QUIERO DEJAR MI PASADO ATRÁS

Estamos a solas, encerrados en el ascensor. ¿Qué puede suceder?

—¿Cómo has estado? —Se anima a preguntarme.

Mi alma se siente insegura. ¡No tengo ganas de estar con él!

—Bien. Todo bien —mi respuesta es limitada.

—¿Cómo diste con mi hijo? —Se atreve a preguntar.

—Fue una casualidad.

—¿Casualidad? Yo también te he estado buscando y no había logrado tener éxito.

—¿Por qué me estaba buscando? —No tengo miedo, no tengo vergüenza y quiero saber—. He sido puntual cada mes.

Asiente. Me duele el pecho.

—He querido verte. ¡Necesito verte!

—¿Por qué necesita verme? Justo ahora nos estamos viendo y...

La puerta del ascensor se abre en la planta baja. Hay gente frente a nosotros, es momento de salir de aquí. Comienzo a avanzar, siento que él me detiene.

—Déjame llevarte a la escuela —insiste él.

—Tomare un taxi. ¡No se preocupe!

—¡Por favor! Mi chofer está esperando justo enfrente.

Durante el trayecto, no soy capaz de hablar con él. ¡No tengo ganas! Y tampoco tengo idea para un buen tema de conversación. Ambos venimos sentados en la parte trasera y su chofer está concentrado al volante.

—¿Cómo está tu familia? —Se anima a preguntarme.

—Las cosas no están bien.

—¿Qué pasó?

¿Cómo puede tener el cinismo de preguntarme algo como eso?

—No quiero hablar sobre eso.

—¿Estas en la escuela?

—Sí. Estoy por graduarme.

—¿Qué estudiaste?

—Ofimática.

—¿Y tú...?

—Fui a una entrevista para obtener una pasantía. No imagine que Ramiro sería hijo de usted y mucho menos, sabía que él era el dueño.

Nos miramos durante una brevedad.

—En realidad, el dueño soy yo. Ramiro está a punto de recibir su herencia.

—¿Ya se jubilará?

—¿Por qué me hablas de "usted"? Recuerdo muy bien que antes solías hablarme de "tu".

¿Antes? ¿Hace cuánto fue eso?

—Lo olvide. Todo lo que pasó ya ha quedado atrás.

—¿Imaginaste volver a verme?

—No. Por eso es que tal vez, siempre soy puntual en las fechas de mi pago.

Porque la deuda de mi familia tenía que ver con este señor. ¡Con Regino de la Mora!

—Este mes es el último pago.

—Sí. Es cierto. Pronto enviaré el depósito final.

Su mano busca mi mano y en un movimiento rápido, hace que nuestros dedos se entrelacen. ¿Qué planes tiene en mente este hombre?

—Mi hijo no sabe nada de lo que pasó.

Dirijo la vista durante algunos segundos al chofer y este, no voltea a mirarnos, percibo que lleva audífonos puestos.

—¿Y tu esposa? —Me ánimo a preguntarle.

—Ella tampoco supo. Nos divorciamos hace dos años.

—¿Se divorciaron?

—El amor también se acaba —dice con frialdad.

Siento que acaricia el dorso de mi mano y su tacto hace que mi corazón se acelere. Trago saliva.

—¿Por qué acaricias mi mano? —Me animo a preguntarle.

Regino de la Mora es un hombre maduro. Podría decir que tal vez tiene entre cincuenta o sesenta años. Es fornido, con pelo platinado y dinero por todos lados.

—Porque ha pasado el tiempo.

—Eso es evidente.

La camioneta se detiene y veo que al fin hemos llegado a mi escuela. ¡Es hora de irme!

—Antes de que te vayas, por favor, quiero decirte algo importante —dice él.

—Te escucho.

—Quiero invitarte a cenar.

—¡Gracias por tu propuesta! Pero no creo que eso sea posible.

—Piénsalo. No tienes que responder ahora —saca una tarjeta de contacto y me la ofrece—. Cuando hayas elegido el día, llámame.

...🔥🔥🔥...

—¿Qué tal te fue en la entrevista? —Francisco está muy interesado en saber los detalles.

—Todo estuvo bien. Me dieron la pasantía —soy un poco frío en mis palabras.

—¡Excelente! Me da mucho gusto por ti —él parece estar muy emocionado por mí. ¡Mi mente aún sigue procesando todo lo que pasó! Estamos en su oficina—. ¿Por qué parece que estás un poco triste?

Suspiro. Me siento revolución.

—La vida me está jugando chueco.

—¿Por qué lo dices?

Comienzo a sentirme nervioso. Siento un miedo en el corazón y en mi pecho hay un nudo de emociones. ¡Algo me duele! Y no soy capaz de saber cómo empezar a expresar mi tristeza!

—No es nada importante. Solo estoy un poco nostálgico —miento.

—¿Estas así por qué ya casi finalizamos el curso?

—Sí. Es por eso.

—Bueno, es normal sentirse así. Recuerdo la primera vez que fui maestro. Me encariñe tanto con mi grupo y al finalizar el ciclo escolar, me sentía tan nostálgico. ¡Es parte del momento! La vida es así. Vives cosas. Aprendes. Y sigues. ¡Hay cosas que no puedes detener!

Sus palabras me causaron curiosidad.

—Quiero preguntarte algo.

—Claro.

—¿Por qué eres maestro?

Sus pupilas parecen llenarse de sorpresa.

—Por qué siempre me ha gustado enseñar y dirigir a los inexpertos.

—¿Yo soy muy inexperto?

—Un poco. ¡No puedo negarlo! Si eres un poco inexperto y por eso es que desde el principio mi intención fue ayudarte.

Me causa gracia su última frase.

—Aún no logró entender porque siempre estás diciendo que quieres ayudarme. ¡Eso me parece un buen gesto!

—Es que yo te vi en el momento más triste de tu vida.

—¿Me viste?

—Recuerdo estar sentado en la banca de un parque cerca del centro de la ciudad y tú estabas llorando en la banca de al lado. Me conmovió mucho la forma en que podías expresar tu duelo y me hiciste sentir como un cobarde porque yo no tenía el valor de poder llorar a mi querida Daniela. Entonces, quise acercarme a ti, pero en ese momento, llego un sujeto y se sentó a tu lado. ¿Recuerdas?

Sus ojos están enfocados en mis ojos y yo, intento recordar.

—No recuerdo muy bien. Yo mismo me he obligado a olvidar el pasado. No tengo buenos recuerdos.

—Eso supuse.

—¿Por qué tienes muy presente esa escena de la que me estás hablando?

Sonríe.

—Desde esa vez, escuché que ese hombre te estaba condicionando a hacer algo para pagar una deuda y aparte de ello, vi cómo estuviste dispuesto a darle tu cuerpo para apaciguar su enojo.

Entonces recordé el momento del que él me estaba hablando.

—Y así fue como comencé a tener sexo con hombres para poder generar dinero.

—Desde ese momento, comencé a investigar sobre ti.

—¿De verdad eres un mafioso?

Porque en este momento, mi corazón dejó de tenerle miedo y solo quería saber qué tipo de hombre era Francisco.

—Sí. Lo soy.

—¿Cómo puedes ser maestro y mafioso al mismo tiempo?

Sonríe.

—Es como tú. ¿Cómo puedes ser estudiante y creador de contenido al mismo tiempo? —Su pregunta me pone a pensar.

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Comments

Bella Maldonado Beltran

Bella Maldonado Beltran

quiero que Francisco ayude a Amaury a que el viejo asqueroso lo deje en paz y Ramiro sepa lo que su padre le hizo a Amaury ,

2024-06-24

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