Shun despertó temprano por la mañana, abrió los ojos perezosamente, para luego girarse hacia su derecha, encontrándose con la espalda desnuda de la princesa. La miró unos instantes recordando la noche anterior, esbozó una pequeña sonrisa, para luego acercarse a ella y abrazarla. Chari, aún dormida, se acurrucó contra ella, haciendo que la sonrisa de Shun se ampliara más. Comenzó a darle suaves besos en el hombro y parte de su espalda intentando no despertarla.
—Qué bonita eres… —susurró, se apartó de ella y se levantó.
Tomó su yukata y se vistió. Soltó un bostezo dirigiendo la mirada nuevamente hacia la princesa, volvió a sonreír arropándola.
Shun se acercó a la ventana y miró a través. La ventana daba hacia el patio interno del ryokan, por lo que se distrajo rápidamente con las plantas y con un par de niños que correteaban por allí. Soltó un pequeño suspiro, estirándose con algo de pereza.
—Shun —dirigió la mirada rápidamente hacia la princesa al escuchar su llamado.
—¿Qué sucede? —se acercó a ella.
—Acuéstate conmigo —le pidió con voz somnolienta, cosa que hizo sonreír a la guardia.
—Está bien. —se acostó a su lado y la abrazó, arropándola mientras la acercaba—. ¿Aún tienes sueño? —le preguntó acomodándose, Chari simplemente asintió, acurrucándose contra su pecho. Shun sonrió, enredando sus dedos suavemente en su cabello—. Hace frío, Chari, ¿quieres que te de tu yukata? —la princesa levantó la mirada; se había olvidado por completo de lo que había sucedido la noche anterior.
—No es necesario, —le dedicó una pequeña sonrisa—, con que me abraces estoy bien —la guardia le devolvió la sonrisa, la tomó del mentón, para luego darle un corto beso.
Se quedaron un par de horas en el futón abrazadas, Chari dormitaba mientras que Shun se dedicaba a observarla acariciándole el cabello suavemente. Se habían olvidado completamente de que el próximo pueblo que pisarían era Suruga y que, ni bien pisasen el lugar, Shun debía abandonar la idea de quedarse con la princesa.
Cuando la princesa se levantó, ambas decidieron vestirse y salir a dar una vuelta, a pesar del frío que sintieron ni bien salieron. Recorrieron por una hora, hasta que el hambre hizo que se detuvieran en un restaurante. Mientras comían Shun recordó donde estaba y que, pronto, debía apartarse de Chari. La miró de soslayo, mientras ella comía despreocupada. La guardia soltó un pequeño suspiro y se apresuró a terminar de comer.
—Debo aprovechar el tiempo que tengo con ella —pensó observándola con seriedad. Chari se percató de ello, la miró y tomó su mano.
—¿Qué sucede? —la guardia negó rápidamente con la cabeza.
—¿Quieres seguir recorriendo?
—Claro. —sonrió, la princesa tomó algo de dinero, pagó y se levantó—, vamos —salió del lugar seguida por su guardia.
Una vez fuera, echaron a caminar por una de las calles. La guardia, caminando un poco más atrás, se dedicó a observar a Chari con un dejo de tristeza. De repente, no podía dejar de pensar en el poco tiempo que les quedaba juntas, en cuanto deseaba que el tiempo se detuviera en ese preciso momento para poder estar con ella. Se acercó rápidamente a la princesa y la tomó de la mano, haciendo que girara bruscamente. Miró a su guardia abriendo la boca para hablar, pero no pudo, ya que Shun la besó. Las mejillas de la más baja se ruborizaron; no estaba acostumbrada a que la besara tan repentinamente y menos delante de la gente. Hasta el momento, se habían estado ocultando de todos el tiempo que llevaban juntas.
Se separaron unos instantes después, la guardia la miró con una pequeña sonrisa, mientras que la princesa desviaba la mirada hacia los que pasaban por ahí avergonzada.
—Lo siento —le sonrió alejándose de ella, la princesa negó rápidamente con la cabeza, para luego bajar la mirada al suelo. Apretó levemente la mano de Shun, que aún sostenía la suya, respiró profundo y volvió a mirar a los alrededores.
—M-me has tomado por sorpresa. —sonrió dirigiéndole la mirada por fin—. N-nos hemos ocultado mucho y de repente me besas delante de medio mundo.
—Medio mundo que no me conoce y —se acercó a ella— no te reconoce como la princesa. —esto último lo susurró; nadie reconocía a la princesa, pero no quería correr el riesgo de que la escucharan. Los labios de Chari se curvaron en una pequeña sonrisa vergonzosa, se acercó al rostro de su guardia y le dio un corto beso. Shun soltó la mano de su protegida, para luego posarla en su mejilla—. ¿Continuamos? —la princesa asintió, la tomó de la mano nuevamente y comenzó a caminar.
Caminaron alrededor de dos horas recorriendo el pueblo. Luego, decidieron volver al ryokan y tomar un baño. Como el día anterior, en el baño público se encontraban unas cuantas mujeres, ambas se sentaron en una de las esquinas de la bañera, alejadas de las demás, para evitar que las escuchasen hablar o que se percataran de que Shun tenía su mano sobre la de la princesa. Una vez que entraron en calor gracias al baño, volvieron a la habitación. Chari se metió en el futón, mientras que Shun se acercaba a la ventana para mirar a través; nuevamente tuvo la sensación de que el tiempo se le escapaba. Soltó un pequeño suspiro desviando la mirada hacia su protegida que la miraba desde el futón.
