“Willow” La voz delicada y emocionada de Helena golpeó el bullicio en el que se encontraba atrapada.
“Hermana Helena” la saludó delicadamente.
“Saludos, joven Raphael y bendiciones por su recuperación” dijo una vez que notó al niño de ojos azules al lado de Willow junto con otros más.
“Oh que bonito te queda el vestido, cuando lo vimos en el maniquí nunca imagine que se vería así” cubrió su boca del asombro.
“Me pone algo nerviosa hermana Helena, usted también se ve muy bella”
El vestido de Helena hacia resaltar sus ojos púrpuras claros en esa noche azulada y llena de estrellas que regalaban su brillo para la velada se podría decir que ella era la mujer más hermosa de la fiesta.
“Muchas gracias, bueno me alegra que tengas nuevos amigos, lamentablemente tengo que retirarme” explicó.
“Lady Helena quiero que sepa que yo también ansió estar en la fiesta con usted porque es mi preciada maestra” soltó de su boca sonrojando sus mejías, aunque sus intenciones en la fiesta eran otras.
Por otro lado, Helena se enamoró más de la niña.
“Yo también, Willow, así que esperaré con ansias que cumplas la edad necesaria” le dio suaves palmaditas en su cabeza.
Con una grata sonrisa en sus labios Helena desapareció de su vista.
“Es sorprendente como una simple sonrisa es tan ¡eficaz!”
“Willow ¿cómo conoces a Lady Helena?” preguntó Raphael interesado.
“La hermana Helena es mi maestra de etiqueta, joven Rohan”
“Oh, ya veo. La familia Hughes es bastante cercana a la familia Imperial. Y por favor, no me llame así, dígame simplemente Raphael”
“Si, Raphael”
“¡Qué hermosa!” pensó Raphael cuando ella atacó de nuevo con su más letal arma hasta el momento, su sonrisa.
Adelaide en una esquina observando la escena, apretó sus puños de los celos.
“¡Maldita niña! ¡Por qué ahora también Raphael!”
Hace unas horas su madre le había asegurado que a pesar de que Willow váyase, ella se había preparado algunos niños en su contra con falsos chismes que les contó a sus madres en una de sus fiestas de té que celebraba en su casa.
Ella confiada creyó todo lo que le dijo y actuó tal y como se le ordenó pero esa niña que tenía en frente se había ganado el cariño de todos con la ayuda de Raphael, al que tanto admiraba.
“Ella es solo una huérfana recogida del basurero como dice mi madre pero, por qué tiene todo lo que era mío por derecho. Debería ser yo”
No pudo soportar más esta situación y sin nada que decir se fue apretándose el labio inferior.
“¿Hermana?”
Le dio asco el como sonaba esa palabra salida de la boca de Willow.
“No soy tu hermana” azotó la puerta con enojo y se fue de ese lugar lo más rápido que sus piernas cortas le permitían.
“Disculpen a mi hermana. Ella no se debe de sentir bien”
Era la oportunidad perfecta para que Willow demostrará quién era en realidad la que “maltrataba” y quién era “maltratada”. Se puso de pie con la intención de seguirla pero se vio detenida por los demás que no la dejaban pasar.
“Adelaide se ve molesta, es mejor darle su espacio” uno de los mayores del salón se puso adelante suyo. No lo dijo con enojo o como una ofensa sino se lo dijo como si fuera un consejo.
“Es verdad, si usted va, puede que Adelaide y usted peleen” le explicaron con cuidado.
“Conozco a su hermana hace mucho tiempo y creo conocer su carácter, no suele ser tosca pero a veces actúa sin pensar cuando esta molesta” habló Raphael preocupado.
Willow no puedo sonreír mentalmente, todo era maravilloso. Era satisfactorio ver que su sacrificio de haberlos soportado, haberse reído de sus tontos chistes había dado sus frutos tan rápido.
Adelaide por su parte se dirigió hasta su madre molesta, era una imprudencia lo que estaba por hacer, cómo se le podía ocurrir interrumpir a sus padres en plena fiesta donde de seguro estaban ya arreglando negocios importantes pero ella era aún niña y sobre todo imprudente por lo que no se detuvo a pensar.
“Madre ya no quiero estar aquí, tu plan no salió como dijiste” jaló el vestido de su madre molesta.
Los duques Widget estaban conversando con su amigo el conde Cuddyer, hace generaciones que las dos familias tenían una relación muy sólida en negocios y en lo personal. Pero la pacífica conversación se vio interrumpida por su hija que ahora jalaba sin cesar sus faldas haciendo pasar una gran vergüenza.
“Adelaide tu padre y yo estamos conversando con Lord Randolph así que espera en el cuarto de juegos, no vamos a tardar” intentó sonreír “Ya que éstas aquí, saluda” le susurró al y arrebato sus manos de sus faldas.
