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DOMANDO A LA BESTIA

DOMANDO A LA BESTIA

Status: Terminada
Genre:Amor prohibido / Malentendidos / Romance / Completas
Popularitas:5.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Azly colon

Él juró protegerla del mundo, pero no sabe cómo protegerse de ella. Entre reglas rotas y secretos compartidos, Alexander descubrirá que su cicatriz no es lo más difícil de sanar, y que, a veces, para ser libre, hay que dejarse domar.
¿Podrá la luz de Isabella iluminar la oscuridad de la Bestia, o terminará ella consumida por sus sombras?

NovelToon tiene autorización de Azly colon para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capitulo 1

Narrado por: Alexander

El espejo del baño es mi primer enemigo cada mañana. No lo evito, porque evitar algo es admitir que te asusta, y yo no le permito al miedo entrar en mi casa. Me observo con una frialdad clínica, como quien examina las ruinas de una ciudad que dejó de importarle hace mucho tiempo.

Ahí está ella. Cruzando mi mejilla izquierda, desde el pómulo hasta casi rozar la comisura de mis labios, la cicatriz dicta quién soy ante el mundo. No es una marca limpia; es un recordatorio rugoso y blanquecino de que la vida no pide permiso para destruirte. La gente me llama "la Bestia" a mis espaldas. Lo sé. Lo huelo en el rastro de pánico que dejan cuando me abro paso por los pasillos del club o en las reuniones de negocios. La ironía es que no me llaman así por mi rostro, sino por el vacío que hay detrás de mis ojos.

Termino de afeitarme con movimientos precisos. No me corto. Nunca me corto. Mi mano es de piedra, mi pulso es una línea muerta.

—Señor Thorne, el coche está listo —la voz de Marcus resuena tras la puerta de madera pesada de mi habitación.

Marcus es mi sombra, mi mano derecha, y el único hombre en este mundo que no baja la mirada cuando paso. Hemos sangrado en los mismos callejones y hemos construido un imperio de orden en una ciudad que solo entiende de caos.

—Bajo en cinco minutos —respondo. Mi voz suena como grava arrastrada por el viento. Seca. Distante.

Me pongo el traje negro. Es mi armadura. Cada botón cerrado es un candado más a mi humanidad. No necesito emociones; las emociones nublan el juicio, y en mi mundo, un juicio nublado es una sentencia de muerte. Mi vida es una sucesión de reglas autoimpuestas: nunca te disculpes, nunca dudes, nunca permitas que nadie se acerque lo suficiente como para escuchar los latidos de tu corazón. Si es que todavía late.

La noche en la ciudad es húmeda y pesada. Salimos del club privado a las dos de la mañana. El aire huele a asfalto mojado y a peligro inminente. Marcus camina a mi izquierda, alerta, con esa calma tensa que solo tienen los que saben que la muerte siempre está sentada a la mesa.

—Ha sido una buena noche, Alex —dice Marcus, usando mi nombre real, un privilegio que solo él posee—. Los socios están satisfechos. El territorio del sur está bajo control.

—El control es una ilusión, Marcus. Solo hace falta una grieta para que todo se derrumbe.

Él suelta una carcajada breve, el vapor de su aliento desapareciendo en la oscuridad del callejón donde estacionamos el coche.

—Siempre tan optimista. Deberías aprender a disfrutar del silencio de vez en cuando. Por cierto, Isabella me llamó hoy. Cumple veinte la próxima semana. Dice que si no vas a su cena, vendrá ella misma a arrastrarte por la cicatriz.

Siento una punzada mínima en el pecho. Isabella. La hija de Marcus. La he visto crecer en fotografías y en visitas fugaces que siempre trato de acortar. Es luz pura. Demasiada luz para alguien que vive en las sombras.

—Sabes que no encajo en celebraciones, Marcus. Dile que le enviaré un regalo.

—No quiere un reloj caro, Alex. Quiere ver a su tío gruñón. Ella es...

El sonido de un neumático chirriando sobre el pavimento corta sus palabras. El instinto se dispara antes que el pensamiento.

—¡Al suelo! —rujo.

Pero el mundo ya ha estallado.

El destello de los disparos ilumina el callejón como una tormenta eléctrica perversa. Siento el calor del plomo pasando a centímetros de mi sien. Saco mi arma, mi cuerpo moviéndose con la memoria muscular de mil batallas, y devuelvo el fuego. El eco de los disparos es ensordecedor, un ritmo frenético de muerte.

