CUANDO SE ME QUITA EL MIEDO

...Al día siguiente......

—Dijiste que tú estabas dispuesto a ayudarme —no me da miedo decirle.

Asintió, bebió y nuestro contacto visual hizo chispas.

—Así es.

—Pues esta vez si voy a necesitar que me ayudes.

Note que estaba complacido con mi petición. ¿Qué pensamientos cargaba Francisco?

—¿Qué puedo hacer por ti?

Francisco me veía con determinación y eso me pareció excelente.

—Se trata de mi hermano. ¿Cómo puedo hacer que pague todo el mal que me ha hecho? —Enfoco mis pupilas en sus ojos—. La verdad es que, no se me ocurre una buena forma para hacer que él pague por el daño que me ha causado.

Estábamos terminando de comer en un restaurante pequeño, sonaba música de fondo y no me daba miedo hablar con él. De cierto modo, tenía confianza en mi profesor.

—¿Qué hizo esta vez?

—Me encarriló con su cuñado. Planeo una cita el día de ayer.

—¿Te hizo daño el hombre con el que saliste?

—No. En realidad no, pero mi hermano sí. ¡Germán me ha lastimado tanto! Siempre me ha usado, me convirtió en un objeto y por eso, a veces me cuesta mucho trabajo, quererme. Siempre quiere usarme para salirse con la suya y obtener beneficios.

Mi profesor parecía meditar en lo que yo acababa de referirle. Estaba siendo muy franco con él. ¡Sentía que era lo correcto!

—Está bien. ¡Te ayudaré!

—¿Qué harás?

—Un par de llamadas.

Me saco de onda un poco.

—¿Llamadas telefónicas?

—Así es.

¿A quién llamaría? ¿Cómo podría solucionarse mi problema con un par de llamadas? Su forma de sacar el celular, su mirada, su semblante; el hombre frente a mí se veía diferente al Francisco que me da clases. Aquí, él se veía autoritario.

—¿Quién eres?

—Francisco.

—No sí, eso lo sé. Me refiero a ¿quién eres para hacer solo un par de llamadas y así poder ayudarme?

Sonrió ligeramente, se veía despreocupado.

—Tu protector.

Se estaba poniendo interesante esto.

—¡No inventes! Estás siendo dramático.

—¿Tiene algo de malo que sea dramático? —Su mirada, sus labios y su voz eran tan seguros.

—No, pero...

—Todo estará bien. ¿Quieres que tu hermano sufra?

¿Que es lo que yo quería en realidad?

—Me gustaría que dejara de buscarme.

—Perfecto.

—¿Qué harás para ayudarme? —Quise saber.

—Aparte de ser profesor y aparentar ser muy intachable, soy el jefe de algo más grande que un hombre endeudado. ¡Soy el poder que dicta más allá de un simple deseo!

—¿Cómo? No te estoy entendiendo.

Asintió. Bebió más de su copa.

—Te he estado vigilando desde hace un tiempo. Sé lo que pasó el día de ayer y creo que eres más fuerte que lo que yo pensaba. ¡Te subestimé un poco! Aparte de hermoso, eres muy fuerte.

Yo no estaba entendiendo lo que él decía.

—Francisco, sé más claro. No te estoy entendiendo y me da la impresión de que comienzas a obsesionarte conmigo.

—Tenía una novia. Quería casarme con ella y sentía que podía ser feliz a su lado —dijo.

De verdad que no estaba entendiendo esto.

—¿Por qué me cuentas esto?

—Porque no pude ayudarla tanto. Ella se alejó de mí.

—No entiendo por qué...

—Desapareció de la faz de la tierra.

¿Qué significaba eso? ¿Desaparecer de la faz de la tierra?

—¿Murió? —Me atrevo a preguntarle.

—Así es. Se quitó la vida.

Sus palabras me impactaron. ¿Su novia? ¿Muerta? ¿Por qué? ¿Qué la llevó a eso?

—¡Lo lamentó mucho! —Fue lo primero que se me ocurrió decir.

—Han pasado cinco años. Ya lo he superado.

—Eso está bien.

—Por eso quiero ayudarte.

¿Ayudarme para evitar que algo malo me suceda?

—¿Eres un mafioso? —Se me ocurrió preguntarle.

Sonrió ligeramente.

—A veces también lo soy —dijo sin pena.

Esto estaba siendo demasiado curioso. ¡Neta que estaba muy fumado! Ni siquiera tenía ganas de creerle.

