XV. Amenaza.

Segundos después Florentino apareció en compañía de Alessandro. Al verla su ira incrementaba.

–¿Dónde está? –Preguntó agitado, como si hubiera corrido demasiado.

–S-salió por esa puerta. –Dijo con la voz temblorosa mientras lloraba.

Alessandro rápidamente tomó su teléfono y llamó a los de seguridad.

–¡Quiero a todos vigilando la zona, maldita sea! ¡Que nadie salga ni entre! ¿Así es como trabajan, inútiles? –Colgó maldiciendo, pero su malestar desapareció poco a poco al verla ahí, desprotegida e indefensa en el suelo. Era evidente que la habían agredido, Florentino la abrazaba intentando calmarla.

–¿Se encuentra bien? –Preguntó Alessandro, ella sin responder seguía temblando–. Florentino vete a tu dormitorio, y enciérrate con llave hasta que yo vaya, ¿entendido?

–Pero tío...

–Pero nada, haz lo que te digo ahora mismo. –Dijo con voz firme.

El pequeño hizo caso y salió del lugar cabizbajo. La mirada de él se posó de nuevo en ella, Aurore seguía consternada, como en trance.

–Vamos, levántese. –Dijo sujetándola por el brazo suavemente. Pero ella no pudo levantarse, le dolía horrible el cuerpo por la caída, y el brazo.

–No puedo... –Susurró viéndolo a los ojos, aguantaba las ganas de llorar, él la miró de una forma distinta.

Alessandro sin previo aviso la elevó en sus brazos, seguido de un quejido profundo de Aurore.

–¿Qué pasa? ¿Qué le duele? –Preguntó preocupado a unos centímetros de su rostro.

–Me duele un poco el brazo. –Su voz era débil, como si las palabras salieran forzadas de su garganta.

Él se quedó mirándola mientras ella cerraba los ojos adolorida, se veía tan frágil en sus brazos. Caminó hasta llegar a uno de los salones, la recostó en el sofá, ella no paraba de temblar.

–¿Tiene frío?–Preguntó sentándose al lado suyo.

–No, no tengo frío. –Respondió con más volumen en su voz, había parado de llorar pero todavía seguía en trance–. Cuando estoy asustada tiemblo...

–¿Y qué hace cuando le ocurre?–Preguntó curioso, carraspeo antes de seguir hablando –. Quiero decir, ¿cómo lo detiene?

Aurore dudó en responder.

–Solo se detiene cuando... Me abrazan. –Respondió bajando la voz.

Él la vio con esa mirada otra vez, era diferente, podría describirla como ¿una mirada tierna? O podrían ser alucinaciones suyas, con lo que acababa de vivir ya no estaba segura de nada.

–Entonces le daré un abrazo. –Antes de que Aurore pudiera responder él se acercó hasta sentarse a su lado, y sujetándola firmemente por la cintura la abrazó.

Él depositó su rostro en su cuello oliendo su perfume mientras ella cerraba los ojos abrazándolo también. Incluso podían escuchar sus respiraciones entrecortadas, estuvieron así un largo tiempo, Aurore se sorprendió cuando dejó de temblar, se sentía tan bien en sus brazos, como si nada ni nadie pudiera causarle ningún daño, ella se alejó un poco de él dejando de abrazarlo. Sus rostros estaban solo a unos centímetros.

–¿Funcionó? –Preguntó él, en casi un ronroneo.

–S-sí... muchas gracias, señor Alessandro.

–Bueno, ocupémonos de su labio. –Terminó diciendo para desparecer del lugar y volver con un botiquín. Se sentó de nuevo, esta vez no tan cerca. Agarró un poco de algodón y alcohol para limpiar y desinfectar la herida. Aurore achinó los ojos con un quejido ahogado–. No se preocupe, ese miserable pagará por lo que hizo, tiene que ayudarme a encontrarlo, debe decirme con lujo y detalles todo lo que sucedió, ¿de acuerdo?

