Había llegado ya la lista con el nombre de las damas libres para ayudar a Willow en sus clases. La emoción y confusión se apoderaban de ella pues al ser ignorante con todo lo respecto a las personas de la nobleza le dificultaba a la hora de poder elegir a las personas correctas.
“Es difícil poder elegir cuando no tengo nada de conocimiento sobre ellos”
Necesitaba poder saber con certeza la clase de persona que era cada uno.
Su hermana se había ofrecido a ayudarla pero eran claras las malas intenciones por lo que se rehusó a recibir orientación de ella.
El plazo que le había dado el duque para elegir se acercaba pues el pronto partiría para otro viaje de negocios y deseaba dejar todo ordenado antes de irse.
“Tsk”
Mostró una cara de disgusto frente a Zuri en su habitación. Mientras no había nadie aparte de ella podía mostrar algo de su verdadera cara.
“Zuri, ve a la ciudad y compra un periódico de los que leen los plebeyos y asegúrate de que tengan muchos rumores en él”
Zuri asintió e inclinándose levemente no tardó en desaparecer.
Willow necesitaba el periódico para poder aprender más sobre la nobleza, quizás leer el periódico del duque no serviría ya que ahí sólo pasaban cosas que ocultaban la verdad para guardar reputaciones al contrario del de los plebeyos que tenia una gran lista de rumores sobre los nobles que los volvían necesarios en su búsqueda para las tutoras ideales.
Mientras esperaba que Zuri llegara salió a dar una vuelta a la mansión. Era grande y majestuosa, parecía un sueño viejo estar ahí parada. El jardín estaba tan bien cuidado que simulaba un bosque encantado y hermoso. La fuente del medio le llamo la atención, era pura y cristalina como diamantes en plena luz.
Sin darse cuenta lanzo un suspiro mientras jugaba con el agua de la fuente y le pareció haberse perdido de nuevo en sus vagos recuerdos. Tenia que dejar de suspirar y de conformarse con lo que ahora tenia y poner en marcha lo que tenía pensado.
Es cierto que era una niña pero la gente madura depende del ambiente del donde viene, y ella venía de un lugar donde la fría y cruda realidad aplastó cruelmente sus sueños obligándola a estar siempre alerta.
Desde que tuvo uso de razón escuchó una y otra vez maldecir a su madre, su boca se llenaba día tras día de insultos y maldiciones hacía una sola persona en particular. Ella no comprendía el por qué pero su madre agarrando sus hombros con fuerza y acercando su cara le repetía sin cesar siempre la misma cosa.
“Eres idéntica al maldito que me obligo a vivir en esta miseria. Por la culpa de ese hombre perdí al amor de mi vida, por tu culpa fui echada, por él quede en miserias, te maldigo Aedus”
Ella solo quedaba en silencio intentando explicar el cómo su sola existencia pudo destruir la razón de vivir de su madre, era cruel para ella vivir así.
Más tarde ella recién tuvo el valor de preguntarle quién era aquel hombre que tanto odiaba y su madre jalando sus cabellos con fuerza abrió sus ojos llenos de odio y locura y con una voz seca pero rencorosa dijo : “Tu padre, es a tu padre al que le debo vivir como prostituta”
Las frías palabras de su madre la dejaron a ella en shock, quería preguntar más pero no podía, su voz no salía.
Entonces desde su interior juró destruir con la razón del dolor que las atormentaba a ambas y no las dejaba aún en la pobreza y miseria vivir en paz.
Desde el día que juró eso, tuvo en claro su objetivo, cambió su rostro por completo. La mirada dulce se volvió una astuta y fría como una serpiente decidida a matar.
Quizás le hubiera sido mejor no preguntar y vivir en la ignorancia, hubiera sido mucho mejor no saber nada de eso. Si no lo hubiera hecho tal vez ella no estaría ahora cargando con todo este peso que para su corta edad era increíble ver como soportaba sin quebrarse.
“Madre, juro vengar tu muerte no solo por ti sino también para destruir la carga que llevo dentro mío”
De pronto llegó Zuri corriendo con el periódico en brazos. Parecía haber tomado con seriedad la orden de una niña, era una criada capaz.
“Disculpe que me tarde señorita pero es que había un gran trafico en la ciudad” Su voz parecía poder perder el aliento si no descansaba al instante pero aún así continuo “Muchos aristócratas han ido a comprar ropas para una fiesta que celebrará el Marqués Rohan”
“¿Fiesta?”
“Aun le debe de parecer difícil a la señorita entender esto pero el Marqués Rohan es muy amigo de su madre”
“¿De mi madre?”
Aunque odiaba usar ese término para referirse a su ahora madre tenía que usarlo para aparentar ser una niña con anhelos de ser amada
“Así es, dicen que el hijo de los marqueses por fin se curó de su grave enfermedad por lo que harán una fiesta en su honor”
“Claro, recuerdo que antes de venir habían dicho que su hijo estaba grave. Sin embargo, aún no estoy lista para presentarme a la sociedad así que ahora más que nunca debo apresurarme si es que no quiero quedar en ridículo”
“No te preocupes Zuri, entiendo tu tardanza” Cogió el periódico y empezó a caminar en dirección a su recámara.
Apresuró el paso lo más rápido que le estaba permitido, llegó y se encerró en su habitación dejando afuera a Zuri.
[Las mejores nobles de la sociedad]
Era el titular que llevaba el periódico, al parecer habían hecho una encuesta con respecto a sus logros, prestigio y familia de cada una de ellas.
La que encabezaba la lista era Lady Helena Celestine Hughes, era la hija del Conde Hughes, soltera hasta el momento y con gran prestigio y estima por donar el dinero de sus joyas en hospitales. La siguiente era Lady Amelie Beatrice Gardner, hija del Duque Gardner, con experiencia en tutorías ya que por una temporada había enseñado al I Príncipe en sus clases de Matemáticas y era conocida por ayudar a su padre en numerosos negocios. La tercera era Lady Lara Alessia O’Dalhy hija del Marqués O’Dalhy, comprometida con otro Marques, era amable y poseía una gran inteligencia. La lista siguió hasta llegar al numero 20, era larga la cantidad de méritos de cada una de ellas.
Tenía que elegir por lo menos a tres para enseñarle : Etiquetas, Literatura e Historia y Matemáticas, al menos lo básico porque aún siendo la hija adoptiva del Duque no podía tener los mismos privilegios que un hombre.
Leyó nuevamente la lista y escribió sobre su hoja el nombre de las tres mujeres elegidas.
Resubiendo...
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Comments
Ana Molina
pobre niña pago los platos roto de su madre, ella no es la culpable de la desgracia de su madre la madre pudo haberla dado en adopción si no la quería tener en vez de maltratarla como también pudo trabajar de otra cosa fue ella misma la que escogió ese trabajo y le en cochino la mente de la pobre niña que ahora piensa en solo venganza sin saber la otra parte de la historia
2022-12-14
3
FloreLey
Las personas siempre buscamos culpables para nuestros actos.
2022-07-10
1
Niger L. Ignis
es una niña pero poensa en muchas cosas para ser muy chica
2021-05-07
15