Chari se giró para mirarla, notando el sonrojo en el rostro de Shun, la cual titubeaba en silencio que contestarle. La guardia se mordisqueó el labio inferior nerviosa, tanto por no saber que contestar, como por la cercanía que tenían.
—Yo… —musitó.
—¿Tú…? —Shun comenzó a sentirse más nerviosa—. ¿Qué suced… —no la dejó terminar de hablar, no logró detener sus acciones. Chari abrió los ojos como platos, sintió sus mejillas arder y su corazón acelerarse; nunca se había imaginado que la respuesta de Shun sería un beso. La guardia, por su parte, estaba completamente nublada, ni siquiera se había dado cuenta del beso hasta que sintió la respiración de su protegida en la mejilla. Se separó apenas unos segundos después, pero para ambas habían sido largos minutos.
—L-lo siento… —musitó después de separarse, desvió la mirada de su rostro sintiéndose completamente avergonzada por lo que acababa de hacer. ¿Y si la princesa se tomaba mal todo aquello? ¿Y si ordenaba que la ejecutaran cuando llegasen a Suruga? El miedo la invadió por un instante, pero se alejó cuando Chari colocó su mano temblorosa en su mejilla.
—N-no te disculpes. —tartamudeó al igual que Shun, para luego mostrarle una pequeña sonrisa. De repente, sentían que la tensión entre ellas se había disipado en aquel momento—. Así que… ¿soy bonita? —preguntó logrando sacarle una pequeña sonrisa a Shun.
—Lo eres —se animó a decir la guardia. La princesa se acercó más a ella y la abrazó en lugar de contestarle. Colocó su cabeza en el pecho de ella cerrando los ojos sintiéndose tranquila.
Nuevamente pasaron unos minutos en silencio, aún abrazadas y sin la intención de separarse de la otra. Shun, por su parte, sentía que su cuerpo temblaba; aún se sentía nerviosa, tanto por el beso, como por la reacción de la princesa. Realmente, por un segundo, perdió completamente la cabeza, poniendo en peligro su cabeza si la princesa la rechazaba; aunque no había sido así y se alegraba por ello.
—Mi cuerpo aún tiembla de los nervios. Al menos no me rechazó. —sonrió ante aquel pensamiento—. Tal vez sea una locura pensar esto, pero… ¿podría tener una oportunidad con ella? —negó con la cabeza lentamente contestándose; Chari era una princesa y ella solo su guardia, debía mantenerse alejada.
Bajó la mirada hacia su protegida, la observó unos instantes, parecía estar dormida, una pequeña sonrisa asomó en sus labios. Llevó su mano al cabello de su protegida y lo acarició suavemente, ésta la miró rápidamente dedicándole una pequeña sonrisa.
Pasaron unas cuantas horas, Shun se encontraba sentada en el piso, mientras Chari se dedicaba a dar vueltas por la cueva; hacía un rato que se había aburrido de estar allí acostada sin más. La guardia la miraba dar vueltas atentamente.
—¿Por qué das tantas vueltas? —inquirió haciendo que la princesa la mirase.
—¿No te aburres de estar aquí? —Shun se encogió de hombros—. Yo si me aburro, quisiera salir nuevamente y caminar un poco. —soltó un pequeño suspiro—. Al menos en el palacio tenía algo que hacer —se acercó a la entrada y miró la lluvia caer. Shun se levantó de donde se encontraba, se acercó a ella y posó las manos en los hombros de la princesa; aunque realmente quisiera abrazarla. Chari esbozó una sonrisa y tomó las manos de su escolta.
—Tal vez mañana deje de llover —realmente no tenía muchas ganas de que dejase de llover, no quería volver al camino. Debía hacerlo, era su misión después de todo, pero si llegaban a Suruga, no podría volver a estar tan cerca de la princesa; sin contar que su futuro esposo seguramente lo separe por completo de su puesto como guardia.