Logro abatir a dos de los atacantes ocultos tras una furgoneta negra. El silencio regresa de golpe, un silencio espeso y metálico que sabe a sangre.

—¿Marcus? —llamo, con la voz extrañamente tensa.

No hay respuesta.

Camino hacia la parte trasera del coche. Marcus está apoyado contra la rueda, su mano presionando su costado. El líquido oscuro se filtra entre sus dedos a una velocidad aterradora. Su rostro, siempre lleno de vida, está adquiriendo el color de la ceniza.

—Mierda, Marcus. No. Quédate conmigo —me arrodillo a su lado, ignorando el dolor en mis propias rodillas sobre el cemento frío. Mis manos, siempre de piedra, tiemblan por primera vez en quince años.

—Alex... —su voz es un susurro roto, interrumpido por una tos húmeda—. Esta vez... la grieta fue demasiado grande.

—Cállate. Te sacaré de aquí. El hospital está a diez minutos. ¡Marcus, mírame! —le ordeno, pero mis propias reglas se están desmoronando.

Él me agarra de la solapa del traje con una fuerza sorprendente, obligándome a inclinarme. Sus ojos buscan los míos, urgentes, desesperados.

—Escúchame... Promételo.

—No voy a prometer nada porque vas a vivir —miento. Ambos sabemos que es una mentira.

—Isabella —jadea él, y una lágrima se abre paso por su mejilla sucia—. Se queda sola, Alex. El mundo... este mundo la devorará si no tiene a nadie. Cuídala. No dejes que la oscuridad la toque. Protégela... de todo. Incluso de ti.

Siento como si me hubieran arrancado el alma del cuerpo. La responsabilidad cae sobre mis hombros como una montaña de plomo. Yo, la Bestia. Yo, el hombre que no sabe abrazar sin romper. Yo, el que tiene el rostro marcado por la violencia. ¿Cómo voy a cuidar de una criatura hecha de risas y esperanza?

—Lo prometo —susurro, y el peso de esas dos palabras cambia mi destino para siempre.

Marcus esboza una última sonrisa débil, una sombra de su antigua alegría, y su mano cae pesadamente sobre el asfalto. Sus ojos se fijan en un punto lejano, donde ya no hay dolor ni cicatrices.

Me quedo ahí, arrodillado junto al cadáver de mi único amigo, mientras las sirenas de la policía empiezan a aullar a lo lejos. El traje negro que me puse esta mañana como armadura ahora está manchado con la sangre de quien más quería.

Me levanto lentamente. El frío regresa, pero esta vez es diferente. Es un frío que quema.

Tengo una misión. Tengo una regla nueva que dominará mi existencia a partir de ahora: Isabella está bajo mi custodia.

Miro hacia el cielo nublado de la ciudad y sé que la tormenta apenas está comenzando. Isabella llegará a mi casa, a mi vida de sombras y silencio, y yo tendré que ser su escudo. Pero, mientras limpio la sangre de Marcus de mis nudillos, una pregunta me atormenta más que la amenaza de mis enemigos:

¿Cómo voy a protegerla de un hombre que ya olvidó cómo se siente el sol?

Cierro los puños. La Bestia ha vuelto a su jaula, pero esta vez, la puerta se ha cerrado con alguien más adentro. Mañana tendré que ir a buscarla. Mañana, la alegría de Isabella chocará contra mi muro de hielo.

Y solo uno de los dos saldrá intacto.

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Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Te da miedo enamorarte y no lograr protegerla de ti mismo 🤣, esta muy buena 👏👏👏
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Hay bestia, tu serás el domado por Isabella, estas muy seguro de que ganarás 🤣👏👏👏
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Tanto miedo le tienes a Isabella que no quieres ni que te mire, eres un blanducho no mas 🤣👏👏👏
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Tu derribaras las barreras de ese corazón de hielo 👏👏👏
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Comenzó muy buena, pero triste para Isabella, ciando se entere 👏👏👏
Edith Hernandez
muy bonita la novela
Ivis Medina
muchas cosas no tienen sentido pero aquí de paso, como va a dejar una carta el Marcus protegiendo al fénix ? el fénix no existía antes de su muerte,
Ivis Medina
muchas cosas no tienen sentido pero aquí de paso, como va a dejar una carta el Marcus protegiendo al fénix ? el fénix no existía antes de su muerte,
Susy
Excelente historia me encantó♥️♥️♥️
Susy
Que capítulo 😈
Susy
Triste 😔
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