V

Shun se metió al agua caliente y suspiró, se sentía realmente cansado, apenas había comido y no había dormido nada. En cuanto se acostase, no se levantaría hasta que amanezca. Inhaló profundo y se hundió un poco en el agua; pronto volvería a la habitación, no quería dejar a su protegida mucho tiempo sola. Y así hizo, unos minutos después, se encontraba colocándose el yukata, ajustando la zona del torso a conciencia, para luego volver a la habitación.

Al entrar, vio que la princesa se encontraba contando el dinero que había traído sobre su futón, él no dijo absolutamente nada, solo hizo una reverencia automatizada y se acostó boca abajo en el futón contiguo. La observó unos instantes, reparando en cada rasgo de su rostro; era una joven muy atractiva ciertamente y Shun no iba a negarlo en absoluto, pero sabía que eso estaba mal, terriblemente mal. Soltó un suspiro pesado y le dio la espalda, Chari no pasó esto por alto, guardó su dinero, dejando las bolsitas a un lado, para luego mirarlo.

—¿Sucede algo, Sakine? —el guardia negó con la cabeza sin mirarla—. Has soltado ese suspiro, ya lo oí antes en estos días —Shun sabía que la princesa no era tonta, pero no le diría lo que tenía en mente.

—Solo estoy cansado, princesa —ella frunció levemente el ceño.

—Confía en mí, Sakine. —se arrodilló junto al futón de Shun—. Ahora pasaremos más tiempo juntos que antes y puedes expresarte con libertad delante de mí. Ya no estamos en el palacio, nadie nos oirá e irá con mi padre a delatarte —el guardia pensó unos instantes; era verdad lo que su protegida le decía, ahora no estaban en el palacio y nadie escucharía. Aun así, no quería hablar, no sabía cómo se tomaría la princesa todo lo que tenía en la cabeza.

—Disculpe, princesa, pero realmente estoy cansado y no quiero hablar —cerró los ojos, Chari soltó un bufido, pero no le quedó otra opción que dejarlo en paz. Apagó los farolillos que iluminaban la habitación y se sentó en su futón esperando a que sus ojos se acostumbrasen a la oscuridad.

Pasó un rato largo sentada sin hacer mucho más que pensar mientras Shun dormía. De pronto, notó que, al moverse, la parte superior del yukata de Shun se había abierto, dejando al descubierto su pecho y la venda que lo cubría. A la princesa le llamó la atención; ¿estaba lesionado? No podía ser, se movió con mucha agilidad en el bosque cuando el soldado los estaba persiguiendo. Reparó, luego de unos instantes, de que el cuerpo de Shun no era tosco como el de los demás guardias. De repente, el guardia volvió a moverse, haciendo que Chari diera un pequeño respingo desviando rápidamente la mirada de él; no quería que la pescara mirándolo.

Se recostó y se arropó, luego se giró hacia Shun y lo miró unos instantes; aún pensaba que la forma de su cuerpo era completamente diferente a la de los demás soldados. Además, ahora también pensaba que su rostro no era como el de los demás. Se preguntó quién era en realidad, que era lo que le estaba ocultando. Con aquellas preguntas en la cabeza, se quedó dormida.

Apenas estaba amaneciendo cuando Shun comenzó a calzarse su armadura. Prácticamente se encontraba listo para salir, solo debía esperar a la princesa para que desayunasen juntos. Una vez que estuvo listo, se sentó en el suelo, se cruzó de brazos y se dedicó a observar la habitación, terminando su recorrido en Chari, que se encontraba plácidamente dormida. No pudo evitar que en su rostro apareciera una pequeña sonrisa al verla, pero se obligó a borrarla en cuanto se dio cuenta; nuevamente estaba mirando a la princesa de una forma inapropiada. Desvió la mirada hacia sus brazos cruzados.

—Debes controlarte idiota —se regañó en su mente. Realmente no podía dejar de mirarla, aunque quisiera, aunque se regañara y se recordara una y otra vez que era su misión, que era la hija del Emperador. Tragó saliva incómodo.

