hasta deseando su muerte en algunos casos.
Sigue cosechando éxitos, que tus fieles lectoras te acompañamos!!
* ESPERO POR SABER EL TIPO DE BODA DE ESTAS "ALMAS GEMELAS"
Esa es la GRAN PREGUNTA 🤔
A veces puede resultar lógico tomar la justicia por mano propia 🤯🙈
pregunte tanto por Megan, espero no sea el cómplice de Tamara, de ser así se les complica porque le tienen confianza, que puedan defender aunque tienen su apoyo, lo importante es que a la hora del ataque no se distraigan y la dejen sola