ALGUIEN QUE VEA ADENTRO DE MÍ

...Cinco años después......

Saliendo de la escuela, me siento muy tranquilo. Muy despreocupado para ser exacto. Recién me dieron mi diploma de fin de módulo y cada vez faltaba menos para la graduación. ¡Me sentía bastante bien!

Estoy por conectar los auriculares, cuando de pronto, veo que se le caen todos sus papeles al suelo. Se agacha, comienza a tomar uno por uno, veo su cabello color castaño y sus manos fuertes me llaman la atención. ¿Por qué?

Sin dudarlo mucho, me agacho a su lado y comienzo a ayudarle.

—¡No te preocupes! Está bien, yo puedo hacerlo —quiso intentar alejarme, pero cuando se percató de mi mirada, él se quedó callado.

—Déjame ayudarte —no me dio miedo hablarle de "tú".

—¡Gracias! —Su voz me gustó desde ese momento.

Le terminé pasando un folder de color azul, sus manos tenían las venas marcadas y había vello en ellas. ¡Sus manos! ¡Grandes manos!

—Un gusto ayudarte —sonreí ampliamente, supuse que era momento de marcharme.

Asentí e intenté seguir con mi camino.

—¿Sabes donde queda el área administrativa? —No dudó en preguntar a mi espalda.

Me detuve en seco. Lentamente, giré a mirarle y me percaté de un brillo peculiar que emanaba de sus ojos. ¡Café con miel!

—Debes caminar por el pasillo principal hasta topar, giras en dirección a la derecha y justo enfrente encontrarás la oficina administrativa.

Sus ojos me miraban con atención.

—Qué amable eres. ¡Te agradezco!

—Un gusto.

—¿Cuál es tu nombre? —Sostenía fijamente sus documentos con el brazo izquierdo.

Mi celular empezó a timbrar y quise usar ese pretexto para negarle mi respuesta.

—Debo irme. ¡Cuídate! —Dije sin pena y continué con mi camino.

¡Tuve que renunciar a seguir mirando a ese hombre guapo! Respondí la llamada.

—Buenas tardes.

—¡Buenas tardes! ¿Estás disponible para una colaboración?

—¿Qué día?

—Justo hoy.

—¿En dónde?

—Hotel Posada Villarreal.

—¿Ya estás allí?

—Sí. Adentro del jacuzzi.

Tenía días que no grababa con alguien.

—Llego en un rato.

—Perfecto. ¡Ya quiero verte! Iré alistando las cámaras.

Colgué. No me sorprendió mucho recibir su invitación. ¡Mi cuerpo estaba acostumbrado a eso!

...🔥🔥🔥...

Son las siete de la noche. Tengo un cansancio insoportable y comienzo por quitarme los tenis.

Sirvo un vaso con té helado sabor a limón, le pido a mi Alexa que comience a reproducir una lista de éxitos y comienza a sonar "Si supieras" de Eslabón Armado y DannyLux. Active el modo repetición.

Voy a mi habitación, agarro una muda de ropa y me meto a la ducha. ¡Necesito quitarme este olor a sexo añejo! El agua caliente me relaja, mi pecho brilla con la caída de agua y comienzo a cantar bien dolido la letra de la canción.

...Me dejaste bien dañado....

...Mis ojos irritados....

.........

El timbre de mi departamento suena y eso me corta la inspiración. ¿Quién vino a buscarme? ¿Un repartidor de comida? ¿Un repartidor de publicidad?  ¿Vendedor ambulante? ¿Quién rayos se atrevió a cortarme la inspiración de una forma tan cruel?

¡No iba a salir! Pero al final, tuve que salir de la ducha a toda velocidad tras el tercer toque del timbre. Me arropé con la toalla y caminé a la entrada. Enfoque mi ojo derecho en la mirilla de la puerta y entonces pude verla.

¡No podía ser cierto! ¿De verdad estaba aquí? ¿Por qué estaba frente a mi puerta? ¿Qué le había pasado en los ojos? ¿Aún no lo superaría? ¿Le dolería el pasado como una herida fresca? Deje escapar un suspiro, había pasado varios años desde que no nos veíamos y eso, de cierto modo, me tocó el corazón. ¿Se acordó de mí? ¿Al fin leyó mis mensajes?

Decidí no hacerla esperar más. Abrí sin miedo. Me sentí frágil de momento.

—¡Mamá! —Exclamé sin miedo, la envolví en un abrazo. No me importo estar escurriendo a ducha.