—Sabes que, no es necesario que me ayudes. Intentaré hacer las cosas de otro modo. ¡Estaré bien!

—Temo que no puedo aceptar que rechaces mi ayuda. ¡Fuiste amable conmigo desde la primera vez! 

Recordé aquel día en que lo conocí. Su papeleo estaba regado por todo el suelo y me acerqué a ayudarlo.

—Sí, lo recuerdo bien. Pero, no es necesario. No me debes nada y yo tampoco.

—Dijiste que querías que tu hermano pagara por todo el daño que te ha causado. ¿Ya no quieres seguir sufriendo por culpa de él?

—Solo quiero que ya no me busque más.

—No tengas miedo entonces, yo puedo encargarme de él.

—A lo mejor si puedes encargarte de Germán, pero, empiezo a creer que eso me pondría en una situación compleja, seguro estaré en deuda para contigo. ¡Y no quiero deberte nada!

—No me deberás nada.

Negué ligeramente.

—Yo...

—¿Puedo acostarme contigo? —Pidió.

En sus ojos miel, hubo oscuridad.

—¿Qué?

—Sí. Me gustaría acostarme contigo. ¿Eso es malo?

Nuestro contacto visual era fuerte. ¿Qué comunicaban nuestras miradas? Mi deseo candente quería que las manos fuertes de Francisco me tocaran íntimamente. ¡Quería sentirlo tocándome! Pero, creo que debía controlarme.

—¡Te lo dije! Sabía que me pedirías algo a cambio.

—¿Es malo lo que te estoy pidiendo?

—Bueno, en realidad no. Pero, eres mi profesor.

Sonrió ampliamente.

—¿Y eso que tiene de malo? Tú eres mayor de edad y no estás bajo ningún compromiso con nadie. En mi caso es igual. ¿Qué tiene de malo que quiera acostarme contigo para dormir?

¿Acostarnos para dormir? ¿A qué rayos estaba jugando este hombre?

—¿Dormir conmigo? Tú no...

—No me estoy refiriendo a acostarme contigo para tener sexo. ¿Cuándo fue la última vez que dormiste abrazado a tu madre?

Su pregunta me puso a pensar.

—Eso no importa ahora. No dormirás conmigo y punto.

—Percibo que te falta recibir cariño y quiero ayudarte con eso.

...🔥🔥🔥...

...Al día siguiente......

—¿Por qué está aquí? —Me preguntó el hombre.

—Quiero levantar una denuncia.

—Por supuesto. Le comento que haremos todo lo posible por ayudarlo a resolver la dificultad que está enfrentando.

Sonreí ligeramente.

—¡Gracias! Por eso acudí aquí, necesito enfrentar mi pasado.

Asintió.

—Comenzaré haciéndole un breve cuestionario. Antes, podría ayudarme por favor rellenando la siguiente encuesta.

Era un documento con una encuesta relacionada con mi situación emocional. Después de rellenarla, entregue mis respuestas.

—Muy bien. Comenzaré con la captura de su denuncia.

—Claro.

—¿Cuál es el motivo por el cual quiere denunciar?

—Maltrato y acoso.

—¿Acoso de qué tipo?

—Todos los tipos de acoso. Sexual, laboral, emocional, físico.

—¿Aplica lo mismo para el maltrato?

—Así es.

—¿Quién es el implicado?

—Germán Jiménez Sánchez.

—¿Algún parentesco?

—Es mi hermano.

El hombre hizo contacto visual conmigo.

—¿Tiene alguna prueba de que el implicado es culpable?

Asentí. Le pasé una USB.

—Allí están los archivos más recientes de mis cámaras de videovigilancia. Él siempre suele espiarme y así, aprovecha para sobrepasarse conmigo. También, he adjuntado información relacionada con el testamento de mi padre. Me gustaría que también pagara por eso, me echo a la calle siendo menor de edad.

—De acuerdo. Tomaremos la información que nos da para poder abrir la investigación.

—Perfecto.

—Ya solo, necesito que firmes una documentación y me muestres tu identificación.

Asentí. ¡Estaba haciendo esto! Después de mucho sufrir, por fin me estaba armando de valor para cobrar las cuentas con Germán.

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Comments

MarlingJCF

MarlingJCF

oh es un Mafioso

2024-09-14

0

Josue karin Loredo roa

Josue karin Loredo roa

JAJAJA JAJAJA esta jugando con el

2024-09-07

0

Josue karin Loredo roa

Josue karin Loredo roa

🙊

2024-09-06

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