Chari despertó unas cuantas horas después, su guardia le indicó que se alistara, puesto que pronto debían salir. Una vez que ella estuvo lista, decidieron ir a desayunar y, luego, ir a comprar algunas cosas, como una cantimplora y algún que otro dulce que no hiciera mucho bulto en el camino.

Para el medio día, ya se encontraban saliendo del pueblo, adentrándose nuevamente en un bosque poco transitado. Shun sacó su mapa y lo ojeó un rato; seguramente deberían acampar dos o tres días hasta el siguiente pueblo. De ser así, debería prescindir de dormir aquellas noches para vigilar mientras la princesa descansara.

—Sakine, —lo llamó Chari, que lo observaba hacía unos minutos—, quisiera hacerte algunas preguntas, ¿te molesta? —el guardia negó rápidamente con la cabeza—. Dime, ¿por qué llevas el torso vendado? —de repente, Shun se había quedado en blanco; ¿acaso lo había visto cuando salía de bañarse? No, no era posible, ella se encontraba en la habitación y, cuando él volvió a esta, parecía que la princesa no se había movido de allí en su ausencia. Desvió la mirada y se mordisqueó el labio nerviosamente.

—M-me he herido en un entrenamiento…

—No parecías herido cuando huíamos del soldado chino —definitivamente la princesa no era tonta, Shun debía decir algo más convincente, pero su cabeza no estaba funcionando como le gustaría para inventar algo.

—L-lo tengo por precaución —Chari lo escrutó con la mirada. Era evidente, no le estaba creyendo ni una de las pocas palabras que había dicho.

—Puedes confiar en mí, ¿sabes? Puedes contarme tu secreto. —le mostró una pequeña sonrisa, pero Shun permaneció en silencio; no estaba seguro de decir nada en ese preciso momento—. Pasaremos mucho tiempo juntos ahora, ¿no? Tendremos mucho tiempo para hablar sobre nosotros; sobre quienes somos. —dijo intentando que Shun se sintiera menos cohibido—. Y… hazme el favor de no llamarme “princesa” ya, dejemos los protocolos de lado ahora que estamos fuera del palacio y lejos de mi padre, simplemente llámame Chari —Shun asintió.

—Entonces, supongo que puede llamarme Shun.

—Tampoco me hables tan respetuosamente, Shun —el guardia no pudo evitar mirarla cuando pronunció su nombre; se sentía idiota, pero realmente le gustaba como sonaba pronunciado por ella.

—Está bien, intentaré dejar de tratarla… —Chari lo interrumpió carraspeando—. Lo siento. —se disculpó rápidamente—. Intentaré dejar de tratarte con distancia —ella sonrió satisfecha.

—Ya que disminuimos la distancia entre nosotros, dime que hay con tu venda. ¿Por qué la llevas? —Shun soltó un pequeño suspiro, decidió permanecer en silencio ante las siguientes preguntas que seguramente le haría.

-----------------------------------------------------------------

Comenzaba a oscurecer, cuando la princesa y Shun se adentraron en el bosque en busca de un claro para pasar la noche. Una vez que hallaron uno, la princesa se sentó en el suelo mientras Shun se dedicaba a buscar algunas rocas y ramas para hacer una fogata. Cuando la fogata estaba prendida, Shun se sentó junto con ella y sacó su mapa; en cuanto se hiciera de día, la llevaría hasta el lago que se encontraba allí cerca para que tomasen un baño y cargaran la cantimplora de agua. Por su parte, Chari se dedicó a mirarlo y a pensar en lo que escondía Shun debajo de aquella venda. ¿Sería realmente alguna herida? Algo le decía que no era esa la verdadera razón por la que la tenía. Shun se percató de la mirada fija de la princesa sobre él, lo ponía nervioso, hacía que se sintiera acalorado de la vergüenza.

—¿Sucede algo? —preguntó intentando ocultar su vergüenza. Chari volvió a escrutarlo con la mirada—. ¿Chari?