Aurore sin poder responder debido a que Alessandro se ocupaba de su labio lastimado solo pudo asentir mientras lo observaba, se veía tan atractivo y galán con ese traje, su cabello perfectamente peinado, sus ojos color avellana eran fascinantes y enigmáticos. Parecía un magnetismo, su trato hacia ella cuidándola la trastornaba, no sabía qué pensar. Mientras ella seguía admirándolo, Alessandro unió su mirada con la suya de repente, él reprimió una sonrisa cuando la vio observándolo con tanto esmero, ella de inmediato apartó su vista avergonzada.

Un rubor surgió en sus mejillas y nariz, ahora era Alessandro el que no podía apartar la vista de ella, se veía hermosa y frágil, sus labios rojos que a pesar de haber sido lastimados eran sensuales y apetecibles, esa tonalidad en su piel lo volvía loco, hacía que perdiera los estribos, aquellos ojos color zafiro que lo embrujadan a pesar de ser melancólicos, de hecho siempre lo eran. Alessandro frunció el ceño cuando cayó en cuenta.

–¿Por qué tiene esa mirada siempre? –Preguntó serio viéndola fijamente, algo que puso muy nerviosa a Aurore, ella vio a varios lugares antes de posar la vista en sus ojos.

–¿A qué se refiere? –Preguntó confundida.

–Sus ojos, son tristes en todo momento.

–Bueno... hace años que no tengo un vida fácil, supongo debe ser por eso. –Respondió nerviosa, todo en él la ponía en ese estado.

Él parecía analizar su respuesta en profundidad viéndola a través de sus ojos, como queriendo saber si era sincera. Terminó de ocuparse de su labio dejando el botiquín sobre la mesa.

–¿La lastimó en otro lugar?–Hizo la pregunta con notable rabia en su tono.

–Sólo en el brazo. Yo... –Se le quebró la voz.

–¿Usted...?

–Yo le causé un dolor mayor, señor Alessandro. –Varias lágrimas rodaron sobre sus mejillas, mientras él la observaba atento–. Le juro que no quería per...

El teléfono de Alessandro sonó interrumpiéndola, era un número desconocido.

–Alessandro Ferrari... ¿Cómo estás?

–¿Quién es?–Le sonaba esa voz.

–¿No te cuerdas de mí? Presencié el momento más bonito de tu vida. ¿Te acuerdas cuando mi hermano le pegó un tiro a Paolo? Fue un tiro limpio... –Dijo seguido de una carcajada. Aurore vio cómo se sujetaba con fuerza de su brazo como si estuviese lastimado.

–¿Qué buscas? –Preguntó alzando un poco la voz.

–Sabes lo que quiero, querido. Y lo conseguiré.

–Yo hice lo que tenía que hacer, sabes que estamos a mano. No te atrevas a hacer una estupidez, porque no dudaré en hacerte lo mismo que le hice a tu hermano, ¿entendido? –Su voz sonaba más a una amenaza que a pregunta.

–Sí, tienes toda la razón, estamos a mano pero yo siempre quiero tener el puntaje más alto. Así que despídete de ese niño, y tu mujer.

–¿Mujer? ¿De qué hablas?

–No quieras verme la cara de estúpido, tu querida y sexy mujer... sino hubiera sido por ella, el niño ya estaría en mi posesión. Toda una fiera, seguro que en la cama también lo es, no hace falta que me respondas, yo mismo lo comprobaré. –Se carcajeó fuertemente, y sin esperar respuesta colgó la llamada.

La mirada de Alessandro estaba fija al suelo, le dolía el brazo, después de lo ocurrido en el pasado un dolor traumático se apoderó de esa extremidad, asistió a los doctores más famosos y reconocidos pero no pudieron eliminarlo, su cerebro se encarga de rememorar el dolor que sintió aquel día como si le estuviese ocurriendo en la actualidad, cerró los ojos intentando calmar el dolor. Aurore lo veía asustada, lo notaba muy mal.

–Señor Alessandro, ¿s-se encuentra bien?

–No es nada... –Dijo forzando la voz para que no se notase su malestar.

–¿Quién era?–Preguntó titubeante.