“Disculpen mi atrevimiento damas y caballeros, es que no me siento muy bien pero por favor continúen” dijo entendiendo el bochornoso incidente que estaba haciendo “Discúlpeme Lord Cuddyer por lo que acaba de ver y por interrumpirle” inclinó un poco su cabeza.
“Tranquila, a veces mis hijos son iguales por lo que no los traigo a reuniones ya que se ponen nerviosos” aceptó sus disculpas con una sonrisa.
“Sus hijos son muy simpáticos a mi parecer, pero seguramente no son muy sociables porque no tienen amigos a su alrededor, por qué no permite que mi hija les haga compañía” sugirió.
“Mi esposa tiene razón amigo, podrían hacerse unidos así como nuestros abuelos, padres y nosotros mismos, me alegraría que la unión de nuestras familias siga”
A pesar de ello ambas familias nunca habían casado entre ellos, procuraban sólo tener una relación cordial más no compartir sangre ni linaje, tenían de buscar más poder, no estancarse sólo en ellos.
“Me parece buena idea, pero no sólo la señorita Adelaide sino que también su otra hija, quisiera ver que clase de niña es y si es merecedora del apellido Widget”
La pronta declaración hizo estremecer sus cuerpos.
“Claro, veré si es posible” sonrieron como si no les afectara.
“Mis respetos Lord Widget” Helena se acercó a saludarlos una vez que tuvo la oportunidad.
“Lady Helena, usted ha crecido mucho, aún recuerdo cuando era una niña”
Hughes era una familia militar al servicio de la familia Imperial por lo que se les veía como una poderosa familia influyente.
“Me alegra verlo a usted y a su familia, estoy encantada con su hija”
“¿En serio? Me alegra escuchar eso sobre Adelaide”
“No, me refiero a Willow ¿No lo recuerda?” dejó al descubierto su desamparo.
“Tanto viajar hace que pierdas la noción de los sucesos, discúlpeme”
“No se preocupe suele pasar. Y su hija Adelaide también es hermosa” no mintió. La pequeña era bellísima.
“Gracias Lady Helena” Adelaide agradeció el gesto.
“Madre, ya me quiero ir” le susurró ansiosa.
Si no estuvieran rodeados de personas seguramente la duquesa no hubiera dudado en darle una mirada amenazante por sus estúpidos actos. No podía permitir que su hija se vea influida y caiga bajo los productos de sus emociones, ella debía de aprender a controlarlos y siempre ser perfecta.
Lamentablemente aquella niña había heredado su impotencia y testarudez tan nítidamente.
Al final no pudieron aguantar mucho con las constantes interrupciones de su hija por lo que decidieron evitar seguir pasar una vergüenza mayor y optaron por retirarse aún con la poca dignidad que les quedaba.
“¡¿Estas loca?! ¡Qué pensabas al hacernos quedar en ridículo con esos berrinches!”
“M-Ma…”
“¡Cállate! Lo único que debías de hacer era sonreír, no era nada difícil” empezó a regañarla en su habitación.
“Ya no podía soportar que me ignorasen por esa niña, Raphael se puso de su lado y la defendió cuando todo iba de acuerdo al plan, eso me molestó ” resopló una y otra vez.
“Aun así no era para que vinieras al salón con esa actitud, ahora dirán que la hija de los Widget es alguien sin modales. Así es como te verán, como una estúpida” tocó sus sienes que resaltaban.
“La otra semana irán al condado Cuddyer para ser amigas de juegos con los hijos de Lord Randolph”
“¡No quiero!”
“No te pregunte sólo te estoy informando”
La niña ya no podía hacer nada frente a esa cara aterradora que su madre puso, le estremeció la piel.
“Eso es todo, hasta mañana” azotó la puerta no sin antes regalarle una de sus miradas de desprecio.
Le gustaría hacer algo para que Willow no fuera al condado pero era una petición del mismo conde así que no podía hacer nada. Si se negaba podía tener problemas con su mejor aliado y eso sería fatal.
Y Willow en su cuarto tarareaba la canción que su madre solía cantar cada vez que parecía estar al borde de la locura, le traía malos recuerdos pero ¿y qué? Eran sólo eso, recuerdos.
“Fue muy divertido, tengo “amigos”, no hice ningún papelón y además no me encontré con esa vieja. La que se llevó la peor parte fue Adelaide; cómo se le ocurre ir al salón para jalar a sus padres. Qué estúpida, le habrán regañado. Quisiera poder ver su cara en este momento y reírme por su mediocridad ♪♪♪”
Cómo no estar feliz con todo lo que estaba viviendo, era merecedora de aplausos por su maravillosa actuación.
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Updated 304 Episodes
Comments
Ana Molina
ya da cosa con Adelaide necesita más amor esa pequeña
2022-12-20
2
Ana Molina
ya todos prefieren a la hija adoptiva bien por ella si sigue así podrá hacer lo que desea sin problemas
2022-12-20
1
Black Love
tomaron de su propia medicin
2022-05-14
3