...Una semana después......
—¡Uhmmmg! ¡Ahggg! ¡Ahggg! ¡Ahggg! ¡Me gusta! ¡Así! ¡Soy tuyo! —Toda mi alma estaba en incendio.
Probé un poco del frasquito de Popper y él también. ¡Las sensaciones se intensificaron! Esta cama era la mejor en esta noche y nuestros cuerpos encajaban a la perfección.
—¡Qué buen cuerpo te cargas! ¡Ummmj! —Guzmán se sentía complacido.
Sus manos sobre mi cintura. Subiendo y bajando. Nuestras respiraciones siendo huracanes y la tempestad de nuestros deseos se evidenció cuando logramos culminar en una complejidad de sensaciones. ¡Humedad al mil por ciento!
Nuestras piezas eran como un rompecabezas que encajaba exactamente en algo increíble. ¡Se tumbó en mí! Recostó su cabeza sobre mi pecho y estar así, era agradable. La luz apagada, no existía el miedo aquí y la intimidad de nuestras almas era lo más hermoso de momentos así.
—¡Gracias por ser tan lindo conmigo! —Su voz tenía reflejos de agradecimiento.
Esta vez no encendimos una cámara, ni usamos un aro de luz. ¡Esto era un encuentro privado de dos cuerpos imperfectos!
—Sabes que me gusta ser gentil contigo. ¡Me agrada tu compañía!
Porque en realidad así era. Junto a él no me sentía solo, la confianza que teníamos me permitía sentir que tal vez sí podría intentar enamorarme. ¿Y si lo lograríamos? ¿Ser una pareja de amantes reales?
—¿Puedo dormir contigo esta noche?
Nunca se había quedado a dormir, pero, supongo que siempre hay una primera vez para todo.
—Bueno. Pero mañana tendré que madrugar. Tengo que ir temprano a la escuela.
—No tengo problema. Me despiertas a esa hora.
—Vale.
Acostados en la cama, la oscuridad nos acogía de forma cálida y Guzmán me abrazó por debajo de las cobijas. ¡Desnudos dormimos aquella noche!
...🔥🔥🔥...
...Un día después......
—La mayoría de sus informes están fuera de lo que pedí. Quiero que vuelvan a repetir esa práctica, contará para su calificación final —Francisco parecía molesto.
¿Qué le pasaba? ¿Por qué esa seriedad en su rostro? En realidad, no habíamos hablado mucho desde la última vez que hablamos sobre mi hermano y el pasado de su trágico amor fallido.
Una parte de mí, muy en el fondo, desconfiaba de Francisco. ¿Por qué?
—La clase ha terminado. Nos vemos el día de mañana.
Apague mi ordenador. Guarde mi cuaderno y mis plumas. Limpie mi escritorio.
—Amaury —su voz captura mi atención.
—Hola —me limité a responder.
—Necesito que me acompañes a mi oficina.
Su petición me sorprendió. ¿Por qué quería que lo acompañara?
—No creo, tengo un compromiso que atender.
Pareció no creerme.
—¡Tú te lo pierdes!
¿Perderme de qué?
—Como digas. No te estoy entendiendo.
—¿Estás enojado conmigo?
—¿Debería estar enojado contigo? —Le pregunto.
Se quedó callado, observaba con detenimiento mis ojos. A lo mejor sí era evidente que yo estaba un poco molesto con él.
—Eso depende de ti. ¡Tu hermano no saldrá de prisión! Lo he ajusticiado.
—¿Lograste encarcelarlo de por vida?
Asintió. ¿Qué debía decirle?
—Bien por ti. Lograste vengar tu amor por Daniela.
—Y he logrado mantenerte a salvo de él.
—¡Gracias por la ayuda! —Me limito a decirle.
Estaba decidido a irme de allí.
—¿Qué harás esta tarde?
—Lo más probable es que salga con Guzmán.
Pareció sorprendido.
—¿Tuvieron su encuentro privado?
—A veces eres muy chismoso. ¡Eso no me gusta!
Se sorprendió por mis palabras.
—¿Chismoso?
—Todo el tiempo estás preguntando por mí, que es lo que me pasa, te causa mucho interés mi trabajo en redes sociales y que supuestamente me quieres ayudar. ¿Podrías dejar de ser muy entrometido?