Él no respondió, era obvio que estaba sufriendo, Aurore no entendía que le sucedía, sin saber que hacer, se movió hasta estar a su lado, lo tomó con suavidad del brazo. Él la vio fijamente confundido, ella sin dudarlo más depositó la cabeza en su torso rodeándolo con los brazos. Él hizo lo mismo, depositando su barbilla sobre su cabeza y abrazándola con vigor, le seguía doliendo el brazo, Aurore podía sentir su corazón palpitar con fuerza y rapidez.

Alessandro cerró los ojos e intento calmarse, y algo que nunca antes había sucedido ocurrió, él no podía creerlo, el dolor inaguantable desapareció al abrazarla. ¿Cómo era posible? Ese dolor siempre permanecía durante horas hasta desparecer por sí solo, debía tomar numerosos calmantes para aguantarlo, pero ahora, simplemente abrazándola se había ido. Alessandro dejó de abrazarla, y ella hizo lo mismo, la miró fijamente aturdido, en la mirada de ella se reflejaba lo confundida que estaba.

–¿S-se encuentra mejor?

–Sí. –Respondió mientras la seguía mirando con intensidad, ella desvió los ojos en otra dirección para volver a verlo.

–¿Por qué se puso así?

–No fue nada. –Dijo levantándose para dar vueltas en la estancia mientras tenía las manos en los bolsillos, parecía analizar y estudiar algo. Después de un momento la volteó a ver–. ¿Ese hombre le hizo algo más? –Preguntó con ira.

–No, sólo me lastimé el brazo cuando me tiró al piso.

–¿Nada más? –Entrecerró los ojos.

Ella lo vio desorientada durante un tiempo, hasta que entendió a qué se refería.

–Ah... no, no me hizo nada. –Respondió ruborizaba ante su pregunta.

Él siguió caminando por el lugar dando vueltas inmerso en sus pensamientos. La vio de nuevo pero esta vez se acercó.

–Quítese la gabardina.

–¿Q-qué? –Preguntó confusa.

–Quiero revisar su brazo, debo ver si no hay ningún hueso lastimado.

Ella asintió e intentó quitarse la prenda, pero no pudo debido al dolor, Alessandro se acercó y la ayudó a levantarse.

–Espere, déjeme ayudarla.

Con cuidado le quitó la gabardina dejándola sobre el sofá, no pudo evitar ver su cuerpo, ese vestido le quedaba precioso, resaltaba a la perfección su figura. De pronto sintió bastante calor, tenía que dejar de verla si no no se haría responsable de sus actos, alzó la vista y vio que ella se había incomodado con su persistente mirada, sus ojos observaban hacia todos lados menos a él. Carraspeó, y procedió a arremangarla hasta el codo, era el mismo brazo en el que se encontraba la herida vendada.

–¿Dónde le duele? –Preguntó viéndola de nuevo, ella le indicó el lugar lastimado, había un gran moratón debajo de su codo. Alessandro movió despacio el brazo y ella cerraba los ojos debido a la molestia. –No tiene ningún hueso roto, pero parece ser un esguince.

–¿Es grave? –Hizo la pregunta aún con los ojos cerrados.

–No se preocupe, no morirá. –Ella los abrió para verlo, y él ya se encontraba mirándola, con más vehemencia que antes.

–Debo...hablar con Florentino, estará asustado. –Dijo cambiando de tema, no sabía qué decir.

–Primero la debe de revisar el doctor, y me tiene que contar todo lo que sucedió.

Ella asintió, el doctor llegó veinte minutos después de llamarlo, en el tiempo de espera Aurore le contaba todo lo que sucedió, a él le hervía la sangre cuando le contaba cada detalle. Al llegar, mientras la revisaba, salió a hacer una llamada a Francesco.

–Alessandro, ¿qué sucede?

–Francesco, ven ahora mismo. El hermano de Donato mandó a alguien para secuestrar a Florentino.

–¿Qué estás diciendo, hermano?

–Lo que escuchas, no sé cómo maldición pudo entrar a la mansión, pero lo hizo.

–¿Y cómo te encontró?

–No tengo la menor idea, pero quiere vengarse por lo que le hice a su hermano.

–Su hermano mató a tu familia, ¿qué quiere ahora?

–Ese hombre no se anda con juegos, Francesco. Lastimó a la niñera de Florentino, de hecho el malnacido pensó que era mi mujer, y ahora también va a por ella.