—Quítate la armadura y el shitagi. —dijo en un acto impulsivo, ambos se quedaron en silencio; realmente no quería decir aquello. Sus mejillas se ruborizaron y la obligaron a apartar la mirada—. Quiero decir… —comenzó, pero no supo cómo continuar, Shun se le quedó mirando en silencio; quería echarse a reír por lo repentino que había sido eso y por la actitud de la princesa. En su rostro apareció una pequeña sonrisa—. Realmente me da curiosidad saber qué es lo que tanto traes debajo de la venda —admitió.

—Lo siento, pero no puedo mostrártelo.

—¿Por qué no? —inquirió rápidamente.

—Es un secreto. Es realmente importante que no se lo diga a nadie, especialmente a usted. —la princesa carraspeó—. Lo siento, a ti. —se corrigió—. Es de vital importancia que lo mantenga guardado —Chari infló un poco las mejillas.

—¿Qué llevas debajo de la venda para que sea tan importante callarlo? —Shun bajó la mirada—. Está bien. —lo miró—. Esperaré a que quieras hablar de aquello, pero espero que sea antes de que lleguemos a Suruga, allá no podrás hablar con libertad —él asintió mostrando una pequeña sonrisa, enrolló el mapa y lo metió en su uwa-obi.

Soltó un suspiro pesado, se quitó el kabuto, para luego recostarse en el suelo. Definitivamente no era tan cómodo como acostarse en el futón del ryokan; al menos allí podía sacarse la armadura.

—Esto es aburrido —dijo de pronto la princesa haciendo que Shun la mirase, ella se encontraba soltándose el cabello.

—No hay mucho que hacer en un bosque —desvió la mirada de ella; nuevamente se sentía raro cuando la miraba.

—Me doy cuenta. —soltó un suspiro guardando los elementos de su cabello en una de las bolsas donde guardaba su dinero, luego guardó está en su obi y se acostó junto a él—. Comienzan a verse las estrellas —sonrió, Shun la miró esbozando una pequeña sonrisa.

La miró detenidamente, reparando en cada una de sus facciones, aprovechando la cercanía que tenían y la ausencia de presión por que lo descubran mirándola así. Volvió a sonreír, esta vez atontado. Por su parte, la princesa inhaló profundamente, cerró los ojos y exhaló con tranquilidad.

Pasadas unas horas, Chari se había quedado dormida, mientras, Shun vigilaba que nada ni nadie se acercaran al claro y perturbase la tranquilidad de su protegida. Cada tanto, dejaba de lado su tarea de vigilar, para centrarse en mirar a la princesa.

—Mierda, no puedo dejar de pensar en lo hermosa que se ve —pensó, para luego pasarse la mano por el rostro. Apartó la mirada de ella e intentó enfocarse en lo que debía hacer, al menos hasta que Chari habló.

—¿Por qué no duermes, Shun? —su voz adormilada le parecía tan tierna que no pudo evitar esbozar una sonrisa

—Debo vigilar —la princesa lo miró unos instantes.

—No pasará nada. —lo tomó del brazo e hizo que se acostasen, él la miró sorprendido por la acción tan repentina de Chari—. Duerme, tenemos mucho camino hasta el siguiente pueblo y tú también debes descansar —cerró los ojos y se acomodó contra su hombro. Shun soltó un pequeño suspiro, para luego desviar la mirada hacia el cielo. Pronto, comenzó a sentirse cansado, bostezó sintiendo como el sueño poco a poco lo vencía. En cuestión de minutos, Shun ya se encontraba dormido profundamente.

Más populares

Comments

Yuki-lee

Yuki-lee

Quiero aclarar que este capítulo me la pase fangirliando por los asercamientos de Shun y la princesa así mismo como su pequeño gran secreto de Shun las recciones y pensamientos me gustan mucho 10/10

2024-09-21

1

☆Nanu☆

☆Nanu☆

ajá!!! aquí empieza a develarse de a poco la verdad 😏

2022-07-22

5

Lili Chacon Ribon

Lili Chacon Ribon

k tendrá en el pecho??

2021-12-24

1

Total

descargar

¿Te gustó esta historia? Descarga la APP para mantener tu historial de lectura
descargar

Beneficios

Nuevos usuarios que descargaron la APP, pueden leer hasta 10 capítulos gratis

Recibir
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play