—¿Te sucede algo? —escuchó de repente a Chari, bajó la mirada rápidamente hacia ella, que la miraba atentamente—. De repente te ves muy seria —Shun negó con la cabeza.
—No me sucede nada —apartó la mano que aún tenía sobre el hombro de la princesa.
—Está bien —contestó como si le creyera, luego se puso de puntas de pies para besar su mejilla. Shun no pudo evitar sonreír, completamente atontada por lo que acababa de hacer su protegida. A Chari se le antojó tierna aquella sonrisa, simplemente por un pequeño beso en la mejilla. La princesa colocó su mano donde le había besado y la acarició suavemente.
—¿Realmente esto está pasando? —se preguntó la guardia mirándola aun con la sonrisa idiota en su rostro; Shun realmente se sentía completamente idiotizada por gestos sumamente simples por parte de la princesa.
Nuevamente sintió aquellas ganas de besarla, pero ésta vez no se preocupó por reprimirlas, simplemente se acercó a ella y le dio un corto beso, las mejillas de Chari se sonrojaron levemente. Se miraron unos instantes, por un segundo, se habían olvidado del mundo por completo. La princesa esbozó una sonrisa tímida, para luego desviar la mirada.
—Ven, —dijo la guardia—, hace algo de frío. Quédate cerca del fuego —acercó su mano a la de la princesa, pero titubeó en tomarla; a pesar de haberla besado un par de veces y no recibir rechazo por parte de Chari, no se sentía confiada aún. Se apartó un poco de su protegida y caminó hasta la fogata seguida por la princesa. Shun se sentó en el suelo, dándole unos pequeños golpecitos a su lado para que su protegida se sentara.
Ambas se quedaron sentadas en silencio, escuchando el repiqueteo de la lluvia y el chispeo del fuego. De repente, Shun sintió como Chari tomaba su mano, lo que la hizo sonreír. Miró la mano de la princesa que, junto a la suya, parecía ser más pequeña.
—¿No te parece extraño? —dijo repentinamente la princesa, Shun la miró sin comprender a que se refería—. Nunca me había interesado alguien antes, menos una mujer. —sonrió sin mirarla—. Nunca había tenido ganas de besar a nadie.
—Ni yo. —reconoció Shun llevando su mano libre a su nuca, para luego esbozar una pequeña sonrisa. Apretó su mano levemente, logrando que su protegida la mirase—. No me había sentido así de idiota al mirar a nadie, ni había tenido que reprimir las ganas de besar a alguien —de nuevo, las mejillas de la princesa se sonrojaron levemente ante lo que había dicho su guardia. Chari colocó su cabeza en el hombro de la contraria.
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Shun despertó cuando comenzó a amanecer, se apartó de la princesa que dormía plácidamente y caminó prácticamente en puntas de pies hacia la entrada. Miró hacia afuera unos instantes, ya no llovía, pero el cielo continuaba amenazando con seguir lloviendo. Volvió a mirar a Chari, quien dormía plácidamente. Se acercó a ella nuevamente y se acostó a su lado. La observó durante unos cuantos minutos, para luego soltar un pequeño suspiro; deseaba que continuase lloviendo, pero no podía tener a la princesa en aquellas condiciones. Debían continuar camino, pero, así, el tiempo para estar juntas se iría agotando.
—¡Qué inteligente eres, Shun! Ahora que sientes algo por alguien, ésta persona resulta ser una princesa. —se regañó volviendo a suspirar—. Al menos ella no me ha rechazado —consideró para animarse un poco.
Volvió a centrarse en la princesa, en observar la forma de sus ojos y sus labios. Tomó valor y acercó una de sus manos al rostro de ésta y delineó suavemente sus labios, se mordisqueó el labio inferior, evitando pensar en besarla, puesto que si lo hacía ahora, podría asustar a Chari. Decidió apartar la mano de los labios de su protegida y posarla en su cabello, el cual acarició suavemente, como había hecho con sus labios, intentando no despertarla. Por unos instantes, movió su mano de manera completamente mecánica mientras observaba cada detalle del rostro de su protegida.