–¿Qué? ¿Por qué pensó eso?

–Dijo que si no habría sido por ella ya hubieran secuestrado a Florentino, una fiera... –Murmuró con rabia en la voz.

–Vale, tranquilizate Alessandro. Ahora mismo voy.

–Quiero que despidas a todos estos inútiles, y hables con la agencia para contratar a los mejores hombres que tengan.

–Sí, no te preocupes. Voy en camino.

–Te espero en mi despacho. –Dijo esto último colgando.

Al entrar al salón de nuevo, el doctor ya había terminado, se despidió de él y este le proporcionó unas pastillas para el dolor a Aurore, por suerte su esguince era de primer grado, y no iba más allá.

–Iré a hablar con Florentino, usted vaya a descansar. –Le comunicó mientras salía de la estancia.

Aurore con dificultad fue en dirección a su dormitorio, se tumbó en la cama y tomó su teléfono, no había tenido oportunidad de hablar con Ámbar, le mandó varios mensajes diciéndole que estaba bien y la llamaría cuando pudiera, pidiéndole de favor que cuidara a su mamá siempre que tuviera tiempo. No podía dormir sin hablar antes con Florentino. Caminaba despacio hasta llegar, la puerta del despacho estaba abierta, lograba escuchar la voz de Alessandro y el que parecía ser su socio. Esta vez no estaban hablando en italiano, y podía entenderlos.

–Alessandro, ¿piensas irte otra vez?

–No, ya no pienso irme de nuevo, si ese miserable quiere guerra la tendrá.

–¿Crees que alguien le comunicó tu paradero?

–Es lo más probable, debo investigar quién podría haber sido.

–Entonces, ¿ahora también va a por la niñera de Florentino? ¿Seguirás negando que sientes algo por ella?

–No siento absolutamente nada, no me interesa ni lo hará.

–Vamos hombre, es obvio que sí.

–No seas pesado, Francesco. Ella solo sirve para una noche, como todas las mujeres.

A Aurore se le oprimió el pecho al escuchar esas palabras, tenía ganas de llorar pero no lo haría, se sentía increíblemente estúpida al sentir algo por aquel hombre que no hacía más que despreciarla. Entró a la habitación de Florentino, el pequeño estaba dormido y fue hacia él recostándose a su lado. Una lágrima involuntaria cayó por su mejilla.

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Comments

Lismary Reyes

Lismary Reyes

muy buena la novela

2024-08-27

0

Gladys Yapura

Gladys Yapura

excelente novela

2023-11-10

1

Solecito feliz

Solecito feliz

si yo pienso igual es la tía la traidora

2023-11-04

0

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Capítulos
1 I. Temor.
2 II. Destino.
3 III. ¿Provocación?
4 IV. Reglas.
5 V. Presa.
6 VI. Diferente.
7 VII. Recuerdos.
8 VIII. Perdóname.
9 IX. Espanto.
10 X. Imborrable.
11 XI. ¿Segura?
12 XII. Opuestos.
13 XIII. Nunca.
14 XIV. Fiera.
15 XV. Amenaza.
16 XVI. Indiferencia.
17 XVII. Viaje.
18 XVIII. Peligro.
19 XIX. Prueba.
20 XX. Obsesión.
21 XXI. Confesiones.
22 XXII. Perdón.
23 XXIII. ¿Muerta?
24 XXIV. Desobediencia.
25 XXV. Misterios.
26 XXVI. Descontrol.
27 XXVII. Cambio.
28 XXVIII. Magia.
29 XXIX. Protección.
30 XXX. Adiós.
31 XXXI. Infierno.
32 XXXII. Escoria.
33 XXXIII. Peligrosa.
34 XXXIV. Aurore.
35 XXXV. Noticia.
36 XXXVI. Plan.
37 XXXVII. Roto.
38 XXXVIII. Por ti.
39 XXXIX. Confianza.
40 XL. Desolación.
41 XLI. Presentimiento.
42 XLII. Falsedad.
43 XLIII. Decepción.
44 XLIV. Castigo.
45 XLV. ¿Real?
46 XLVI. Inexistente.
47 XLVII. Acechados.
48 XLVIII. Loco.
49 XLIX. Amor.
50 L. Ayuda.
51 LI. Disculpa.
52 LII. Confesión.
53 LIII. Sentimientos.
54 LIV. Monstruo.
55 LV. Fuego.
56 LVI. Lujuria.
57 LVII. Pesadilla.
58 LVIII. Eternamente.
59 LIX. Sorpresa.
60 LX. Calidez.
61 LXI. Insaciable.
62 LXIII. Desvanecimiento.
63 XLIV. Secuestrador.
64 XLV. Durmiente.
65 LXVIII. Vida.
66 LXIX. Asesino.
67 LXX. Negocios.
68 LXXI. Creer.
69 LXXII. Amnesia.
70 LXXIII. Ubicación.
71 LXXIV. Flor.
72 NOTA INFORMATIVA.
73 LXXV. Advertencia.
74 LXXVI. Vivo.
75 LXXVII. Escapar.
76 LXXVIII. Verdades.
77 ACLARACIÓN.
78 LXXIX. Carnada.
79 LXXX. Cena.
80 LXXXI. Pasado.
81 LXXXIV. Necesidad.
82 LXXXV. Mensaje.
83 LXXXVI. Terror.
84 LXXXVII. Engendro.
85 LXXXVIII. Rojo.
86 LXXXIX. Momia.
87 XC. Odio.
88 XCI. Locura. (Final: 1°Parte)
89 NOTA INFORMATIVA 2.0
Capítulos