Ni siquiera yo entendía por qué me sentía molesto con él, pero quizá se debía a que, muy en el fondo, me daba miedo saber que probablemente era peligroso andar con un hombre como él. ¡No quería salir herido físicamente! Después de todo, dijo que su familia tenía tratos con el crimen organizado.
—¿Por qué estás molesto conmigo? Pensé que mis preguntas te hacían sentir bien. Es una forma de demostrarte que me importas.
—¡Es que no sé por qué te importo tanto!
Sus manos me tomaron de las muñecas y ese tacto era candente. ¡Mi debilidad ante mí!
—¡Por qué me gustas! ¡Carajo! ¡Me gustas!
Y sin dudarlo, me beso. Su rostro se unió al mío, su boca se abrió y de una forma tonta, accedí a que su lengua entrara en mi boca.
Se recargó contra mi escritorio, yo me senté en la cubierta y no dudé en subir mis manos a sus mejillas. ¡Besarnos sin miedo! Con intención de crear afecto candente entre nosotros. Estaba tocando su rostro, su piel y nuestras respiraciones se fundieron en un momento delicioso. ¡Una ventaja que el salón de clases estuviera vacío!
—¿Te gustó? —Preguntó al instante en que yo separe nuestros labios.
Hicimos contacto visual. Fue en sus pupilas que descubrí que su corazón me pertenecía. ¿De verdad era así? Era evidente que él tenía un sentimiento por mí.
—Me gustó. ¡Me gustan tus manos! —Aproveche, para poder tocarlo, acariciar esas manos gigantes que seguramente eran demasiado fuertes.
¡Aquí perdí mi enojo con él!
Extendió sus palmas, su antebrazo evidenciaba la fuerza en sus venas que se remarcaban de forma muy atractiva. ¡Me gustaba eso de él! Esta era mi debilidad. Use las puntas de mis dedos para poder acariciar su piel. Desde el antebrazo y terminar en las puntas de sus dedos.
—¿Te gustan mis manos?
—Desde la primera vez que te vi. ¡Tus manos han sido en mis pensamientos una debilidad muy grande!
Pareció contento.
—¿Y yo?
—¿Tú?
—¿Yo te gusto?
Volvimos a hacer contacto visual. ¿Cuál era la verdad a esa pregunta?
—Me gustas, pero me asustas.
Arrugó su entrecejo.
—¿Te causó miedo?
Sonreí ligeramente.
—La verdad es que, me gustaría llegar a saber con exactitud quién rayos eres. Tú sabes todo de mí. ¿Y yo que sé sobre mi profesor mafioso obsesivo?
Empezó a carcajearse. Como si mis palabras hubiesen sido bastante graciosas. ¿Por qué se reía?
—¿Obsesivo? ¿Narcotraficante? ¿De verdad?
—Sí. Eso es lo que creo que sé, pero tal vez podría no ser así. ¿Quién eres en el fondo?
Se alejó de mí, dejó de apoyarse contra el escritorio.
—¿Quieres ir a cenar conmigo esta noche? ¡Te invito!
Su oferta me pareció agradable.
—Estaría muy bien. Pero, ya hice arreglos con Guzmán.
—¿Vas en serio con él?
—Estamos conociéndonos más.
—¿Aún no están en una relación formal?
—No. Te digo que estamos conociéndonos más.
—¿Y suelen tener sexo?
—¿Por qué siempre andas preguntando por el sexo?
—Me da curiosidad saber.
—Soy un chico que se dedica a grabar contenido para adultos. ¿Qué tanta curiosidad tienes?
—He visto tu perfil en Twitter y me gustaría verte, así como en las fotos que sueles subir.
—¿Quieres verme en vivo?
Asintió, sonrió ligeramente. ¿Tenía calentura por mí?
—¿Por qué quieres verme desnudo?
—Me gustaría tocar ese cuerpo bonito.
—Sabes algo. ¡Soy más que un cuerpo bonito! También tengo corazón y siento. ¡No soy un objeto!
—De eso estoy seguro. He conocido ya esa parte que duele y siente. ¡Por eso te he ayudado!
—¿Tú quieres tener sexo conmigo? —No me da pena preguntarle.
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