Su aroma me inundó los pulmones, me gustaba verla aquí. ¡Sirvió haberle compartido la ubicación de mi apartamento!

—¿Cómo has estado? Ha pasado tiempo.

La invité a pasar.

—Muy bien. Sobreviviendo. ¿Tú cómo estás? —Me atrevo a preguntarle.

—¿Te bañaste?

¿Acaso no era evidente? Mi cuerpo estaba cubierto por una bata de baño y mi cabellera escurría con gotas de agua.

—Sí. Necesitaba relajarme.

—Qué bueno. Yo estoy bien —su respuesta es limitada.

Pero en su semblante, esa mirada que cargaba, era claro que por algo había venido y ese motivo, no era bueno. Ella no se veía contenta de verme.

—¿Segura?

—Tu hermano está en problemas. Es su esposa, ella...

¿De verdad? ¿Todo se trataba de él? ¡Esto no podía ser posible!

—¿Interrumpiste mi ducha para venir a hablar de mi hermano? —No me da miedo preguntarle.

Su mirada irradió sorpresa por mi pregunta.

—¡Hijo! Es que está en problemas y necesita que lo ayudes.

—¿Está en la cárcel?

—Bueno, no.

—¿Tuvo un accidente?

—Tampoco.

—¿Ya no puede moverse? ¿Una parálisis? ¿No volverá a caminar?

—No. Nada de eso. ¡Él necesita otro tipo de apoyo!

¡Supe de qué se trataba! Germán no había cambiado para nada sus malos hábitos.

—Dinero es lo que siempre necesita. ¿Acaso no le bastó con malgastar todo lo que era nuestro?

Ella se había sentado en el sofá mediano, mi cabello seguía húmedo y la forma en que sus ojos me examinaban, eso me hizo sentir como un extraño en mi propia casa.

—No puedes juzgar a tu hermano y lo sabes...

—¿Y él sí puede juzgarme?

Enfoque mis ojos en sus ojos.

—Ese no es el punto. Tu hermano está en una disputa de dinero con su esposa y necesita que le ayudes.

—¿Y por qué debería ayudarlo? ¿Qué motivo tengo para hacer algo como eso?

—¡Es tu hermano!

—¿Debería hacer una fiesta por él? No tengo razón para ayudarlo, me parece muy cobarde que tú tengas que venir a pedir cuando el que necesita el dinero es él. ¿Por qué no es capaz de venir a visitarme?

Sus ojos estaban llenos de decepción, era obvio que no iba a lograr convencerme.

—Germán tiene razón, no eres más que un...

—¡Vete! No pienso escuchar ni una palabra más. En realidad, me sorprendió mucho ver que habías venido y de cierto modo hasta me emocioné. ¡Sentí que me extrañabas! Pero me equivoqué. Creí que venías a ver cómo he estado y a saber sobre mi vida como adulto. ¡Pero me equivoqué muy feo! No has cambiado. ¡Qué mal por ti!

—¿Te crees muy sabio?

—¿Eso piensas de mí?

Se levantó del sillón.

—Realmente no nos parecemos.

—Eso es más que evidente. ¡Mira! Tengo un departamento, estoy estudiando una carrera técnica y al menos tengo lo necesario para sobrevivir. ¿Qué tienes tú? Arrastrar los caprichos de mi hermano te ha llevado a la miseria. ¿Dónde están los restos de aquella mujer de alta sociedad que solías ser? ¡Eso se ha borrado! No eres nada desde que papá...

Se acercó a mí a toda velocidad y me dio una cachetada. Su mano se impactó en mi rostro y el enojo por saber su realidad, eso era algo que mi madre no estaba lista para escuchar.

—¡Y tú eres un prostituto! Esa es la diferencia entre tú y yo —su golpe no me dolió tanto, su desprecio sí, eso seguía lastimando a mi alma—. ¡Me voy! Cuando necesites ayuda, no se te ocurra venir a buscarme a mí o a tu hermano.

—No tengo madre y tampoco hermano. ¡Vete de mi casa!

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Comments

MarlingJCF

MarlingJCF

Al fin! pense que te pondrias a llorar! yo que tu me mudo

2024-09-13

0

Bella Maldonado Beltran

Bella Maldonado Beltran

vieja descarada ,despues de tratarlo como basura ,se atreve a pedir ayuda para el bastardo de su hijo .

2024-06-20

3

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