Luego de unas cuantas horas y mientras la princesa seguía dormida, Shun se calzó la armadura, tomó su katana y dejó el tantou junto a Chari, acto seguido, salió de la cueva con la idea de cazar algo que comer. Mientras ella se alejaba de su refugio temporal, la princesa despertaba y la buscaba con la mirada, encontrándose solo con el tantou a su lado. Por un instante, pensó en que a Shun le habría pasado algo, pero alejó rápidamente aquella idea, ya que, probablemente había salido a buscar algo para comer. Se sentó y pasó sus manos por su cabello para desenredarlo. Mientras lo hacía, se levantó de donde se encontraba, se acercó a la entrada y miró a su alrededor; tal vez Shun se había ido hacía horas y la podría esperar allí. Esperó allí unos diez minutos, luego volvió a entrar, se sentó en donde estaba en un inicio y, después de desenredar su cabello unos minutos más, lo recogió. Poco más de una hora después, Shun volvió a la cueva con el cuerpo de un jabalí. Esta vez, la presa era adulta y le había dado algunos problemas a la guardia, dado que ésta se encontraba sucia, con raspones y moretones. Dejó el jabalí en el suelo, dejando ver el corte que tenía desde el cogote hasta debajo del estómago; Shun se había encargado de quitarle las vísceras antes de volver. La princesa no notó de primeras los moretones y raspones de su guardia, solo las notó cuando estuvo cerca de ella.
—¿Te ha atacado? —preguntó Chari.
—Me embistió y caí. Creo que invadí su territorio. —miró al cuerpo—. No me lo dejó fácil.
—Limpiaré tus raspones.
—Mientras la carne se cocina, princesa. —contestó Shun—. No tardaré en despellejarlo y ponerlo a cocinar —dicho esto, se dirigió hacia donde se encontraba el tantou, lo tomó, volvió al cuerpo del animal y comenzó a despellejarlo.
Como habían acordado, mientras se cocinaba su comida, Chari se ocupó de limpiar las heridas de su guardia con un trozo de tela arrancado de su kimono empapado de agua. Mientras, Shun solo se dedicaba a mirarla, como comenzaba a serle costumbre, sin dejar de sonreír por las atenciones de la princesa.
—Gracias —dijo cuando Chari terminó.
—No es nada. —le sonrió—. ¿No te duele el golpe que te ha dado?
—Gracias a la armadura, le habrá dolido más a él que a mí. —miró al animal asándose sobre el fuego—. Solo debe haber un moretón donde me golpeó —volvió a mirar a la princesa.
Se formó un pequeño silencio en el que solamente se miraban. Nuevamente, el mundo había desaparecido a su alrededor, solo estaban ellas, sin más.
—No quiero llegar a Suruga —soltó repentinamente Shun rompiendo el silencio.
—¿Crees que yo sí? —Chari sonrió con un dejo de tristeza, para luego bajar la mirada—. Debo casarme con un idiota que no me interesa en absoluto. —soltó un pequeño suspiro, la guardia se sintió culpable por entristecer a la princesa con su comentario. Tomó la mano de su protegida y acarició el dorso suavemente, ella la miró otra vez—. Hagamos que el viaje demore más, realmente no quiero llegar —de pronto, Shun se encontraba atrapada, pues, debía hacer que la princesa llegara a destino lo más rápido que le fuese posible en aquellas condiciones para cumplir con su misión. Por otro lado, quería cumplir el deseo de Chari, quería consentirla en lo único que podría hacer en ese momento. Repentinamente, se encontraba entre la espada y la pared.
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Comments
🍒🐰 Pretty girl 🍒🐰
pobres Chari y Shun
2021-08-20
5