Updated 89 Episodes

1
I. Temor.
2
II. Destino.
3
III. ¿Provocación?
4
IV. Reglas.
5
V. Presa.
6
VI. Diferente.
7
VII. Recuerdos.
8
VIII. Perdóname.
9
IX. Espanto.
10
X. Imborrable.
11
XI. ¿Segura?
12
XII. Opuestos.
13
XIII. Nunca.
14
XIV. Fiera.
15
XV. Amenaza.
16
XVI. Indiferencia.
17
XVII. Viaje.
18
XVIII. Peligro.
19
XIX. Prueba.
20
XX. Obsesión.
21
XXI. Confesiones.
22
XXII. Perdón.
23
XXIII. ¿Muerta?
24
XXIV. Desobediencia.
25
XXV. Misterios.
26
XXVI. Descontrol.
27
XXVII. Cambio.
28
XXVIII. Magia.
29
XXIX. Protección.
30
XXX. Adiós.
31
XXXI. Infierno.
32
XXXII. Escoria.
33
XXXIII. Peligrosa.
34
XXXIV. Aurore.
35
XXXV. Noticia.
36
XXXVI. Plan.
37
XXXVII. Roto.
38
XXXVIII. Por ti.
39
XXXIX. Confianza.
40
XL. Desolación.
41
XLI. Presentimiento.
42
XLII. Falsedad.
43
XLIII. Decepción.
44
XLIV. Castigo.
45
XLV. ¿Real?
46
XLVI. Inexistente.
47
XLVII. Acechados.
48
XLVIII. Loco.
49
XLIX. Amor.
50
L. Ayuda.
51
LI. Disculpa.
52
LII. Confesión.
53
LIII. Sentimientos.
54
LIV. Monstruo.
55
LV. Fuego.
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LVI. Lujuria.
57
LVII. Pesadilla.
58
LVIII. Eternamente.
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LXIII. Desvanecimiento.
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XLIV. Secuestrador.
64
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LXVIII. Vida.
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LXIX. Asesino.
67
LXX. Negocios.
68
LXXI. Creer.
69
LXXII. Amnesia.
70
LXXIII. Ubicación.
71
LXXIV. Flor.
72
NOTA INFORMATIVA.
73
LXXV. Advertencia.
74
LXXVI. Vivo.
75
LXXVII. Escapar.
76
LXXVIII. Verdades.
77
ACLARACIÓN.
78
LXXIX. Carnada.
79
LXXX. Cena.
80
LXXXI. Pasado.
81
LXXXIV. Necesidad.
82
LXXXV. Mensaje.
83
LXXXVI. Terror.
84
LXXXVII. Engendro.
85
LXXXVIII. Rojo.
86
LXXXIX. Momia.
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