—¿Qué sucede?
—Siento que el tiempo se me escurre por entre los dedos. —se acercó a ella y se sentó en el borde del futón—. El próximo pueblo es Suruga —Chari soltó un pequeño suspiro.
—No me lo recuerdes. —se sentó también y se acercó a ella—. No pienses en eso, aún tenemos tiempo para estar juntas —le acarició la mejilla, la guardia la miró tomando su mano, besó sus nudillos con suavidad.
—Tendremos que aprovechar el tiempo entonces —le dedicó una pequeña sonrisa, aunque realmente no le emocionaba pensar eso, ya que implicaba que tendrían que separarse cuando lleguen a Suruga.
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Era de madrugada ya, pero Shun no podía dormir, se encontraba junto a la ventana, observando el jardín interno tenuemente iluminado por la luz de la luna. Soltó un suspiro pesado y miró a la princesa que dormía profundamente, esbozó una pequeña sonrisa triste, para luego desviar la mirada hacia la ventana nuevamente. El tiempo se le escurría por entre los dedos, prácticamente lo podía sentir.
—No debí involucrarme con ella. —pensó arrepintiéndose de haberse enamorado de la princesa—. Debí quedarme en mi lugar de guardia, como al principio —sintió que resbalaba una lágrima por su mejilla, la cual secó rápidamente, para evitar que la viese la princesa si despertaba. Volvió a suspirar, sintiendo que unas cuantas lágrimas más siguieron a la primera.
—¿Shun? —la nombrada giró el rostro intentando ocultar las lágrimas—. ¿Qué haces despierta? —se sentó en el futón restregándose los ojos con pereza.
—No puedo dormir. —intentó que su voz no temblara al hablar—. Vuelve a dormir, Chari, me acostaré pronto —se pasó la mano por el rostro secándose las lágrimas. Por su parte, la princesa, se levantó del futón y se acercó a ella.
—¿Qué sucede, Shun? —inquirió sin recibir respuesta. La observó con la tenue luz que entraba por la ventana—. ¿Estás bien? —le acarició la mejilla, pero la guardia no desvió la mirada del jardín—. Shun… —notó que los ojos de la contraria se llenaban de lágrimas, tomó su mano e hizo que se apartara de la ventana—. Ven. —dijo mientras la llevaba hasta el futón, la tomó de los hombros y la sentó, para luego sentarse sobre sus piernas. Instintivamente, Shun le rodeó la cintura fijando la mirada en ella, su protegida le acarició la mejilla—. ¿Te sientes mal porque pronto estaremos en Suruga? —la guardia soltó un suspiro, para luego ocultar su rostro en el espacio entre el hombro y el cuello de Chari.
—Nos queda poco tiempo para estar juntas. —se abrazó a ella—. Pronto te casarás y volveremos a ser lo que éramos en un inicio, tendremos que volver a distanciarnos —tragó saliva con algo de dificultad, dado que tenía un nudo en la garganta.
Chari no dijo absolutamente nada, no sabía que podría decir, así que se mantuvo en silencio mientras llevaba su mano hacia el cabello de la guardia y lo acariciaba suavemente. Se sumieron en un silencio triste.
Shun se separó de la princesa lentamente para mirarla, manteniendo sus miradas fijas en la otra. Chari cruzó sus brazos por el cuello de su guardia, acercándose a su rostro para darle pequeños besos en la mejilla y, luego, en los labios.
—Será mejor que nos acostemos. —dijo la guardia entre besos—. Es tarde —la princesa se detuvo dirigiéndole la mirada una vez más.
—Está bien, pero deja de pensar en ello. Tenemos poco tiempo y no quiero que solo pienses en que me casaré pronto. —hizo que se acostara quedándose sobre ella, la contraria la miró, recibiendo una pequeña sonrisa—. Vamos —la guardia asintió, pero ni la soltó, ni se movió, ni siquiera quiso pestañear. Chari se separó de ella y se metió en el futón, la guardia imitó sus acciones, acostándose a su lado, para luego rodearle la cintura con sus brazos. No tardaron en quedarse dormidas.
Temprano por la mañana, ambas despertaron y se alistaron rápidamente. Habían decidido tácitamente que disfrutarían su instancia en Maebashi antes de tener que partir. Dado que era un pueblo relativamente grande, aún les quedaba bastante que recorrer y conocer. Luego de desayunar, salieron del ryokan con ánimo, aunque el clima no las acompañaba, ya que hacía bastante frío y el cielo amenazaba con llover.
Al principio, Shun no podía dejar de pensar en el poco tiempo que tenían, pero, al ver lo sonriente que se encontraba la princesa, pronto comenzó a disfrutar de la salida, intentando olvidar completamente la misión y el poco tiempo que quedaba.
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Comments
Lili Chacon Ribon
pprecitas ,tuvieron una relación fugaz ☹️
2022-01-01
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